Arte y cultura Opinión

Por : Gonzalo Restrepo Sánchez

Viendo la reciente película de Paul Schrader [y escrita por él], es obvio que el cineasta no sale del camino que se formuló en su libro “El estilo trascendental en el cine” (*) un perfecto ensayo crítico, a obras como las de Bresson entre otros.

La universalidad espiritual del estilo trascendental podría ser interpretada desde distintos puntos de vista por el teólogo, el estudioso de estética o el psicólogo; pero sólo puede ser demostrada por el crítico cinematográfico. Volviendo a las primeras fuentes, deberá analizar las películas, las secuencias y los planos con el fin de extraer lo universal de lo particular (Schrader, 1972).

Ahora, cabe precisar que sus tres últimos largometrajes —son prácticamente idénticos en sus estructuras dramáticas—, y en el perfil psicológico de sus personajes. Me refiero a Maya (Quintessa Swindell), el jardinero Narval (Joel Edgerton) y la rica viuda Sra. Havernhill (Sigourney Weaver). Tres personajes en soledad, que  no solitarios. Y baste recordar a Walt Kowalski (“Gran Torino”) o Travis Bickle  en “Taxi Driver”. En algunos otros argumentos se observa que la soledad es un indicio de etapa vehemente e ininteligible, en otros, se juzga ser efecto de la enajenación social que respalda el medio en el que existimos, y en otras películas, la soledad se advierte como un tránsito forzoso hacia algo más.

La historia que hoy nos ocupa, parece sencilla: la Sra. Haverhill le exige a Narval que tome como aprendiz a su rebelde y problemática sobrina nieta Maya en los asuntos de jardinería, pero algo recibe la mente del habitantes de la sala de cine, a través de unos flash back del jardinero. A partir de ahí todo toma interés dramático. Para entender un poco el asunto es preciso recordar que las últimas dos películas del cineasta: “El reverendo” (2017), “El contador de cartas” (2021) y por supuesto ahora “Master Gardener”. Pero vayamos por parte:

Se trata de historias sobre individuos de mediana edad, de vida solitaria, de rutinas donde todo es simplificado frente a las cosas de la vida [el actor Joel Edgerton lo logra con categoría].  Pero la razón de ello y observado en los flash back a manera de información moral; una serie de deterioros morales irremediables. El tono del filme, su ritmo lento (que no fatiga), la música y unos personajes cargados de sus propias cuitas, nos llevan a la conclusión que la película es Schrader.

En el tercio final de la cinta, todo parece convenir en un personaje con su presente y su pasado. O mejor dicho esa vida que a la postre es un jardín donde todo es superficial, pero que no lo es, en el sentido de rejuvenecerse, la clave de ello y de la vida a veces con injerto. En botánica, el injerto es el transcurso por el cual una parte de una planta se acopla a otra, para originar una nueva. Una mixtura predestinada a implantar beldad, a partir de ella misma belleza. Y si apartamos la alegoría, es parte del compromiso de Narvel (Joel Edgerton) el horticultor, pero asimismo podría emplearse a la habilidad que ha aprovechado en la creación de su reciente filme, el guionista y director Paul Schrader.

Paul Schrader, P. (1972) El estilo trascendental en el cine: Ozu, Bresson, Dreyer, ediciones JC (*).

Arte y cultura


Por: Lida Mendoza Orozco

Durante cuatro días, Valledupar vivió por primera vez en su historia, una feria donde los protagonistas fueron los libros. El diario El Pilón en su trabajo de responsabilidad social y en su esfuerzo continuo de contribuir con la ciudad, organizó este evento que convocó a lo más granado de las letras en el país. 

Con el apoyo de la alcaldía de Valledupar, el Ministerio de Cultura, la Red de ferias del libro, la Cámara de Comercio de Valledupar, la Cámara colombiana  del libro, entre otras organizaciones sociales y empresas privadas, se logró avanzar en esta iniciativa, que de acuerdo al director de El Pilòn, Juan Carlos Quintero, fue un riesgo, que asumió con grandes expectativas y gracias al respaldo de la gente se pudieron recoger los frutos del éxito. 

Más de 40 actividades culturales, conversatorios, exhibiciones de libros, música, pintura para niños y la participación de representativos escritores, poetas, cineastas, periodistas, filósofos, políticos literatos, entre otras figuras del orden regional y nacional, hicieron de la Feria del libro un evento que logró convocar a los distintos sectores de la sociedad unidos por el amor a las letras. 

La Feria del libro sirvió además para unir familias, cuyos miembros salían de casa juntos para recorrer el centro histórico de Valledupar donde permaneció la exhibición de libros, mientras los más pequeños se expresaban a través de la pintura, los jóvenes se apostaron en las carpas a la sombra del palo de mango  para disfrutar la música de algunas agrupaciones que hicieron presencia. 

“Esta fue una actividad muy bonita porque pude salir y  compartir con mis hijos viendo los libros en la plaza y  con mis nietos que estaban muy contentos haciendo sus dibujos”, dijo Clara Villamizar, quien llegó desde el barrio San Fernando.

Para los asistentes no solo fue una novedad sino un  valioso espacio de intercambio cultural, de conocimiento, de aprendizaje, tan necesario para el crecimiento y el desarrollo cultural de esta ciudad. 

Para la docente Lucy Gómez, la Feria del libro es un extraordinario espacio, fuente de conocimiento que ayuda a muchos jóvenes a penetrar en el mundo de los libros. “ Me he sentido muy contenta en esta feria, que bueno ver que también los jóvenes se han acercado y han disfrutado no solo de la exhibición sino también de los conversatorios donde están participando, presentando sus inquietudes ante los invitados especiales”. 

“Este tipo de cosas son las que realmente cambian una sociedad para bien, una feria del libro transforma la sociedad y no da cabida a la corrupción, esto es ejemplar, es una actividad que no hacen las entidades públicas sino que son iniciativas privadas y los medios de comunicación deben cumplir un papel importante en el tema de difusión”, sostuvo el excongresista Alvaro Araujo Castro. 

El exgobernador Jaime Murgas Arzuaga asistió a varios de los conversatorios y se mostró feliz durante el desarrollo de esta feria “Me alegro por esta iniciativa porque además de la importancia que reviste buscar nuevos  eventos para el desarrollo social, económico y turístico, me di  cuenta que hay mucha asistencia de mujeres y de jóvenes y eso es de destacar porque veo el interés de la población de estar al día en temas culturales,  eso significa mucho para la región y algo que es de resaltar es que los personajes invitados, los conferencistas son de primera autoridad a nivel intelectual en el país”. 

“El pueblo que lee es el pueblo que se desarrolla y este es un inicio importante para que Valledupar entre en la cultura de la lectura esto permite subir el nivel educativo para ser más participativo y ser más determinante en el futuro de la región”, destacó el exalcalde de Valledupar Fredys Socarrás. 

Para la antropóloga Ruth Ariza Cotes, estos son espacios de crecimiento cultural que contribuyen con el desarrollo social de los pueblos, por lo que hay que apoyarlos para que permanezcan en el tiempo. “Yo pude asistir a muchos conversatorios y me siento muy contenta por la cantidad de público, sobre todo la juventud, que llegó a la Casa de la Cultura, a la Cámara de Comercio y no solo se sentó a escuchar sino a participar con preguntas y eso es muy importante para su proceso de formación intelectual”. 

Los vallenatos sólo esperan que esta sea la primera de muchas ferias del libro en la capital del Cesar que está ávida de este tipo de actividades culturales que engrandecen a la región.

Arte y cultura

Visiblemente emocionado ante la acogida que tuvo la primera Feria del libro en Valledupar, así se mostró Juan Carlos Quintero Castro, director del Diario El Pilón, organizador de este evento académico y cultural que superó todas las expectativas. 

Fueron cuatro días de intensa actividad los que se vivieron en la capital del Cesar por cuenta de la realización de esta primera Feria del libro, que brindó un importante espacio a escritores, poetas, filósofos, periodistas, actores, directores de cine y televisión de la región y el país, quienes tuvieron la oportunidad de encontrar un público con el que  pudieron interactuar,  “Hemos tenido cuarenta eventos con una participación de alrededor de cinco mil asistente, miles pasaron por la plaza Alfonso López a  disfrutar de la muestra de libros, también desarrollamos actividades para niños y jóvenes, muestra bibliográficas de los más de cien libros sobre vallenato y los expositores tuvieron la oportunidad de interactuar en redes sociales con los participantes y responder preguntas. Es una demostración que en Valledupar se pueden hacer cosas y el hecho de que tengamos riqueza musical no excluyen las otras manifestaciones artísticas  porque estamos pasando de la narrativa de los cantos vallenatos a la manifestación en las letras, dijo el director de El Pilòn.

 

La realización de esta primera Feria del libro en Valledupar se logró con el apoyo del ministerio de Cultura, la alcaldía pero en gran parte fue la empresa privada la que le apostó a esta iniciativa cultural, 

“Los empresarios fueron un gran apoyo para esta feria, ellos son los que encuentran en la cultura una oportunidad cuando se ofrece un buen producto como este que fue un evento gratuito y eso fue algo importante ya que en esta ocasión ofrecimos un nivel alto de expositores y aún con horarios desde 8:00  de la mañana hasta altas horas de la noche se logró mantener la expectativa y la asistencia, es decir que si se pueden hacer las cosas, que la gente se viene formando y educando y necesita de estas actividades culturales”, aseguró Quintero Castro. 

Los escritores 

Para los escritores fue un valioso espacio, que sin duda, marcará un nuevo derrotero cultural en la ciudad. 

“Antes estaba alegre, ahora estoy conmovido profundamente porque yo no esperaba que esta feria tuviera tanta acogida como la que tuvo no tanto por  ser la primera sino porque se hizo en una ciudad que no tiene librería y donde no hay una cultura del lector y eso llama la atención, sobre todo porque hubo un aforo total en los escenarios. Espacios culturales como este nos ayudan mucho a salir del ombliguismo, nos abre la mente y nos confronta con una cultura que los vallenatos nos hemos empeñado en cerrar  evitando el cosmopolitismo es decir conocer cosas diferentes q lo que sucede aquí” , manifestó el escritor vallenato Alonso Sanchez Baute, quien disfrutó regresar a su tierra a participar en este evento cultural. 

Para la periodista y escritora Diana López Zuleta, la Feria del libro de Valledupar es un espacio importante que hacía falta y que va a incentivar  y motivar a la gente a la lectura. 

Para el escritor del libro “Bailar con las trompetas del apocalipsis” , el vallenato Javier Ortiz  Casiani, la Feria del libro fue una experiencia maravillosa pero también inédita ”Ha tenido gran afluencia de público eso significa que no es que la gente no tenga interés sino que no hay oferta y no tengo dudas que se va a seguir haciendo. Soy de Valledupar, me formé en Cartagena y regresar  a mi tierra fue regresar a casa, mi libro cuenta experiencias vividas aquí y es una manera de reencontrarme con la ciudad”. 

Otro de los escritores vallenatos que hizo presencia en este evento cultural fue el ganador del premio Casa de las Américas, Luis Felipe Núñez con su libro “ Todos somos islas” , quien destacó que espacios como este le permiten a los vallenatos  no solo fomentar la lectura de todo tipo sino conocer a sus escritores y sentirlos cercanos, al tiempo que advirtió que la tarea sigue,” Tenemos tarea en materia de formación de públicos, las próximas versiones pueden ser mucho mejores, pero esta es una primera piedra para que vengan mucho más eventos culturales y literarios a esta ciudad”. 

La cultura y la literatura no tienen estrato social, eso se evidenció en esa primera Feria del libro, que convocó un numeroso público que llegó de todas partes de la región a disfrutar de los conversatorios y demás expresiones culturales. Niños, jóvenes, adultos, se reunieron en torno al libro, el máximo protagonista de este evento que comenzó a escribir una nueva historia en Valledupar. 

Arte y cultura

Un 11 de junio de 1992 le arrebataron la vida a Rafael Orozco, la voz de la agrupación vallenata El Binomio de Oro, que en ese momento estaba en la cúspide y gozaba de mucho éxito. Hoy, después de 31 años, sus fanáticos no olvidan su voz y su legado permanece vivo, como uno de los precursores de la voz romántica en este género musical.
Orozco Maestre se caracterizó por su carisma, su alegría y el entusiasmo que le imprimía a cada una de sus presentaciones en las que el público enardecía mientras disfrutaba de su repertorio.

A pesar del tiempo, los amantes del folclor siguen escuchando y disfrutando de sus canciones que se convirtieron en clásicos: La Creciente, Dime pajarito, Nostalgia, Qué será de mi vida sin tí, El Higueròn, Relicario de besos, Felicidad y pena, Campañas, entre muchos otros, que han llenado de gloria las páginas del folclor vallenato.

El Binomio de Oro, empresa que construyó al lado de su acordeonero Israel Romero, se convirtió además en ejemplo a seguir entre las agrupaciones, ya que imprimió a su equipo de trabajo un sello empresarial con identidad. La seriedad con la que manejaron esa organización incluso los uniformes que usaban en cada presentación, la llevaron al éxito.
ese 11de junio hace 31 años se apagó una voz para dar vida a una leyenda que permanecerá en el corazón de los vallenatos que siguen tarareando sus canciones.

Arte y cultura Mundo

Filósofo y profesor italiano Nuccio Ordine, uno de los mayores expertos sobre el Renacimiento y la obra del astrónomo, teólogo y pensador Giordano Bruno, que fue distinguido en mayo con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2023, falleció este 10 de junio, a los 64 años en Cosenza, en la región de Calabria (Italia), donde era profesor. La noticia de su muerte la confirmó el alcalde Consenza, Franz Caruso, quien expresó su tristeza por la desaparición de “una de las figuras más cultas, en el sentido más amplio del término, que Calabria y todo el país han podido incluir en su historia reciente”.

El jurado del Premio Princesa de Asturias ensalzó al motivar el premio la figura de Ordine “por su defensa de las humanidades y su compromiso con la educación y los valores enraizados en el pensamiento europeo más universal”, a la vez que alabó su empeño por “transmitir, en especial a los más jóvenes, que la importancia del saber se encuentra en el proceso mismo del aprendizaje”. Ordine falleció en el hospital Annuziata de Cosenza, donde había sido ingresado hace unos días tras un derrame cerebral y sus condiciones fueron graves desde el primer momento, informaron los medios locales.

A sus 64 años estaba considerado una de las voces más destacadas de la filosofía contemporánea por su reivindicación del humanismo y el conocimiento para construir una sociedad mejor, frente al utilitarismo que domina el mundo actual. Nacido en Diamante (Calabria) el 18 de julio de 1958, era profesor de Literatura italiana en la Universidad de Calabria (sur), un referente del estudio de la literatura clásica y uno de los mayores expertos sobre la obra del astrónomo, teólogo y filósofo italiano Giordano Bruno y sobre el Renacimiento. 

Divulgador excepcional, había conseguido colocar algunas de sus numerosas obras en las listas de los libros más vendidos, como La utilidad de lo inútil, un superventas traducido en 32 países y 20 idiomas y que sintetiza su pensamiento.

Era miembro del Centro de Estudios sobre el Renacimiento Italiano de la Universidad de Harvard y de la Fundación Alexander von Humboldt e impartió clases como profesor en otros prestigiosos centros universitarios, como Yale (EE.UU.), la Sorbona (París), el CESR de Tours (Francia), el IEA de París, el Warburg Institute (Inglaterra) o la Sociedad Max Planck de Berlín.  

Además de La utilidad de lo inútil (2013), también se hicieron famosos sus volúmenes El umbral de la sombra (2006) y Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal (2017), en el que reivindicaba a clásicos como Cervantes, Shakespeare o Platón para entender temas actuales, desde la desigualdad de la mujer al independentismo. 

El presidente de la región de Calabria, Roberto Occhiuto, afirmó que “con Nuccio Ordine, Calabria pierde un intelectual y un erudito reconocido en todo el mundo. Para nuestra región fue un pilar de saberes y saberes, un referente para generaciones que crecieron gracias a sus enseñanzas. 

Desaparece un gran intelectual

El Centro Internacional de Estudios Gioachimiti manifestó que “con Nuccio Ordine desaparece un intelectual ilustrado, una figura prestigiosa, un erudito apreciado en todo el mundo, un maestro que ha educado a muchas generaciones en el amor a los estudios, un hombre sensible y cordial”. 

Tras conocer el galardón del Princesa de Asturias, el filósofo y escritor italiano aseguró en una entrevista a EFE que ganar este premio “es un honor demasiado grande” y explicó que en la actualidad es profesor de Literatura en la Universidad de Calabria (sur de Italia) para “pagar una deuda” con la educación pública.  

Tomado de : Efe. Roma 

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

 “Los palabreros no son jueces, árbitros o conciliadores; son intermediarios que pueden ser mediadores. Ellos son portadores de mensajes, y no actúan de oficio. El palabrero evalúa la ascendencia real o potencial sobre la familia a la cual llevará el mensaje; también considera si los conoce, o si tiene alguna afinidad, porque el palabrero tiene que ser neutral”.
Así define el antropólogo Wilder Guerra Curvelo el papel que desempeña el palabrero, una persona que en el entorno de la cultura wayuu es el encargado de resolver los conflictos a través del diálogo. Las tareas de un palabrero van desde la celebración de un matrimonio, hasta el ajuste de penas por asesinato o robo.
A la hora de mediar en un conflicto social o familiar, estos personajes miden la hoja de vida de los comprometidos en la situación a resolver. “Si son correctas, suelen arreglar por la vía pacífica sus problemas, o por el contrario, son personas soberbias que pueden dar una mala respuesta, incluso, ser descorteses y amenazantes con el palabrero. De esa evaluación, decide si acepta o no el caso encomendado”.


Recuperación de valores humanos

Según lo manifiesta Guerra Curvelo, los indígenas wayuu tienen sus propios valores, los cuales pueden coincidir o no con lo que hoy se considera el conjunto universal de los derechos humanos y la normatividad al respecto. “Los valores que más promueve el palabrero wayuu, y en general, los wayuu como pueblo, son la vida, la libertad y la paz”.
Un principio para los hombres dedicados a este oficio ancestral es que la riqueza más grande del ser humano está en la vida, y por eso los palabreros wayuu dicen: ‘Nada es más pobre que un rico muerto’. “De manera que el hombre más limitado en recursos materiales puede encontrar la fortuna que le fue esquiva durante toda su vida. Todo se puede dar en la vida de un hombre, pero ese cambio sólo se produce si él está vivo”.

La libertad para este pueblo
indígena significa que la tierra puede ser grande, amplia y extensa, pero así es para el hombre que no tiene enemigos y conflictos. Por el contrario, el planeta Tierra es muy pequeño y reducido para la persona que tiene problemas, porque no tiene libertad para andar por los caminos y siempre estará perseguido.
“El hombre conflictivo, dicen los wayuu, ve la tierra reducirse a sus pies, la tierra se empequeñece. Por lo tanto, ellos definen la paz como la capacidad de poder encontrar los caminos”.
De acuerdo al concepto de este investigador que ha laborado con el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), el INCORA (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria) y el Instituto Humboldt, entre otras instituciones, la paz es el más grande de los valores de este pueblo indígena porque está entremezclado con la vida y la libertad. “La paz se entiende como la capacidad de vivir en armonía con los demás seres vivos. Por eso, decía Torox, uno de los grandes palabreros guajiros, primo del cacique José Dolores, cuando iba a proponer un arreglo explicaba: en tu corral pastan 40 caballos, porque no tener 80; tienes 200 ovejas en tus pastizales, porque no tener 400. En tus manos está la riqueza y la paz”.

Solución de conflictos
Los palabreros wayuu, al igual que los jueces sajones, están obligados a conocer los casos como el derecho consuetudinario anglosajón, deben estudiar las historias de las disputas y cómo se solucionaron. Existen estilos de palabreros y arquetipos, el palabrero seductor y demasiado firme e intrigante, y el palabrero chistoso.
“Quiero mencionar el caso de Francisquito Sierra, conocido como Maa’alakiish, que no ofició como palabrero todo el tiempo, sino que ocasionalmente arreglaba casos, quien siempre le hablaba a los wayuu de una de las guerras más cruentas que hubo en la frontera con Venezuela”.
Entonces, Wilder recrea el caso de un pasajero wayuu que se iba a subir en un bus, discutió con el conductor por el valor del pasaje que era de un bolívar, como resultado, uno de los dos murió y las familias se ‘enzarzaron’ en una guerra sangrienta que dejó muchos muertos. Al final, cansados de tanta guerra, y gracias a la intervención de los palabreros, decidieron arreglar sus asuntos, se pagaron mutuamente todas las ofensas y salieron a relucir millones de bolívares, vacas, cabras y collares.
El palabrero Francisquito Sierra decía: “Miren, si se hubiera pagado ese bolívar del pasaje se hubieran ahorrado vidas y dinero, por eso la importancia de ser pacífico y tolerante”.


Sistema normativo
Manifiesta Guerra Curvelo que son los antropólogos quienes se han ocupado de estudiar los sistemas normativos de los pueblos indígenas, estableciendo su relación como organización social y política de un determinado pueblo, estableciendo su vinculación a lo que se conoce como la etnografía del habla, es decir, cuáles son los artificios retóricos que utilizan.
“Los antropólogos se centran en la idea de que el lenguaje es más que un vehículo de comunicación. Es una herramienta transformadora de las relaciones sociales. Con el lenguaje construimos relaciones sociales pacificas y armoniosas, o también relaciones conflictivas, como suele pasar entre los estados”.
Wilder Guerra Curvelo, quien se desempeñó como director del Observatorio del Caribe, un centro de investigación constituido por todas las universidades públicas de la región, sostiene que el palabrero es sólo una figura dentro del sistema normativo wayuu. “Están los oyentes del proceso, que son las cintas magnetofónicas, que van a escuchar en silencio y a dar fe de lo que se dijo. Nadie podrá alterar lo que dijo el palabrero, porque para eso están estas personas”.

“El hombre conflictivo, dicen los wayuu, ve la tierra reducirse a sus pies, la tierra se empequeñece. Por lo tanto, ellos definen la paz como la capacidad de poder encontrar los caminos”.


Credibilidad del palabrero

El nivel de credibilidad de los palabreros siempre ha sido diferencial, es decir,  dependerá mucho de la conducta, la honradez, la eficiencia y la capacidad de retórica que posea. Siempre han existido palabreros muy prestigiosos, y otros no tanto, pero hoy en día se corren más riesgos que antes, porque muchos wayuu se han occidentalizado y perdido sus valores. “Ahora veo jóvenes palabreros que no han estudiado, que no se han formado en el tiempo y no tienen la experiencia, así tengan las ganas, pero les falta conocer”.
Gracias a su experiencia académica en la elaboración de módulos sobre los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, legislación internacional y protocolos indígenas, Guerra Curvelo cuenta con la capacidad para afirmar que “hay que estudiar el fundamento mítico de ser palabrero, cómo se formaron los clanes, cuánto se debe cobrar por una ofensa moral, entre otros aspectos; hay que entender los principios del sistema normativo y los respectivos procedimientos a utilizar”.
El palabrero normalmente no es un hombre adinerado, es una persona de clase media que busca la paz. Lo que un palabrero tiene es un prestigio, honesto y trasparente.
La principal enseñanza que los palabreros eayuu le dejan al mundo es todo un sistema normativo tradicional, es la importancia de la paz, de la vida y la libertad. “La solución a las disputas es por el diálogo, que estas se arreglan conversando, que podemos tener una guerra larga y prolongada, pero que finalmente terminaremos sentados para hablar”.
Wilder Guerra Curvelo considera que han existido avances en el reconocimiento y la comprensión de la diversidad de los pueblos indígenas en Colombia, por eso, la gran conclusión para este investigador es que existen formas civilizadas de encontrar el camino de la paz, y que la violencia no es el camino para eso, lo que constituye la gran lección que los palabreros wayuu le entregan al mundo.
 

Arte y cultura

A partir de las 8:30 a.m. Valledupar abre las puertas de la Feria del libro “ Leer es volar”, a todos los amantes de las letras y la literatura, propios y turistas que deseen acercarse a los distintos escenarios donde además se llevarán a cabo conversatorios  y conferencias con reconocidos escritores, periodistas, filósofos, políticos, folcloristas, entre otros. 

El evento organizado por el Diario El Pilòn tendrá como escenarios la plaza Alfonso López , salones de conferencias de la Cámara de Comercio, la Casa de la Cultura, la Universidad de Santander UDES, el colegio Gimnasio del Norte, donde se estarán desarrollando conversatorios de distintos temas con invitados especiales como Alonso Sánchez Baute, William Ospina, Vladdo, María Jimena Duzán, Amilkar Acosta, Carolina Sanín, Moisés Wasserman, Vanessa Rosales, Alejandro Gaviria, Humberto De la Calle, David Racero, Alberto “Beto” Murgas, Julio Oñate Martínez, entre otros. 

Esta primera Feria del Libro ha generado gran expectativa y la comunidad está a la espera de encontrar importantes obras en los distintos puestos que estarán ubicados en la plaza Alfonso López , donde funcionará la exposición de libros hasta el próximo 11 de junio. 

Arte y cultura Opinión

Por : José Atuesta Mindiola

Esta semana, Valledupar será epicentro de dos trascendentes eventos académicos: la Primera Feria del Libro de Valledupar y el Primer Festival Internacional de Poesía Vallenata.

La Feria del Libro la organiza la casa editorial El Pilón y se realizará entre los días 8 y 11 de junio. Habrá una extensa y diversa exposición de libros para la venta, de autores nacionales e internacionales, y una serie de conferencias y conversatorios de poetas, novelistas y columnistas, entre ellos: William Ospina, Moisés Wasserman, Alejandro Gaviria, María Jimena Duzán, Alonso Sánchez, Luis Barros, Javier Ortiz, Julio Oñate, María Angélica Pumarejo, Luis Núñez, Carlos Silva, Lindantonellla Solano, Miguel Barrios y Luís Mario Araujo.

El Primer Festival Internacional de Poesía Vallenata, del 9 al 11 de junio, lo organiza la Corporación Cultural (Corculturas), con el apoyo del Ministerio de Cultura, gobernación del Cesar y alcaldía de Valledupar. El alma y líder de este evento es Adalín Aldana Misath, directivo de Corculturas y fundador del colectivo Arte Poética Latinoamericana. Vendrán poetas de Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, Puerto Rico y República Dominica. Habrá conferencias, conversatorios, presentación de libros y recitales poéticos-musicales.

El propósito de estos dos eventos es promover la lectura y el amor por los libros. Los libros despiertan las flores de la imaginación y nos dan libertad y capacidad de resistir. Del escritor William Ospina, uno

de los invitados a Feria del Libro, tomo estos fragmentos: “El autor del libro nos ofrece una partitura; el lector es un intérprete, que pone la ejecución, la manera y la música. Creo que cuando terminamos de leer un libro no sólo hemos conocido al autor, sino que nos conocemos un poco más a nosotros mismos.

”Para leer, lo primero que se requiere es la necesidad de escapar hacia otros mundos, la necesidad de soñar despiertos. Hay lecturas que sólo liberan sus consecuencias mucho tiempo después del momento en que cerramos el libro. Una lectura verdadera no es un momento de la vida: es algo que permanece, cuyo sabor no nos abandona, cuyas revelaciones son graduales o tardías, algo que sigue en nosotros, creciendo y transformándose.

”Pero hay que saber que el que compra un libro todavía no es su dueño. Que un libro sea el más vendido es buena noticia para el autor y los editores, pero todavía no es un triunfo para la humanidad. Podría ser mejor noticia saber cuál es el libro más prestado.

”Nadie duda del desvelo de los maestros por lograr que sus alumnos lean. Pero muy a menudo utilizan unos mecanismos que pueden ser fatales: volver la lectura obligatoria, o imponerle una finalidad demasiado precisa. Yo no creo ser un gran lector: soy un lector que disfruta con ciertos libros, y que no puede vivir sin leer, y sobre todo sin releer, lo que me gusta. Pertenezco al curioso género del lector que no siempre logra terminar los libros, pero que no puede dejar de leer todo el día toda clase de cosas…

Arte y cultura

Novelistas, poetas, periodistas, ensayistas, cuentistas, filósofos, científicos y columnistas ya están listos para participar en la primera Feria del Libro de Valledupar, Felva 2023, que cautivará a los amantes de las letras de la capital del Cesar y visitantes del 8 al 11 de junio. 

Gracias a su variada programación, Felva 2023 será el mejor plan para compartir en familia y amigos en las vacaciones ya que durante cuatro días se desarrollarán conversatorios, paneles, charlas, conferencias y lanzamientos de libros en 

los alrededores del Centro Histórico de la ciudad.

Asimismo, también habrá espacios para abordajes de hechos históricos, diálogos sobre la novela, el cuento, la poesía, el periodismo; discusión acerca de Venezuela, Gabriel García Márquez en la región, el vallenato como género literario, el aporte indígena, los retos de la mujer en la sociedad actual y la importancia de la lectura y la escritura en los niños y jóvenes, entre otros temas de actualidad. 

Son más de dos meses trabajando en la organización de este proyecto con el que la casa editorial EL PILÓN busca una nueva mirada para Valledupar en temas culturales sin dejar de lado la música vallenata como principal símbolo artístico de este territorio. 

Participantes

La Primera Feria del Libro de Valledupar, Felva 2023, tendrá participantes de alto nivel que sin lugar a dudas harán más especial esta experiencia en la capital del Cesar, entre ellos están el exministro de Salud y Educación y excandidato presidencial Alejandro Gaviria; el exvicepresidente de la República, Humberto de la Calle Lombana; la escritora Carolina Sanín, el director de la Fundación Gabo, Jaime Abello; Vanessa Rosales, la periodista María Jimena Duzán, Javier Ortiz Cassiani, el filósofo Fernando Galindo, el editor Mario Jursich, Diana López Zuleta, Catalina Lobo Guerrero, Alonso Sánchez Baute, el novelista y poeta William Ospina, el académico e intelectual Moisés Wasserman, el caricaturista y columnista Vladdo. 

También confirmaron su asistencia en Felva 2023, el escritor Luis Felipe Núñez Mestre, quien recientemente ganó el Premio Internacional Casa de las Américas; Yenis Judith Muñoz Mindiola, de Riohacha; Lindantonella Solano Mendoza, poeta wayúu; Jairo Mejía Cuello, de Fundación, Magdalena; Aminta Beleño Gómez, de Valledupar.  

Asimismo, Carlos César Silva, Luis Barros Pavajeau, Miguel Barrios Payares, María Angélica Pumarejo, Nelson Navarro, Amat Zuluaga Guerra, Weildler Guerra, Juan José Daza, Luis Mario Araújo, Gustavo Ramírez Ariza y Julio Oñate Martínez.

 La invitación está abierta para que del 8 al 11 de junio nos acompañen a celebrar la Primera Feria del Libro de Valledupar, dejando claro una vez más que ‘Leer es volar…’.

Arte y cultura Opinión

Por: Irama de Jesús Rodríguez 

Carlos Sebastián Jiménez nació en El Cairo, Valle del Cauca en 1992 en una familia de campesinos que desde pequeño le inculcaron el amor por la lectura,  esa misma que lo impulsa a buscar a través de historias, significado a su vida misma.  Conocí a Sebastián una tarde de mayo en Agustín Codazzi Cesar en el marco del VI Festival internacional de la Poesía y Encuentro Nacional de Declamadores CLEMENCIA TARIFFA, cerca a una mata de plátano -que no lo era- y una moto negra que es su compañera inseparable.  Sebastián desde muy niño se aficionó por la filosofía y la psicología y años más tarde descubriría en la poesía el catalizador de sus emociones en donde sin lugar a dudas se siente a gusto. 

Sebastián es de caminar pausado, de mirada penetrante y sin lugar a dudas cuando lo tratas, sientes que hablas con un ser humano de una sensibilidad sin igual. Se ha forjado a punta de guerrear. La vida no ha sido fácil para él y le ha tocado trabajar en diferentes ámbitos, asumiendo cada uno de ellos con mucho respeto. Estudió administración y mercadeo con énfasis en Marketing digital.

Sebastián Jiménez durante su participación en el Festival internacional de poesía “Clemencia Tariffa”, realizado en Agustín Codazzi (Cesar)

Cuenta que en sus tiempos libres escribía poesía y en el 2021 los recopiló y publicó su primer libro:  Néctar en letras Colmena de poesía por la plataforma de Amazon. 

La vida le enseñó a reinventarse una y otra vez y así surgió el Sebastián viajero, ése que busca en cada rincón un motivo para contar y ha hecho de sus historias su estilo de vida. 

Le pregunto sobre la poesía y baja la voz y deja de ser el viajero y me dice como contando un secreto que sus poemas han llegado a  corazones de toda Latinoamérica y Centroamérica, entre otros países, con gran fuerza en México y Argentina.

Sebastián ama la magia de cada paisaje, se asombra y presta atención a los pequeños detalles en sus recorridos, imperceptibles para muchos y trata de resaltarlos ante el mundo a través de sus redes sociales.

De derecha a izquierda, Sebastián Jiménez y un grupo de poetas y escritores

Al preguntarle sobre qué escribe, suspira, se acomoda en la silla y casi con voz de cura me dice: Irama, “en mi forma de escribir, suelo empezar con alguna frase concreta y desde ella empezar construir un texto. Me dejo llevar por el poema, de alguna extraña forma él decide si será una frase corta, un hermoso verso, o una prosa.
La unión de las palabras en busca de belleza de la mano de la emisión, buscan el camino que mejor las haga existir. Encuentro en la poesía y el viajar, cierta similitud. Ambos me apasionan, y los siento lleno de sorpresas. A veces llueve, a veces llora, otras la alegría reina cómo solo en cielo azul. En cualquier caso, al final, aprendí siempre a disfrutar el recorrido”.

Y es que esa es la esencia de Sebastián,  un ser que ha logrado que la poesía  sea su musa invisible, esa musa que le permite descubrir la magia del universo a través de la palabra que él da a conocer en sus redes.

En su moto también visitó al municipio de Aracataca, la tierra de Gabo

Sebastián,  el de caminar pausado, sin prisas, pero que sabe a donde se dirige y que sueña con poder unir dentro de muy poco en sus viajes a poetas de las regiones que visite y así lograr que la poesía viaje en su moto.

Mientras yo me despido de él con un abrazo y lo veo subirse a la moto y en un suave rugir, lo veo alejarse en busca de una nueva historia que contar y una nueva poesía nacerá. 

“El alma no necesita respirar para sentirse viva

Tan solo saber agradecer

Tener porqué luchar

Y de vez en cuando

Suspirar”

Sebastián Jiménez