Crónicas Destinos

Por: Lida Mendoza Orozco

Cuando la gente escucha hablar de La Guajira su imaginario vuela a paisajes como el desierto, las bellas playas del Cabo de la Vela, Palomino, Mayapo, Punta Gallina, los flamencos, las salinas de Manaure, la etnia Wayuú con sus artesanías, entre otros atractivos. Pero La Guajira es mucho más que eso, es una tierra llena de tradición y encanto, que cuenta con lugares mágicos, diversidad de aves, de etnias, de cultura y gastronomía no solo en su parte más alta sino en toda su jurisdicción.

Es así como nace el proyecto “La Guajira tradición y encanto”, una apuesta de la Gobernación de La Guajira, Anato Caribe, Red de apoyo del emprendedor guajiro y el Infotep, que busca incrementar las capacidades en ciencia, tecnología e innovación y lograr consolidar ofertas turísticas, culturales y gastronómicas, con el fin de reactivar económica y socialmente a este departamento.

Once municipios hacen parte de este proyecto: Albania, Maicao, Hato Nuevo, Barrancas, Fonseca, Distracción, San Juan del Cesar, El Molino, Villanueva, La Jagua del Pilar y Urumita.

“Es importante que este sector hoy tome relevancia en el sur de La Guajira, que sea una punta de lanza en la reactivación económica, que la gente conozca la ruta del acordeón, que se enamore de nuestro folclor, de nuestra gastronomía, de los paisajes hermosos, y para eso, es preciso tener una capacidad instalada para que las agencias de viajes miren hacia este territorio y comiencen a vender paquetes turísticos para que la gente venga a conocer el sur de La Guajira”, dijo el gobernador de la Guajira, José Vega Vence.

El proyecto avanza en su primera fase, ya se realizaron las primeras visitas a los 11 municipios beneficiados con el fin de hacer un proceso de identificación de expresiones y gestores culturales. La siguiente etapa consiste en propender por la articulación en las cadenas de valor: cultura, turismo y gastronomía y en una tercera fase se desarrollará la promoción de la cultura empresarial para trabajar por la formalización.

Roxana Beleño, directora de proyectos de Anato Caribe, asegura que lo importante es crear la oferta turística, fortalecer a los emprendedores con talleres y visibilizar la riqueza cultural, turística y gastronómica del sur de La Guajira.

En el cono sur de este departamento, los turistas tienen la oportunidad de disfrutar de la historia del vallenato contada a través de la oralidad, los tesoros vivientes como juglares, acordeoneros, cantantes, compositores y dinastías que han engrandecido este folclor además de festivales en cada uno de los municipios, pero también podrán sumergirse en las cristalinas aguas del río Cesar con sus inmensos barrancones y sus manantiales, participar en actividades como el avistamiento de aves, dada la diversidad en la región, admirar los paisajes, las montañas, las etnias y sus manifestaciones raizales y la comida exótica preparada por cocineras tradicionales, entre otros atractivos, que seguramente los viajeros no olvidarán y siempre los harán regresar porque La Guajira es tradición y encanto.

Cardenal Guajiro
Crónicas Destinos

Por: Lida Mendoza Orozco

Hoy cuando el mundo celebra el Día internacional del Turismo es importante destacar que en los últimos años, el departamento del Cesar se ha convertido en uno de los destinos más apetecidos por turistas que llegan en busca de descanso, de vivir nuevas experiencias, de disfrutar de cada rincón que ofrece este lugar colmado de riqueza natural, paisajística, folclórica, gastronómica, étnica, cultural aunado a la calidez y hospitalidad de su gente, lo que lo hace un lugar encantador para el visitante.
Con un clima tropical enclavado entre dos imponentes macizos, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, el Cesar ofrece variados destinos que invitan al turista a sumergirse en un mundo indefinido de gratas experiencias.

La encantadora, Valledupar

La capital, Valledupar ha ido creciendo en los últimos años y se ha logrado posicionar en el mapa turístico nacional por sus llamativos atractivos como el río Guatapurí, los balnearios La Mina, El Mojao, entre muchos otros, el avistamiento de aves, el ecoparque Los Besotes, el florecimiento de cañaguates, puis,lluvia de oro y robles, llaman la atención de los visitantes que también se han dejado seducir por la música vallenata y su Festival , sus parrandas, los museos del acordeón, del compositor, la gliptoteca en Patillal, las escuelas de música y los tesoros vivientes( juglares, compositores, cantantes y artistas).
En esta tierra, los visitantes tienen la oportunidad de pasearse por la plaza Alfonso López, los monumentos, el centro histórico, los callejones, el parque de la provincia, al tiempo que pueden disfrutar de la variada gastronomía y sus dulces,  encontrarse con una diversidad de etnias, sus artesanías y conocer los corregimientos Patillal, Badillo, Atánquez.

Mucho más para disfrutar

Pero el Cesar es rico y no solo su capital es una opción para visitar. Manaure es uno de los lugares que llaman la atención por su agradable clima, sus flores exóticas, su diversidad de aves, sus paisajes naturales y la práctica de deportes extremos como el parapente.

Pueblo Bello es un destino obligado para los amantes de la naturaleza, los ríos, las quebradas, las montañas y para quienes desean conocer más de cerca la cultura arhuaca, Nabusímake en pleno corazón de la Sierra Nevada, se convierte en el sitio ideal.

San Diego es otro de los municipios con gran riqueza cultural, de calles muy bien organizadas y limpias, a este municipio se puede llegar si se desea optar por el turismo religioso, la celebración de su tradicional Semana Santa y sus murales alusivos son muy reconocidos a nivel nacional, lo mismo que su gastronomía, bollos de mazorca, arepas de queso, plátano amarillo y yuca asada hacen las delicias de los amantes de la buena mesa. Aquí también se puede recorrer su zona rural, poblaciones como Los Tupes, Tocaimo, Las Pitillas, tienen su propia historia para contar y conocer.

Al centro del Cesar, en Chimichagua se destaca el espejo de agua más grande de Latinoamérica, la Ciénaga de Zapatosa, que recorre varios municipios de este departamento. Visitar el muelle, compartir con los pescadores, disfrutar de los amaneceres o atardeceres y contagiarse de naturaleza y de la música de tamboras es uno de los llamativos planes en ese mágico lugar.

Muy al sur del departamento, el visitante se sentirá en otra región al encontrarse con el municipio de Río de Oro, cuya idiosincrasia fusiona la cultura de la Costa Atlántica con el interior del país, un lugar que conserva un pequeño centro histórico de calles empedradas y arquitectura colonial, con dos imponentes cerros, el de la Cruz y el de la Virgen que han sido adaptados para caminatas, aunque es una población devota, su principal atractivo es la celebración de sus carnavales con la tradicional danza del tigre, sus reinas y sus vistosas carrozas.

La invitación es para que visiten el Cesar, disfruten y vivan sus riquezas y su diversidad, que lo han convertido en un lugar único para conocer y gozar de sus bondades. Seguro les va a encantar!
Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza


Hoy 27 de septiembre de 2022 se conmemoran diecinueve años de la muerte de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza Daza, Rey Vallenato (1969) y Rey de Reyes (1987) (Primer Rey de Reyes).  
La vida me dio la oportunidad de conocerlo y tratarlo para descubrir en él un ser humano de condiciones extraordinarias.  Fue un acordeonista, o acordeonero, como se dice en la región, que dejó una huella profunda en la música vallenata. Es una obligación espiritual y musical recordarlo.

Es cosa sabida que los antiguos romanos, antes de conocer el papiro y el pergamino, se valían para escribir, de unas tablillas enceradas y de un punzón llamado estilo.

Este nombre con el correr del tiempo ha venido a significar la forma que cada uno emplea para expresar sus pensamientos, ya sea por medio de la palabra o por la escritura. Sin embargo, el uso de dicho término, en la actualidad, se ha extendido al modo personal que caracteriza las realizaciones de un artista de cualquier clase, tal como es un acordeonista.
Era un hombre de pocas palabras, pero su versatilidad para tocar el acordeón le fue suficiente para expresar sus sentimientos. Amigo de sus amigos, buen padre y buen esposo, Nicolás Elias ‘Colacho’ Mendoza Daza, se convirtió en el más grande acordeonero de los últimos 50 años. La muerte le arrebató la vida dejando un gran vacío en el folclor vallenato.

‘Colacho’ como popular y cariñosamente era conocido, nació en 1935, en el corregimiento de Caracoli Sabanas de Manuela, enclavado en las montañas del sur de La Guajira, en comprensión de San Juan del Cesar. Era un hombre silvestre, de carácter fuerte y de igual temperamento. Haber nacido en medio de una escuela de acordeoneros, teniendo en cuenta que su padre era intérprete del instrumento, como los fueron sus hermanos, muchos de sus amigos y habitantes de esa zona de La Guajira, le sirvió a ‘Colacho’ para aprender a tocar y moldear su propio estilo, tanto que fue considerado como uno de los exponentes más autóctonos de este folclor.

Corría el año 1953, cuando siendo ‘Colacho’ un muchacho llegó a Valledupar, tocaba en la plaza del mercado con tanta destreza que llamó la atención de quienes llegaban al lugar en busca de sus víveres. Enseguida fue acogido por los más representativos señores de las altas esferas sociales, empezando a interpretar su música en cuanta fiesta o parranda había entre las familias adineradas de la época.


A pesar de ser un hombre provinciano, Nicolás Elías Mendoza Daza se convirtió en un músico para la aristocracia, tanto que en 1969, dudó en presentarse al Festival de la Leyenda Vallenata pues había una animadversión de las clases populares hacia él, pero su esposa Fany Zuleta fue una de las personas que más lo impulsó para convencerlo en su participación y a la postre fue rey, el segundo en la historia de este certamen. Escribir de ‘Colacho’ es someterse a la expresión de una variedad de cualidades, de las cuales se requeriría mucho papel para plasmarlas todas. Como persona, músico, esposo y padre fue ejemplar. Así lo reconocen quienes lo conocieron y estuvieron cerca de él.

Fany Zuleta, su compañera sentimental por más de 44 años, manifestaba que como ‘Colacho’ no nace otro. “Era amigo fiel, serio, responsable y fue un músico integral, porque no sólo tocaba el acordeón, sino que era arreglista, compositor y hasta llegó a cantar, grabando sus primeras producciones con su acordeón y su propia voz”. De la unión con Fany Zuleta nació su hijo Wilber Nicolás Mendoza Zuleta, hoy Rey Vallenato del 44 Festival Vallenato año 2011, quien heredó la vena musical de su padre, sus tíos y abuelo. También toca el acordeón, aunque a decir de su padre, hubiera preferido que fuera un doctor.


“Si aprende a tocar acordeón no estudia”, le dijo ‘Colacho’ una mañana a su esposa al ver la inquietud de su pequeño, hoy ya un hombre, por aprender a interpretar el instrumento, y así fue. Wilber Nicolás Mendoza Zuleta cursó hasta bachillerato, pero empezó a consagrarse en la música de la que recibió grandes enseñanzas de su padre.

‘Colacho’ ya no está entre los vivos, no podrá estar más en el Festival Vallenato, pero su recuerdo, su legado y su obra lo harán inmortal en la historia de un pueblo que vive y canta al compás de las notas de su acordeón.

Crónicas

“El Cuento de Pepe”

Por: TC. Pedro Norberto Castro Araujo

Solo momentos de gloria vienen a mi al recordar aquel Batallón Insigne del Ejército Nacional.

La Popa fue la primera unidad militar en el Cesar, está desde la misma creación del departamento, podríamos decir que es hija nuestra como  lo es el rio Guatapurí y el Badillo, como lo fue Alfonso López, “La Cacica” y Escalona.

La Popa lideró eventos cruciales que hoy se incrustan en la memoria de quienes la vimos crecer, no solo ha sido un Batallón. A pesar de ser un fuerte militar con soldados de artillería allí acantonados, fue el epicentro de actividades sociales de importancia regional. Allí se albergaba a ganaderos y productores agropecuarios, se hablaba de desarrollo económico, de iniciativas agroindustriales, emprendimientos  protegidos por hombres, que con honor tienen claro,  que el deber se antepone ante la vida y que juraron a su bandera defender a su patria.

Su imagen ha querido ser desdibujada por quienes desconocen el esfuerzo de aquellos soldados corajudos que con trasnocho hacían patria sin importar las inclemencias del clima, sacrificaron todo para mantener el orden social. Sin la fuerza de sus hombres hubiésemos muerto o sucumbido en un perenne caos.

La ecuación de vida, clara es; la fruta podrida daña a las demás. Allí sucedió una situación parecida al del fruto podrido, hombres sin visión, sin orientación y sin honor quebrantaron con sus actos a la institucionalidad y con sus cobardes hechos desdibujaron la imagen positiva de muchos años. En eso estamos de acuerdo pero, a la vez en desacuerdo con muchos que piden irresponsablemente que desaparezca la unidad de todos los vallenatos.

En ella crecí y me formé como militar al igual que centenares de colombianos y cesarenses, quienes gracias a la entidad que impregnó en nosotros deberes y virtudes, obediencia y disciplina,  somos hombres de bien.

La guerra endureció el corazón de hombres que nacieron en paz y que por la rigidez de la misma cometieron hechos lamentables, la estrategia ideológica de sectarios de izquierda apuntaron a ganar la guerra enlodando el buen nombre de la institución y de sus hombres, soldados derrotados por infames sentencias de tribunales mal pagos quienes en la encrucijada del sometimiento depusieron las armas y se rindieron ante la derrota jurídica enmarcada en el olvido estatal. 

Hoy desadaptados le apuestan a que la institución castrense desaparezca como si una sola golondrina hiciera verano, como si una sola manzana pueda podrir a las demás. Unamos esfuerzos en defender el batallón insignia de los vallenatos. Batallón de Artillería No 2 “La Popa”. 

Arte y cultura Crónicas

Por: Juan Rincón Vanegas

“Yo nunca perdí la cabeza ni por amor”, confiesa Ismael Guillermo Escorcia Medina, creador del disfraz de ‘El descabezado’, quien desde 1954 hace parte de la parafernalia alegre, colorida y bulliciosa del Carnaval de Barranquilla.

Hoy a sus 92 años, nació el 17 de febrero de 1930, con su memoria lúcida se la pasa alimentando los recuerdos, poniendo a desfilar incontables hechos que hacen parte de su vida y del patrimonio de la gran fiesta popular.

Con su humildad y amabilidad única, sentado en una vieja mecedora en la terraza de su casa, cuya dirección es carrera 8 No. 48-47 del barrio El Santuario de Barranquilla, describe esa vivencia que lo tiene como protagonista de un singular disfraz que nunca ha perdido vigencia.

“Todo sucedió en mi pueblo Calamar, Bolívar, donde debido a la violencia que provocó la muerte del dirigente político Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril del año 1948, se desató una ola de muerte. Me conmoví cuando, en el recorrido del río Magdalena que pasa por el pueblo, apareció un cadáver descabezado. Eso se quedó en mi memoria”, cuenta con los ojos cerrados el legendario Ismael Escorcia.

A los pocos años, con el ánimo de abrirse camino en la vida se trasladó hasta Barranquilla donde comenzó a brindar sus servicios como pintor, pero a cada rato se le pintaba aquel hecho que lo marcó para siempre y que no deja de recalcar.

Cierto día, ya conociendo todo lo que giraba alrededor del Carnaval de Barranquilla, tiró buena cabeza y en un papel pintó lo que sería su obra maestra, el famoso disfraz de ‘El descabezado’. Entonces apareció la figura con el cuello ensangrentado producto de echarle pintura roja, un machete y la cabeza en la mano izquierda. Gran ingenio porque la cabeza original estaba tapada.

De esta manera, Ismael Escorcia llevó a la realidad el disfraz y apareció en el desfile del Carnaval del año 1954, causando asombro, curiosidad y admiración. Eso sí, la primera cabeza colgada con la que apareció era en homenaje al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. “Me siento orgulloso del respaldo a mi disfraz que pasó de ser mío para pasar a manos del pueblo”, aseveró.

La impresión, a primera vista, no se hizo esperar de aquel disfraz elaborado con trapos, papel, pintura, pegante, alambres, espumas e icopor. “No es que cueste tanto su hechura, sino lo que se ha valorado por la memoria histórica”, indicó Ismael, quien nunca pensó que llamara poderosamente la atención y fuera un atractivo andante de la fiesta carnavalera.

El tiempo fue trascurriendo, las cabezas fueron cambiando de acuerdo con los personajes de actualidad, los premios y reconocimientos llegaron, el amor por esta fiesta folclórica se mantuvo hasta el día que por su avanzada edad tuvo que despedirse y quedarse en casa. Ya no volverían a seguirlo en el recorrido para cuando terminara dejar que se quitara el disfraz para conocerlo. Tampoco a encontrarse con amores fugaces que le alegraban el corazón por corto tiempo.

“Esa vez, hace 16 años, no pude más. Me sentí cansado y con mareos, una especie de tontina debido a lo agotador del recorrido. Como la vejez no viene sola había llegado la hora de dar un paso al costado y dejar la tradición en manos de mis hijos, nietos y biznietos que lo vienen haciendo bien”.

El gran testimonio:

Cuando el viejo carnavalero expresó que esta tradición estaba en manos de sus familiares, su hijo Wilfrido, quien en el año 2009 fue escogido como rey Momo, y sucedió a su padre, habló con conocimiento de causa.

“Nosotros, hemos tomado el legado para perpetuarlo, por eso cada año salimos y hemos sido declarados líderes de la tradición. Siempre estamos presentes y valoramos ante todo la constancia y el amor de mi papá por el carnaval. Él ya es un hijo de Barranquilla”.

“La tradición no morirá”, recalcó Wilfrido, porque con mucho esfuerzo tienen su propio museo para resaltar todo lo que encierra ‘El descabezado’. Allí están una cantidad de cabezas de personajes de la vida local, regional y nacional. También los reconocimientos y Congos de Oro. “Es un gran honor”, finaliza diciendo. 

En ese instante padre e hijo acordaron hacer la ceremonia de darle forma al famoso disfraz de ‘El descabezado. El viejo Ismael procedió a poner pieza por pieza hasta lograr el objetivo. Fueron ocho minutos donde las añoranzas cobraron vida y se reconstruyó la historia que nunca termina porque resucita en cada Carnaval.

Hacedores de disfraces:

El viejo Ismael, como le gusta que lo llamen, no se ha retirado del todo porque en su casa se ocupa haciendo disfraces de toda clase, lo que le produce algo de dinero y enorme satisfacción.

“La historia mía es para hacer una película o un libro. Ya son cuatro generaciones que se han puesto el disfraz de ‘El descabezado’ y lo que falta”, dijo Ismael muy emocionado.

Enseguida anotó. “El valor de todo lo hecho a lo largo de los años son los conceptos de los gestores culturales e investigadores quienes en diferentes foros han manifestado que pude disfrazar la muerte y ponerla a andar como un rechazo a la violencia que aún se mantiene. En realidad, es una protesta pacífica en medio de la alegría del Carnaval”.

Contando ese hecho apareció su hija Ledis Escorcia, para pedirle que le diera plata con la finalidad comprar tres plátanos. Él sacó un billete de cinco mil pesos. Se lo entregó y le advirtió que le devolviera ‘los vueltos’.

“A mi edad administro la casa. Todo pasa por mi visto bueno”. Al regreso de su hija se tomó el tiempo para pedirle las cuentas y verificar la devolución del dinero. “Todo en orden con la plata”, indicó.

El hijo de Manuel de Jesús Escorcia y María Cecilia Medina, el esposo de Elena Salas, el padre de Wilfrido, Jaime, Orlando, Ismael y Ledis, quien cuenta con 10 nietos y 12 bisnietos, tiene por costumbre tomarse los domingos a las cuatro y media de la tarde algunos tragos de Ron Blanco.

La explicación que hizo es la siguiente. “Esos tragos me limpian las venas, me siento bien y no me da guayabo. Es una cita ronera obligada”. 

Ciudadano del carnaval: 

En una de sus repentinas intervenciones sorprendió con sus palabras. “Oye viejoman, me hiciste una entrevista ‘saca tripa’. Lo único que te faltó por preguntar, y creo que por respeto, fue si cuando me muera sacan el disfraz con la figura de mi cabeza”. Soltó una carcajada y dijo: “No sería malo para seguir la tradición”.

El ciudadano del Carnaval siempre expresa que Barranquilla es la dueña de la alegría, esa que no se compra ni se vende. Ahora, por estos días, el mismo que se atrevió a sacar un hombre descabezado por las calles sin temor a nada, ya no desafía el tiempo sino que espera con paciencia y calma para cuando Dios lo llame a lista.

Al final con su voz veterana, afirmó. “La verdad, estoy esperando ese día porque nadie nació para semilla y cuando suceda quiero que me despidan los actores del Carnaval con comparsas, disfraces y música. Lástima que no pueda ver ese desfile. Que vaina jodida”. Entonces calló, cerró los ojos y varias lágrimas hicieron un lento recorrido por sus arrugadas mejillas.

En la despedida del sabio y querido personaje pronunció ese adiós de satisfacción sin derecho al olvido. Todo porque según su sentir metido en el disfraz fue el único que nunca perdió la cabeza en el Carnaval de Barranquilla. La llevaba en su mano izquierda, aunque el decir popular indica que cada cabeza es un mundo. Sí, un mundo lleno de fiesta carnavalera.

Arte y cultura Crónicas

Por: Lida Mendoza Orozco

Un bullicio grande se formó en Zambrano el día que  RCN Televisión llegó con su cargamento de ‘corotos y chismes’ para comenzar a ambientar lo que sería la grabación de la bionovela Leandro Diaz, protagonizada por el cantante vallenato Silvestre Dangond.

 Por primera vez, esta pequeña población tendría ilustres visitantes de fama nacional e internacional como el cantante urumitero, lo que sin duda despertó el interés de propios y turistas, que llegaron en busca de fotos, autógrafos o simplemente, para ver de cerca no solo a Dangond, sino al grupo de actores que lo acompaña en las grabaciones: Laura De León, Carmenza Gómez, Aída Bossa, Diego Vásquez, Viña Machado, Mario Espitia, George Slebi, Guillermo Vives, Jhon Bolívar, Daniela Tapia, Jair Romero,  entre otros.

Su riqueza paisajística,  sus cerros, su río, su vegetación, sus cultivos y ganados, sus sabanetas, su arquitectura que guarda construcciones antiguas en bahareque y palma, convirtieron a este pequeño pueblo en el sitio perfecto para las grabaciones. Los zambraneros disfrutan de cada jornada, para ellos han sido días de fiesta, se acercan a hurtadillas, se trepan en los árboles, entran en casas vecinas y hacen cualquier cosa para lograr el registro de los actores o de alguna escena.
 La cabecera municipal de San Juan del Cesar y otros de sus corregimientos como Los Pondores, La Junta y Los Haticos, también fueron escogidos como escenarios naturales para el desarrollo de la bionovela.

La televisión en los pueblos de Colombia

Silvestre Dangond . Protagonista de “Leandro” . Video cortesía Martha Mendoza Orozco

Han sido muchos los pueblos del país que han servido a la televisión para las grabaciones de las telenovelas. Esto ha permitido que, por lo menos durante el proceso, la mirada de los colombianos gire a las regiones y algunos decidan visitarlos para conocer los paisajes y las locaciones o para lograr una foto o un autógrafo con los artistas que participan en estas historias, promoviendo el turismo y el desarrollo económico de la zona.

En La Guajira, fue célebre hace algún tiempo, la grabación de la telenovela que llevó ese mismo nombre; otros municipios colombianos como Nemocòn y Cajicá ( Cundinamarca), son recordados por telenovelas como Paquita Gallego y La Viuda de Blanco, respectivamente; en Purificación ( Tolima) se grabó San Tropel, basada en el libro “San Tropel eterno” de la escritora sanjuanera Ketty Cuello de Lizarazo; esto solo por mencionar algunas poblaciones que brillaron durante las grabaciones de televisión, permitiéndole a los colombianos disfrutar de la riqueza paisajística, arquitectónica y cultural de estas regiones.

En esta ocasión el turno fue para San Juan del Cesar y sus corregimientos, donde artistas como Aida Bossa, que hace parte de las grabaciones de “Leandro Diaz”, ha logrado compartir de cerca con habitantes de la zona, ha gozado junto a ellos, quienes muy felices, le han mostrado su cultura, su idiosincrasia, su gastronomía y su folclor, lo que ha sido promovido por la artista en sus redes sociales. Los habitantes de Zambrano esperan que así como llegaron los actores, algún día llegue la solución a tantas necesidades.

Video Cortesía Martha Mendoza Orozco

Los colombianos están a la expectativa de esta bionovela, que narra la historia de vida de uno de los más grandes compositores  del vallenato, el juglar y maestro Leandro Díaz, los zambraneros por su parte, están deseosos de ver su pueblo reflejado en la pantalla y reconocerse en cada lugar que fue escogido para este proyecto, lo que sin duda permitirá que los turistas los visiten y las autoridades volteen la mirada para llevar las obras que necesita esta población para que al fin llegue el desarrollo y el progreso que han anhelado por décadas.

La televisión ha traído consigo la esperanza a este pueblo, que ve renacer esos días de gloria que vivieron sus abuelos antes de que pasaran por el dolor de la horrible tragedia.

Será el Gobierno Municipal el que deberá comenzar a invertir en proyectos para esta población y de esta manera, contribuir con el desarrollo social, económico y cultural , para que Zambrano se convierta en sitio turístico,  donde los visitantes puedan disfrutar de un remanso de paz, pero también de alegría, de paisajes naturales, música y leyendas.

Crónicas Destinos

Por: Lida Mendoza Orozco

A principios de la década de los 80 , la población de Zambrano, corregimiento de San Juan del Cesar (sur de La Guajira), vivió uno de sus capítulos más dolorosos: un grupo de personas cegadas por la sed de venganza, llegó hasta los hogares, infundiendo miedo y terror, desplazando a decenas de habitantes que en medio de las lágrimas, decidieron poner a salvo sus vidas y abandonar su tierra sin ningún otro equipaje que el dolor y la zozobra.
 Los temibles hombres intimidaron a los zambraneros, incendiaron sus casas de palma y bahareque, otras tantas de ladrillo y teja, robaron sus ganados, sus animales domésticos y aves de corral, sus cultivos, sus enseres pero sobre todo, acabaron con la tranquilidad de un pueblo surcado por las cristalinas aguas del río Cesar y sus inmensos barrancones, custodiado por el majestuoso cerro ‘La Petaca’, donde se vivía plácidamente de la ganadería y la agricultura, un lugar donde reinaba la paz entre los vecinos y donde todos se trataban como  si fuesen una sola familia.

Durante muchos años este territorio de gente noble, sencilla, generosa, de manos curtidas por el trabajo,  donde el verso, la décima y los cantos nacían silvestres, se convirtió en pueblo fantasma. Hasta allí ninguno se atrevía a llegar ante la desolación y la incertidumbre de volver a vivir el horror de aquellos días.
Zambrano tardó años en salir de esa tragedia que sumió en la tristeza a muchos de sus habitantes y familias enteras que fueron desplazadas y que vieron morir a sus ancianos en tierras extrañas, sin poder sepultarlos en el lugar sagrado que dispusieron para ellos en su terruño. Muchos se acostumbraron a vivir en la cabecera municipal y nunca regresaron, otros sin embargo, algunos años después, decidieron volver y con la fortaleza que siempre los caracterizó, se llenaron de valor y decidieron levantar el pueblo.
Poco a poco se fueron asentando unos pocos descendientes de esas familias zambraneras, sin embargo, también llegaron personas de otros lugares a darle vida a  este pueblo que vivió un infierno pero hoy renace en medio de la fe y la esperanza, manoseando la gloria de resucitar tiempos idos en los que la paz y la tranquilidad eran su diario vivir.  
Poco a poco, Zambrano fue resurgiendo de las cenizas y hoy es un pueblo donde vive una comunidad de sanas costumbres, gente trabajadora que volvió a cultivar la tierra, volvieron a sonar las campanas de la vieja iglesia, el parque se llenó de niños con la esperanza de un mañana mejor y llegó la inversión de familias que decidieron construir sus casas para disfrutar del descanso, vivir o rentar como  sitios  de encuentro  social y recreativo.

Los nuevos habitantes han logrado establecerse en sana convivencia, respetándose los unos a los otros, demostrando que a pesar del pasado doloroso, Zambrano seguirá siendo un pueblo tranquilo, donde se puede vivir en paz, respirar aire puro y contemplar la naturaleza, como algún día lo hicieron los abuelos.

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza


Cada año, cada 18 de septiembre, es consagrado en Villanueva, sur de La Guajira, a Santo Tomás, su patrono. Las riñas de gallo, las procesiones, los fuegos artificiales, los eventos deportivos son parte de la parafernalia que compone la tradición, que refleja la pujanza de un pueblo, su folclor y sus costumbres, por eso la Fundación del Festival Cuna de Acordeones ” Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación ” está preparada para recibir a todos los concursantes y visitantes con los brazos abiertos a su gran festival edición No. 44 del 15 al 18 de septiembre de 2022, homenaje al compositor provinciano Rafael Manjarrez Mendoza.
La historia de los pueblos hay que conocerla para que se haga una evaluación real de sus costumbres y peculiares formas de vivir y mediante este escrito quisiera describir a Villanueva y su festival Cuna de Acordeones.

RAFAEL MANJARREZ, HOMENAJEADO EN EL FESTIVAL CUNA DE ACORDEONES 2022


Antecedentes
Villanueva es un pueblo de leyendas, tradiciones y poseedor de una inmensa riqueza musical. Aquí, por allá en las postrimerías del siglo pasado o en el anuncio de este, hizo su mayor asentamiento, más que en todos los demás pueblos de la Guajira, ese instrumento mágico llamado acordeón, venido de Alemania que había entrado a Colombia por el puerto marítimo de Riohacha.
Nuestros antepasados recibieron el acordeón como una bendición de Dios, porque él vino a contemplar la trilogía musical, formando así el matrimonio perfecto con la caja, originaria de África y la guacharaca nativa de estas tierras. Los primeros cultores de esta población, fueron personas del campo, analfabetas y de un estrato social popular, porque el círculo social de las familias de privilegio, no aceptaban esta música como de ellos, más por perjuicio que por identidad. Pero miren ustedes, la música une, palia y hace milagros, porque en el transcurrir del tiempo todas esas diferencias se fueron subsanando y hoy este acervo cultural día a día ha venido despertando mucho entusiasmo entre su gente, creando escuelas y núcleos de familia que más tarde los llamarían dinastías.
La vida en este pueblo después de la llegada del acordeón, se volvió más amena, tranquila, soñadora y romántica, tal vez por la influencia del instrumento que sirvió de refugio y mitigante de las penas. Hay que acotar que nuestros ancestros aprendieron a tocar el acordeón rápidamente porque eran músicos por naturaleza y ya ellos amenizaban sus fiestas con flautas de caña, chirimía, caña de millo, gaitas, capallores, caja y guacharaca; pero estos instrumentos tocados o ejecutados entre si no llevan la expectativa para una ritmología acorde a las exigencias de ellos mismos; por eso al hacer el acoplamiento de esos tres instrumentos (acordeón, caja y guacharaca), hicieron una especie de juramento de no separarse jamás y ser fiel hasta la eternidad.

TARIMA


Dinastías


Llevando la historia con cronología reseñamos las dinastías que existieron en Villanueva y que le dieron renombre a este pueblo; por ejemplo la dinastía de los Opino (Luis, Miguel y Marciano), de esta familia, sus descendientes también tocan acordeón, los Sarmiento (Francisco, Juvenal y Rafael). Los Daza (Rafael Enrique Daza, Rudesindo y Tomasito). Los Amaya (Amador y Antonio). Los Verdecia, los Rosados, los Gil, los Nieves, los Rodríguez, los Cabanas, los Fuentes, los Quintero y los Kammerer.
Siguiendo la ruta de los años nos encontramos con otras dinastías y con una gama de nuevos compositores, cantantes y verseadores de la música Vallenata, los cuales nos permitimos enumerar: la dinastía Zuleta (Emiliano, Poncho, Fabio, Mario, Iván y Héctor ya fallecido). La dinastía Romero (Israel, Norberto, Rafael, Misael, Rosendo, Limides y José Fernando “El Morre”). La dinastía Maestre (Tomás Camilo, Orangel “El Pangue”, Gabriel “El Chiche”, Heine y Panguito el hijo del Pangue). La dinastía Cuadrado (Egidio, Heber y José, ambos fallecidos). La dinastía Celedón (Daniel, Jorgito, Isaías, Pedro Luís y Alfonso). La dinastía Kammerer (Wildo Padre, Wildo Hijo y Xavier). La dinastía Murgas (José Alberto, Evi, Enrique, éste último fallecido). La dinastía de los Bolaños, a la cabeza de Jesualdo y la dinastía Araujo, a la cabeza de Pablo, y así paramos de contar porque estas notas no alcanzarían para seguir enumerando todos los acordeoneros, cajeros y guacharaqueros existentes en esta tierra bendita. Sin embargo, queremos mostrarle un listado real a manera de inventario de los ejemplares de la música vallenata nacidos en Villanueva y es en ellos que descansa la responsabilidad de cuidar que el Vallenato en Colombia y en el Mundo no decaiga, y son:
Los Hermanos Zuleta Díaz, el Binomio de Oro, Daniel Celedón, Jesualdo Bolaños, Beto Murgas, El Turco Gil, Orangel “El Pangue” Maestre, Egidio Cuadrado, Ernesto Mendoza, Chiche Maestre, Alfonso Cotes jr, Jorgito Celedón, Robinson Damián, entre otros.
Con estos señores estamos demostrando que Villanueva es la mayor despensa generadora de diversas folclóricas de la música Vallenata, en el ámbito nacional e internacional, haciendo mi aporte en cifras aproximadas más del 80% del producto salido al mercado del mundo discográfico.


Fiestas folclóricas
La iniciación del primer festival folclórico patronal que se realizó en Villanueva, se dio a principio de octubre de 1.971. Para esa época, ya se vislumbran las fiestas patronales que cada año se celebran en Villanueva. Fiestas a nivel de “Feria” ya que se hacían riñas de gallos, eventos deportivos y marcando la pauta el marco coreográfico de las procesiones, Tedeum y toda esa clase de actos religiosos de nuestro patrono Santo Tomás.
Pero a pesar de los brillos que reflejan los fuegos artificiales, la “Vaca Loca”, el “Puerco Pelao”, vara de premios y toda esa serie de manifestaciones, fiestas costumbristas de los pueblos de la Costa, le faltaba a estas festividades, algo que engolosinara la sensibilidad, el sentido poético, enmarcando en sus elementos de acordes musicales: su folclor, representado en música, acordeón, caja y guacharaca, símbolos de comunicación pacífica de los pueblos que enmarca este maravilloso horizonte colombiano.
Son las mismas vivencias comunes a todos estos pueblos de la provincia, adornados en estas tierras con un encanto especial que todo nacido en Villanueva suele poseer. Por eso evocamos aquí la presencia inolvidable del ya ilustre desaparecido Don Francisco “Franco” González, que aceptando la proposición que le hiciera el inquieto y también compositor Publio Daza Daza con el fin de agregarle a las fiestas patronales, un festival de música folclórica regional, ya que Villanueva tenía material humano, innumerables recursos musicales, y a la vez rescatar lo que realmente le pertenece al municipio de Villanueva, su folclor, su música de acordeón, que ha demostrado que es la mejor forma de integrar los pueblos de la Costa Norte Colombiana y lograr lo mejor abrir el campo turístico, entonces Publio Daza fundó en octubre de 1.971 el primer festival de esta índole y se le denominò “Primer Festival Folclórico Patronal de Villanueva”, donde delegaba funciones de Coordinador y Director de eventos artísticos.


Fundadores
Es así como nueve años más tarde (1.979), un grupo de jóvenes de ambos sexos de cepa Villanuevera, y estudiantes del Colegio Nacional Roque de Alba, se reunieron en casa de Gloria Socarrás de Maestre para reorganizar el festival. Entre ese grupo estaban los hermanos Limedes y Rosendo Romero, Mercy Fernández Valverde, Dairo Sierra, Javier Romero, Alberto y Jesualdo Borrego, Amoldo López, Iván Rosado, Enalba Rosado y otros que se sumaron al grupo con el fin de llevar a cabo tal misión folclórica.
En esa época Villanueva tenía la mayoría de sus calles llenas de piedras. Por esto optaron por darle el nombre de Festival de Las Piedras, nombre que no duró mucho tiempo ya que cuando faltaba un mes para celebrarse dicho certamen y estando reunidos con el conocido hombre de la radio, Julio De la Rosa e Insignares y el doctor José Alberto Pareja Ariza Q.E.P.D., quienes entraron a formar parte de la organización del festival, se discutía si se le cambiaba este nombre por otro que rimara sobre este certamen folclórico.
Cuando fueron a pedir una contribución al parlamentario doctor Román Gòmez Ovalle, éste les dijo que Villanueva merecía un mejor nombre para su festival. Fue así como el parlamentario presidió una reunión en la residencia de Gloria Socarrás de Maestre, allí se sometieron a consideración varios nombres, como: Festival de la Gaviota, Festival de Valores Artísticos, Festival de Acordeones, escogiendo el de “Cuna de Acordeones”, porque el destacado representante Gómez Ovalle insistió en que Villanueva era madre de muchos acordeoneros y compositores. Más tarde el nombre fue cuestionado por el doctor Manuel Zapata Olivella, manifestando que el festival debería llamarse, mejor cuna de acordeoneros y no cuna de acordeones, porque en Villanueva nunca ha existido una fábrica de acordeones. El festival año tras año, ha tenido mejor organización, participa el pueblo en general, debido a la cantidad de juglares que nacieron en este pueblo de gente sencilla y buena, de espíritu altruista y de vocación pacifica que hace de Villanueva un nuevo filón del turismo.

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

El pasado 5 de septiembre de 2022, se cumplieron veintitrés años del fallecimiento del inolvidable Hernando José Marín Lacouture, compositor de El Tablazo, corregimiento del municipio de San Juan del Cesar, quien a través de sus creaciones artísticas le dio muchos éxitos a su pueblo y a La Guajira.
“Nando”, “El Caballero Andante” de la música vallenata, nació el primero de septiembre de 1945, en el corregimiento de El Tablazo, murió a los 54 años, el 5 de septiembre de 1999, en un accidente de tránsito en el departamento de Bolívar.
Su muerte enlutó a toda Colombia, al país vallenato y al pueblo guajiro, sus amigos siempre vieron en él a un ciudadano perfecto, al amigo ejemplar, por eso a sus exequias fueron casi todos sus amigos, nunca se había visto tanta gente como ese día en su sepelio en Valledupar, luego de apagarse para siempre la existencia noble y sencilla de un compositor brillante y maestro excepcional de la guitarra y sus canciones.
Su muerte estremeció a todo el pueblo de La Guajira cuando se conoció la funesta realidad de la muerte del compositor de los montes resecos, espinosos y semidesértico del sur de La Guajira, donde la historia nos regaló al campesino parrandero Hernando José Marín Lacouture. Hoy deja profundas huellas en las mentes y los corazones de todos sus amigos, en todas aquellas personas que tuvieron el privilegio de conocer al renombrado “Nando” Marín.

Su familia lo recuerda

Foto: Cortesía

Sus hijos Déimer Jacinto, Ana Cecilia, María Eugenia, Hernando José, Sara Isela, Anne, Juan Pablo, Ana Leinys, Ana Celis y Ana Tatiana; sus hermanos Elías Fernando, Wisman, Luis José, Nuris María, Helmo de Jesús, Temilda, Román Enrique, Luis Femando, Edith, Solangel Violeta y Martha Rocío; un núcleo familiar donde reinó siempre el amor, la comprensión y la dulzura como padre y hermano, ellos, quienes conocieron sus sueños y esperanzas y lo recuerdan todos los días.
Conocieron en él, al padre amante, al galán enamorado, al hombre discreto, al amigo íntegro al enemigo imbatible, al dirigente gremial luchador por los compositores, al cantor rebelde contra las injusticias sociales, al creador y narrador de cuentos, chistes e historias, al amigo del detalle fino, al hombre generoso y oportuno que llegaba cuando es y se marchaba sin esperar las gracias, ‘El poeta natural’, ‘El Ángel del Camino’ y ‘Su guitarra bendita’.

Palabras y anécdota

Sergio Moya Molina

Sergio Moya Molina: “ayer se cumplieron veinte años del prematuro y sentido fallecimiento de mi recordado compadre, Hernando Marín, sobre este gran compositor hay tantas cosas que decir, que es imposible expresarlas en un espacio tan limitado como este, pero nunca he podido ni podré olvidar aquella tarde de agosto del año 1974 cuando nos conocimos en Fonseca en pleno Festival del Retorno”.

Santander Duran Escalona: “¡Hernando era un guerrero!, como compositor merece mis respetos, como amigo y hermano, mi cariño. ¿Saben?, Nando no está hoy en persona con nosotros, porque se encuentra viajando, tenía un compromiso que cumplir con el Divino Creador y a él no le gusta incumplir sus citas. Tal vez se demore en regresar…”

Santander Durán Escalona

Máximo Rafael Móvil Mendoza (q.e.p.d), compañero Hernando Marín: “con estas humildes palabras no vengo a despedirme porque ellas son dolorosas, solo quiero expresarte que para ese lugar vamos todos y que tarde o temprano ‘El Trío de Oro’ se volverá a reunir y que José Parody en el ‘Samuelito’ hará el viaje y se escucharán los versos de Sergio Moya Molina.

Máximo Rafael Móvil Mendoza (q.e.p.d)


 “El trío de oro”

“El trio de Oro”

Hoy se recuerda el kiosco parrandero de José Parody Daza, ‘Joseito’, en San Juan del Cesar, sitio obligado para reuniones, donde se juntaba la pléyade de  compositores de la música vallenata, ahí nace ‘El Trío de Oro’: Hernando Marín, Sergio Moya Molina y Máximo Móvil; daban rienda suelta a sus musas y brotaban a torrente las melodías como las querubines paseándose por la escala de Jacob, como testigos de ellos Armando Guerra, Heriberto Bermúdez, Alfonso Fragozo y Oscar Negrete Zuleta; quienes gozaban y los amenazaban con ponerlos presos si para el siguiente fin de semana no habían nuevos compositores, tuvo como maestro de guitarra a Lucho Gutiérrez con quien anduvo mucho tiempo.

Compositor completo
Fue un compositor y tenor de la guitarra, fueron numerosas sus canciones, entre las que se encuentran: ‘Sanjuanerita’, ‘Yo quisiera’ (‘Mis muchachitas’), ‘El mocoso’, ‘La bola é candela’, ‘Canta conmigo’, ‘El gavilán mayor, ‘Yo’, ‘Vallenato y guajiro’, ‘La mariposa’, ‘Villanueva Mía’, ‘Olvida esa pena’,’La callejera’, ‘Tierra linda’, ‘La Guaireñita’, ‘Los maestros’, juramento’, tema ganador del Festival de Compositores en 1981, y otras canciones que están en el corazón de los amantes del país vallenato. Hernando José Marín Lacouture fue un enamorado de su hermosa Guajira, quien lloró su partida y lo recuerda, cuando se ocultó el sol aquel 5 de septiembre de 1999. Te lloran tus hijos, te lloran tus amigos, te llora tu pueblo, te llora tu Sanjuanerita y te llora tu Tablazo, porque los hombres como tú, que aman y veneran tanto a su tierra no nacen todos los días.

El vallenato, el pueblo guajiro y sus amigos siempre lo recordarán como el “Ángel del Camino”.

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza


Se considera un poeta y un visionario de su tiempo. Un guajiro que además de sentir un amor innato por la política y la música, vive perdidamente enamorado de su familia. Así es Deimer Jacinto Marín Jiménez, un hombre cuya vida es su propio reto, que describe el sacrificio y el esfuerzo que se necesitan para alcanzar cualquier sueño; un ejemplo de una persona capaz que ha alcanzado el éxito sin importar los obstáculos.
Nació en El Tablazo, corregimiento de San Juan del Cesar, pero con gran orgullo, admite que fue adoptado por Riohacha. Estudió la primaria en la escuela ‘Luís Beltrán Dangond’ de Villanueva, la secundaria en el colegio ‘Manuel Antonio Dávila’ de San Juan del Cesar y la carrera de medicina en la Universidad Libre de Barranquilla.

Desde niño ha sido protagonista como compositor en diferentes festivales vallenatos

Posee una maestría en administración financiera y liderazgo estratégico, y una especialización en gerencia en salud. Para Deimer, un hombre carismático, inquieto y perseverante; la política, la medicina y la música son sus grandes vocaciones.
Su desempeño laboral como gerente de la IPS Barrios Unidos, del hospital ‘San Rafael’ de San Juan del Cesar, de la Caja de Compensación Familiar (Comcaja), y su gestión como director del hospital ‘Marino Zuleta’ de La Paz (Cesar), hablan muy bien de su capacidad profesional en el área de la salud.


Herencia musical


La música ha sido el portavoz para mostrar su talento, que sin duda, heredó de su padre Hernando José Marín Lacouture. Sus composiciones lo han dado a conocer como artista, desde niño ha sido protagonista como compositor en diferentes festivales vallenatos, y con su estilo musical ha seguido la esencia del folclor vallenato.
Desde muy niño, rodeado de un círculo de cantautores inició su camino en el mundo musical, donde dio a conocer sus cualidades de compositor y por fortuna encontró la llave de su reconocimiento por la pasión a la música y enriquecimiento del folclor.
Su camino en la música lo inició con el Trío Cañasan, al lado de su padre Hernando Marín y su hermano ‘Nandito’, grupo con el que conoció aspectos relevantes del folclor que más tarde lo catapultaron como gran intérprete de la música vallenata.
Ha expresado en sus composiciones un canto del alma, las cuales han sido interpretadas por las agrupaciones más reconocidas del vallenato: Binomio de Oro (Rafael Orozco), los Hermanos Zuleta Díaz, Iván Villazón, Los Betos, Jorge Oñate, ‘Pangue’ Maestre y Silvio Brito.
En esas andanzas, en el año 1986 el Binomio de Oro, Rafael Orozco e Israel Romero, le grabaron su primera composición ‘No pasará lo mismo’, canción que marcó el inicio de una serie de éxitos como ‘Decidí cambiar’ y ‘Rompecorazones’; ‘Adiós amor’ y ‘Dame tu amor’ (Silvio Brito); ‘Navidad contigo’ y ‘Olvida esa pena’ (Beto Zabaleta); ‘Triste y confundido’, ‘Muñeco de papel’, ‘Así no se puede’ y ‘No hay razón’ (Jorge Oñate); ‘Porque eres amiga’ y ‘Debemos resignarnos’ (Marcos Díaz); ‘Y cómo se hace’ y ‘Olvida esa pena’ (Iván Villazón); ‘A mi suegra’ (Poncho Zuleta); ‘Aprende corazón’ y ‘Bendito amor’ (Carlos Malo); ‘Te vas’ (Ricardo Maestre); ‘Brindándote amor’ (Miguel Herrera); ‘De amor me muero’ (Guillermo Lara); ‘Amiga’ (Juan Carlos Mendoza) y ‘Juego de barajas’ (Peter Manjarrez).


 Triunfador en festivales


Deimer Marín también ha incursionado con éxito en los festivales vallenatos: ‘Diálogo’, canción ganadora 1996 en la vigésima versión del Festival de Compositores de Música Vallenata en San Juan del Cesar; ‘Triste y confundido’, triunfadora en el Festival del Retorno en Fonseca.
Capítulo aparte merece la obra ‘Maestro de maestros’, su mayor logro, con el que se coronó Rey de la Canción Inédita en la versión número 32 del Festival de la Leyenda Vallenata, tema con el cual le rindió un merecido homenaje al maestro Leandro Díaz Duarte. Posteriormente, en el marco del mismo evento en el año 2011 sacó un sencillo con dicha obra, acompañada por otra de la autoría de su padre titulada ‘Vallenato y guajiro’.
En el mismo certamen que se realiza en Valledupar, Deimer ocupó un honroso tercer puesto detrás de Santander Durán Escalona y Fernando Dangond Castro en el concurso Rey de Reyes de la Canción Inédita en el año 2007. También ha obtenido triunfos como compositor en los festivales de Urumita, Chinú, Ayapel, Mahates y Codazzi.
‘Las canciones de mi padre a La Guajira’ es un homenaje musical que le tributó a su papá en el año 2003, acompañado en esa oportunidad por el acordeón de Jhony Gámez.


Trayectoria política


Deimer Marín ha logrado construir una experiencia significativa en el campo de la actividad política durante ocho años de continuo esfuerzo y trabajo. Ha representado al departamento de La Guajira en dos periodos como miembro de la Asamblea, corporación donde el pueblo guajiro ha tenido voz, porque él, para La Guajira siempre ha querido lo mejor.
Su vida política se inició en firme con su permanente preocupación por defender los intereses de su tierra. Fue así como en el año 2004, con la mayor votación del departamento, Deimer fue elegido diputado de la Asamblea Departamental, dignidad que repitió y tuvo que dejar por rencillas políticas que se apartaban de su sentir como profesional al servicio de un pueblo urgido de soluciones.
En el año 2009, junto al futbolista Arnoldo Iguarán, es condecorado como ‘Personaje del Caribe: Orgullo de la Región’, mérito que representa su ardua labor en la zona norte de Colombia. De igual manera, en el año 2010, fue reconocido como diputado del año por defender las causas y los recursos de su gente.
Su propósito de participar en la actividad política ha sido vital, porque considera necesario implementar acciones que permitan resolver problemas colectivos orientados al desarrollo. A través de la búsqueda honesta, creativa y eficiente del bien común, basadas en la verdad.
Durante su ejercicio como diputado, Deimer lideró fuertes debates al interior de la Duma y fue ponente de varios proyectos de ordenanza que han servido para mejorar el sector educativo, económico, social y cultural del departamento.
Logró garantizar el derecho a la gratuidad en la educación de calidad en todos los niveles: básica, primaria, secundaria y universitaria; el plan de infraestructura, educativa, deportiva y turística, papel que desempeñó activamente como presidente de la comisión de educación, salud, vivienda, medio ambiente y servicios públicos domiciliarios.
En el año 2011, una de las prioridades que abordó fue la problemática que enfrentan los habitantes del corregimiento de Caracolí – Sabanas de Manuela, originada por la represa del río Ranchería, iniciativa que surgió de un debate citado por este diputado. En aspectos económicos, gestionó ayudas ante la Vicepresidencia de la República para beneficiar a los indígenas Wayuu de la Alta Guajira. Consiguió la aprobación del Plan de Desarrollo Departamental y la ampliación de la malla vial durante su periodo como presidente en el año 2008.
Frente al polémico proyecto de Acto Legislativo que reformó la distribución de las regalías, Deimer Marín fue delegado por la Asamblea de La Guajira ante la Mesa Nacional con el objetivo de defender ante el Gobierno Central y el Congreso de la República, los recursos de regalías que por naturaleza le pertenecen al departamento.
Siempre ha guiado su vida con la fórmula ‘Capacidad, Credibilidad y Confianza’, criterio que le permitirá seguir trabajando por su pueblo desde cualquier escenario. Está convencido que aplicando los principios de una recta conducta se puede ejercer un liderazgo social y político para aportarle una óptica distinta a la realidad de su departamento.
Guajiro de estirpe y tradición, Deimer Jacinto Marín Jiménez dedica sus triunfos a su esposa Alexandra Curiel Choles; a sus hijos: Marian, Águeda, Valeria y Daniel, además de sus hermanos, personas de quienes ha merecido el respeto y el reconocimiento por sus triunfos.