{"id":17366,"date":"2026-05-15T09:45:42","date_gmt":"2026-05-15T14:45:42","guid":{"rendered":"https:\/\/conexioncesar.com\/?p=17366"},"modified":"2026-05-15T09:45:45","modified_gmt":"2026-05-15T14:45:45","slug":"el-hombre-valeroso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2026\/05\/15\/el-hombre-valeroso\/","title":{"rendered":"El Hombre Valeroso"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL CUENTO DE PEPE<\/h2>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda en la d\u00e9cada del treinta se ten\u00eda la costumbre que a partir de las seis de la tarde ning\u00fan ciudadano se atrev\u00eda a transitar frente al Cementerio Central de Valledupar. Era el terror a los difuntos que imped\u00eda ese tr\u00e1nsito y era com\u00fan que el que lo hiciera tuviera visiones de personas ya desaparecidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Estos fen\u00f3menos ocurrieron cuando no exist\u00eda la luz el\u00e9ctrica, pues \u00e9sta acab\u00f3 con los fantasmas en los pueblos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para Bartolo todo era bueno y sabroso, pues viv\u00eda bien con su mujer Agripina, quien era atenta, cari\u00f1osa y hermosa. En esos momentos contaba con cuatro hijos, todo esto enmarcado en un pueblo sabroso y apacible, donde \u00e9l gozaba de muchos amigos, pues era propietario de un burro grande de color rat\u00f3n llamado Mientras-monto, de muy buenos pasos, mucha fuerza y que dorm\u00eda todas las noches en su patio, donde le daban ma\u00edz y pasto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda la costumbre de que todos los d\u00edas a las tres de la ma\u00f1ana ensillaba su burro y part\u00eda para su roza en la zona de Perucho; all\u00ed una acequia pasaba por el medio y la aprovechaba para regar la tierra, producir buen bastimento, especialmente pl\u00e1tanos criollos, que en la tarde su mujer vend\u00eda en la puerta de la casa, as\u00ed como yuca yema de huevo, que eran rapadas por su buena calidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el verano o en invierno no fallaba ni un d\u00eda a esas madrugadas. A esa hora su mujer le despachaba su desayuno de arepa de queso con carne esmechada y a la vez, le serv\u00eda una totuma de caf\u00e9 cerrero como le gustaba. Ese viajar todos los d\u00edas a la misma hora, era visto por los vecinos que elogiaban su condici\u00f3n de hombre trabajador y uno de ellos Rodrigo Manuel, que hab\u00eda hecho la primera casa colindante con la calle del cementerio, acabando as\u00ed con la tradici\u00f3n del miedo a los muertos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote alignwide is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Un d\u00eda en que Rodrigo Manuel se tom\u00f3 unos chirrinches, en la madrugada lo atezaron los deseos de dar del cuerpo, y como su casa no ofrec\u00eda ninguna comodidad para satisfacer necesidades de esa \u00edndole, se vol\u00f3, como hac\u00eda todos los d\u00edas, las tapias del cementerio, para aliviar su est\u00f3mago.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estaba en \u00e9sas y conservando el buen humor de siempre, alcanz\u00f3 a ver el punto rojo del tabaco prendido de Bartolo, que pasaba como todos los d\u00edas a esa hora para su roza y queriendo hacerle una chanza para probar su valor, se hizo bocina con las manos y grit\u00f3 con voz ahuecada como de ultratumba: \u201cBartoooloooo\u2026\u201d Bartolo trat\u00f3 de dominar los nervios y seguir en su burro, pero cuando oy\u00f3 por segunda vez la voz que repet\u00eda: \u201cBartoooloooo\u2026\u201d, se baj\u00f3 del burro, lo dej\u00f3 suelto con sus enseres de trabajo y parti\u00f3 a toda carrera para su casa, a donde lleg\u00f3 ahog\u00e1ndose del susto, con la cara llena de terror. Agripina se par\u00f3 asustada a atenderlo y al preguntarle qu\u00e9 le hab\u00eda pasado, con los ojos desorbitados de miedo y la respiraci\u00f3n entrecortada por la carrera, le pudo contar a Agripina, despu\u00e9s de tomarse un vaso con agua, lo que le hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>En vista de que la lengua la ten\u00eda empelotada, corri\u00f3 Agripina y le hizo una bebida de valeriana, preocupada por el descontrol que padec\u00eda y para evitar que le fuera a producir un infarto, acudi\u00f3 donde su primo Jairo Becerra, para que lo llevara en su Mercedes Benz al hospital o al puesto de salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, lo llevaron al puesto de salud, pero despu\u00e9s de tomar una fuerte bebida de toronjil, se calm\u00f3 un poco y pudo contar en detalle lo que finalmente le hab\u00eda ocurrido despu\u00e9s de tantos a\u00f1os al pasar por el cementerio. Ella, que era una buena mujer, lo arrull\u00f3 en sus brazos, lo acost\u00f3 en sus piernas, le sob\u00f3 las orejas, le dio a oler alhucema y Bay Rum Tapa Negra. Solamente cuando sali\u00f3 el sol pudo calmarse definitivamente e ir acompa\u00f1ado de su mujer y sus hijos a buscar el burro Mientras-monto, al cual el muerto hab\u00eda amarrado a un \u00e1rbol de coraz\u00f3n fino, para que no se desperdigara con una burra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Temprano se reg\u00f3 la bola en el pueblo de que a Bartolo le hab\u00eda salido un muerto y muchos que sufr\u00edan por lo mismo que Bartolo, comenzaron a comentar sobre las apariciones que hab\u00edan vivido, especialmente cuando en noches de luna ve\u00edan fantasmas pasar por debajo de los \u00e1rboles de coraz\u00f3n fino y varoblanco. Se hablaba del Silvorcito, un hombre chiquito con un sombrero muy grande; de la Llorona, que era el alma en pena de una india a quien en la \u00e9poca de la Conquista un espa\u00f1ol le hab\u00eda matado a uno de sus hijos, y hasta de un negro de m\u00e1s de dos metros de alto, con ojos rojos de candela, que hab\u00eda tratado de pararlos cuando cortaban le\u00f1a para ofrecerles dinero por su alma.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En fin, por muchos d\u00edas el pueblo dej\u00f3 de madrugar por miedo a las apariciones y eso que ese pueblo ten\u00eda fama de producir hombres muy machos. Agripina, que era muy pr\u00e1ctica, viendo que pasaban los d\u00edas y Bartolo no se levantaba a buscar los pl\u00e1tanos ni la yuca en la roza, donde los loros estar\u00edan volando bajito de la hartura, resolvi\u00f3 con buenas maneras y con inteligencia convencerlo para que aunque fuera en pleno d\u00eda se acercara a la roza y que deb\u00eda tener valor, porque si ese muerto lo hab\u00eda llamado, era quiz\u00e1s para darle un gran tesoro. Pod\u00eda ser uno de esos viejos espa\u00f1oles que murieron en el pueblo que asoleaban en cuero de ganado las monedas de oro, as\u00ed como las esmeraldas o las perlas, y mientras buscaban la oportunidad de regresar a Espa\u00f1a, los sorprend\u00eda la muerte: \u201cDe seguro ese muerto te quiere entregar ese tesoro y entrar al cielo, porque nadie entra al cielo si deja riquezas enterradas\u201d. En esa forma le sigui\u00f3 hablando de las exigencias que ten\u00edan, pues los hijos iban creciendo y necesitaban cada d\u00eda m\u00e1s plata para pagarles el colegio del profesor Juancho Peralta, tambi\u00e9n se estaban acercando las fiestas patronales y era bueno que tanto \u00e9l como sus hijos dejaran de andar ripi\u00fa, por lo tanto ten\u00edan que comprarles vestidos nuevos, as\u00ed como las botas Gaitana para que echaran vainas como todo el mundo y que hiciera el esfuerzo, porque de yuca en yuca nunca tendr\u00edan nada y por eso ten\u00edan que enfrentar al muerto que de seguridad le iba a salir de nuevo y le iba a entregar el tesoro.<\/p>\n\n\n\n<p>Una madrugada al fin se atrevi\u00f3 a montarse en su burro Mientras-monto y, lleno de terror, para darse \u00e1nimo se tom\u00f3 un chirrinchazo, prendi\u00f3 un tabaco, se banquete\u00f3 y parti\u00f3 con la luna clara, donde cada sombra producida por la brisa formaba apariciones que le produc\u00edan terror, pero al pensar en esas monedas de oro asoleadas en cuero de ganado, le hac\u00edan tomar valor de donde no ten\u00eda, hasta que finalmente pas\u00f3 por el cementerio. Ese mismo d\u00eda, Rodrigo Manuel regres\u00f3 al cementerio, y cuando vio a Bartolo, le not\u00f3 el terror por el movimiento de la luz del tabaco que le temblaba en la boca y le volvi\u00f3 a gritar: \u201cBartooooloooo\u2026\u201d Y \u00e9l, casi ahog\u00e1ndose, hizo el esfuerzo y contest\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En nombre de Dios todopoderoso, \u00bfqu\u00e9 querei de mi, alma en pena, qu\u00e9 quieres que haga?<br>El muerto le respondi\u00f3:  \u2014Que me dei el cuuloooo\u2026<br>Ante esta respuesta grosera y vulgar, Bartolo parti\u00f3 nuevamente a toda carrera para su casa, y al verlo Agripina en el mismo momento en que lleg\u00f3, lo rega\u00f1\u00f3: \u2014Seguro que por tu cobard\u00eda dejaste perder el entierro de ese muerto, que nos ha querido ayudar.<br>\u00c9l, lleno de rabia, le respondi\u00f3: \u2014\u00a1Borracho muerto el tuyo, que en vez de entierro, lo que quer\u00eda era enterr\u00e1rmelo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CUENTO DE PEPE Todav\u00eda en la d\u00e9cada del treinta se ten\u00eda la costumbre que a partir de las seis de la tarde ning\u00fan ciudadano se atrev\u00eda a transitar frente al Cementerio Central de Valledupar. 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