{"id":10164,"date":"2024-02-04T11:09:55","date_gmt":"2024-02-04T16:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=10164"},"modified":"2024-02-04T11:09:57","modified_gmt":"2024-02-04T16:09:57","slug":"el-cuento-del-domingo-la-cortina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2024\/02\/04\/el-cuento-del-domingo-la-cortina\/","title":{"rendered":"El Cuento del Domingo: &#8220;La cortina&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><br>Autor:  Enrique Antonio De Luque Palencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El nudo de la cortina persiste en el ba\u00f1o del patio trasero de la casa. La luna llena revela los colores desvanecidos por el dolor y las l\u00e1grimas derramadas. Contin\u00faa balance\u00e1ndose como un p\u00e9ndulo, marcando el devenir del tiempo y de los recuerdos. El aroma est\u00e9ril que emana refleja fielmente su significado.<br>&#8220;Es solo un ni\u00f1o&#8221;, repet\u00eda la madre al padre al escucharlo hablar. &#8220;No debes llenarle la cabeza con esas cosas. Los hombres son hombres&#8221;, afirmaba \u00e9l. &#8220;No tienen que demostrar nada a nadie. Y si lloran y piden perd\u00f3n, tambi\u00e9n se arrepienten; t\u00fa m\u00e1s que nadie lo sabe.&#8221; Replicaba la madre.<br>Deja de darle tragos para convertirlo en un macho remacho y mucho menos insinuarle que, a los trece a\u00f1os, debe visitar el bar y mezclarse con esas mujeres de la vida f\u00e1cil. Ens\u00e9\u00f1ale que los hombres deben respetar a las mujeres, que no deben dejar hijos regados por ah\u00ed, y que la palabra tiene un valor incalculable. Para ser grande, hay que cuidar el nombre, no la sexualidad.<br>En esas discusiones bizantinas, donde los hijos escuchaban desde su inocencia, llegaron los trece a\u00f1os de Antonio, el momento de definir su rumbo masculino seg\u00fan la filosof\u00eda, creencias y cultura de su padre. Lleg\u00f3 el instante de demostrarle a la madre, a la hermana y al pueblo de qu\u00e9 estaba hecho el hijo de Evaristo: un macho remacho con hijos dispersos por la comarca, reconocidos no por apellidos, sino por su parecido f\u00edsico y la confesi\u00f3n de madres resignadas.<br>Padre e hijo salieron de la casa rumbo al bar, con la mejor apariencia para engalanar el acontecimiento. Llegaron, pidieron una botella de ron. Evaristo llam\u00f3 a una mujer, present\u00f3 a Antonio con orgullo y se lo entreg\u00f3 para ser iniciado en el mundo de los hombres. Lo que nadie sab\u00eda, y menos a\u00fan el padre, es que el ni\u00f1o no solo conoci\u00f3 los placeres de la mujer; perdi\u00f3 su virginidad sin sentir verg\u00fcenza alguna. Fue mucho m\u00e1s all\u00e1 y, en su inocente valent\u00eda, prob\u00f3 las drogas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"302\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/senora-cortina.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-10166\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/senora-cortina.webp 573w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/senora-cortina-300x158.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Desde ese momento, Antonio fue otro, dorm\u00eda de d\u00eda y de noche se entregaba al mundo de las drogas. La madre le reclamaba al padre; feliz, \u00e9l hac\u00eda alarde de la hombr\u00eda de su hijo. Las hermanas extra\u00f1aban al ni\u00f1o de la casa y sufr\u00edan en silencio. Un presentimiento extra\u00f1o se apoder\u00f3 de las mujeres de la casa despu\u00e9s de ver c\u00f3mo el d\u00eda se convert\u00eda en noche, en el momento en que el sol avisaba que eran las doce meridiano. La madre dijo: &#8220;Esto es mal presagio, como si nos estuvieran advirtiendo que estaremos de luto toda la vida.&#8221;<br>El tiempo comenz\u00f3 a develar la realidad y a darle la raz\u00f3n a quien la ten\u00eda. Las p\u00e9rdidas de dinero, de las escasas joyas de fantas\u00eda y de oro, las vasijas, todo se esfumaba. Hasta que descubrieron al ladr\u00f3n: Evaristo expuls\u00f3 a Antonio de la casa. Nada valieron las s\u00faplicas de las mujeres. &#8220;Se va y ya&#8221;. la madre grito desesperada, qu\u00e9 haces, \u00bfEn donde va a dormir?, \u00bfD\u00f3nde va a comer? \u00bfD\u00f3nde se ba\u00f1ar\u00e1?, Ese es problema de \u00e9l. Antonio parti\u00f3 con lo que ten\u00eda puesto.<br>Con la complicidad de la noche, el amor de la madre y de las hijas, dejaban la puerta del traspatio entre abierta, la cortina del ba\u00f1o que, hac\u00eda las veces de puerta, le realizaban un nudo, al lado del ba\u00f1o del lado derecho y tapada con hojas de bijao estaba la comida guardada en porta, dentro del ba\u00f1o una toalla limpia y debajo de la jabonera una que otra moneda, reunidas por las mujeres de la casa, la felicidad de la madre y las ni\u00f1as era ver todas las ma\u00f1ana la cortina desamarrada, una se\u00f1al inequ\u00edvoca de que Antonio llego a casa<br>As\u00ed que en cada despertar la mirada siempre se dirig\u00eda al traspatio, para luego de un largo suspiro elevar la mirada el cielo y agradecer, con estas palabras \u201cgracias se\u00f1or, mi hijo anoche nos visit\u00f3.\u201d Evaristo no alcanzo nunca a entender esa mirada angustiosa al levantarse su mujer y sus hijas, ellas miraban siempre hacia el traspatio desde las ventanas de sus cuartos.<br>Una ma\u00f1ana de fresco invierno, se levantaron miraron hacia la ventana, observaron el nudo de la cortina, se vistieron de negro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Enrique Antonio De Luque Palencia El nudo de la cortina persiste en el ba\u00f1o del patio trasero de la casa. 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