{"id":4353,"date":"2022-10-02T13:33:15","date_gmt":"2022-10-02T18:33:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=4353"},"modified":"2022-10-02T13:33:20","modified_gmt":"2022-10-02T18:33:20","slug":"hacer-los-duelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2022\/10\/02\/hacer-los-duelos\/","title":{"rendered":"Hacer los duelos\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Eduardo Vargas M.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aprendizajes m\u00e1s importantes en la vida es el desapego: poder soltar a quien estuvo y ya no est\u00e1, aquello que fue y ya no es.&nbsp; Solo as\u00ed podemos asumir la vida tal como es.<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptar la temporalidad de la vida -as\u00ed como la incertidumbre- es una tarea m\u00e1s o menos dif\u00edcil, dependiendo de cu\u00e1l sea la estructura del car\u00e1cter que hayamos desarrollado. Lo cierto es que el tiempo es una variable que nos afecta a todo y a todos: &nbsp;los plazos se cumplen, aunque nos empe\u00f1emos en alargar lo impostergable. Hay algunos cuya finalizaci\u00f3n conocemos de antemano, como en un contrato a t\u00e9rmino definido, las fases de un proyecto o la fecha de vencimiento de alg\u00fan producto o servicio. Cuando tenemos consciencia de que una etapa de nuestra vida va a terminar puede ser m\u00e1s f\u00e1cil crear nuevos escenarios para remplazar el que ya no est\u00e1.&nbsp; Pero, cuando el final es intempestivo, y no tenemos tiempo para visualizar la finalizaci\u00f3n de una relaci\u00f3n o una situaci\u00f3n que nos resultan gratas, el dolor es m\u00e1s complicado de tramitar.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay manera de comparar los dolores que sentimos los seres humanos; hacerlo ser\u00eda irrespetuoso con la experiencia personal que atraviesa cada quien. Sin embargo, dado que el dolor es una emoci\u00f3n, como la alegr\u00eda o la rabia, tambi\u00e9n es temporal.&nbsp; S\u00ed, tenemos derecho a que el dolor no sea un habitante permanente en nuestras vidas, a recocerlo como un pasajero que puede bajarse en la siguiente estaci\u00f3n, que eventualmente nos encontremos m\u00e1s adelante, pero que tambi\u00e9n en ese entonces terminar\u00e1 baj\u00e1ndose.&nbsp; Entonces, necesitamos entrenarnos en soltar el pasado: los seres queridos que ya no est\u00e1n, porque cruzaron ya el umbral de la muerte o porque las distancias emocionales o f\u00edsicas nos han separado; las parejas que tuvimos y que podemos seguir conservando en el coraz\u00f3n con total gratitud; los trabajos y proyectos que ya no tenemos; las mascotas que murieron; las experiencias que ya han dado paso a otras\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Apego y ego riman. S\u00ed, son nuestras construcciones egoicas -con sus ideas locas y pasiones inherentes- las que nos llevan a vivir anclados en el pasado, con el dolor de la ausencia y el anhelo imposible de lo que ya no habr\u00e1 de ser, en una mezcla con la rabia de la impotencia y el miedo a un futuro incierto. Los apegos son torturas que nos ciegan ante las nuevas oportunidades la vida nos trae cada d\u00eda.&nbsp; Podemos hacer los duelos, las paces con el pasado, agradecer por lo que fue -y por lo que no-, dejarlo ir e identificar qu\u00e9 podemos aprender. No es f\u00e1cil y s\u00ed posible, siempre con la ayuda divina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Eduardo Vargas M. Uno de los aprendizajes m\u00e1s importantes en la vida es el desapego: poder soltar a quien estuvo y ya no est\u00e1, aquello que fue y ya no es.&nbsp; Solo as\u00ed podemos asumir la vida tal como es. 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