{"id":16378,"date":"2025-09-07T17:27:39","date_gmt":"2025-09-07T22:27:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=16378"},"modified":"2025-09-07T17:28:11","modified_gmt":"2025-09-07T22:28:11","slug":"la-mesa-que-sostiene-a-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2025\/09\/07\/la-mesa-que-sostiene-a-colombia\/","title":{"rendered":"La mesa que sostiene a Colombia"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Una met\u00e1fora de c\u00f3mo la corrupci\u00f3n, la violencia y la pasividad ciudadana mantienen en equilibrio precario a nuestra democracia.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Por Enrique Antonio De Luque<br><\/em><\/strong>Recib\u00ed una escultura como obsequio de mi amigo Iv\u00e1n L\u00f3pez \u2014quiz\u00e1 el ser humano m\u00e1s desprendido que he conocido\u2014. Fue en un encuentro casual: \u00e9l, recostado en su hamaca, escuchaba la radio con esa serenidad que lo caracteriza, cuando me dijo: \u201cAmigo Quique, le tengo la mesa; no tiene patas que la sostengan, sino un contrapeso, y le hice unas anotaciones en el tablero de ese libro que tanto nos gusta\u201d.<br>Ese objeto, que hoy descansa en el rinc\u00f3n de lecturas de mi casa, no es una mesa cualquiera. Es una met\u00e1fora poderosa de nuestra naci\u00f3n: un tablero de madera sostenido por cuatro cadenas y un contrapeso. Una representaci\u00f3n art\u00edstica que desnuda las tensiones que sostienen a Colombia, atrapada en equilibrios fr\u00e1giles y condicionada por fuerzas que parecen perpetuas.<br>El tablero simboliza al Estado, un pa\u00eds con historia profunda, pero atravesada por la violencia y la intolerancia. En nuestra memoria colectiva conviven los \u00eddolos fabricados desde el narcotr\u00e1fico con los pocos h\u00e9roes que han merecido reconocimientos internacionales. Y aunque la Constituci\u00f3n proclama un Estado social de derecho, esa promesa se disuelve en la realidad, donde solo una minor\u00eda insiste en sostener que nuestra democracia es inquebrantable.<br>Las cadenas que deber\u00edan brindar estabilidad, en realidad, aprisionan. La primera es la corrupci\u00f3n, presente en todos los sectores y tan arraigada que parece indestructible. La segunda es la violencia, legitimada por discursos pol\u00edticos que justifican la eliminaci\u00f3n del otro por pensar distinto, con criminales comunes y \u201cde cuello blanco\u201d que convierten la pluma en fusil.<br>La tercera cadena es una democracia deformada, dise\u00f1ada para que gobierne una minor\u00eda. Ser elegido se convirti\u00f3 en profesi\u00f3n rentable: delinquir sin miedo, legislar para s\u00ed mismos, y en el peor de los casos, disfrutar de c\u00e1rceles de lujo, mientras las mayor\u00edas sobreviven en la miseria.<br>La cuarta cadena la conformamos nosotros, la ciudadan\u00eda, quienes por un plato de lentejas terminamos defendiendo a quienes nos oprimen. Celebramos victorias ajenas con la ilusi\u00f3n de que nuestra vida mejorar\u00e1, reforzando los eslabones de nuestro propio sometimiento.<br>El contrapeso, por \u00faltimo, somos tambi\u00e9n nosotros: una ciudadan\u00eda resignada, adormecida, que acepta como inevitable lo que ocurre. Pero cuando ese contrapeso despierte y decida sacudirse, la mesa dejar\u00e1 de ser s\u00edmbolo de sometimiento y se convertir\u00e1 en el soporte real de la transformaci\u00f3n.<br>Porque la met\u00e1fora de esta mesa no es un destino, sino un llamado: el recordatorio de que el cambio solo llegar\u00e1 cuando la mayor\u00eda, por fin, decida levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una met\u00e1fora de c\u00f3mo la corrupci\u00f3n, la violencia y la pasividad ciudadana mantienen en equilibrio precario a nuestra democracia. Por Enrique Antonio De LuqueRecib\u00ed una escultura como obsequio de mi amigo Iv\u00e1n L\u00f3pez \u2014quiz\u00e1 el ser humano m\u00e1s desprendido que he conocido\u2014. Fue en un encuentro casual: \u00e9l, recostado en su hamaca, escuchaba la radio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16379,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-16378","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/la-silla-de-enrique-de-luquez2-scaled.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16378"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16378\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16380,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16378\/revisions\/16380"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16379"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}