{"id":9972,"date":"2024-01-15T10:26:50","date_gmt":"2024-01-15T15:26:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.conexioncesar.com\/?p=9972"},"modified":"2024-01-15T10:26:54","modified_gmt":"2024-01-15T15:26:54","slug":"los-dos-sabios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/2024\/01\/15\/los-dos-sabios\/","title":{"rendered":"Los dos sabios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por: Enrique de Luque Palencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Bien, el ambiente era propicio para el inicio de la parranda, tal como todos los s\u00e1bados, despu\u00e9s de las cuatro de la tarde, cuando el sol disminuye su intensidad y, lentamente como todo en el pueblo, se entrega a la noche. Desde las \u00e1ridas sabanas, parec\u00eda como si la tierra se lo tragara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Debajo de los frondosos matarratones, los habituales contertulios iban llegando uno a uno, asistiendo a la cita casi religiosamente. Se acomodaban en las mecedoras Momposina o tah\u00fartes, sillas de madera con respaldar y asiento de cuero crudo de vaca. Los temas eran variados, cada uno llevaba en su mochila o libreta anotaciones personales o recuerdos, y de esta manera se formaban debates pol\u00edticos, deportivos, sobre infidelidades, peculados, en fin, era un lugar especial para aumentar el conocimiento sobre la vida rural, cotidiana y difamatoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre sorbos de tragos y cerveza, los comentarios se entrelazaban y cada cuento se convert\u00eda en una larga historia, generalmente con un final feliz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese s\u00e1bado lleg\u00f3 \u00e9l, acud\u00eda muy poco a la cita debido a sus responsabilidades y compromisos familiares, aunque otros afirmaban que era porque su mujer lo ten\u00eda dominado. El maestro estaba en problemas, con casi dos metros de altura, y una mujer de metro y medio lo manejaba a su antojo. Apenas lo dej\u00f3 venir hoy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">A duras penas lleg\u00f3 a cursar hasta quinto de primaria. La dura y normal existencia de la vida, con todas sus oportunidades, como les ocurre a todos, fue marcando el camino de su proyecto de vida. Pas\u00f3 de usar pantalones cortos a largos, y con ellos se convirti\u00f3 en un hombre dispuesto a trabajar. El sector en el que desarroll\u00f3 su actividad no fue elegido por \u00e9l, sino que fue una herencia laboral de su padre y varios t\u00edos paternos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Este hombre, hoy en d\u00eda viejo pero en el pasado lleno de energ\u00eda, destac\u00f3 por su habilidad y competencia, envidiables para cualquier profesional en la actualidad. Pose\u00eda valores imbatibles, un excelente sentido social, servicio y un fino sentido del humor, o mejor dicho, era un experto en hacer chistes, con salidas muy acertadas y bien construidas, siempre con elegancia, lejos de las ofensas y malas intenciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alto, fuerte, elegante, cuidadoso al hablar y con modales exquisitos, amante de la vida y del trabajo, todav\u00eda mantiene su filosof\u00eda de vida. Cada vez que uno de sus hijos o nietos llega a su casa quej\u00e1ndose de lo duro que es el trabajo o diciendo que se esfuerza mucho, \u00e9l dice &#8220;trabajar es sabroso&#8221; y lo mejor es que puedes vivir de ello. Luego guarda silencio y fija la mirada en la nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lleg\u00f3 al pueblo como un forastero, en una \u00e9poca en la que llegaron muchos guajiros. Aunque \u00e9l no lo era, sus rasgos y apariencia se asociaron con los guajiros en el pueblo. Fue as\u00ed como conoci\u00f3 a la madre de sus hijos, en una oficina de venta de seguros. \u00c9l hab\u00eda ido a comprar una p\u00f3liza para el contrato de una obra civil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dej\u00f3 su tierra natal con el \u00fanico prop\u00f3sito de realizar la obra y regresar a su amada tierra, bordeada por el mar Caribe y protegida por la Sierra Nevada. Lo dej\u00f3 todo por la ribere\u00f1a, cambiando las aguas cristalinas y azuladas del mar por las turbias aguas del r\u00edo grande de la Magdalena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se estableci\u00f3 en el pueblo, se cas\u00f3 con la vendedora de seguros y fruto de esa uni\u00f3n matrimonial tuvieron cuatro hijos. Llevaban 65 a\u00f1os de complicidad en su matrimonio y su primog\u00e9nita completaba el hogar, as\u00ed que en realidad eran cinco reto\u00f1os. Todos ellos fueron profesionalizados con disciplina, dedicaci\u00f3n y mucho amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para convertirse en maestro de obra con solo haber cursado hasta quinto de primaria, tuvo que recorrer un largo camino. Pas\u00f3 de ser ayudante de alba\u00f1iler\u00eda hasta obtener la certificaci\u00f3n como maestro de obra, una certificaci\u00f3n que hoy ostenta con orgullo. Su carrera ha sido tan brillante que no solo le\u00eda e interpretaba los planos arquitect\u00f3nicos, sino que tambi\u00e9n los dibujaba y dise\u00f1aba viviendas. Se convirti\u00f3 en el arquitecto, el ingeniero civil del pueblo, de manera emp\u00edrica, lo cual tiene un gran valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dedicado a su familia, beb\u00eda muy poco. El fruto de su trabajo iba destinado a la manutenci\u00f3n de su familia. Sus conversaciones giraban en torno a sus queridas construcciones y al deporte, especialmente el baloncesto, que \u00e9l practicaba mucho y era un gran jugador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus hijos crecieron y \u00e9l, desde el silencio de su sabidur\u00eda, disfrutaba y se regocijaba con los logros de cada uno de ellos. Eran los mejores en sus respectivas \u00e1reas, y \u00e9l sol\u00eda decirlo de manera jocosa: &#8220;cada ni\u00f1o con su boleta&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella tarde, cuando el asfixiante calor dejaba paso a los mosquitos, estaban todos reunidos como de costumbre, compartiendo temas y vasos de licor, tanto los bebedores habituales como los ocasionales como el maestro de obra. Debajo de los \u00e1rboles, entre risas y canciones, transcurr\u00eda la parranda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta que en la conversaci\u00f3n surgi\u00f3 un tema que solo los m\u00e9dicos presentes dominaban. Hubo entonces un derroche de inteligencia y conocimiento por parte de los galenos, quienes hablaban en un lenguaje t\u00e9cnico y preciso sobre c\u00f3mo realizar intervenciones quir\u00fargicas, t\u00e9cnicas de asepsia, trombos y casos terminales de c\u00e1ncer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El maestro tomaba largos sorbos de cerveza para mitigar el calor, sin intervenir en la conversaci\u00f3n, hasta que uno de los participantes lo mir\u00f3 a los ojos e, interpel\u00e1ndolo de manera sarc\u00e1stica en voz alta para que todos lo escucharan, le dijo: &#8220;Maestro, usted solo bebe y no opina nada sobre este tema tan importante e interesante&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El maestro contest\u00f3 en un tono firme, sin apartar la mirada: &#8220;No s\u00e9 nada de lo que ustedes hablan, por lo tanto no puedo opinar&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e9dico alz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la voz y dijo: &#8220;Es cierto, maestro. Perd\u00f3n por olvidar por un momento que usted es un ignorante, perd\u00f3n, un maestro de obra&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viejo, siempre tranquilo, honrando su formaci\u00f3n de no responder con agresiones y ense\u00f1ando m\u00e1s con el ejemplo que con discursos, le dijo: &#8220;Tiene raz\u00f3n, doctor. Pero, como ense\u00f1anza para todos los sabios en esta parranda, ya que usted es un erudito, un cient\u00edfico, un derroche de conocimiento e intelectualidad, le voy a poner una tarea para que demuestre aqu\u00ed toda su sabidur\u00eda. Voy a traer cien ladrillos, voy a preparar la mezcla de arena, cemento y agua, y le prestar\u00e9 mi pala y mi nivel. Usted, en su universo de sabidur\u00eda, construir\u00e1 un muro&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio se hizo m\u00e1s agudo, la tensi\u00f3n aument\u00f3 y el desafiado cambi\u00f3 de color. Con iron\u00eda y miedo en su voz, dijo: &#8220;Yo eso no s\u00e9 hacerlo&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El maestro solt\u00f3 una sonrisa iluminada y, levantando la voz tan grande como \u00e9l era, dijo: &#8220;Qu\u00e9 pena, se me olvid\u00f3 por un instante que usted es un ignorante, perd\u00f3n, un sabio m\u00e9dico&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Enrique de Luque Palencia Bien, el ambiente era propicio para el inicio de la parranda, tal como todos los s\u00e1bados, despu\u00e9s de las cuatro de la tarde, cuando el sol disminuye su intensidad y, lentamente como todo en el pueblo, se entrega a la noche. Desde las \u00e1ridas sabanas, parec\u00eda como si la tierra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9964,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-9972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronicas"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/conexioncesar.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/parranda-vallenata.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9972"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9973,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9972\/revisions\/9973"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9964"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexioncesar.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}