Cuento

Esa platica se perdió… 

“El Cuento de Pedro”

Por: Pedro Norberto Castro Araujo 

En  encuentro casual con Camilo Namén, Benjamín Calderón, Blas Garcia, Augusto Daza Morón, Abdón Peralta, Jaime Sarmiento Daza y Micael Cotes Mejia, coincidimos en casa de Gervasio Valdeblánquez en Barranquilla, donde fuimos invitados al bautizo de su hijo menor, quien ofreció una fiesta en su honor en la hacienda “La Rosita” la cual fue amenizada con orquestas traídas de República Dominicana y Puerto Rico tales como Wilfrido Vargas y el Gran Combo, que alternaron con agrupaciones vallenatas de alto nivel, como los Hermanos Zuleta, Jorge Oñate y Beto Zabaleta.

Coincidencialmente Eduardo Dávila Armenta  compartió mesa conmigo y  en ese ambiente de fiesta y de jolgorio reíamos a carcajadas con el pulmón del vallenato, Poncho Zuleta, con quien amenamente departíamos y  le sacaban chistes y  anécdotas a hechos relevantes del pasado, acontecidos en sus vidas y que con el pasar del tiempo se fueron calmando para suavizar el fraternal vinculo de la amistad.

Poncho y Eduardo fueron escogidos por su compadre Gervasio para ungir en santo sacramento al menor de los Valdeblánquez. Cuenta Eduardo Dávila que en alguna oportunidad le pide el favor a Poncho Zuleta, que lo presente con el Negro Amarís. Su intención era adquirir varios vientres de la raza Brahman para iniciar un importante pie de cría, asegurándose que provinieran de una ganadería pura, de alta genética y registrada ante Asocebú.

Poncho, pícaro y astuto, decide hablar con su amigo Rafael Amaris, propietario de la hacienda rancho Ariguani. Amarís, animado por el negocio organiza el encuentro en su finca ubicada en jurisdicción del municipio de Bosconia.

El Negro Amarís le muestra a los distinguidos visitantes una vitrina de mil novillas y Dávila se satisface escogiendo, 100 vientres y 10 toros reproductores. La astucia de Poncho fue más allá y pícaramente le dice a Dávila que le solicite al Negro 100 novillas adicionales, que él las cancela una vez paguen las regalías del larga duración “Mañanitas de invierno”. 

Dávila Armenta accede a lo solicitado por su amigo y saca de un portafolio de maniguetas en cuero con el sello estampado de Fedegan, varios rollos de billete y paga en efectivo las primeras 100 novillas y por las segundas extrae una chequera “Lengua de Vaca” del Banco Ganadero y gira un cheque posfechado a 30 días para garantizar el pago de las 100 novillas que escogió Zuleta, para llevarlas con destino a “Mi Salvación”

A los 30 días, y en vista de los múltiples requerimientos, llamadas y mensajes enviados a Poncho, quien nunca aparecía con el dinero a recoger el cheque, por cuanto siempre se excusaba y salía con evasivas vanas, de que se encontraba de gira en el exterior o de situaciones similares, dada la negativa de Poncho de pagar las novillas, el Negro ya prevenido e informado, un poco incómodo e inconforme, llama a Eduardo y le pide que interceda con Zuleta para ver qué día puede hacer efectivo el cheque. 

El KuinKi Molina que escuchaba la llamada que Amarís le hiciera a Eduardo, le dice: Negro ya encontraste la mejor fórmula para adelgazar. 

Porque Kuinki ?

…Negro esa platica ya se te perdió.

…Es como si la hubieras tirado al mar..

… La mejor receta para adelgazar es servirle de fiador a Poncho y la otra..  es que Zuleta te deba… 

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