Del acervo cultural: Flantástica o Flantástico

Por: Enrique de Luque Palencia
Existe una vasta literatura y numerosos conceptos en relación con la cultura, la cual, en todas sus definiciones, mantiene una estructura clara. Entre sus componentes fundamentales se encuentra el lenguaje, que nos permite comunicarnos a través de distintos canales. Dentro de la comunicación oral, existen palabras profundamente arraigadas que identifican una región, una municipalidad, un departamento, una ciudad e, incluso, un hogar o empresa.
¿Quién podría definir una expresión oral utilizada de manera cotidiana en un municipio como El Banco, Magdalena? Por ejemplo, la palabra “jua” se emplea para negar una invitación o afirmar algo. Si exploramos su posible definición epistemológica, podría derivarse del latín “jo”, que significa “no”. En Valledupar, por otro lado, se utiliza la expresión “manito”, diminutivo de “hermano”, que refleja una cultura de fraternidad, afecto y trato amable. Este término, por tanto, contribuye a la identidad cultural vallenata. ¿Quién fue el pionero de esta palabra? Averíguelo Vargas.
La intención de este análisis no es extendernos en la búsqueda de palabras clave en cada espacio geográfico, sino resaltar cómo el lenguaje evoluciona y se integra a la cultura. Hoy en día, por ejemplo, se ha generalizado el uso de la “K” como complemento para representar valores monetarios en productos y servicios. Ya es común encontrar esta notación en menús de restaurantes y en ofertas publicadas en redes sociales. Ante la pregunta “¿Cuánto cuesta el servicio?”, es frecuente escuchar respuestas como “5K” o “10K”. Asimismo, los jóvenes emplean la “X” para anular algo y “lover” para referirse a sus admiradores.
Toda esta introducción nos lleva a hablar de una expresión particular: “me siento flantástico”. Esta palabra ha surgido desde la cultura organizacional de una empresa cuyo quehacer misional se enfoca en la creación de “dulces momentos”, así como en la promoción de valores y creencias. En su credo corporativo, la organización resalta la innovación, la creatividad, el trabajo en equipo y la credibilidad en el ser humano y sus fortalezas. Se autodefinen como hombres y mujeres luchadores, guerreros, valientes, resilientes y respetuosos, con historias de superación que los identifican más allá de ser un simple equipo: se reconocen como una familia.
Cada mañana, en esta organización, los colaboradores se unen en una sola voz y expresan frases como: “somos familia, somos pasión, somos dulces momentos”. Bajo este esquema, su CEO creó un flan que los representara, y así nació la torta fría Flantástica, un producto que encapsula el arraigo y el acervo cultural de la empresa. Decir “me siento flantástico” o “flantástica” significa identificarse con los valores y principios que, en última instancia, caracterizan a los hombres y mujeres vallenatos.
Desde una perspectiva epistemológica, “flantástica” no es otra cosa que la expresión del sentir de una organización que, a través de su lenguaje particular, contribuye a la identidad de toda una región. Hoy me declaro un hombre flantástico. ¿Y tú?
Adriana Hoyos says:
Excelente artículo
Harold Romero says:
Buena aproximación a una variación sociolingüística propia del léxico vallenato. Felicitaciones, estimado Enrique.