El pasado 19 de diciembre de 2022 en horas de la noche la tranquilidad de los vecinos del barrio Garupal en Valledupar, se vio interrumpida cuando advirtieron el intenso fuego que salía desde la vivienda ubicada en la manzana 36 casa 13 de la primera etapa de ese barrio donde habitaba el reconocido reportero gráfico Emilio Castrillón.
El incendio lo consumió todo y con ello, también, las ilusiones y sus ganas de seguir proyectando su trabajo a través del lente.
Emilio Castrillòn, es un reconocido reportero gráfico que ha dedicado 30 años de sus 52, a plasmar en imágenes los sucesos más importantes de la región, luego de los hechos advierte que este ha sido el momento más doloroso de su vida; lo perdió todo, se sintió vulnerable, sin saber cómo afrontar la situación.
La vivienda sufrió daños, perdió su ropa, sus muebles, electrodomésticos pero lo más duro fue ser testigo de cómo el fuego consumía sus herramientas de trabajo, sus cámaras, sus lentes, sus cables, usb, todo lo que el utiliza para ganarse el sustento de su familia.
Han pasado dos meses y medio, el reportero gráfico aún no se repone de la pérdida de sus herramientas, vive en un cuarto en medio de la soledad, cerca a lo que fue su casa y está pidiendo la solidaridad de la sociedad para lograr conseguir una cámara fotográfica que le permita volver a trabajar.
“Mi vida entera la he dedicado a la fotografía, desde que ocurrieron los hechos no he podido volver a trabajar porque no tengo mi herramienta, me quedé sin nada, solo con la ropa que llevaba puesta. Los vallenatos conocen mi trabajo
por eso estoy pidiendo el apoyo de la gente de buen corazón para que me ayude a levantar para seguir sirviéndole a la sociedad a través de la fotografía”, dijo conmovido Emilio Castrillón, quien espera con la solidaridad de todos, resurgir de las cenizas.
El niño es un espíritu divino, es capaz de brindar al adulto su creatividad, su entusiasmo para mostrar sus cualidades naturales. – Este proceso es un homenaje a las familias barranquilleras.-
Por: Wilber Fábregas Molina
El Carnaval de los Niños es un desfile multicolor cuyos protagonistas principales son niños y jóvenes activos. Son fundamentos importantes dentro de una sociedad, especialmente en los aspectos que tengan que ver con el arraigo cultural, con la identidad de cada uno como persona, en su ambiente de aprendizaje a temprana edad, logrando su propio espacio en el carnaval de Barranquilla, al crecer y formarse como hacedor, producto de la secuencia de sus parientes, que con el transcurrir de los años los han venido involucrando en estos actos propicios para su realización individual, para hacerse sentir y dejar huellas acompañados a través de los procesos educativos y culturales: “Voz Infantil”, “Hola Juventud” encontrando el apoyo suficiente por sus actuaciones y trascender de la mano de su promotor principal el sociólogo, comunicador social y educador, Julio Adán Hernández Montealegre quien catalogó que este proceso formativo es una “escuela abierta a la vida”. En la página 35 del documento presentado a la Unesco aparece El Carnaval de los niños como la bandera que se levanta para garantizar su preservación y proyección carnaval.
El niño en su inocencia, en su infancia demuestra la alegría interna que lleva ante un público donde actúa, buscando con ello recibir a su paso el aplauso de los espectadores dejándose contagiar en su accionar en medio de una cumbiamba, una comparsa, por ejemplo, donde siente que lo hace con efectividad y mueve su cuerpo, manos y piernecitas sin ningún temor. En la historia del carnaval, los niños siempre han formado parte de las actividades programadas con el apoyo de sus familiares quienes los han hecho partícipes en sus respectivos grupos de personas mayores, sin embargo, los asistentes a los eventos públicos no los podían apreciar en los colectivos, al quedar atrás en lugares rezagados.
Este evento es el espacio que salvaguarda y garantiza la preservación de cada una de las manifestaciones culturales que tiene Colombia como es el Carnaval de Barranquilla y desde el punto de vista educativo, comunicativo y cultural ha sido el fenómeno de finales de Siglo XX y comienzo del XXI sostuvo el “profe” Julio Adán.
La célula fundamental de estas fiestas es la familia carnavalera refiriéndose a muchas barranquilleras que siguen la tradición en las manifestaciones danzantes entre ellas los Fontalvo, Escorcia, Pernett, Klee, Caballero y organizaciones sociales y culturales y en especial resalta a los integrantes de su familia Ana María, Aida Betty y Leonardo que en todo momento le han brindado el apoyo necesario al proyecto y esto se ve reflejado en el Carnaval de los Niños que es un homenaje a la familia barranquillera.
Encuentros artísticos
Antes de llegar a convertirse en realidad El Carnaval de los Niños a través de “ Voz Infantil”, se logró una serie de conquistas, de espacios, de encuentros artísticos para menores que se cumplieron en Juan de Acosta, Puerto Colombia, Palmar de Varela, Santo Tomás, Manati, Tubará y en Soledad con ocasión del centenario del natalicio del libertador Simón Bolívar donde presentaron un evento de oratoria, por lo que muchas personas entusiasmados por la sagacidad de los pequeños en estas acciones culturales gestionaron unas partidas económicas como apoyo a las actividades que se adelantaban, sin embargo el profesor se percató que dichos fondos no eran a favor del proceso y decidió suspender los actos culturales, debido a que sostuvo que nunca ha sido partidario de mezclar en estas acciones el dinero, al considerar que esto va cambiando el propósito ideal de lo proyectado al ser destinados a otros menesteres y no al accionar de los niños “.
Manifestó que uno de los integrantes de “Voz Infantil”, William Guerrero, -hoy comunicador social- al ver que las actividades dejaron de realizarse se le acercó proponiéndole buscar alternativas para que estos espacios dinámicos y culturales siguieran con su objetivo indicándole que el espacio ideal era el propio carnaval de Barranquilla, donde los niños podrían obtener un lugar preponderante para ellos, razón que fue del agrado del gestor de estos programas para brindarles el lugar en las fiestas tradicionales como debía corresponderles.
Como todo proyecto inicial, el sociólogo Julio Adán Hernández dijo que hubo una serie de contratiempos al considerarse por algunos sectores que el carnaval no era el lugar apropiado para mezclar a los menores de edad en estas actividades debido a los desórdenes que solían ocurrir en la variedad de desfiles programados.
En vista de lo acaecido se llegó entonces a concertar que el carnaval de los niños debería ser con la filosofía de “Voz Infantil” donde se abrieran más y mejores espacios de participación de los chiquillos, iniciativa esta de William Guerrero que fue presentada por el propio Julio Adán Hernández con el apoyo de un grupo de integrantes del colectivo conformado también, entre otros por: Jaime Marenco, Diana Acosta, Paola Alcázar, Beatriz Elena y Aida Margarita Hernández.
Inicios del desfile
Fue el 3 de febrero de 1991 tras una larga lucha que se llevó a cabo el inicio del Carnaval de los Niños bajo el lema “ Alegría Infantil por la Paz” partiendo el desfile a las 9 de la mañana en un recorrido relativamente corto, saliendo desde el Parque Luis Carlos Galán de la calle 72 hasta culminar en el Parque Olaya en el barrio del mismo nombre, donde se efectuó un acto modesto con los distintos grupos y disfraces de un cúmulo de niños que tuvieron ese espacio inicial para demostrar por qué el carnaval nuestro como tradición no muere. El segundo desfile se realizó en la carrera 8, saliendo del Barrio Tayrona hasta culminar en el barrio La Victoria donde se hizo presente el recién nombrado gobernador del Atlántico Gustavo Bell Lemus, el experto en carnaval y Secretario de Educación Departamental del momento Moisés Pineda Salazar fue algo maravilloso, pero debido a que a la ciudadanía le llamó la atención el desenvolvimiento de estos actores hubo la necesidad, -casi al culminar el recorrido- en llamar a la policía para evitar cualquier incidente, sin embargo todo culminó felizmente contando además con el cubrimiento de los periodistas locales a quien siempre le ha agradecido el apoyo brindado a este proceso carnavalero infantil desde su comienzo, al igual que a un gran número de fotógrafos en cabeza de Jairo Buitrago, razón por la cual los niños bautizaron el proyecto “Prensa- Escuela, Jairo Buitrago”. El tercer desfile se produce desde El Parque Tomás Suri Salcedo en la calle 72 con carrera 46 ( Olaya Herrera) bajando por esta hasta llegar a la Plaza de la Iglesia el Carmen, donde se cumplieron las primeras coronaciones de los reyes y reinas infantiles, que eran escogidas por los propios organizadores; es decir los estudiantes de Voz Infantil. Debido al éxito que tuvo el proceso “Carnaval De Los Niños” y contando con la acogida del pueblo barranquillero hubo la necesidad de trasladar la partida del desfile desde la calle 74 con carrera 53 para tener como punto de partida ese sector,” contando con el apoyo de la empresa Carnaval experta para la organización desfiles, siguiendo bajo la coordinación de los estudiantes de los programas “Voz Infantil” y “Hola Juventud”, y según lo expresado por Julio Adán cada año el proceso seguía tomando fuerza y llevando numeroso público no solo local, sino nacional e internacional que encontraban en su recorrido la pureza y orden de sus hacedores, que ponían en escena sus cualidades artísticas, fortaleza y entusiasmo, al igual que los ciudadanos que concurrían desde tempranas horas para ocupar los bordillos como protagonistas secundarios del recorrido, que culminaba en la sede de la Casa del Carnaval bajo un manto de compostura envidiable.
“Nos involucramos directamente como un fenómeno sustancial en la población de aquellos niños y jóvenes que son el futuro de una celebridad cultural que avanza, se hace cada vez más atractiva, más llamativa como espectáculo porque cada año su participación tiene una enseñanza que mostrar con sus actores, ratificando que se cumple un proceso por etapas de ascendencia de infantil a la juvenil hasta que ellos sigan su andar como adultos, para que el legado se mantenga vivo, y la tradición continúe” – indicó el maestro responsable de esta cambambería para niños y jóvenes.
Resaltó a Hugo Diazgranados “Hugo Paco Paco ” como un representante del proceso Voz Infantil en sus actuaciones con los niños en los parques con su personaje “ Joselito Paco Paco” y por ser un gran conocedor de los directores de grupos folclóricos, por lo que siempre lo ha considerado como un gran aporte al proyecto. Julio Hernández elaboró un documento llamado “Guía de Acuerdos Compromisos y Procedimientos que dista en todo lo relacionado con la normatividad colombiana, la constitución la ley general de educación los derechos del niño donde el protagonista tiene que ser el niño requiere de un concepto claro de líder, que éste sea lo que quiere ser al considerar que ellos son, los que se tienen que mostrar en ese importante desfile. Las coronaciones de las reina y reyecitos del Carnaval de los Niños se realizaron en parques y plazoletas resaltando que la primera coronación oficial de estos se cumplió en el estadio Romelio Martínez con un lleno total siendo reina Laura García Caballero, hija de la exreina del Carnaval de Barranquilla Mireya Caballero y esto se efectuó por solicitud de la Directora de Carnaval en esa época Amira Rey quien pidió a sus organizadores que se buscara un lugar más adecuado amplio debido a la magnitud del evento que cada vez era mayor la concurrencia, de acuerdo a lo expresado por el profesor Julio Adán Hernández habiendo ellos sugeridos ese escenario. La empresa Carnaval como apoyo al evento solicitó que los grupos de acompañantes de los niños fuesen disfrazados y que llevaran música en vivo y de igual manera se impuso en que en el desfile no fueran vehículos motorizados y que de hacerlo solo lo harían los representantes de “Voz Infantil “ para que dieran a conocer todos los aspectos referentes al proceso. Hoy el profe se siente satisfecho porque considera que se están cumpliendo los parámetros para proteger y amparar totalmente a los niños participantes y espectadores. La iniciativa de escribir un texto periodístico más, acerca de las manifestaciones de nuestro carnaval y en esta oportunidad dedicada al Carnaval de los Niños, nace por una escena característica de esas ingenuidades de estos pequeños niños, cuando un menor de escasos 6 años le dice con voz tierna a su señora madre: “Quiero que vuelva el carnaval mami, para ver nuevamente el carnaval de los niños en Barranquilla”. Pensé entonces en que ese muchachito me había inspirado para realizar mi trabajo de investigación sobre el tema y qué momento más oportuno para dedicárselo a ellos, aprovechando el momento cuando concluidas las fiestas populares, tenemos como costumbre desintoxicarnos, respirar aire puro, dejar a un lado la cotidianidad de la ciudad para trasladarnos a nuestros balnearios con familia a bordo. Por coincidencia me encontraba en Puerto Colombia la tierra del creador de ese desfile y sin vacilar un instante fuimos hasta la casa de descanso del “profe” Julio Adán como cariñosamente le llamamos. Sabíamos que el aprovechaba la ocasión para descansar y efectivamente le expuse mi inquietud y con su amabilidad característica accedió al diálogo. Le había tocado las fibras de su corazón.
¿Que siente usted cuando en los diferentes medios de comunicación y el público en general se afirma que el carnaval de los niños es el desfile más valorado como un espectáculo completo de esta celebración popular? -Siento, al igual que mi equipo de trabajo que estos 32 años de existencia del Carnaval de los Niños como desfile, no han sido en vano, que el pueblo valora a estos pequeños hacedores por la organización y desarrollo de sus integrantes conformados por niños y adolescentes que con su inocencia y alegría le imparten a propios y extraños, como debe ser. un desfile de una calidad humana y con altura de un Carnaval declarado por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, además de ser Patrimonio Cultural de la Nación otorgado por el Congreso de la República de Colombia. Por ese motivo sigor sosteniendo que el Carnaval de los Niños es una escuela abierta a la vida, aparte de ser el espacio, candoroso, cadencioso, primoroso, fantasioso, creativo, en donde el protagonista es ese nuevo carnavalero que se requiere, el que por su corta edad y condición de niño y joven no necesitan de bebidas embriagantes para actuar, como suelen hacerlo algunas manifestaciones de adultos. El barranquillero propio o por adopción ha venido aplaudiendo con frenesí a esos pequeños actores populares, quienes siguen los pasos de sus ancestros; bisabuelos, abuelos, padres y hermanos y con el sonar de la tambora, la flauta e millo y otros instrumentos poco a poco van asimilando una facultad innata que la perciben desde el vientre de sus progenitoras y bajo la lupa de esa costumbre nació un desfile propio para infantes y adolescentes… “El Carnaval de Los Niños”.
Reyes y reinitas
El Carnaval de los niños ha tenido también a su realeza entre así: Año 1992 Lorena Heredia- 1993 Johna Campis- 1994 Vannessa Aycardi – 1995 Arelys Rodriguez- 1995 Kelly Rodriguez- 1996 Aida Piña- 1997 Nathaly Lemus1998 Yuranis Mercado- 1999 Saray Colmenares- 2000 Liliana Insignares y Jeison Payares- 2001 Laura Garcia y Walter Díaz Pareja- 2002 Sandra Rosania y Víctor Araujo- 2003 Daniela González Luis Solano – 2004 Daniela Milena Granados Joel Gonzalez Castro – 2005 Shirley Carreño- Jhosimar Rodriguez- 2006 Melanie Molina y Boris Gómez- 2007 Luisa Fernanda Gonzalez y Marlon Arenas-2008 Daniela Vallejo Araujo y José Luis Manjarres-2009 Valeria Pantoja Ochoa y Pedro Martinez- 2010 Keyth Arenas Juan Sebastián Fontalvo- 2011Carolina Niño y Miguel Angel Segrera-2012 Vanessa Carreño y Armando Gómez- 2013 Cristina Amortegui y Daniel Silguero-2014 Paula Andrea Jurado-2015 Fabiana Calderón y Juan Diego González- 2016 Antonella Barrios y Ronald José Sandoval 2017 Alejandra Santiago y Gabriel Primera-2018 Shadya Londoño y Samuel Martinez 2019 Isabela Chacón y Cesar Andres De la Hoz Padilla-2020 Miranda Torres Rosales e Isaac Rodriguez-2022 Victoria Char y Juan José Bermudez y en el 2023 Tahiana Rentería De Avila y Diego Chelia.
¿Cómo considera al niño en el marco de un proceso evolutivo?
El niño es un espíritu divino es capaz de brindar al adulto su creatividad, su entusiasmo para mostrar sus cualidades naturales para evolucionar sus deseos y por esa razón en esa medida nosotros procuramos acompañarlo en ese crecimiento porque él lo que necesita es que nosotros, los adultos los amantes del arte y la cultura le creáramos ambientes propicios para su realización como persona, para hacerse sentir y dejar huellas como lo han venido haciendo conjuntamente a través de los procesos educativos y culturales y en cuanto a lo folclórico han encontrado en nosotros el apoyo suficiente para sus actuaciones y trascender.
-Profesor Julio Adán, por su mente pasó la idea de que este desfile alcanzara la magnitud que tiene hace 32 años desde su creación?: “ Yo lo había visto como un hecho histórico y para mí en condición de sociólogo sostengo en que los hechos históricos nos obligan a cambiar de actitud y cuando veo que esto ocurre, su inicio, como tal, afirmo; si se hace en Barranquilla se replica en cualquier otra parte del país y del mundo y es que los tiempos de nosotros siempre ha sido lineales, un ayer, un hoy y un mañana, el tiempo de los muchachos de hoy es global, son talentos de creatividad de emprendimiento, de nuevas propuestas de ahí su permanencia ”.
Algo digno de admirar en el profesor Julio Adán Hernández, es la perseverancia que le impregna a sus proyectos y fue así como se dio a la tarea, con el apoyo incalculable de su familia, sus alumnos, sus amigos cercanos y todos quienes lo conocemos y hemos tratado sabemos que lo que se propone lo logra, con la más cálida y sana esperanza de poder dejar huellas, de marcar un hito educativo de historia para nuestra sociedad, para que todas las generaciones conserven ese legado y plasmar en un libro con letras doradas las hazañas alcanzadas por el donde ha venido trabajando por grandes espacios en la educación y la cultura, luego de Voz Infantil, Hola Juventud, comenzó un legado en la nueva etapa del carnaval.
El Carnaval de Los Niños se dio. Por fin el debut esperado por estos menores de edad se dio como la bandera que se levanta para garantizar la preservación y la proyección del carnaval.
Al despedirse de nosotros tras este interesante dialogo nos enfatiza como profesional que: “ El concepto de “niño interior” tiene origen en el psicoanálisis y “se refiere a todas las experiencias que tenemos cuando somos pequeños, cuando nos vamos estructurando como personas independientes y aprendemos valores, límites, cómo comportarnos, cómo interactuar con los otros; todo esto nos conforma y nos deja una enseñanza y al alejarse lo notamos satisfecho de haber podido remontar con muchos detalles ese proceso que le dio el lugar que tanto se merecían los niños de Barranquilla, del Atlántico, con tener un lugar apropiado para que cada niño, actor o hacedor en sus etapas de infancia a lo juvenil puedan seguir resaltando con derecho propio ganado, esa gallardía que encumbra desde muy temprana edad la imagen del ser caribe.
Este desfile diurno se desarrolla el domingo después de la “Guacherna”, principal evento nocturno del Carnaval, conocido como el abrebocas de las carnestolendas que se cumple el viernes y son las dos concentraciones masivas del pre carnaval.
Con mucho pesar registro la triste partida de un gran ser humano; mi tío Carlos Hugues Araújo Morón fue un hombre de bien, bonachón y de sanas costumbres sociales y morales.
De él mantengo vivo un antecedente que desde niño penetrò profundamente en mi mente y que hace parte de mi anecdotario respecto de esa persona que partió hacia el infinito pero que nos deja un gran legado por sus buenos actos como hombre, hijo, hermano, esposo, padre y abuelo ejemplar.
Transportes aéreos del Cesar LTDA – TAC se creó el 13 de julio de 1968 por iniciativa de un grupo de pilotos e inversionistas, que conociendo las necesidades de transporte aéreo de la región, decidieron enlazar a Valledupar, la capital del recién creado departamento del Cesar e importante centro ganadero del norte del país, con otras regiones del territorio colombiano. La nueva línea aérea estaba respaldada por la asociación agropecuaria del Cesar, ASOCESAR, quienes apoyaron financieramente la adquisición del equipo de vuelo.
Sus operaciones con modalidad de aerotaxi se iniciaron con dos pequeñas aeronaves Cessna 402 con capacidad para nueve pasajeros, las rutas originales unían a Valledupar con Barranquilla, Medellín, Santa Marta, Maicao y Bucaramanga.
A las 7 de la mañana el sábado 5 de febrero de 1972 el avión HK-1139 de transportes aéreo del Cesar despegó desde el aeropuerto El Dorado hacia Valledupar donde debía aterrizar a las 9 de la mañana en el aeropuerto Alfonso López, varias familias esperaban la llegada de sus seres queridos, pero esto nunca pasó. Pensaban que se trataba de un retraso común, debido a la escala que daría la aeronave en Barrancabermeja; las horas pasaban y con ellas la preocupación aumentaba.
Hacia el mediodía se empezó a programar la noticia del avión que se encontraba desaparecido.
De todo se especuló, incluso que había sido secuestrado y se encontraba en Cuba, pero la información fue desmentida por el gobierno de este país.
La búsqueda del HK -1139 se extendió por más de dos días, no hubo campesino en el Cesar que no asegurara haberlo visto en algún lugar.
Finalmente el 8 de febrero fue encontrado. Se confirmó lo que ya se temía, se había accidentado.
El avión había impactado con el Cerro Azul, en la Serranía del Perijá, los diferentes medios así lo anunciaron, los titulares afirmaban que no había nada que rescatar puesto que el avión estaba totalmente calcinado y el lugar sería declarado campo santo.
María Teresa Araújo de Cruz, su cuñada, había embarcado en dicha aeronave y ante la cruda realidad a Carlos Hugues Araújo Morón no le quedó otra alternativa que ponerse a disposición de las autoridades y organismos de socorro en la búsqueda de los pasajeros y tripulantes; tenía una ventaja, eran tierras conocidas por él; por cuanto en la época ya gozaba en la región de la Jagua y Becerril del reconocimiento de campesinos y finqueros como hombre probo debido a que había invertido en una linda propiedad del sector llamada “Las ilusiones”.
Fueron muchos días de intensa búsqueda, la ilusión se desvaneció al encontrarse con un imposible; las pérdidas humanas y materiales fueron incalculables tanto que al no encontrar sobreviviente, el dolor embargó a muchas personas sobre todo a la familia Cruz Araujo a quienes el destino atropelló arrancándole a una madre quien dejó a unos menores huérfanos y a un padre desconsolado.
En el municipio de Robles antiguo departamento del Magdalena Grande, Carlos Hugues Araújo Morón, fungió por muchos años como tesorero, posteriormente segregados y erigidos en departamento; un 19 de junio de 1969 tomó posesión como alcalde municipal, luego en años posteriores fue electo concejal del municipio durante varios periodos.
Como altruista inclinó su actividad en favorecer al más necesitado de la sociedad, por ello junto con Marino Zuleta Ramírez, Gustavo Gnecco Oñate, Marcos Guevara, Juan Tomás Calderón, José María Enrique Cotes, César Daza Díaz, y muchos amigos de La Paz fundaron en 1971 el Club de Leones La Paz San Francisco, desde allí adelantaron muchas obras sociales en favor de la comunidad brindándoles abrigo a sus necesidades médicas y sofocándole las inclemencias dadas por la pobreza.
Eran tantas las ganas de servir que a pulso y con la recolecta de fondos de personas de buen corazón, rifas y bazares construyeron su sede social para brindar servicios médicos y odontológicos a los habitantes del municipio y lo que fue más tarde epicentro de reuniones y festividades familiares.
Se recuerda la compra del lote e iniciación de la construcción del hospital Marino Zuleta principal centro de salud de los pacíficos.
Es grato recordar aquellos tiempos pasados en que lazos de amistad casi por toda una vida me han unido a través de mi querida madre a la familia Carrillo Vega; siendo este hogar conformado por el señor Víctor Carrillo Pinto y Ana Basilisa Vega de Carrillo, uno de los espacios que desde mi infancia me acogió con ese inmenso cariño y una sincera amistad, hasta el día de hoy.
Aquí conocí muy de cerca a Altagracia Carrillo Vega, a quien por cariño todos conocemos como “Acha Carrillo”. Nacida un 21 de enero de 1951, en la tradicional calle del Embudo, la menor entre siete hermanos: El compositor Isaac “Tijito” Carrillo Vega, Víctor Guillermo, José Vicente, Elisinda “Lucy”, Nicasia Elvira y Calixto Alfredo.
Desde temprana edad demostró su amor por el estudio, realizando su primaria en la Escuela de Niñas No. 1 (hoy María Auxiliadora) los que culmina en el año 1966; de sus maestras de primaria tiene los más gratos recuerdos de la señora Remedios “Meme” Ariza Barros, Mariluz Mendoza y Ana Palacio Celedon Q.E.P.D. (esta última convertida después en su compañera de trabajo). Por la escasez de colegios de secundaria en la localidad y en sus afanes de seguir sus estudios, al año siguiente con su hermana Lucy se dirigen hasta Villanueva al Colegio Roque de Alba, en busca de oportunidades, pero a principios del mes de marzo se abren las inscripciones donde la señora Ángela Gámez de Cuello, para iniciar labores en la Escuela Normal de Señoritas; dichas inscripciones fueron para primero a cuarto de bachillerato, pero el personal solo alcanzó para los dos primeros grados. Un dos de mayo de ese mismo año fue citado el personal ya matriculado, para recoger todos los desechos de la construcción y hacerle un buen aseo a las instalaciones de la Institución, este mismo día se les informa que las clases se iniciarán el día lunes 15 de mayo a las 7:30 A.M., todas deberían asistir con vestidos módicos mientras se organizaban los uniformes. Que lejos parecía estar la Escuela Normal del pueblo, rodeada de potreros, malezas, toda clase de ganado y por muchos caminitos cubiertos de frescas hierbas por donde se transitaba para llegar al lugar. Con miles de dificultades los dos grupos de estudiantes enfrentan grandes vicisitudes, siendo la mayor, la carencia del fluido. El tiempo fue pasando velozmente y retomando el personaje en referencia, llega el anhelado día de la graduación del segundo grupo que la Escuela Normal de Señoritas entrega a la sociedad sanjuanera y por qué no decir a la región con el título de “Institutrices”, entre ellas, estaba “Acha” Carrillo, quien al salir de estos claustros jamás y nunca se ha olvidado de ellos, siempre presente en todas las actividades que en la Escuela Normal se realizan, de ahí que la rectora de la época, Josefina Zabaleta, en una de sus alocuciones durante la celebración de un aniversario más de este plantel la declara “La exalumna más fiel de la Escuela Normal”. Inicia su labor como maestra en el corregimiento de La Peña, de este lugar y su gente, dice que guarda gratos recuerdos. Aquí permanece un año (10 de abril de 1973 a 10 de abril de 1974).
Luego es trasladada a la Escuela María Auxiliadora, lugar donde cursó sus estudios primarios.
Con la venia de la rectora de la Escuela Normal un 15 de mayo de 1978 se presenta con una composición ensayada con antelación y entonada a esa fecha con las compañeras normalistas Lidys Vega y Antonia Fragozo; con el propósito de que fuera establecida como el Himno de la Escuela Normal, años más tarde con el también sanjuanero profesor Raúl Mojica, entonces Decano de la Facultad de Música de la Universidad Nacional y Director de la Filarmónica de Colombia se reúne, se hacen los debidos arreglos a la letra y él es el encargado de los arreglos musicales, quedando así establecido el Himno oficial de la Escuela Normal. Ejerció la docencia en la Escuela María Auxiliadora durante 26 años con mucha entrega y dedicación, pero visitando siempre a su Escuela Normal del alma y afirmaba que de tocarle irse para otra escuela o entidad, el lugar apropiado para ella sería: La Escuela Normal. Se le presenta esta ocasión única y feliz y por motivos ajenos a su voluntad en el mes de enero del año 2000 su sueño se hace realidad, a través de una permuta con la profesora Nora Caraballo de Celedòn.
Durante todos estos años, “Acha” mezcla sus labores con sus escritos y composiciones y siente de todo corazón, servirle a muchas generaciones en la amada tierra que la vio nacer; con la composición de diferentes himnos a colegios e instituciones, con la publicación de dos libros de poesía y sus escritos ocasionales a todos los maestros y maestras que han necesitado de ella. Al cumplir medio siglo de existencia, esta escuela que la formó y la vio crecer hasta convertirla en maestra, sigue siendo merecedora de ser llamada con el respeto de mis coterráneos. “Una educadora ejemplar”.
Después de despedir el año en fiestas de Año Nuevo en el verano del 59 en la cercana población de Robles, Rafael Escalona Martínez, su esposa Marina Arzuaga Mejía junto con Don José Antonio Morón Canales, Doña Eloísa Cotes de Morón y sus hijos José Carlos, Hernán, Rodolfo, Alfonso, Efraín, José Antonio, Lucila, Gloria, Josefina y Eloísa, habían convocado a sus amistades a una recepción familiar. Al evento asistieron Manuel María Morón, Delfina Mieles y sus hijos Agustín, César Emilio, Luis Alfonso y Marceliano Morón Mieles; María Mercedes Araujo, Carmelita y Emilia Morón, Dubys, Carmencita y Hernando Morón Mejía, Blanca y Ciro Agustín Araujo, Betty y Mariela Daza Morón, Fanny Oñate, María Cristina y Elsa Aroca, Elda Arredondo, Edelmina y Socorro Oñate, Margot Zequeira, María y Teresita Murgas, Clorinda, Melva y María Cristina Morón Oñate, Alba y Esther Emilia Araujo Morón, Álvaro, Peter y Juan Carlos Olivella Araujo, Emiro Quiroz, Hermes Cuello Gutiérrez, Jaime y El Negro Daza, José María y Eduardo Oñate, Claudio Morón, Manuel Moscote Mejía, Ana Luisa Quiroz, Alcides Daza, Genith Mejía Morón, Tobías Murgas, Tobías Mejía, Hugues Araujo, Armando Cotes, Carlos Aroca, Álvaro Muñoz Vélez y Luis Alberto Guerra.
La fiesta inicio un viernes 2 de enero de 1959 al ritmo de porros y valses interpretados por la orquesta de los hermanos Luis Gregorio y Clemente Calderón; con el sonido armónico producido por las trompetas la parranda se prolongó hasta las dos de la mañana del día 3 de enero de 1959. Los asistentes entusiasmados y con el ánimo de alargar las festividades de fin de año y de programar con antelación las fiestas de Carnaval decidieron de común acuerdo proponer el nombre de la señorita Lucila Morón Cotes, bella y distinguida dama para que representara a la sociedad pacifica en el Carnaval que se avecinaba.
El maestro Rafael Escalona, animado por el canto y el jolgorio producido por el alcohol y la maicena incentivò a José Carlos Morón para que a viva voz anunciara el nombre de su hermana, quien regocijada de emoción no dudó en aceptar la oferta de ser reina; no contando con la decisión de su padre José Antonio, quien se opuso al evento. Los asistentes para no dejar enfriar los ánimos unánimemente propusieron el nombre de una segunda candidata, Dubys Morón Mejía distinguida por su feminidad y belleza. Por su parte ella aceptó condicionando la propuesta al aval de sus padres. La comitiva de jóvenes sin vacilar palabras se trasladó al ritmo del Pilón carnestoléndico hasta la residencia de la familia Morón Meja, hogar conformado por Carlos Segundo Morón Canales y Francisca Mejía Torres, quienes rechazaron la proposición de la junta de carnaval, dado que su hija en corto tiempo debería viajar a la ciudad de Medellín a realizar estudios en secretariado bilingüe.
Como tercera opción, Rafael Escalona sin saber que 13 años más tarde sería su comadre; propuso el nombre de la linda y fina señorita María Mercedes Araujo Morón quien no vaciló en aceptar y postularse como la joven soberana pacífica en el certamen de carnaval. Esa misma noche se organizó y posesionó la corte integrada por Álvaro Olivella Araujo, edecán de la distinguida y hermosa reina, los pajecitos Malvina y Carlos Morón Cuello, Sonia Arzuaga y Hernán Cuello. primera princesa Blanca Araujo Araujo, y las damas de honor señoritas Mariela Daza Morón, Neidys López Calderón y Socorro Oñate Rodríguez. Elegida la comitiva la junta preparatoria en pro de promocionar las fiestas de Carnaval, realizó con gran éxito fiestas en San Diego, Codazzi y un día de campo auspiciado por Don Luis Carlos Murgas, en la hacienda Las Flores.
Como era de esperarse las fiestas de Carnaval tuvieron gran acogida con la realización de desfiles y bailes animados por la orquesta de los hermanos Calderón quienes interpretaban armoniosamente porros, paseos, valses y boleros en el salón principal del Club La Paz de propiedad del antioqueño Don Julio Mejía. Los Carnavales de 1959 fueron tan concurridos por jóvenes de toda la provincia de tal manera que todavía son recordados los pases de Darío Pavajeau Molina, Libardo y Armando Cuello Monsalvo, Jaime Ackerman, Eduardo Gloria, Camilo Lacouture, Jaime y El Negro Daza, Juan Carlos y Álvaro Olivella Maya, Álvaro Muñoz Vélez, José Tobías Gutiérrez y el turco Pavajeau.
En el mes de febrero la velada de coronación se realizó con bombos y platillos en el salón de cine de propiedad del señor Pacho Mendoza, dueño del reconocido hotel América. Previamente al desfile, Doña María Uhía de Meza, le propuso al presidente del Club Valledupar, presidido por el reconocido empresario, hombre de negocios y miembro de la sociedad vallenata José Guillermo “Pepe” Castro, para que invitara a la reina del Club, señorita Elva Cuello Monsalvo, al desfile den tan sonado certamen. El destino es tan cierto que “cuando te toca, ni, aunque te quites; cuando no te toca ni aunque te pongas”. Diez años después, un 30 de mayo de 1969 nací, fruto del amor de Pepe Castro y María Mercedes Araujo; fueron más de cinco años de insistencia de mi padre luchando contra la brisa opuesta para conseguir el amor no querido por mi madre. Lo que un 2 de enero de 1959 empezó con el entusiasmo de unos jóvenes de prolongar sus vacaciones terminó en una bonita historia de amor que perduró por más de 50 años.
Segundo Lugar en el concurso departamental de Crónica 2020
Alguno de esos días, insoportablemente calurosos, la mayoría del tiempo con una promesa incumplida de lluvia, que además pasaron como con un efecto de reloj ralentizado que, sin embargo, a veces se aceleraba, y sin mucho más sentido que una rutina llevadera, volví a visitarlo. Volví a visitar a Celso, Celso Castro, el artista. Era una visita que tenía varios propósitos. Llevarle, por un lado, un poco de dinero como último pago por un cuadro que le había comprado hacía unos cinco meses atrás. Llevarle, también, una revista y un libro de regalo previamente anunciados a nuestra amiga común, MM, con la que él se vería pronto y entonces podría fungir de mensajero y entregar los presentes. Y por último, lo visitaba con la intención de mostrarle la carátula tentativa de un proyecto, de un libro, que yo mismo diseñé desde la precariedad de mis habilidades como diseñador gráfico, en el también precario pero entretenido programa de edición que tiene incorporado mi teléfono celular.
El proyecto editorial planeado es una recopilación de sus dibujos. De algunos de éstos: unos recientes, pues hace un par de años que está teniendo una producción importante. Y otros que han sobrevivido en carpetas o marcos durante veinte, treinta, cuarenta años. Esperé un poco, y después de fumar algún cigarrillo, tomar un poco de agua, ver los trabajos del día, y dar una vuelta por la sala y el comedor viendo los cambios acostumbrados de cuadros, entonces busqué el archivo en mi celular y se lo mostré. Y a pesar de la mencionada precariedad doble, mi escasa destreza en diseño y el limitado programa de edición, le gustó. No pudo esconderlo:
– Precioso -dijo sin sobresaltos- .
Básicamente lo que es precioso es el dibujo de él, en el que traté de intervenir muy sutilmente con su nombre y la palabra ‘dibujos’, y un par de fechas. Es una especie de prueba inicial para tener una idea de cómo quedaría. Luego le mostré otra opción que también había diseñado y esta vez tampoco pudo esconderlo:
– Horrible -dijo también sin acentuar mucho-.
Por último, le mostré la imagen de otro proyecto, esta vez de lo que sería una recopilación de textos míos, y que también incluía en la tapa tentativa uno de sus dibujos: “Jacinto. Celso Castro. Nueva York. 1988”. Esta propuesta también le gustó. Le gustó, sí, pero nada más que eso. Y es un gusto para mí que le hayan gustado dos de tres: buen balance. Repito: para mí. Pero en él no hubo alegría, ni mucho menos entusiasmo, o por lo menos lo supo camuflar muy bien entre la seriedad y la tranquilidad, casi estoicas, con las que se movía en esos días confusos: rápidos y lentos al mismo tiempo. Días de ese junio que nunca comenzó del todo y que de un momento a otro se estaba acabando.
El entusiasmo, ciertamente, corría por mi cuenta. Quería hacerlo partícipe de esta idea de la cual el protagonista era él, o su trabajo artístico. Pero esto no parecía moverlo en alguna dirección que indicara una sensación o expectativa positiva. Entonces, ante la mínima insistencia por mi parte de querer contagiarlo con algún tipo de alborozo, su tranquilidad mutó a una especie de ofuscación decente. Con resignación y cierto dolor contenido soltó:
– Haz lo que te dé la gana con eso. Lo traes y yo te firmo la autorización. Y listo.
Lo dijo con fastidio. No conmigo, pero, entonces, ¿con quién o con qué? ¿Con la vida?, eso tan amplio e indefinible. O ¿con algún destino aceptado a regañadientes? No sé. ¿Quizá con él mismo? Tampoco sé. Y lo más seguro es que ni él mismo sepa exactamente porqué o contra quién era ese fastidio:
– Giancarlo: a mí no me interesan esas cosas, que salgan esas cosas por estas tierras. ¿Para qué?. Aquí a nadie le interesa el arte ni nada de esto.
Y luego, con una pausa espontánea, cierto suspenso, mirada inquieta y gesto de certeza como quien reconoce una batalla perdida, remató:
– Ya a mí nada de eso me importa: Ya yo ya.
Ya yo ya es una expresión abreviada, casi vulgar, para decir que ya saciamos alguna necesidad: comer, cagar, bañarse, venirse, entre otras. La de él, en cambio, tenía una connotación más existencial, vital, y nada vulgar. “Ya yo ya viví”, puede ser. O “Ya yo ya estoy muerto”, también puede ser. O “Ya yo ya no tengo que ver con nada”. En fin: pueden ser muchas cosas de estas, o ninguna. Le escuché alguna vez a no sé quién que Savater, el filósofo y escritor español, decía que “vivir es desilusionarse”. Supongo que a él, a Celso, no le importa lo que dijo y ni siquiera le importa quién es Savater. Eso, en este caso, es lo que había detrás de esa fastidiosa aseveración coloquial: desilusión.
Ya – yo – ya: el fastidio ahora era mío, pues esa expresión, a decir verdad, siempre me ha molestado. Y si lo digo yo mismo involuntariamente me molesta el doble. Me desagrada, entre otras cosas, porque la mayoría a quienes les escucho decir esta especie de ligereza lo hacen con cierta sorna y sobradez. Por el contrario, como ya dije, Celso lo decía anulándole la frivolidad con la que normalmente se usa. Lo decía al revés: con cierta densidad, entre tristeza y prudencia, aceptando de ante mano que ya nada vale la pena en términos profesionales, artísticos, por lo menos en lo que respecta a la divulgación de su obra.
Esto, para mí, como él lo veía, era una injusta derrota. De cualquier modo, el ya yo ya esta vez no me había molestado: esta vez me dolió. No por mí, sino por él. Porque creo, sin muchas explicaciones o argumentos más que una sensación intuitiva que, como ya dije, es injusto. Y la injusticia en este caso, según mi percepción, es que a alguien como él, tan talentoso y refinado en cuestiones de arte, lo invadiera ese poco entusiasmo, esa indiferencia obligada por una especie de devenir desafortunado, y que además pensara y sintiera eso de su trabajo, y de las inmensas posibilidades que tiene en muchos sentidos, incluido el de los proyectos editoriales de su obra.
Además, lo pienso y lo pregunto con cierto disgusto también: ¿ya yo ya, qué? ¿Qué fue lo que ya hicieron o lograron? ¿Comer?, ¿cagar?, ¿bañarse?, ¿venirse? ¿Son esas cosas motivo de orgullo? Paradójicamente, en su caso, yo lo veo de modo opuesto; para mí, este ser humano que es Celso, en la medida en que anula deseos y expectativas vanidosas, y cada vez que se siente más vencido, como si no fuera nadie y no hubiese logrado nada, está a muy poco de lograrlo todo.
Entonces, ¿por qué el aburrimiento? ¿Por la edad? ¿Cuántos: 30, 45, 58, 70? A quién le importa la edad. A mí no, por ejemplo. Miento: sí me importa, y mucho; no hago otra cosa que pensar en mi edad, esa cosa extraña que no sé ni cómo ni cuándo pasó: una fatalidad. No la edad, sino pensar todo el tiempo en esta. Una tontería, y una pérdida de tiempo, supongo. Pero, supongo también, a los artistas -esos seres lúcidos- no tendría porqué importarles tanto ese tipo de cosas, ese tipo de noción del tiempo, ni la percepción de éxito o fracaso que ésta trae consigo.
Yo, por decir algo, tengo 41 y siento que la vida me pesa como si tuviera 82. La sentencia es clara: no he hecho ni voy a hacer nada en la vida, por lo menos nada que valga la pena. En fin: el mío es otro tema, ¿o el mismo? Así que volvamos al asunto: ¿tendrá qué ver esa indiferencia, ese desinterés y esa desilusión, las de este artista, con una visión tremendista del paso del tiempo? Tal vez sí. Y ¿cómo contrarrestarlo? No sé. Nadie sabe.
Creo que fue a Jean- Claude Carriére, célebre guionista francés, en su libro The End, al que le leí, palabras menos palabras más, que una buena escena es aquella que, así no se muestre de modo evidente, comienza cuando está a punto de acabarse. Es decir, una especie de obviedad: siempre lo mejor es lo que está pasando, justo antes de que se acabe. Eso, en términos vitales, es lo que nos mantiene con una sana y necesaria ilusión para seguir transitando mientras llega lo inevitable.
Y mientras llega, de mi parte, no queda mucho más por decir. Que es un gran artista, Celso. Y que tiene muchas cosas maravillosas por mostrar, o por hacer, se publiquen o no, en uno o varios libros. Y lo digo sin temor a la adulación. Nada más distante, pues sólo estoy mencionando una realidad verificable: sus obras y nada más que eso lo constatan con facilidad. A veces de lo que no estoy seguro es de que él esté seguro de eso: del gran artista que es. Eso ni siquiera quiere decir que es un buen dibujante, o un excelente pintor (que sí lo es), o un gran fotógrafo (que también lo es), sino que es simplemente un ser sensible, un catador natural de la condición humana y todo cuanto incluye: de sabores agridulces, y de grietas y heridas y desencantos y placeres.
Ya al final de la visita, cuando nos encaminamos hacia la puerta, nos detuvimos en la primera sala de entrada a observar dos cuadros.
– ¿Qué te parecen?, me dijo.
– Buenísimos… Me gustan.
– ¿Te imaginas eso en Nueva York, como antes, y la gente impresionada con mi obra?
– Pues sí, qué bien. – Me animé y me retracté –. Ya eso quedó atrás. Nueva York está allá, y allá está bien. Tu Nueva York ahora está aquí, son estos árboles de mango hermosos que tienes en la puerta de la calle de tu casa. Aquí, donde tienes tu lugar para seguir pintando como lo haces todos los días.
No dijo nada. No sé si me escuchó. No sé si acabo de inventar ese diálogo, o parte de él, mientras escribo. Qué importa. En caso tal lo que me queda por hacer, por escribir aquí, es en cierta medida darle la razón a Celso, y de paso reconciliarme con la susodicha frase incompleta, esta vez alterada:
– Celso: ya tú ya. Ya tú ya has llegado a lo mejor, a lo más luminoso, y también a lo más terrible: ya eres un artista, un lúcido, desde siempre lo fuiste. Lo demás: recuerdos, frustraciones y temeridades, para el olvido, que no sirven para nada. Sigue viviendo y pintando, sólo eso.
Rafael Escalona Martínez nació en un paraíso donde en las noches ilumina la luna y se recibe el aire fresco proveniente de nordeste, ubicado en la parte baja de la Sierra Nevada de Santa Marta, territorio ancestral de las tribus koguis y Arzarios, valle circundado por las aguas cristalinas de la Malena y las frías del río Badillo; en una planicie de sabanas inhóspitas llenas de cactus, totumos, aromos y trupillos.
Escalona desde niño creció correteando cabras y burros en un pequeño poblado llamado Patillal donde nació un 26 de mayo de 1927. Desde muy joven, sus padres buscando los caminos de la educación, se radicaron con su prole en Valledupar; Rafael en la escuela pública hizo grandes amistades con quienes labró importantes vínculos con los hijos de las familias Pavajeau, Monsalvo, Castro, Mejía, Pupo, Maestre y Baute residenciadas en el marco de la Plaza Mayor.
En 1967 Alfonso Lòpez Michelsen fue designado primer gobernador del naciente departamento, su gestión pública como mandatario de los cesarenses la aprovechó para cultivar importantes relaciones dentro del círculo social de Valledupar; fue vistosa su amistad con el doctor Hernando Molina Céspedes y Consuelo Araujo Noguera, Rafael Escalona Martínez, Paulina de Castro Monsalvo, Pepe Castro, Manuel Germán Cuello y Guillermo Baute; este último nombrado en 1975 como gobernador del Departamento en la administración Lòpez Michelsen quien fue elegido por decisión popular como Presidente de Colombia para el periodo constitucional 1974-1978.
En la misma época el presidente Lòpez designò al maestro Rafael Escalona Martínez, cónsul de Colombia en la ciudad de Colón, Republica de Panamá.
Muy joven Guillermo Baute Pavajeau contrajo nupcias con la distinguida señorita Carlota Uhia Moròn; la pareja se destacó por su formación empresarial, fue pionera del cine vallenato, propietarios del teatro Cesar. Sus hijos: Jaime, Guillermo Arturo, Astrid, Martha, Maria Dolores y José Guillermo (El Panita Baute) quienes crecieron en un hogar regocijados por el amor de sus padres.
La confianza depositada por Lòpez en Guillermo era tan grande que no solo le encargó que manejara las riendas del próspero departamento sino que le ayudara a coadministrar bienes de su propiedad presentes en las Sabanas de Mariangola, ubicadas en las fértiles tierras en riberas del río Diluvio.
Su amistad fue sincera, de mucho cariño y respeto, jamás a Guillermo se le ocurriría quebrantar tal legado.
Panita, desde niño fue inteligente, sagaz, astuto y creció acomodado en la opulencia y las excentricidades y suntuosos gustos brindados por sus padres; en alguna ocasión se le ocurrió tomar el teléfono y buscar en el directorio de apuntes de don Guillermo el número privado del Presidente de la República; al tomar el auricular lo mantuvo sostenido con su hombro izquierdo y a la vez incrustó el índice derecho en el disco del teléfono el cual con mucha agilidad giraba con la velocidad y la destreza que le daban sus dedos. Al contestarle, Panita escuchó a través del auricular una dulce y decente voz femenina que del otro lado le decía: …Presidencia de la República de Colombia, despacho del señor presidente, a sus órdenes… Panita que no comía de cuento respondió: señorita le habla el gobernador del departamento del Cesar Guillermo Baute; me puede comunicar con el presidente López; anúnciele por favor que no le quitaré mucho tiempo.
Lòpez al ser informado, inmediatamente tomó la llamada y después de un corto pero afectuoso saludo con su amigo le dijo: a tus órdenes Guillermo qué se te ofrece? Panita inmediatamente le dice: …Alfonso, se que debes estar muy ocupado por ello voy al grano: Mi hijo José Guillermo “El Panita” tiene una cita en Bogotá en la Embajada Americana; pues desea viajar por vuelta de Panamá a los Estados Unidos para presentarse en la universidad de Miami. En su escala en Panamá, el Cónsul Escalona lo espera, el me ayudará en el transbordo. Por favor regálale una recomendación para que no tenga contratiempos en la entrevista que presentará en el consulado americano y una vez le aprueben la visa ubícales los pasajes y le entregas 20 mil dólares para su viaje que yo en mi próxima visita a la capital te los reembolso.
Sabrás que tengo mucha urgencia para que ese muchacho salga rápido de este entorno que lo esta perdiendo, se aleje de sus amigos, todos muy buenos pero vagos; Carlota y yo le hemos insistido que aproveche la oportunidad para educarse en el exterior y tenga la opción de hacerse un excelente profesional.
Efectivamente el presidente López cumplió al pie de la letra lo solicitado por Guillermo; pero pasados tres años, en un encuentro casual entre el presidente López y el exgobernador Guillermo Baute y dado que ya había pasado mucho tiempo y al constatar que su amigo no le había reembolsado el dinero dado en préstamo; aprovechó el encuentro para cobrarle discretamente a su socio: Guillermo como le está yendo al Panita en la universidad de Miami, imagino que ha aprovechado los estudios?
Guillermo sorprendido por la pregunta le contesta: No presidente, cuál Miami? si el Panita jamás ha ido a los Estados Unidos, él nunca ha salido del Valle, por ahí anda midiendo calles en Valledupar ese sinvergüenza.
Los ancianos son los abuelos del mundo. Son como niños arrugados y en sus ojos hay nubes y estrellas apagadas…
Cuando se dejan solos se extravían, por eso hay que indicarles el camino, tomarlos de la mano y dejarlos en brazos de sus parientes.
Ellos merecen la ternura de todos, un día fueron jóvenes y trabajaron y abrieron el camino a las generaciones.
Pensemos en que un día seremos viejos como ellos y tendrán que ayudarnos los niños del futuro. Los que ahora somos fuertes, mañana perderemos el vigor y el brillo de los ojos.
Cuánto mérito hemos dejado de ganar ante DIOS, y nosotros mismos, al negarle nuestras palabras, nuestra presencia. Es esta una de las tantas conclusiones que nos conmueven el alma al palpar el cuadro dramático de miles, tal vez millones de viejos olvidados por la sociedad a la cual le sirvieron y le gastaron gran parte de sus fuerzas vitales. Hoy se encuentran olvidados.
Lo que más le interesa al anciano es que le hablen y le visiten, les gusta sentir el calor humano y ante todo sentirse útil. Es por eso que se les debe proteger y estimulársele en la ejecución de pequeñas tareas “hogareñas”. Son felices cuando reciben el pequeño pago de su trabajo, el cariño, las mil formas del amor humano es lo más importante para ellos.
Fue así como sucedió el caso de un asilado en el Centro Social Casa del Abuelo “Hugues José Lacouture Daza” en San Juan del Cesar, sur de La Guajira, al que llevaron de regreso a casa de parientes, le acomodaron y le brindaron manjares. El viejo se regresó pronto a la calle, al asilo. Flaco, triste, y en la primera ocasión que tuvo, les dijo a sus parientes en visita “En tu casa manjares, pero no cariño, nadie me hablaba ni me tuvieron en cuenta. El cariño es el mejor manjar y aquí en este asilo sí lo tengo”.
Alguien dijo que “si los viejos tuvieran cariño, no habrían ancianos”. Las instituciones protectoras existentes, en su gran mayoría viven de precarios recursos oficiales y de algunos particulares que hace mucho tiempo hicieron donaciones pequeñas. Casi nadie visita a los asilos. “La gente de la sociedad no la conocemos”; y es verdad, pues la sensibilidad social desapareció al compás de la ciudad. No hay caridad cristiana, pero sería grato que los jóvenes visitaran a estos pobres viejos y entablaran amistades valiosas ya que cada cual es un libro abierto y ansioso de enseñar experiencias que nos prevendrán a cometer ciertos errores irreversibles en la vida.
Convivencia
La organización interna de estas entidades está fundamentalmente basada en los valores familiares. Los viejos y las viejas comparten las horas, y se trata de ubicarlos dentro de grupos de ideas afines y comportamientos. Entre más avanzados en edad sean y más pobres se encuentren tienen más derecho a ingresar a estas casas. Deben salir de paseo, acompañados, bajo la condición de no pedir limosnas. Se les debe festejar sus cumpleaños, cuando se saben la fecha; aplicarles terapias de grupo, ubicarlos en dormitorios colectivos y facilitación de apartamentitos cuando sean una pareja de casados o cuando se enamoren dentro del asilo.
Todo lo que hagan requiere ser mirado y apreciado con naturalidad. Son como niños: sencillos, espontáneos y susceptibles, que tratan constantemente de regresar a sus tiempos de vigorosa juventud. Se acuerdan de sus amoríos, es obligación escucharles todo lo que digan y facilitarles el desahogo.
Recuerdo del pasado y sus enseñanzas
Dialogando con un anciano, sufriente de una catarata que le mantiene al borde de la ceguera y en espera que un alma caritativa le ayude para su intervención quirúrgica, confiesa en su relato lo siguiente:
“Nunca he tenido felicidad, siempre he sido un amargado. Mi madre murió cuando yo tenía apenas nueve años y me dejó en manos de una tía solterona que me mandó a trabajar temprano. Me dediqué a navegar y en eso perdí mi juventud, gastándome todo en beber y comer, en vicio, pues no tuve carácter para no dejarme seguir por mis amigos marineros. No logré comprar ni un metro de tierra, y me retiré de ese oficio al comenzar la violencia en Colombia. Tuve dos hijas con una sirvienta, pero es como si no las tuviera, pues las perdí ya que no me ocupé de ellas. Me puse a vender lotería y luego fui vendedor de pan. Hoy me encuentro aquí arrepentido de la vida que llevé y lo bueno que he hecho se lo dejo a DIOS. La mujer que hoy está desviada de sus caminos, es una tristeza hablar con ellas. Si pudiera volver a mi juventud, formaría un hogar con mujer buena y cristiana, no malgastaría mis ingresos, ahorraría y me cuidaría de hacer actos indebidos y trataría de ser un hombre ejemplar”.
Visítelos… ayúdelos
Es una gran oportunidad humana, el hecho de poder entrar en contacto directo con este grupo de hombres y mujeres golpeados, algunos por el desamor y la fatua vanidad de sus familiares y otros por la pobreza extrema, la soledad o carencia de parientes. Es una oportunidad de practicar caridad cristiana, de conocer mundos diferentes, de alegrar vidas y de sentir satisfacción de volverlos a hacer sentirse útiles.
La navidad entre ellos es diferente, es una vanidad de viejos solos. Tu ayuda encenderá en sus corazones una sonrisa al momento de despedirse de este mundo. Su despedida será como la de un verdadero abuelo.
Cómo añoramos la nuestra… Llena de amor y de bellos recuerdos. Todos sabemos la fecha en que nacemos, pero jamás el día que dejamos de existir. Nuestros padres nos reciben en la mayor parte de los casos, con alegría, nos brindan todos sus cuidados, nos anima, nos visten, nos alimentan, en nuestra primera edad, la de la niñez. Luego, en la difícil etapa de la adolescencia que nos permite el encuentro con nosotros mismos para elaborar una identidad, una personalidad, nos sirve de espacio feliz para labramos nuestro porvenir, en cuanto tenemos la fortuna de contar con padres comprensivos, nobles y responsables; para otros, no lo es tanto. La efímera juventud permite que transcurran otros años de nuestra vida, en la que se queman etapas irrecuperables. En la madurez vemos crecer los hijos que serán “sustento” del resto de nuestros días.
Con el correr del tiempo se resisten penalidades, sufrimientos, tormentos y llegamos a una de las fases más hermosas del ser humano: la de la tercera edad.
Es cierto que el índice de longevidad en Colombia es cada vez menor, sobre todo en nuestras ciudades, por diferentes circunstancias: La polución, las preocupaciones, la vida agitada y licenciosa, el mercantilismo, la herencia genética y un sinnúmero de circunstancias que deteriora y va minando nuestro ánimo.
En Colombia existen casos aislados de longevidad, pero los hay. Se presenta sobre todo en nuestros campesinos, por su vida sana sin mayores preocupaciones ni amarguras, por su filosofía ancestral y la simplicidad de la subcultura de las regiones, pues se resignan a la pobreza coyuntural de su propio medio, y no tienen los atafagos cotidianos que caracterizan al hombre de la ciudad.
Es un bello espectáculo ver a un anciano de más de 100 años disfrutando de todas sus facultades personales: buena capacidad motriz, excelente visión, envidiable apetito, perfectas condiciones mentales, etc.
“Envejecer feliz es hacer que avancen la inocencia sobre un montón de experiencias”
Después de 30 años de grabar clásicos vallenatos regresa Carlos Vives con una historia que siendo muy joven conmovió el corazón del maestro Rafael Escalona, quedándole colgados tristes recuerdos, siendo Valledupar el epicentro.
Escalona en su momento lo relató de la siguiente manera. “Tenía un amigo que se llamaba Jaime Orozco y los dos terminamos con nuestras novias. Eso nos dolió mucho, pero él pudo olvidar, yo en cambio no lo hice. Es una historia que me duele recordar porque es muy sentimental. De ese hecho nació la canción”.
Ahora, para el artista samario regresar a las alegrías cantadas del folclor al lado de su Compadre, el Rey Vallenato Egidio Cuadrado y su agrupación La Provincia, es la mejor forma de desahogarse para por arte de magia en un segundo pasar de la tristeza a la felicidad, ganándose la mejor dosis de vitalidad musical.
‘La historia’ es un anticipo de la producción musical que saldrá el próximo 19 de abril con el título de ‘Escalona: nunca se había grabado así’, que traerá las siguientes canciones. ´La historia’, ‘Carmen Gómez’, ‘El carro Ford’, ‘La mona del Cañaguate’, ‘El villanuevero’, ‘’La nostalgia de Poncho’, ‘Jaime Molina’, ‘Mala suerte’, ‘El destierro de Simón’, ‘La golondrina’, ‘El pirata’ del Loperena’ y ‘El testamento’. Además, el Bonus track, ‘Contestación a la brasilera’ del compositor Armando Zabaleta.
Carlos Vives accedió a contar sobre este nuevo proyecto. “La serie Escalona fue el comienzo para ingresar al mundo vallenato al que conocí por mi padre Luis Aurelio en Santa Marta, donde en la casa se hacían memorables parrandas. Desde aquella época guardo en mi alma esos bellos cantos que interpreté en la serie y ahora los tomo mirando aquel camino, proponiendo una nueva fórmula con distintos instrumentos. Me siento bien grabando vallenatos y más del maestro Rafael Escalona”.
En este trabajo se incluye el tema ‘Contestación a la brasilera’. Carlos Vives con la emoción tomando el mayor vuelo, dijo. “El compositor Armando Zabaleta hace muchos años le llevó a mi padre un casete con la mencionada canción para que yo se la grabara. Él me la recomendó. Llegó el momento de cumplir la promesa”.
El cuaderno
Una historia sacada del baúl de los recuerdos contó Carlos Vives, al iniciar al proyecto acordándose que en la serie Escalona, su compañero Egidio Cuadrado tenía un cuaderno donde estaban las letras de la mayoría de canciones del maestro Escalona.
Comenzó la odisea de rescatarlo hasta que se supo que desde hace muchos años lo guardaba Dina Luz, hermana de Egidio y quien fuera compañera de Rafael Escalona, a quien conoció en una parranda en Villanueva, La Guajira. A ella le hizo tres canciones.
En el cuaderno estaban los versos adecuados para sacar adelante este compromiso musical que tiene las notas precisas, las historias del ayer llenas de añoranzas y principalmente el alma de ese hombre que intentó construir una casa en el aire, dejar el mejor testamento donde consignó un paseo, quejarse porque una mona se había propuesto acabar con su vida, sentir las nostalgias de Poncho Cotes y hasta llorar al hacerle una canción a su amigo Jaime Molina.
Todo es una síntesis que va jalando los recuerdos de aquellos años donde ahora agoniza el encanto y hasta se pierde el amor que se fugó del corazón. Ya lo había indicado el propio Escalona de la mejor manera. “Yo quiero a la que me quiera y olvido a la que me olvida”. No hay mejoral que valga. “Gracias al maestro Escalona por estas canciones tan lindas”, expresó Carlos Vives.
En ese entorno de la provincia aparece la camioneta llamada ‘María, la bandida’, que era de propiedad del maestro Escalona, la misma que se utilizó para el video de la canción ‘La historia’, cuyo nombre se lo puso por la canción mexicana de José Alfredo Jiménez.
Al respecto su hijo Clemente Pachín Escalona, quien contribuyó con el préstamo de la vieja camioneta Ford modelo 1967, anotó. “Que inmensa alegría que Carlos Vives regrese a grabar esos memorables cantos. Sobre la canción que está sonando, mi papá contaba hasta donde podía y nunca supe el nombre de la protagonista que le marchitó el corazón. Lo bueno fue que retrató bien su dolor”.
Escalona con su noble corazón conquistó el mundo del amor donde muchas veces no aterrizó como quería, pero dejó constancia en un canto donde un acordeón o una guitarra, le hicieron la segunda.
Grabaciones de la canción
La canción ‘La historia’ ha sido grabada por distintos cantantes como Alberto Fernández, Pedro García, Peter Manjarrés y Penchy Castro. También en el álbum de 100 años de vallenato de Daniel Samper Pizano y Pilar Tafur, la grabaron Adolfo Pacheco y el Rey Vallenato Miguel López.
Sin olvidar que el propio maestro Rafael Escalona en el año 1993 a instancia del compositor, investigador, escritor y productor musical Félix Carrillo Hinojosa, grabó con su voz la mencionada canción. Ese trabajo musical llamado ‘Vallenateando’ donde aparecen dos canciones del maestro Escalona, se grabó en los estudios de Ingeson en Bogotá, ubicados en aquel entonces en la calle 99 con carrera 7A. En esa ocasión se lograron vender más de cinco mil discos.
Regresa Escalona
Los cantos del maestro Rafael Escalona regresan con nuevo vestido en la voz de Carlos Vives, quien supo darle el matiz necesario, primero en la televisión, y ahora poniéndole todo el sentimiento hasta sentir la brisa de Patillal cuando una cometa eleva su corazón.
De esa honda herida que le causó aquel amor al maestro Escalona, quedó esa historia donde se repite su padecimiento en medio de las soledades del adiós y los dolores del alma, teniendo una hoja en blanco como cómplice ideal.
Adelante Carlos Vives para que con su canto el mundo siga conociendo la historia del maestro Escalona, quien dejó un inmenso legado que nunca morirá.
En días pasados tuve a bien escribir una nota en honor a la memoria de María Matilde Filizzola de Canales, cuando lo hice escudriñé en mi biblioteca sobre la genética de su apellido, la lectura me llevó a encontrar una curiosa historia de un hombre recio llamado Nicolás Filizzola Fernández, quien nació el 19 de octubre de 1897, en Zaraza, una ciudad ubicada en los llanos orientales de Venezuela, hijo del inmigrante italiano don Guillermo Filizzola Ferrari y doña Angelina Fernández Toro.
Cuando murió su padre en la década del 20, Nicolás, aún no llegaba a los 30 años, debió tomar las riendas de 8 hatos ganaderos de singular importancia territorial. Predios ampliamente conocidos por él, pues al ser el hijo mayor del matrimonio siempre los había trabajado al lado de su padre.
Nicolás se hizo famoso no solo por las enormes riquezas heredadas de su padre, las cuales se acrecentaban cada día, hasta convertirlo en el hombre más rico de Venezuela. Tenía una debilidad por las armas ello lo llevó a adquirir renombre como pistolero, algo de lo que siempre presumía cuando de intimidar a alguien se trataba.
Cuentan que algunas veces se le veía decir en noches de borrachera que él mataba a las personas y luego las pagaba con 100 reses del mismo color del difunto. Este carácter de hombre recio y temible le valió múltiples apodos entre ellos “El tigre de los llanos”.
Vivió como soltero empedernido, viajando en su Cadillac gris convertible, en cuyo maletero nunca faltaban botellas del más fino licor para agasajar a la dama de turno, alternando su estancia entre sus propiedades en el llano y Caracas, donde alquiló de manera permanente el penthouse del más lujoso hotel de Venezuela.
Entre tantas anécdotas, cuentan que en una oportunidad casi lo matan en una riña en un lujoso bar cuando alguien de nombre Alfonso Rebajas, le lanzó unos tiros, pero falló y tuvo que salir huyendo por medio de las ventanas rotas. Filizola le gritaba desde su asiento: “párate vagabundo, para enseñarte a disparar” . Desde entonces Alfonso vivió con el temor de morir a manos de Filizzola.
A lo largo de la vida, Filizzola le ordenó a sus abogados elaborar ocho testamentos. El sabía que por la forma en que había vivido, en cualquier momento podría terminar muerto. Según sus abogados siempre era lo mismo, después de decir su nombre y el de su padre, se declaraba soltero y sin hijos.
A veces dejaba sus bienes a los hijos de su hermano Víctor o a cualquier otro familiar. Luego de un tiempo, reconciliado con sus mujeres y sus hijos lo mandaba anular y hacía uno nuevo.
Para el momento de su muerte reposaba en el registro de la ciudad el que fuese el octavo y último testamento y donde dejaba todos sus bienes al único hijo natural que había reconocido: Gregorio Filizzola Matute, quien para ese entonces contaba con 12 años. el testamento tenía una cláusula especial: Si al momento de su fallecimiento su heredero aún seguía siendo menor, su hermano Gregorio Palacios se encargaría de administrar los bienes, pagar los impuestos, hacer el inventario y mantener los bienes en aumento hasta la mayoría de edad del menor.
La fortuna de Filizzola contabilizada por su hermano Gregorio superaba 37.000 cabezas de ganado, 60 mil hectáreas, 5 millones de dólares de la época a lo que hoy serían unos 40 millones de dólares
Murió el 25 de mayo de 1963 en un intercambio de disparos con José Belisario, el capataz de una de sus haciendas.