{"id":10381,"date":"2024-02-20T12:32:32","date_gmt":"2024-02-20T17:32:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=10381"},"modified":"2024-02-20T12:32:35","modified_gmt":"2024-02-20T17:32:35","slug":"joselina-daza-una-diosa-coronada-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2024\/02\/20\/joselina-daza-una-diosa-coronada-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"Joselina Daza, una Diosa Coronada en el cielo. \u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Fernando Daza<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Amanece y est\u00e1 triste el alma en este m\u00edtico paraje, ba\u00f1ado por riachuelos, romanzas y luceros. Ha muerto una musa, y en los l\u00e1nguidos trigales hasta un eco florece. Mientras duermen desnudos los montes y en \u00e9xtasis salvaje socava la oruga la espiga, un revoloteo de soledades y alas rotas promueve la rara metamorfosis en fuga. Entonces, se visten los cielos con sus tintes macondianos y llora Patillal, bajo la melod\u00eda de unos cuantos versos que andan por ah\u00ed, buscando consuelo quiz\u00e1s entre los \u00e1rboles lluvia de oro, entre los centenarios caracol\u00edes de la Malena y bajo la acendrada iron\u00eda de los almendros cuyas frondas enredan los suspiros de un quijotesco idilio:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cPobre Alejandro Dur\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 su tierra querida<\/p>\n\n\n\n<p>Y se va pa Patillal<\/p>\n\n\n\n<p>En busca de Joselina\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"576\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7-576x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10382\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7-576x1024.jpeg 576w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7-169x300.jpeg 169w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7-768x1365.jpeg 768w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7-864x1536.jpeg 864w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/741D511E-E644-451A-9C93-0C40F0C8ECE7.jpeg 900w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a0Alguna vez, la historia universal reconocer\u00e1 el personaje de Joselina Daza, como una figura sin precedentes, de encantos pueriles y de sinfon\u00edas celestiales. Mientras tanto, su pueblo la recordar\u00e1 como fuera: sus desmerecidos atuendos de sarga, la ro\u00edda peineta ce\u00f1ida al mustio pelambre y el rel\u00e1mpago triste de su mirada, configurando la perfecta analog\u00eda de un clausurado imperio. Su nombre excede la gracia pastoril de una musa de pueblo, como la Euterpe americana que puso en averiada balanza el rastro innoble del tiempo discurrido, mientras el eco de su risa asm\u00e1tica ced\u00eda impasiblemente al l\u00fagubre crujido de un molino en la troja. Por los caballetes, con una brizna de hierba en el pico, cantaba entonces una errante palguarata, y se o\u00eda a lo lejos el suave murmullo de los pichones abandonados en el nido. Luego, en las desguarnecidas<strong>\u00a0<\/strong>alas de la nostalgia, fatigada de amores y de ecos, nos llegaba la esquiva met\u00e1fora: Joselina es revoloteo de ave herida, revelaci\u00f3n de un triunfo consumado, redenci\u00f3n fallida, nido deshecho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"732\" height=\"979\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06E9A85C-317D-495B-B162-219F1B09AC95.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10383\" style=\"width:393px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06E9A85C-317D-495B-B162-219F1B09AC95.jpeg 732w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/06E9A85C-317D-495B-B162-219F1B09AC95-224x300.jpeg 224w\" sizes=\"(max-width: 732px) 100vw, 732px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Con quebrado acento, Hugo Rodolfo, su \u00fanico hijo, recuerda ahora los tormentos padecidos por su madre a la saz\u00f3n de un diagn\u00f3stico incurable, las crueldades de la gastrostom\u00eda y los efectos graduales de su demencia senil. \u201cMi mam\u00e1 hoy est\u00e1 en el cielo&#8212;acota enternecido&#8212;a la diestra de Dios\u201d Es el instante en que alguien, al otro lado del cercado, musita los versos de la canci\u00f3n que aunque no quisi\u00e9ramos cantar ahora, deviene como una especie de l\u00edrica exhumaci\u00f3n: \u201cOye Joselina Daza, lo que dice mi acorde\u00f3n\u201d Y entonces en la imaginaci\u00f3n la vemos emerger de sus m\u00e1s rec\u00f3nditos pantanos, con un suspiro triunfal entre sus labios y el esmirriado aleteo de los brazos que luego yacen sobre el pecho, como un cristo ilusorio, compungido y mortal. Entre tanto, la habitaci\u00f3n del fondo resiste el confuso inventario que siempre la acompa\u00f1\u00f3: la r\u00fastica mesita de pino con sus cuatro vasijas de peltre, el velador anacr\u00f3nico con su delirio de amores y de sombras, la radio elemental en su vaga frecuencia interrumpida y el agobiado caminador que a\u00fan en vano espera el impulso del paso siguiente. Pues, ya no queda ni el eco de sus palabras balbuceantes, flotando como el bramido triste de un nav\u00edo, en la tibia densidad de los aposentos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"358\" height=\"250\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/60BEA7C4-DB0C-4389-B73A-9939B22D99A0.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10384\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/60BEA7C4-DB0C-4389-B73A-9939B22D99A0.jpeg 358w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/60BEA7C4-DB0C-4389-B73A-9939B22D99A0-300x209.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 358px) 100vw, 358px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales de los sesenta, cuando por vez primera lleg\u00f3 Alejandro Dur\u00e1n a Patillal, Joselina era una mozuela de esp\u00edritu libre, con su estampa de emperatriz criolla y sus irresistibles ojos de esmeralda. Luego de cursar un dif\u00edcil a\u00f1o, de esfuerzos y privaciones en el colegio de la Presentaci\u00f3n de Santa Marta, se propon\u00eda disfrutar plenamente las vacaciones en su pueblo. El artista, convocado por el c\u00e9lebre folclorista V\u00edctor Julio Hinojosa, no ten\u00eda entonces otra misi\u00f3n que seducir con la dom\u00e9stica cadencia de sus bajos y su magn\u00edfica \u2018nota pesarada\u2019. Era el verdadero juglar del campo, el de la cachucha bacana y un pedazo de acorde\u00f3n. Aunque no lo rodeaban las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, su simple figura de id\u00edlico montaraz instaba a los romances y cantos de vaquer\u00eda, a la bohemia y al verso. En aquella ocasi\u00f3n, al desplegar los delirantes fuelles y deslizar sus rudimentarias manos sobre el teclado, pareci\u00f3 enmudecer en los montes la trova de los grillos, despertaron los p\u00e1jaros en sus frondosas guaridas y una romer\u00eda extasiada arrib\u00f3 a la tradicional estancia de Icha Corzo, a regocijarse en los sones del virtuoso trovador de El Paso. Esa noche, acicalada en sus espl\u00e9ndidos vestidos con hilos de seda y gentiles bordados, asisti\u00f3 tambi\u00e9n la bella Joselina, a provocar sin quererlo una gran pena en el coraz\u00f3n de un bardo, pero tambi\u00e9n, como justa recompensa, a inspirar uno de los cantos m\u00e1s populares del g\u00e9nero vallenato:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cEn el pueblo e\u2019 Patillal<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo el coraz\u00f3n sembrado<\/p>\n\n\n\n<p>Y no lo he podido arrancar<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay! tanto como he batallado\u201d<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"955\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/29087508-3757-43BA-BD3F-8E1AD54AE758.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10385\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/29087508-3757-43BA-BD3F-8E1AD54AE758.jpeg 708w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/29087508-3757-43BA-BD3F-8E1AD54AE758-222x300.jpeg 222w\" sizes=\"(max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>&nbsp;Aunque sus aciertos sem\u00e1nticos y cordura m\u00e9trica conmovieron la cr\u00edtica vallenata, jam\u00e1s pudieron doblegar los sentimientos de su musa. Por tanto, a la medida de su elaboraci\u00f3n y al tiempo en que sus galantes intentos eran reprobados, los versos y el alma se iban embriagando con el vino amargo de la desilusi\u00f3n. Pese a la mediaci\u00f3n de V\u00edctor Julio, de los tantos recados y tantos consejos amorosos prodigados a Joselina, ella jam\u00e1s pudo corresponder. De manera que quienes auguraron con sarcasmo que a la hija de Franca se la llevar\u00eda el Negro del 039, debieron padecer la furia de su austeridad fulminante, dado que no hubo poder sobre la tierra, ni ofrecimientos suntuosos ni fabulosas promesas de enamorado que ablandaran el coraz\u00f3n de aquella altiva soberana de pueblo. M\u00e1s a\u00fan, una tarde de abril en que el acordeonero, sostenido en un \u00faltimo hilo de esperanza y con una ofrenda de amor en las manos, lleg\u00f3 suplicante a su morada, hubo de sucumbir al rigor de la sentencia: \u00a1No jodas m\u00e1s, que mi coraz\u00f3n ya tiene due\u00f1o\u201d, refut\u00f3 la patillalera! Y el legendario int\u00e9rprete de Sielva Mar\u00eda tuvo que irse con sus sones a otros lares, dilapidando sus clamores y ensue\u00f1os por cada uno de los rincones y verbenas del viejo Magdalena Grande: &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cEsto s\u00ed me ha dado duro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo tengo una honda herida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y le dir\u00e9 a V\u00edctor Julio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que me cuide a Joselina\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Pero, a\u00fan con sus exiguas ilusiones, el monarca del acorde\u00f3n sigui\u00f3 yendo a Patillal. De la flamante camioneta Ford de su compadre V\u00edctor Julio, cada diciembre un pueblo amotinado lo ve\u00eda descender con su instrumento al tercio, su almidonada camisa de lino crudo y su t\u00edpico sombrero vueltiao. La solariega vivienda de Icha Corzo, con su surtido estanco y sus corredores de horcones y teja, fue la eterna posada del trovador cuyos sones de pastoril ingenio y picarescas celestiales, buscaban sin suerte cautivar la musa que ya hab\u00eda comprometido el coraz\u00f3n con alg\u00fan amante de la realeza vallenata. All\u00ed, meci\u00e9ndose en el primitivo chinchorro de fique bajo la id\u00edlica luna que acariciaba los rosales nocturnos, un so\u00f1ador rasgaba los pitos y bajos del instrumento, desgranando los \u00faltimos versos de su rom\u00e1ntica eleg\u00eda, mientras la doncella inspiradora, como una\u00a0<em>DiosaCoronada<\/em>, rondaba impasiblemente los febriles jardines de su adolescencia. Desde entonces, revolvi\u00e9ndose en la hura\u00f1a e inclemente realidad de los a\u00f1os y del amor contrariado, en sus ordinarios \u00a0sobres de estraza las cartas de un juglar, mediante el entra\u00f1able V\u00edctor Julio Hinojosa, llegaban sin suerte a las manos de Joselina Daza. En otras notas, adem\u00e1s de concertar con el compadre una cita para el pr\u00f3ximo encuentro musical, hab\u00eda siempre una feliz cortes\u00eda para su comadre Ana Luisa, o un encargo muy sensible, apremiante y confidencial: \u201cCu\u00eddeme a Joselina, compadre\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"718\" height=\"925\" src=\"https:\/\/www.conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/AF7A2005-B7D5-40BF-8D0F-FC7C069185BB.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10386\" srcset=\"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/AF7A2005-B7D5-40BF-8D0F-FC7C069185BB.jpeg 718w, https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/AF7A2005-B7D5-40BF-8D0F-FC7C069185BB-233x300.jpeg 233w\" sizes=\"(max-width: 718px) 100vw, 718px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A pesar de que su generoso amigo de parrandas quiso ser consecuente con sus requerimientos, cualquier d\u00eda tuvo que manifestarle que la pretendida ya no tendr\u00eda lugar para \u00e9l, que sus recados todos hab\u00edan sido denegados y que, por lo mismo, le suger\u00eda declinar sus pretensiones. Pero, el juglar de El Paso, un labriego raso y aguerrido que guardaba en sus entra\u00f1as la fuerza del arado y la certidumbre de las buenas primaveras, jam\u00e1s renunci\u00f3 a su apuesta hasta el infausto 15 de noviembre de 1989 en que su noble coraz\u00f3n se detuvo, d\u00e1ndole tr\u00e1nsito a una de las m\u00e1s aut\u00e9nticas leyendas del vallenato.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aqu\u00ed no termina aquella fant\u00e1stica historia de amor. Es muy cierto que los sentimientos del alma trascienden las dimensiones de lo real y lo incorp\u00f3reo, de lo sublime y lo terrenal. Cuentan algunos que, en las oscuras noches de octubre, como un remoto alarido de ultratumba, se perciben los l\u00edricos rumores de un cantor martirizado. Es tal vez el fantasma de un vagabundo y viejo juglar, quien despu\u00e9s de recorrer los jardines del patio y llamar con sorda insistencia a la puerta que jam\u00e1s volver\u00eda a abrirse, torna triste y pensativo por la senda indescifrable de la inmensidad secreta, con unas pesadas alas de arc\u00e1ngel y un pedazo de acorde\u00f3n. Hoy, cuando asciende a los cielos la Diosa Coronada de Patillal, y vuelven los p\u00e1jaros del recuerdo a colgar sus nidos bajo la techumbre de la casa abandonada, es probable que, redimido de sus desenga\u00f1os terrenales y otros estorbos de la consciencia, encuentre por fin el juglar esa \u00faltima y magn\u00edfica oportunidad para el amor, que jam\u00e1s pudiera obtener sobre la faz de la tierra. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Fernando Daza &nbsp;Amanece y est\u00e1 triste el alma en este m\u00edtico paraje, ba\u00f1ado por riachuelos, romanzas y luceros. 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