{"id":7345,"date":"2023-06-17T11:01:23","date_gmt":"2023-06-17T16:01:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=7345"},"modified":"2023-06-17T13:08:00","modified_gmt":"2023-06-17T18:08:00","slug":"cuanto-daria-por-abrazarlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2023\/06\/17\/cuanto-daria-por-abrazarlos\/","title":{"rendered":"\u00a1Cu\u00e1nto dar\u00eda por abrazarlos!"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Patricia Berdejo<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa oportuna, la espontaneidad, la conversaci\u00f3n casual, la solidaridad inesperada, el\u00a0\u00a0amigo transitorio, el que acude veloz, el c\u00f3mplice del momento, el transe\u00fante que nos acoge sin reconvenir y todo aquel que transita por nuestro universo, desprevenido y quiz\u00e1 solo una vez. Aunque su presencia no volvamos a percibir jam\u00e1s, es innegable que la naturaleza humana en sus actos impredecibles, da cuenta de seres excepcionales y \u00fanicos a quienes hoy desde mi impotencia de abrazarlos en lo f\u00edsico, quiero tributar; desde la sensibilidad de mi afecto, mi cari\u00f1o sincero, c\u00e1lido e imperecedero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Shakira, como le llamaban a aquella dama que deambulaba por mi barrio; en visible actitud menesterosa, escond\u00eda a mi paso, su mano y su gesto suplicante. Era tal el respeto que me profesaba,&nbsp;&nbsp;que jam\u00e1s me aceptaba una d\u00e1diva en dinero. Proporcionarle ayuda proven\u00eda de entregarle un platillo de comida reci\u00e9n hecho o cualquier otra cosa que tuviera a bien ofrecerle. La recib\u00eda como asunto de gran significancia, porque su naturaleza prudente y sabia superaba el valor de una moneda. Sedienta alguna vez, bajo un sol candela y desolada acaso por la desesperanza de alguna calamidad que ni recuerdo, felizmente y como divino refugio, la divis\u00e9 en una avenida muy concurrida, con su ropa descolorida, su piel percudida, pero con su alma siempre colorida, su talante dulce y adem\u00e1s&nbsp;&nbsp;sonre\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El Pana&#8221;, ladronzuelo y adicto, de otro sector donde vivimos tambi\u00e9n, era un tipo larguirucho, enjuto y con visibles cicatrices en sus brazos y en su rostro. Se quejaba siempre de la temperatura sofocante&nbsp;&nbsp;y clamaba por ba\u00f1arse, mi madre sol\u00eda sacarle a la puerta una manguera para que dispusiera del agua a su antojo y le prodigaba jab\u00f3n y lo que hubiere de comer. Simulaba a Shakira en su actitud de no solicitar dinero. Hac\u00eda gala de sus fechor\u00edas, ya ni nos impactaba con sus historias de pillo y forajido. El hombre, paradojicamente, no nos inspiraba temor ni desconfianza alguna, ni jam\u00e1s nos amedrentamos, con lo que nos relataba de su accionar delictivo y reincidente, pese a las advertencias y al p\u00e1nico que suscitaba entre los vecinos. Asoma este caballero a nuestra puerta&nbsp;&nbsp;una ma\u00f1ana en que mi madre amaneci\u00f3 con el pi\u00e9 izquierdo y pa\u2019 quitarselo de encima le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-L\u00e1rgate, Pana, que aqu\u00ed no hay un ma\u00edz que asar.- Reapareci\u00f3 al rato, sudoroso y tembloroso, con medio litro de leche y un pan: -rec\u00edbelo, madrecita, que me lo cog\u00ed empacado para que lo comas sin asco, la leche la ped\u00ed y mientras\u2026 rob\u00e9 pan para t\u00ed-<\/p>\n\n\n\n<p>Singular y memorable acto,&nbsp;&nbsp;&nbsp;atado a mis m\u00e1s dulces reminiscencias,&nbsp;&nbsp;aquel pan robado que comimos sin que nos acusara el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00a1Cu\u00e1nto dar\u00eda por abrazar a ese facineroso, jud\u00edo errante y a aquella otra estrella fugaz y rutilante!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Patricia Berdejo La sonrisa oportuna, la espontaneidad, la conversaci\u00f3n casual, la solidaridad inesperada, el\u00a0\u00a0amigo transitorio, el que acude veloz, el c\u00f3mplice del momento, el transe\u00fante que nos acoge sin reconvenir y todo aquel que transita por nuestro universo, desprevenido y quiz\u00e1 solo una vez. 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