{"id":14936,"date":"2025-04-15T11:38:38","date_gmt":"2025-04-15T16:38:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=14936"},"modified":"2025-04-15T11:38:41","modified_gmt":"2025-04-15T16:38:41","slug":"la-pelicula-mas-triste-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2025\/04\/15\/la-pelicula-mas-triste-del-mundo\/","title":{"rendered":"La pel\u00edcula m\u00e1s triste del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Allan McDonald &#8211;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tegucigalpa, Honduras-&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel domingo en la noche, mi madre sac\u00f3 de una latita de avena Quaker 2 pesos y me mand\u00f3 a la pulper\u00eda de las Molinas a comprar el pan de la ma\u00f1ana. Eran las 8 y a media cuadra del parque de Valle de \u00c1ngeles, estaba la pulper\u00eda de las Molinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Me fui despacio, arrastrando la desidia, porque no hay cosa m\u00e1s aborrecible para m\u00ed que comprar cosas que no quiero, que no deseo, que no me gustan, como escribir cartas de amor y comer pan. Son esas cosas in\u00fatiles que nunca entender\u00e9 para qu\u00e9 sirven.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en mi casa esa era la costumbre de pobre, desayunar una semita de manteca con caf\u00e9 Corona.<\/p>\n\n\n\n<p>No llegu\u00e9 a la pulper\u00eda, porque en la casa de don Joaqu\u00edn, que estaba en la esquina opuesta a la de las Molina, hab\u00eda un grupo de cipotes arrinconados en una puerta entre abierta, viendo \u201cNoche de Gala\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Me asom\u00e9 como un prodigio de mi memoria de querer archivar todo lo curioso de la vida y me arrincon\u00e9 junto al grupo de cipotes descalzos y adolescentes con la cajita de cigarros Pinares arremangados en una camiseta estilo John Travolta.<\/p>\n\n\n\n<p>Era 1980. La noche era una taxidermia en el viento helado y la vida pasaba de largo frente a la acera empedrada de don Joaqu\u00edn, el \u00fanico de aquella \u00e9poca que ten\u00eda un televisor p\u00fablico para nosotros, los ni\u00f1os abandonados a la suerte de los fulgores vencidos por la distorsi\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un televisor Zenith, encajonado en madera de caoba, ensartado en el piso de baldosa anaranjada. Un enorme caj\u00f3n era aquel televisor que nos pon\u00edan los ojos desorbitados frente a la pantalla infame del tecnicolor deste\u00f1ido.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula era de un ni\u00f1o pelo retorcido en colores marrones, un ni\u00f1o gringuito y de un viejo desnudo de la cadera para arriba que andaba entrenando caballos. Un hombre que hab\u00eda sido abandonado por su mujer y madre del gringuito llamado T.J. \u201cTiyei\u201d le dec\u00eda el pap\u00e1, que era un musculoso que se parec\u00eda a Charles Atlas, y que ten\u00eda la voz traducida con nostalgia castellana. T.J entonces era inseparable de su padre, com\u00edan y dorm\u00edan juntos, eran como una par de pordioseros en busca de la moneda feliz, del encuentro de la libertad, y que se hizo boxeador para pagar deudas por apuestas de caballos en medio de la pel\u00edcula. Fue un secuencia de desgracias y peleas aquella cinta, entre anuncios de Mejoral, Mejora Mejoralito, de La Moda de Par\u00eds, y Pepito Fiesta que patrocinaban la \u201cNoche de Gala\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche se derrumb\u00f3 de espaldas y yo miraba pasar de reojo a mi madre trastornada, busc\u00e1ndome de pulper\u00eda en pulper\u00eda, y yo me arrinconaba m\u00e1s en la puerta, entre los zapatos desordenados de los cipotes m\u00e1s grandes y en la pantalla del televisor se destazaba a pu\u00f1etazos el hombre y T.J gritaba y el llanto retorc\u00eda las muecas de todos al ver morir al padre de T.J en pleno camerino, vencido a golpes el padre quien le buscaba un mejor futuro a su hijito, daba la vida en un ring, y el T.J le gritaba que se levantara, que se despertara el padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Vamos pap\u00e1 despertate y v\u00e1monos, ya es tarde!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Le gritaba T.J, con los ojos brillando en la luz de la \u00faltima esperanza, la esperanza forzada que pondr\u00eda fin a la actuaci\u00f3n y el padre se levantara de verdad y se fueran a comerse una hamburguesa por all\u00ed y abrazarse como fin de la pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no fue as\u00ed. El hombre aquel muri\u00f3 sin piedad, sin perd\u00f3n de nadie cay\u00f3 abatido y muerto para siempre en los bracitos t\u00edmidos y d\u00e9biles de su hijito que rogaba por un milagro, que rogaba que abriera los ojos, que el pap\u00e1 sonriera y se quitara el maquillaje p\u00farpura de los ojos, que se quitara la roja pintura de la sangre coagulada en las convulsiones de aquel padre bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca despert\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se muri\u00f3 y todos nos echamos a llorar junto T.J, que le d\u00e1bamos el consuelo de decirle que el mundo entero estaba con \u00e9l. Pero eso no importaba, la muerte del padre la sent\u00eda solo aquel ni\u00f1ito gringuito abandonado en un camerino helado por la muerte invencible del cine que no perdona la felicidad de nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula se acab\u00f3, don Quincho apag\u00f3 la tele, y cerr\u00f3 las puertas, yo perturbado busque las semitas en pulper\u00edas y todo estaba cerrado. Mi llanto me qued\u00f3 petrificado en mi alma, solo yo supe que no me importaba ni el desayuno de mis hermanos, ni el car\u00e1cter acabado de mi madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche dormir\u00eda en la calle, a la casa no llegar\u00eda, y con aquel par de pesos arrugados en mis manos de 7 a\u00f1itos, vividos al margen de la felicidad inventada por gente vieja; llegu\u00e9 sin pan y sin caf\u00e9, mi madre me vio llorar, no me mat\u00f3 como pensaba yo. Nos acostamos en silencio. Y le pregunte por mi papi.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u201cSe fue y los dej\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Me puso Mentolina en mi pecho sofocado por el asma. Dijo buenas noches, y apag\u00f3 la candela de miserias.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche le rogu\u00e9 a Dios que mi padre no se haya hecho boxeador en donde estuviera.<\/p>\n\n\n\n<p>Que no se muriera en ning\u00fan ring y que viniera pronto para contarle la \u201cNoche de Gala\u201d que vi donde don Joaqu\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre jam\u00e1s volvi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula m\u00e1s triste del mundo la viv\u00ed yo\u2026 desde entonces no quise ser campe\u00f3n en nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Allan McDonald &#8211;&nbsp; Tegucigalpa, Honduras-&nbsp; Aquel domingo en la noche, mi madre sac\u00f3 de una latita de avena Quaker 2 pesos y me mand\u00f3 a la pulper\u00eda de las Molinas a comprar el pan de la ma\u00f1ana. 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