{"id":4342,"date":"2022-09-30T15:26:21","date_gmt":"2022-09-30T20:26:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=4342"},"modified":"2022-09-30T15:26:26","modified_gmt":"2022-09-30T20:26:26","slug":"retrato-de-dama-con-bandido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2022\/09\/30\/retrato-de-dama-con-bandido\/","title":{"rendered":"Retrato de dama con bandido\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Fernando Mora Mel\u00e9ndez<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas veces las palabras que acompa\u00f1an el fallo de un jurado logran hacerle justicia a los m\u00e9ritos del ganador. El caso que sigue puede preciarse de ser una exquisita excepci\u00f3n a la regla.<\/p>\n\n\n\n<p>La C\u00e1rcel de la Ladera acogi\u00f3 durante d\u00e9cadas a lo m\u00e1s granado del hampa y de la poes\u00eda criolla. A sus celdas iban a dar con sus huesos criminales de trayectoria, timadores de ingenio y hasta escritores her\u00e9ticos. Los l\u00edmites entre delito y pecado fueron muy borrosos en el Medell\u00edn de los sesenta. A esa mezcla entre artista y rufi\u00e1n, a la manera de Rocambole, corresponde la figura de un c\u00e9lebre ladr\u00f3n de oficio, Antonio Medina, m\u00e1s conocido como To\u00f1ilas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese al remoquete, que m\u00e1s pareciera el de un payaso de pi\u00f1atas, To\u00f1ilas cobr\u00f3 fama no s\u00f3lo como asaltante de bancos sino como lector impenitente, piloto de carreras y encantador de mujeres. A su saga contribuye una fina estampa de dandy tropical: ojos claros, porte distinguido, pantalones de lino y guayabera; todo eso engrandecido con un estilo del que se preciaba: cero derramamiento de sangre en sus actos. Se aprendi\u00f3 el C\u00f3digo Penal de memoria solo para defenderse en las audiencias. Hab\u00eda escapado dos veces de la c\u00e1rcel: una vez por la lavander\u00eda, oculto entre la ropa sucia; otra, disfrazado de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Esther Arango, que a la saz\u00f3n bordeaba los cuarenta y cinco, so\u00f1aba con ver a su amante bandido, y tuvo que urdir una treta para entrar a la celda. Se le ocurri\u00f3 que una amiga suya podr\u00eda impartir un curso de fotograf\u00eda a los reclusos. La propuesta tuvo eco. Giovanna Pezzotti, reportera gr\u00e1fica de origen italiano, se lo tom\u00f3 muy en serio. En ese momento ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os y era todo un primor; tanto as\u00ed que To\u00f1ilas apenas la vio le dijo: \u201cEl tipo de mujer que a m\u00ed me gusta es usted\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal parece que las sesiones fotogr\u00e1ficas se extend\u00edan durante largas jornadas. La bella profesora encandilaba como un flash la mirada de los condenados, sobre todo la de To\u00f1ilas. Pero Giovanna, por fidelidad a su amiga, se manten\u00eda a prudente distancia de aquel pillo irresistible: \u201cYo apenas les dec\u00eda a mis alumnos: p\u00f3nganle tanto de diafragma, enfoquen bien y disparen\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las autoridades de la prisi\u00f3n vieron con buenos ojos la actitud de los internos con las clases y hasta permitieron que la dama acondicionara un calabozo como cuarto oscuro para revelar los negativos. As\u00ed presenciaron al milagro de ver aparecer sus retratos por obra y gracia de la luz. Otros menos interesados por el arte que por la carne, se aprovechaban de la complicidad de las sombras para tocar a la maestra. \u201cHab\u00eda uno que era el m\u00e1s sob\u00f3n. Me quer\u00eda meter mano por todas partes y tuve que rega\u00f1arlo. Est\u00e9se quieto, le dije, h\u00e1game el favor, que usted parece un pulpo. Entrada la noche ven\u00eda un guardia a decirme: se\u00f1orita, que ya est\u00e1 muy tarde para que usted se encuentre en una c\u00e1rcel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura joven y agraciada de la profesora se hizo habitual en los patios de La Ladera. Y al mismo tiempo Giovanna se volvi\u00f3 sensible a las demandas amorosas de To\u00f1ilas. \u00c9l se convirti\u00f3 en la clase de ladr\u00f3n a la que ella le entregar\u00eda todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo el tiempo libre, To\u00f1ilas aprendi\u00f3 a tomar fotos. Tal vez porque en el fondo un fot\u00f3grafo tambi\u00e9n es un ladr\u00f3n de im\u00e1genes. O porque oprimir el obturador es otra forma refinada de matar el tiempo. Y es as\u00ed como logra capturar, con la gu\u00eda de su maestra, las postales del cautiverio: una requisa en prisi\u00f3n, presos desnudos en cuclillas, el patio de los maricas, un reo atado al cepo de castigo, otros cautivos que juegan dados tras las rejas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el regodeo de la seducci\u00f3n, el delincuente le confes\u00f3 que su deseo era escapar y volver a las viejas \u00e9pocas cuando pod\u00eda asaltar tres bancos en un d\u00eda. So\u00f1aba con seguir sus andanzas al lado de Giovanna, huyendo con ella como la pareja de bandoleros m\u00e1s c\u00e9lebre en el cine de entonces: Bonny and Clyde. \u201cMientras t\u00fa corres riesgos por ideales yo prefiero correrlos por dinero\u201d, dec\u00eda To\u00f1ilas. Y el ideario de ella era el de los curas rebeldes del movimiento Golconda en el que militaba el padre Camilo Torres.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hab\u00eda vuelto fot\u00f3grafa en medio de la falta de rumbo que le produjo la muerte de su padre, un conde de Scalea, que luch\u00f3 toda la vida por recobrar los bienes que le hab\u00eda quitado la mafia calabresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvo que estudiar de noche, en el colegio de monjas La Milagrosa, mientras en el d\u00eda trabajaba en Fotoelectro, un local de fotograf\u00eda en el centro de Medell\u00edn, con el maestro Le\u00f3n Ruiz. Luego hizo cursos en Italia, donde a\u00fan intent\u00f3 recuperar por las buenas la fortuna de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s por haber crecido entre hombres, cinco hermanos en total, no tuvo dificultades para permanecer entre los reos de La Ladera. Les prestaba sus c\u00e1maras y tr\u00edpodes, d\u00eda y noche, sin que jam\u00e1s perdiera nada, casi como en una obra de Jardiel Poncela: \u201cLos ladrones somos gente honrada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUn buen d\u00eda supe que Antonio hab\u00eda quedado libre \u2013dice Giovanna\u2013. Yo viv\u00eda en una casa de la Calle El Palo y sent\u00ed que tocaron a la puerta. Era \u00e9l, muy insistente. \u2018Si no abr\u00eds tumbo la puerta\u2019, grit\u00f3. Y tuve que abrirle. Me fui con la excusa de ir a tomar unas fotos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201dAnduvimos por los prost\u00edbulos de Lovaina. \u00c9l conoc\u00eda a todas las putas, todos los travestis lo besaron y al final fum\u00f3 marihuana. \u2018To\u00f1ilas, yo me voy a ir\u2019, le dije, \u2018yo no s\u00e9 qu\u00e9 estoy haciendo aqu\u00ed\u2019. Entonces se par\u00f3 furioso, me abraz\u00f3 y me dijo: \u2018Usted del lado m\u00edo no se va\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201dAl d\u00eda siguiente nos fuimos para Tol\u00fa, tomando el vino que le encantaba, uno muy famoso llamado Leche de la Mujer Amada. Nuestro idilio dur\u00f3 apenas tres meses. Al final no nos entendimos. Me di cuenta de que To\u00f1ilas se hab\u00eda vuelto muy drogo. Ten\u00eda cultivos de marihuana en Venezuela, viajaba a ese pa\u00eds y ahora le\u00eda a Lobsang Rampa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios meses m\u00e1s tarde, en una cr\u00f3nica roja de Sucesos Sensacionales, Giovanna se enter\u00f3 de que To\u00f1ilas ya no era solo un autor intelectual. En la penumbra de un bar al ladr\u00f3n se le ocurri\u00f3 bailar amacizado con una mujer, y el amante de \u00e9sta reaccion\u00f3 vaci\u00e1ndole una cerveza en la entrepierna. To\u00f1ilas descerraj\u00f3 el arma y sin pensarlo dispar\u00f3 tres veces a la cabeza del hombre. Volvi\u00f3 a La Ladera. Lo condenaron a siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Al regresar a su patio, To\u00f1ilas se encontr\u00f3 a delincuentes de respeto como el Mono Trejos y Macho Flaco, as\u00ed como a otros melenudos que entraban y sal\u00edan de las celdas con libros de Nietzsche y Baudelaire. Estaban bajo llave por atentar contra las buenas costumbres y se hac\u00edan llamar los nada\u00edstas. Con ellos conoci\u00f3 la gran literatura. Por un momento dej\u00f3 de ser una rata de la sociedad para convertirse en un rat\u00f3n de biblioteca. Fund\u00f3 la \u00fanica que tuvo la prisi\u00f3n, la Biblioteca Fernando Gonz\u00e1lez.<\/p>\n\n\n\n<p>To\u00f1ilas sol\u00eda decir que prefer\u00eda que le tuvieran respeto y no miedo. El poeta Dar\u00edo Lemus, quien estuvo varias veces detenido en La Ladera, lo envidiaba porque se vest\u00eda mejor que \u00e9l; de hecho ellos dos compet\u00edan entre s\u00ed por la pinta y las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>En su Carta al juez Lemus coment\u00f3 el ambiente de la prisi\u00f3n: \u201cEstos delincuentes que caminan y duermen conmigo me hacen comprender que la sociedad est\u00e1 enferma, que la sensibilidad lleva a la persona a los m\u00e1s complicados laberintos de donde solo escapan aquellas que tienen capacidad de comprender \u2018lo bello\u2019 \u201d. Quiz\u00e1s To\u00f1ilas era uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de pagar su \u00faltima condena, Antonio Medina intent\u00f3 volverse un hombre de bien y aprovechar su ingenio en empresas decentes. Tuvo una f\u00e1brica de estropajos, por ejemplo; pero todos sus proyectos juntos no le alcanzaron para borrar su gloria de granuja tallada a mano. To\u00f1ilas empez\u00f3 a ser leyenda el d\u00eda que se desplom\u00f3 en una calle de Caucasia, acribillado a quemarropa por un ciclista sin rostro (vaya tiempos en que los sicarios hu\u00edan dando pedal), seg\u00fan una de las versiones que disfrazan el misterio de su muerte. La antigua prisi\u00f3n de La Ladera fue derruida en el a\u00f1o 2006. En su lugar se construy\u00f3 una moderna biblioteca con el nombre de un poeta, Le\u00f3n de Greiff.<\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o, la Librer\u00eda Palinuro convoc\u00f3 a un concurso de fotograf\u00eda sobre el tema del libro. Entre casi un centenar de im\u00e1genes, el jurado encontr\u00f3 una que muestra a un grupo de presidiarios a la hora del ba\u00f1o, en la ducha colectiva. A un lado aparece otro recluso que lee un pasaje de un texto desconocido. La foto se remiti\u00f3 con el t\u00edtulo Libertad en la c\u00e1rcel. Al abrir el sobre marcado con el seud\u00f3nimo Scalea, se ley\u00f3 el nombre de pila de la ganadora: Giovanna Pezzotti.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Fernando Mora Mel\u00e9ndez Pocas veces las palabras que acompa\u00f1an el fallo de un jurado logran hacerle justicia a los m\u00e9ritos del ganador. El caso que sigue puede preciarse de ser una exquisita excepci\u00f3n a la regla. 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