{"id":16418,"date":"2025-10-03T10:32:14","date_gmt":"2025-10-03T15:32:14","guid":{"rendered":"https:\/\/conexioncesar.com\/?p=16418"},"modified":"2025-10-03T10:32:17","modified_gmt":"2025-10-03T15:32:17","slug":"asuntos-de-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2025\/10\/03\/asuntos-de-mujeres\/","title":{"rendered":"Asuntos de mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEl cuento de Pedro\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Por: Pedro Norberto Castro Araujo<\/p>\n\n\n\n<p>El 5 de junio de 1892 naci\u00f3 mi abuelo quien se educ\u00f3 en los Estados Unidos, sus padres de mentes progresistas y aprovechando las influencias de mi bisabuelo don \u00d3scar Trespalacios Cabrales, a temprana edad lo enviaron a cursar estudios de educaci\u00f3n superior en la Universidad de Brooklyn en New York optando por estudiar la carrera de qu\u00edmica farmac\u00e9utica con especialidad en jaboner\u00eda y curtiembres. Viaj\u00f3 acompa\u00f1ado de sus primos An\u00edbal Guillermo Castro Monsalvo y Roberto Pavajeau Monsalvo (primer odont\u00f3logo que tuvo Valledupar). Guillermo Castro, como buen Trespalacio, hizo honor a su gen\u00e9tica masculina y en la ciudad de New York, se enamor\u00f3 de la se\u00f1orita Ana Taylor, una linda americana, rubia de ojos claros con quien contrajo matrimonio, fruto de su amor, naci\u00f3 Any Castro Taylor una linda ni\u00f1a de ojos azules de piel trigue\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p> Al estallar la primera Guerra Mundial, en 1914, plante\u00f3 a su esposa fijar su domicilio en Valledupar, ella sin argumentos convincentes, rehus\u00f3 la idea, dando pie a la separaci\u00f3n, decide no acompa\u00f1arlo en su viaje de regreso a Colombia y confirma quedarse en la ciudad de Nueva York. El 31 de octubre de 1919 se casa en segundas nupcias con mi abuela Josefina Mercedes Castro Monsalvo; la pareja de esposos, igual que mis bisabuelos, Celso de Jes\u00fas Castro Baute y Ana del Rosario Trespalacios Araujo, env\u00edan a estudiar al extranjero a su hijo Celso, quien se matricul\u00f3 en la facultad de ingenier\u00eda de petr\u00f3leo en la universidad Alberta ubicada en la provincia de Alberta en Canad\u00e1; y quien se oblig\u00f3 a retornar al pa\u00eds en 1945 tras la muerte s\u00fabita de su padre. <\/p>\n\n\n\n<p>Con la inesperada ausencia de mi abuelo, quien violentamente muere a los 53 a\u00f1os; mi padre como hermano mayor queda a cargo de los bienes y de la responsabilidad de manejar el patrimonio familiar. Pasado el duelo, mi t\u00edo insisti\u00f3 a su hermano Pepe que viajaran a la finca a inspeccionar los hatos ganaderos y contabilizar el ganado apastado en ellos. Mi abuela, de acuerdo con la responsabilidad de los hijos varones, desde tempranas horas de la madrugada alist\u00f3 el fog\u00f3n que ardi\u00f3 con le\u00f1a de Brasil, prepar\u00f3 caf\u00e9 y op\u00edparo desayuno compuesto de leche hervida extra\u00edda de vaca reci\u00e9n orde\u00f1ada, arepa de queso asada, acompa\u00f1ada de carne molida y desmechada, bocachico frito, arepuelas con abundante an\u00eds y aguacate de Manaure; para llevar les entrega un envuelto que alojan en sus alforjas con 20 arepas de asiento, carne frita y chicharr\u00f3n con bollo con queso, suero salao, yuca fresca extra\u00edda de la huerta casera y un gal\u00f3n de agua fresca del rio Guatapuri; para que los j\u00f3venes vaqueros no padecieran de hambre y sed, por lo menos hasta que llegaran al sitio de reposo donde les tomar\u00eda el medio d\u00eda en inmediaciones de la hacienda Villa Rosa, ubicada en las sabanas de Mariangola donde les asegurar\u00edan almuerzo abundante de carne salada oreada al sol. <\/p>\n\n\n\n<p>Al pasar por las sabanas del Diluvio en direcci\u00f3n al hato \u201cLos Alpes\u201d ubicado a orillas del r\u00edo Lajas, mi padre Pepe Castro ya se encontraba fastidiado por cuanto Celso,su hermano, no hab\u00eda concluido el cuento empezado desde su salida de Valledupar, donde le relat\u00f3 la historia de un apasionado amor con una rubia de ojos verdes a quien un hombre vallenato segado por amor le entreg\u00f3 todos sus br\u00edos. Mi padre avezado en cosas del amor y don Juan en asuntos de mujeres, ven\u00eda fastidiado por cuanto Celso, no hac\u00eda sino halagar a la hermosa doncella y en extenso relato detall\u00f3 el gran d\u00eda cuando vio su rostro por primera vez, de lo dulce y amorosa que era, habl\u00f3 de la distinguida dama y del origen noble de su familia, de lo linda y hermosa, inteligente y virtuosa. Mi padre sobresaltado, con el sol incandescente de las sabanas de Camperucho, con deseos de llegar a los Alpes; apret\u00f3 fuertemente las piernas en las aletas de los estribos, \u00e1gilmente espunt\u00f3 con sus espuelas la piel del moro mular, quien recobr\u00f3 el br\u00edo sacudiendo sus piernas traseras y lanzando vientos al aire; por su parte mi padre baj\u00e1ndose la visera de su sombrero Stewsom le dice: \u201cCelso apura el paso que con tu paciencia ya voy escaldao\u2026. Yo por aqu\u00ed en asuntos de mujeres no doy tanta vuelta, llevamos m\u00e0s de 12 horas cabalgando en extenuante jornada y todav\u00eda no s\u00e9 si esa mujer se entreg\u00f3 a ti en apasionado amor. Estuvo contigo o no\u2026 Por ello en asuntos de mujeres no cambio a las morenas provincianas de Valencia, Aguas Blancas, Mariangola, Los Venaos y Camperucho que no dan tanta vuelta para emprender un furtivo y fogoso amor; tampoco doy tanta vuelta como tu, cuando en asuntos de mujeres me quiero enamorar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><\/td><td><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl cuento de Pedro\u201d Por: Pedro Norberto Castro Araujo El 5 de junio de 1892 naci\u00f3 mi abuelo quien se educ\u00f3 en los Estados Unidos, sus padres de mentes progresistas y aprovechando las influencias de mi bisabuelo don \u00d3scar Trespalacios Cabrales, a temprana edad lo enviaron a cursar estudios de educaci\u00f3n superior en la Universidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16419,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-16418","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/IMG_3994.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16418"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16418\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16420,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16418\/revisions\/16420"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}