A los 100 años de edad falleció Jorge Alfonso ‘Topolino’ Zuloaga, icónico humorista del programa Sábados Felices. Su deceso ocurrió en la clínica Cardioinfantil de Bogotá según informaron allegados.
El “Topolino” dedicó gran parte de su vida a la comunicación, participando en varios medios. También escribió libros y fue un actor y humorista en el programa ‘Sábados Felices’ durante 21 años. Además, se ganó el lugar entre los mejores comediantes junto a Hugo Patiño, el ‘Flaco’ Agudelo, entre otros.
El Topolino Zuloaga nació el 1 de mayo de 1922 en Bogotá. Su carrera comenzó como periodista, reportero, en El Espectador en 1952 en la sección judicial. En los años 60 y 70 trabajó como reportero y guionista en varias emisoras de radio.
A mediados de la década de los 70 fue invitado por Alfonso Lizarazo a participar como concursante en Sábados Felices, programa en el que se quedó hasta los años 90 tras retirarse definitivamente de la televisión.
Jorge Zuloaga había sufrido un accidente cerebrovascular el año pasado que había limitado su movilidad y habla, pero mantenía su alegría y calidez.
El Ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, elaboró un informe compuesto por un conjunto de consejos y medidas para abastecerse en caso de emergencias. El Gobierno alemán ha recomendado a las familias tener en sus casas dos litros de agua potable y 2.200 kilocalorías por persona y día. Recomienda proveerse de alimentos no perecederos como arroz, pasta, azúcar, conservas, entre otros.
Corte de Gazprom
El Ministerio del Interior alemán realizó este llamamiento hace un mes, pero ha tomado fuerza en los últimos días después de que ayer el gigante gasístico ruso Gazprom cortara el suministro de gas a las compañías Ørsted, principal grupo energético de Dinamarca, y a Shell Energy Europe, que suministra gas a Alemania, por negarse éstas a pagar por el combustible en rublos, según señaló ayer la empresa.
En el caso de orsted, en 2021 la gasística rusa suministró 1.970 millones de metros cúbicos a la empresa, lo que representa aproximadamente dos tercios del consumo total de gas de Dinamarca.
El contrato entre Gapzom Export y Shell para el abastecimiento de gas a Alemania preveía el suministro de hasta 1.200 millones de metros cúbicos de gas al año.
Rusia obliga desde el 1 de abril a todos los clientes extranjeros de países considerados “inamistosos” por las sanciones impuestas a raíz de la campaña militar rusa en Ucrania, es decir todos los miembros de la Unión Europea (UE), entre otros, a pagar por el gas de Gazprom en rublos, a lo que se han negado algunas empresas.
Gazprom ya cortó el gas a Países Bajos, Polonia, Bulgaria y Finlandia por el mismo motivo.
Este miércoles se conoció el fallecimiento de Gilberto Rodríguez Orejuela, uno de los jefes del cartel de Cali, preso en una cárcel de Estados Unidos.
Conocido con el alias de “El Ajedrecista”, sufría una larga lista de padecimientos. Poco después de su extradición a Estados Unidos, en 2004, sufrió un infarto.
En su momento le diagnosticaron cáncer de colon, de próstata, hipertensión, gota y trastornos psiquiátricos. El capo permanecía en la cárcel federal de Butner, en Carolina del Norte.
Rodríguez Orejuela fue capturado el 9 de junio de 1995. El Bloque de Búsqueda lo encontró escondido en una caleta de una lujosa casa en Cali.
En ese entonces, “El Ajedrecista” era el narcotraficante más poderoso, tras sobrevivir a una guerra declarada del cartel de Cali contra Pablo Escobar, que incluyó la bomba contra el edificio Mónaco, en Medellín, donde vivía la familia del capo antioqueño. Su organización incluso patrocinó a “Los Pepes”, el escuadrón que lo persiguió.
La justicia en Colombia condenó a Gilberto Rodríguez a a 12 años de cárcel, pero solo pagó siete. Quedó libre tras una polémica decisión de un juez, que le rebajó la pena por buena conducta. Pero meses después lo capturaron de nuevo y lo extraditaron a Estados Unidos, donde enfrentó un juicio por el envío de cientos de kilos de cocaína. Así se convirtió en un trofeo de las autoridades gringas. El capo colombiano más poderoso estaba recluido en una prisión federal.
Con la pandemia de coronavirus, la defensa del ex año se jugó la carta de la pandemia para reforzar la petición de libertad, con el objetivo de que pasara sus últimos años de vida junto a su familia en Colombia.
Sin embargo, el juez Federico Moreno desestimó aplicarle a Rodríguez Orejuela la Ley del Primer Paso, aprobada en Estados Unidos en 2018 para descongestionar cárceles, con la que ya han salido más de 3.000 reclusos.
Recientemente se conoció que Gilberto Rodríguez Orejuela quería comparecer ante la Comisión de la Verdad para contar su versión de la influencia del narcotráfico en la política en Colombia. Había una gran expectativa por lo que pudiese contar de la financiación de la campaña presidencial de Ernesto Samper, en los años 90.
Es rutinario ya, que el abuso sexual en los planteles educativos por parte de directivos, docentes, o entre miembros de la misma comunidad estudiantil, se convierta en obligada asignatura, que se apruebe o repruebe. Sin distingo de sexo, edad o condición física o mental, se convierten en víctimas del matoneo, el perrateo y el manoseo.
El rol de educar, enseñar y priorizar el respeto y los valores como principios fundamentales en escuelas, colegios y centros de estudios superiores se ha transformado, paradojicamente, en una tergiversación de virtudes, hasta el punto de convertirlos, en sedes de violaciones, empalamientos, vejámenes, campos de batalla, escenarios de polémicas, conflictos, infames castigos, que, no sólo constituyen un peligro para la integridad personal, sino que implican un riesgo tan peligroso, que ya se vuelven claustros tan pedregosos para transitar, que hace inminente, que el que allí acuda, asuma, no sólo una actitud defensiva, sino que se dote de cualquier tipo de arma o herramienta que amedrente, asuste, intimide, hiera o aniquile.
Contemplamos con estupor al asesino de Uvalde que a tiros extermina a una comunidad de inocentes, pero nos cegamos ante los matones en serie que acechan a nuestros escolares, esto logicamente; exceptuando a los muchos educadores y estudiantes que se dedican a enseñar y a aprender, y quienes a su vez, velan inúltimente por el bienestar comunitario, sin incurrir en estos comportamientos disfuncionales y anómalos.
Cuando se viola a un niño o a un joven en su inocencia, se le asesina lentamente, se le frustra, acompleja y mancilla; la herida lacerante causa el mismo efecto de la bala letal o el arma cortopunzante.
Estremecedoras, escalofriantes y sobrecogedoras denuncias del Inem en Santa Marta y en otras instituciones del país dan cuenta, no sólo de una sociedad esquizofrénica y violenta, sino de las precarias medidas que el Gobierno y el Ministerio de Educación adoptan para evitar toda esta sodomía cruel y aberrante; evadiendo responsabilidades, señalando casi siempre a los padres de familia como culpables, sin escrúpulos y desatinados a la hora de escoger y asignar personal, sin manuales de convivencia ni otras estrategias o normas, que de modo alguno, erradiquen estas “casas de lenocinio”, para entregarse a la faena de reconstruir estos lugares y hacer de ellos, sitios de enseñanza, formación y pedagogía, que ilustren la mente y el espíritu de los que allí concurren, y se direccionen hacia el objetivo para el cual han sido creados.