Arte y cultura Crónicas

-Se cumplen 12 años de la muerte del cantautor ‘El Cacique de La Junta’, quien supo ganarse el más alto lugar de honor en la música vallenata-

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

 Las historias van quedando regadas en el camino y muchas veces se retoman para que regresen al lado de sus protagonistas, no pudiendo quedarse escondidas en sus memorias, sino que aparecen como constancia del más grato ejercicio musical llamado Festival de la Leyenda Vallenata, el mismo que desde 1968 regala cantos, versos y poesías.

Dentro de esas historias escondidas en el baúl de los recuerdos en el año 1974 se inscribió en el concurso de acordeón aficionado Francisco Palencia Barragán, nacido en Planeta Rica, Córdoba, teniendo como acompañantes al cajero Jairo Suárez Reales y al guacharaquero y cantante Diomedes Díaz Maestre.

Para esa época, el acordeonero Francisco Palencia vivía en Valledupar y trabajaba en el lavadero de carros de propiedad de su cuñado Leonidas Guerrero, frecuentando el restaurante ‘La cascada’, de Alcides ‘Chide’ Maestre, tío de Diomedes Díaz, quien tenía su negocio ubicado en la Avenida Fundación con trasversal 21.

En ese lugar conoció a Diomedes Díaz, notando su inquietud por el folclor vallenato. Es así, como muchas veces parrandearon y lo convenció de presentarse en el Festival de la Leyenda Vallenata, sin contar con experiencia alguna. De esa manera se atrevieron a concursar sin muchos ensayos, pero teniendo definidas las siguientes canciones. El merengue ‘Los areticos’ (Diomedes Díaz), el paseo ‘La primavera’ (Lorenzo Morales), la puya ‘Pedazo de acordeón’ y el son ‘Mi comadre Consuelo’ (ambas de Alejo Durán).

A ellos les correspondió en uno de los kioscos, pero los nervios del guacharaquero les jugó una mala pasada en la primera canción que fue el merengue ‘Los areticos’. Cuando iban más allá de la mitad de la presentación y Diomedes Díaz estaba cantando, se la cayó la guacharaca. Tocó parar mientras se bajaba a recogerla.

Después les correspondía el paseo, pero no fueron llamados. Ante esto, el cajero Jairo Suárez Reales anotó. “Nosotros, no tocábamos mucho, esa es la verdad, y solamente íbamos por la fiebre del folclor. Éramos novatos, siempre nos animaba y apoyaba el músico Jairo Vargas López, testigo de estas aventuras musicales”.

Continuó contando sobre el hecho folclórico. “Al no llamarnos, nos fuimos a sentar al lado de la casona de Hernando Molina Céspedes, donde tomamos agua, y después cada uno salió para su casa. Así terminó todo, y cuando nos encontrábamos, nos reíamos de ese suceso”. El cajero recuerda, como si fuera ayer, esa historia que lo marcó de manera positiva. Así se inició, para con el paso de los años convertirse en uno de los principales protagonistas del Festival de la Leyenda Vallenata.

Esa rápida presentación de Diomedes Díaz en el Festival de la Leyenda Vallenata, de escasos tres minutos aproximadamente, quedó en el anecdotario sin saber que tiempo después ese joven guacharaquero y cantante se convirtió en el más grande ídolo de las multitudes.

De otra parte, el acordeonero nunca más se presentó en el Festival de la Leyenda Vallenata porque se regresó para su tierra, donde años después en una caseta se encontró con Diomedes Díaz, quien estaba con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho Mendoza. Entre tragos recordaron aquel suceso que les causó sonrisas porque pagaron la novatada.

Cerrando ese capítulo en aquella ocasión le agradeció a Dios por haber tenido la oportunidad de debutar en el más grande Festival Vallenato de Colombia, y exactamente con ‘El Cacique de La Junta’, personaje a quien conoció dando sus primeros pasos en la música vallenata.

‘Hijo agradecido’

Dos años después de aquella presentación, Diomedes Díaz regresó al Festival de la Leyenda Vallenata y ocupó el tercer puesto en el concurso de canción vallenata inédita con el paseo ‘Hijo agradecido’, ocasión en la cual lo acompañó en el acordeón su tío Martín Maestre, siendo jurados a Lourdes Baute Céspedes, Francisco Calderón, Héctor Arzuaga, Álvaro González Pimienta y Roberto Pavajeau Molina.

En esa oportunidad, el primer lugar lo ocupó el compositor Alonso Fernández Oñate con el merengue ‘Yo soy vallenato’, y el segundo puesto fue para Sergio Moya Molina con la puya ‘La fiesta de los pájaros’.

La canción ‘Hijo agradecido’ la dedicó ‘El Cacique de La Junta’ a sus padres Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, y fue grabada por el conjunto de Pedro García Díaz y Florentino Montero.

En el mundo no he hallado un obsequio material para poder pagar a mi padre y a mi madre, al instante recuerdo y siento ganas de llorar, al pensar aquellos tiempos que lucharon para criarme”.

Homenaje al maestro Escalona

La última presentación de Diomedes Díaz Maestre en un concurso del Festival de la Leyenda Vallenata sucedió en el año 1987, cuando llegó a la final con el paseo ‘Señor maestro’, dedicado a Rafael Escalona, siendo descalificado porque llevaba una publicidad en su camiseta. Dicha canción fue grabada por el mismo Diomedes al lado de Álvaro López en el año 2009, en la producción musical ‘Listo pa’ la foto’.

Señor Rafael Escalona, Señor maestro reciba un abrazo fuerte de parte mía, yo hace tiempo quería rendirle este homenaje, y hoy en nombre del Valle, quiero hacerle sabé que vivimos contentos, y orgullosos de usted”.

Diomedes Díaz Maestre, en tres ocasiones mostró su talento en el Festival de la Leyenda Vallenata, y después levantó vuelo dándose a conocer en todo el universo vallenato, el cual lo llenó de gloria hasta el final de sus días. Él, era ese artista de alma noble, sensibilidad a flor de piel, comunicador de sentimientos y libre como el viento que nunca se le pudo atrapar.

Arte y cultura

Durante dos días en el parque de la Leyenda de Valledupar se llevó a cabo el Festival vallenato Nuevas Promesas, organizado por la Gobernación del Cesar que busca visibilizar a las nuevas agrupaciones de este folclor. 

Fueron 25 agrupaciones que se presentaron y deleitaron al público con sus canciones. 

La agrupación de Jorge Antonio Oñate resultó ganadora en esta primera edición, lo que le da el derecho a una grabación con una inversión de 120 millones de pesos en los estudios de Rolando Ochoa. 

El premio para mejor cantante fue para Alejandro Vergara que recibió 10 millones de pesos, lo mismo que Jorge Vergel quien se ganó el primer lugar como mejor acordeonero. 

El jurado estuvo integrado por Beto Villa, Julio Oñate Martínez, Sandra Arregocés  y Gaby Arregocés, quienes tuvieron  en cuenta los criterios de interpretación, originalidad, autenticidad, puesta en escena y proyección artística. 

El Festival Vallenato Nuevas Promesas superó todas las expectativas por la calidad de las agrupaciones y la motivación que originó en las nuevas generaciones.

Regionales

La Dirección Territorial Cesar – La Guajira de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), a través de su equipo de Asuntos Étnicos, gestionó de manera articulada con comunidades indígenas Wayúu de La Guajira la presentación de cinco demandas de restablecimiento de derechos territoriales ante la justicia especializada, como parte de los compromisos misionales establecidos para el año 2025 en cumplimiento del Decreto Ley 4633 de 2011.

Para este fin, la entidad adelantó un proceso participativo y respetuoso de la autonomía indígena, que inició con el contacto directo con las comunidades y que, después de surtida la etapa administrativa y la inscripción de los territorios en el Registro de Tierras Despojadas y Abandonadas Forzosamente (RTDAF), siguió con la validación colectiva de las pretensiones en las asambleas de caracterización de afectaciones. Finalmente, este proceso ha dado un paso crucial con la presentación de las demandas que abren el camino hacia la reparación integral y la restitución de 860 hectáreas de territorio ancestral wayuu, además del restablecimiento de otros derechos vulnerados por ocasión del conflicto armado interno en el departamento de La Guajira.

Compromiso institucional con la nación Wayúu

Para Sergio Murillo Clavijo, director territorial de la URT en Cesar y La Guajira, este trabajo refleja la misión de la Unidad y el aporte al proceso de restitución de tierras, el cual se corresponde con los propósitos orientados hacia la paz en los territorios. “El acompañamiento a estas comunidades no es solo un cumplimiento legal, es una obligación ética del Estado. Cada demanda presentada es el resultado de un trabajo riguroso, concertado y respetuoso de su cosmovisión, que reafirma el compromiso de la entidad con la restitución de derechos territoriales en dignidad”, señaló.

Las demandas presentadas ante la justicia benefician a cinco comunidades wayúu del departamento de La Guajira. En el municipio de Maicao, dos procesos colectivos avanzan: el primero en favor del Resguardo Irrualú, ubicado en el corregimiento de Carraipía, que espera la restitución de 558 hectáreas de territorio y donde 154 familias (600 personas) han padecido afectaciones desde 1993 por el accionar de las Farc y estructuras paramilitares, que derivaron en: abandono forzado, asesinato de una autoridad tradicional, violencia basada en género, pérdida de la soberanía agroalimentaria y limitaciones al gobierno propio.

En este mismo municipio está la comunidad de Campamento, que agrupa a 200 familias (850 personas), víctimas desde 1995 de desplazamiento masivo y abandono del territorio, así como de violencia basada en género, afectaciones culturales y espirituales, violencia selectiva y pérdida de la soberanía alimentaria, producto del accionar paramilitar. En esta nueva etapa, en espera de justicia, pretenden la restitución de 15 hectáreas de territorio ancestral.

En Riohacha, capital del departamento, la comunidad de Mayales Quemao, ubicada en el corregimiento de Camarones, reúne a 134 familias (450 personas), quienes entre otros derechos reclaman la restitución de 110 hectáreas, por cuanto, desde 1995 padecieron confinamiento, uso indebido del territorio para cultivos ilícitos, abandono forzado por temor al reclutamiento de menores y pérdida de la soberanía alimentaria, como consecuencia del accionar de guerrilla y paramilitares, lo que golpeó de manera profunda su relación espiritual, cultural y productiva con la tierra.

Mas al centro del departamento, en el municipio de Albania, la comunidad Charito, conformada por 81 familias (500 personas), ha sido afectada desde 1993 por confinamiento, restricciones a la movilidad, enfrentamientos armados, pérdida del gobierno propio, tal como afectaciones ambientales asociadas a la explotación minera de El Cerrejón y limitaciones al desarrollo espiritual y cultural; hechos atribuidos a las Farc, el Eln y paramilitares. Ante estas afectaciones, como parte de la demanda, se solicitó la restitución de 95 hectáreas, así como la garantía para otros derechos vulnerados.

Finalmente, el Resguardo San Francisco, ubicado en zona rural de Barrancas, integra a 134 familias (500 personas) quienes desde 1992 fueron víctimas de: confinamiento, asesinatos de líderes, reclutamiento de menores, violencia basada en género y restricciones a sus prácticas culturales. Con la demanda presentada por la URT Cesar-La Guajira, además del restablecimiento de otros derechos afectados, se reclama la restitución de 81 hectáreas de su territorio ancestral.

Con esta gestión, la URT Cesar – La Guajira reafirma su presencia en los territorios y su compromiso de seguir trabajando con dignidad, de la mano con las comunidades indígenas, garantizando procesos de restitución con enfoque étnico, participación efectiva y respeto por la autonomía de las víctimas, como base para la reparación integral y la construcción de paz en la región.

Arte y cultura Crónicas

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

 La vida no hace preguntas cuando el romanticismo se pega hasta en la piel de la vida, porque la esperanza florece y el corazón pasa todas las pruebas. De esa manera el compositor sanjuanuero Luis Aniceto Egurrola Hinojosa, esbozó su poesía y la convirtió en canciones teniendo la virtud de mover el tiempo sin contar las horas.

 En una mañana distinta donde el sol dominaba el día se tuvo la oportunidad en San Juan del Cesar, La Guajira, de tener al lado a la diseñadora textil Julieta María Mendoza Gutiérrez, la mujer que maravilló a primera vista al cantautor hasta tenerlo a su lado por 34 años, recibiendo la bendición de tres hijos: David Santiago, Luis Carlos y Cristina.

 Ella, paso a paso hizo una radiografía de ese ser que colmó sus expectativas llenando su vida de amor, canciones y detalles con su propia imagen donde la llama del sentimiento siempre estuvo encendida. Todo era nuevo teniendo un jardín de promesas y sueños por cumplir. Además, las sonrisas eran suaves, las palabras sinceras y el silencio esperaba una voz de aliento.

 “A Luiso lo conocí en el año 1991 en casa de su prima María Alejandra Hinojosa, con quien estudiaba en el colegio El Carmelo. Esta etapa del enamoramiento fue muy bonita con detalles que llenaban el corazón. Él, ya era reconocido como compositor y le habían grabado algunas canciones”. A propósito de canciones, mencionó varias que le dedicó, las cuales abonaron el terreno del amor. ‘Ven conmigo’, ‘Siete letras’, ‘Loco paranoico’, ‘Eras tú’ y ‘La de los ojitos negros’, entre otras.

Todos conocieron a Luis Egurrola como cantautor, por sus presentaciones en el concurso de la canción vallenata inédita en distintos festivales, por su profesión de arquitecto de la Universidad Piloto de Colombia, como magister de gestión urbana, como concejal de San Juan del Cesar y candidato a la Alcaldía, pero no en su hogar.

Julieta Mendoza, contó esa faceta. “En la casa era un hombre silencioso y con la mayor tranquilidad expresando todo lo que su alma tenía para cantarle al mundo, estando acompañado de la guitarra y el piano. Él a través de sus sentimientos plasmó en sus poesías cantadas lo que le dictaba su corazón y que hoy disfrutamos todos. Dejó un gran legado a través de más de 200 canciones grabadas, y dos trabajos con canciones inéditas cantadas por él, que en su momento se darán a conocer”.

 Enseguida añadió. “En el campo familiar les enseñaba a sus hijos el respeto y los valores, predicando con su ejemplo para que andaran por el mejor camino. Siempre fue el mejor consejero y director del hogar donde permanecía la mayoría del tiempo”.

 Entre las diversiones que Luis Egurrola tenía en su casa estaba jugar ajedrez, pero solo, como forma de entrenamiento para mejorar el cálculo, la estrategia y la comprensión del juego. Con eso tenía la mejor oportunidad de darle Jaque mate a las horas libres. De igual manera, era reacio a las parrandas, algo difícil entre los músicos, y cuando viajaba con su familia en el vehículo no se escuchaban canciones, sino audio-libros. Tampoco le gustaban los reconocimientos y homenajes. Los trofeos, diplomas y pergaminos se los hacían llegar a su casa.

Artista de la pintura

En el proceso del lenguaje y la comunicación artística apareció la figura de Luis Egurrola como pintor, facultad que poco transcendió. “Desde siempre pintaba, pero tomó mayor fuerza en el año 2020 con la pandemia del Covid-19. De ahí en adelante hizo más de 100 obras realistas y surrealistas manejando distintas técnicas. Pintaba con una rapidez extraordinaria y decía que cuando se iniciaba, se debía terminar”.

 De otra parte, el día de la develación del afiche promocional del 48° Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata en su honor, los recuerdos se multiplicaron y en el acto Julieta María Mendoza Gutiérrez, tomó la palabra. “Hoy sus canciones hacen vibrar el corazón y las gracias son infinitas por mantener viva su memoria demostrando que la música y el amor son eternos. Recordar al compositor es volver a escuchar su voz, vivir sus historias y mantener viva la llama de nuestra identidad cultural. Luis Egurrola fue un lindo traductor del alma y sus canciones reflejan su espíritu guerrero y profundo. Su adiós es imposible de superar”.

 Eres fuerte

 Las últimas palabras de Luis Egurrola para Julieta, al verla estar a su lado así la tristeza estuviera cerca, fueron muy dicientes. “Amor, eres fuerte”. Así sigue siendo ella ante la ausencia porque su fortaleza es grande y más viendo los pedazos del alma, sus hijos. Esos retoños de la vida y las huellas de un amor convertido en cantos, donde nunca se agotaron los versos. Como aquel donde con la emoción elevada a la máxima potencia musical, le cantó. “Yo quiero llevarte prendida en mi alma, y el resto del tiempo que pueda vivir. Y cantarte versos por las madrugadas, para que tus sueños te hablen de mí”.

 El gigante de la composición vallenata estuvo 60 años de visita por la tierra, regalando su talento donde se paseó con holgura por todos los ciclos del amor. Es así, como tendió sus brazos cuando comenzaba a caminar y después a paso firme en cada verso resucitaba el vallenato.

Al final Luis Egurrola no pudo soltarle las riendas al amor, adueñarse de penas ajenas, cruzar las murallas del corazón y menos retener todos sus silencios, porque recibió el llamado a la eternidad, para desde arriba a través de su poesía descubrir la respiración del mundo.

Arte y cultura

Por: Lida Mendoza Orozco

La Feria de Arte de Valledupar, ArtVa, que termina este 3 de diciembre, ha logrado dar mayor visibilidad a los talentosos creadores y artistas de la región que participan en este importante evento y se convirtió en una vitrina comercial y en un espacio cultural que movió las emociones de los visitantes a las distintas salas de exposición. 

ArtVa celebra la segunda edición para darle continuidad a los resultados exitosos de la primera feria, donde más de 800 visitantes hicieron presencia en los distintos escenarios en los que participaron artistas emergentes, jóvenes y de trayectoria. En esta oportunidad se abrió una sombrilla y se concibió “Mundos próximos”, buscando aproximar a la gente a lo creativo, al arte plástico y la pintura, “El objetivo principal de la feria es poder consolidar a Valledupar como un epicentro para la venta del arte plástico en el departamento, en una vitrina digna donde todos los creadores puedan exhibir sus trabajos y puedan tener la garantía que se puede vivir del arte”, dijo Tannia Durán, miembro del Colectivo cultural del Cesar, que organizó ArtVa articulado con el diario El Pilón y el Museo de arte de Valledupar. 




Los amantes del arte que visitan la ciudad por estos días, pueden recorrer tres salas satélites : el Hotel Sicarare donde se rinde homenaje al legado artístico del maestro Kjuma, en el café Mi Nona, se expone la obra del pintor José Luis Molina y en Café arte MatildeLina se encuentra colgada la obra de Jhony Molina, un talentoso artista y caricaturista afro, lo mismo que la obra de la artista y docente  Valentina, de la institución educativa Loperena. 

Son nueve salas en total donde se está disfrutando ampliamente de las obras pictóricas, esculturas, telares y fotografías de artistas regionales que llegaron a enriquecer la cultura en esta ciudad. 

La sala mayor es la sala Castro en pleno corazón de la plaza Alfonso López, donde “ Mundos próximos” presenta pintores locales y la obra Gonawindúa de Perkins inspirada en los 500 años de Santa Marta. 

En Casa de la Cultura, se unió el proyecto de la administración municipal sobre la obra del reconocido y destacado caricaturista Jaime Molina, que ha sido muy visitada por turistas y vallenatos que siguen admirando el talento de este hombre que plasmó en sus dibujos la cotidianidad de su ciudad y la realidad colombiana. 

Otro de los escenarios es la Academia de Historia del Cesar, donde se presentan las fotografías de Milagros Castro y del pintor y curador Jorge Serrano, quien expone una exquisita obra inspirada en la interculturalidad étnica. La Feria de  Arte de Valledupar también cedió un importante espacio a EmpoderArte bajo la curaduría de Yarime Lobo. Es en Casa Encuentro donde se dieron cita las mujeres artistas como Elsa Palmera, Shirley Cabana, María Ríos, la propia Yarime Lobo, que no solo presenta su obra sino que abraza al gremio de mujeres periodistas que participaron en el proyecto “La voz que se transforma en mujer”.

Después de recorrer las distintas salas, uno como visitante, sale extasiado, pleno, respirando arte y reconociendo que Valledupar no es solo música vallenata, que aquí se disfruta el arte en sus distintas manifestaciones y que hay artistas talentosos capaces de derramar su alma  y sus emociones en cada trazo. 

Ambiente

Bioexpo 2025 abrió sus puertas en la ciudad de Pasto, lista para recibir a más de 22.000 asistentes, con cinco escenarios temáticos, 445 negocios participantes y Ecuador como país invitado.

La feria, organizada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, reconocida como la vitrina de bioeconomía más importante de Latinoamérica, tiene como expectativa lograr acuerdos comerciales por más de 64.000 millones de pesos, consolidándose como un motor de impulso para los negocios verdes del país.

En este escenario de alcance internacional, los bioemprendedores del Corredor de Vida Perijá–Zapatosa, acompañados por el Consorcio Alma-Natura, tienen una importante participación presentando productos innovadores, sostenibles y basados en el uso responsable de la biodiversidad.

Los negocios verdes impulsados por el proyecto que participan en Bioexpo son:
• ASOVECAB (Becerril) – Transformación del corozo en pulpas naturales de alta calidad.
• APAGROINC (Chiriguaná) – Elaboración de vinos artesanales de corozo y pulpas.
• ASOCOPE (Agustín Codazzi) – Producción de cacao, viveros y chocolates artesanales.
• DEFRUCOL – ASOPESAGA (El Banco, Magdalena) – Vinos y derivados del corozo, con enfoque de sostenibilidad productiva.

Durante los cuatro días de feria, los emprendedores participaran en ruedas de negocios, vitrinas de exhibición, espacios de intercambio de saberes y muestra gastronómica y cultural, con el objetivo de posicionar sus marcas y abrir nuevas oportunidades comerciales y de articulación institucional.

Elizabeth Corrales Murcia, coordinadora del componente de Bioeconomía del Consorcio Alma-Natura, destacó el valor de esta presencia en Bioexpo: “Bioexpo es un escenario estratégico para demostrar que la bioeconomía sí transforma los territorios. Nuestros bioemprendedores del Corredor de Vida llegan a Pasto con productos que representan sostenibilidad, innovación y trabajo comunitario. Esta participación es un paso clave para que los negocios verdes del Cesar y Magdalena ingresen a nuevos mercados y consoliden modelos económicos que protegen los ecosistemas.”

Corrales subrayó que, la articulación entre comunidades, instituciones y mercados sostenibles permite fortalecer las capacidades productivas del corredor y avanzar en estrategias de conservación con impacto social y económico.

El Consorcio Alma-Natura reafirma su compromiso con el fortalecimiento de los negocios verdes como pilares fundamentales del desarrollo sostenible y la gobernanza ambiental en el Corredor de Vida Perijá–Zapatosa.

Generales

 La Unidad de Restitución de Tierras (URT) tiene un nuevo director territorial para Cesar y La Guajira: el abogado vallenato Sergio Murillo, quien asumió el cargo con el compromiso de profundizar la gestión en favor de las víctimas del conflicto armado en estos departamentos de la región Caribe.

Murillo es egresado de la Universidad Popular del Cesar y especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Santo Tomás. En su destacada carrera, ha ocupado cargos importantes en entidades como la Defensoría del Pueblo, la Contraloría Municipal y la Cámara de Comercio de Valledupar. Además, ha sido asesor de la Asamblea Departamental del Cesar y gerente de la firma de abogados Murillo Grupo Jurídico. 

“Estamos comprometidos con la restitución de tierras y la reparación integral a las víctimas del conflicto armado. Es una alta responsabilidad y un reto que asumo con toda la voluntad de servicio, para trabajar por la justicia y la paz en nuestra región”, afirmó Murillo tras jurar en Bogotá ante el director general de la URT, Giovani Yule, y la secretaria general, Jaqueline Campos Rincón.

El nuevo director territorial de la URT Cesar-La Guajira destacó el compromiso de la entidad en su misión de restituir tierras y territorios a las víctimas del conflicto armado. Murillo remplaza en el cargo a Piedad Ramírez Ariza, quien fue designada por el presidente Gustavo Petro como cónsul de Colombia en Puerto La Cruz, Venezuela. “Será una dirección territorial de puertas abiertas permanentes con las víctimas y la ciudadanía. La idea es imprimirle mayor dinamismo a la gestión y presencia en los territorios en el cumplimiento de nuestra importante misión”, puntualizó.

La URT confía en la capacidad de Sergio Murillo para liderar a la entidad en los departamentos de Cesar y La Guajira, con el fin de seguir trabajando por la restitución de tierras y la reparación a las víctimas del conflicto armado. Su nombramiento es un paso importante para seguir avanzando en la implementación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Generales

Este jurista es egresado de la Universidad Popular del Cesar y es especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Santo Tomás. Cuenta con una nutrida trayectoria en el sector público y en la defensa de los intereses de las comunidades.

La Unidad de Restitución de Tierras (URT) tiene un nuevo director territorial para Cesar y La Guajira: el abogado vallenato Sergio Murillo, quien asumió el cargo con el compromiso de profundizar la gestión en favor de las víctimas del conflicto armado en estos departamentos de la región Caribe.

Murillo es egresado de la Universidad Popular del Cesar y especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Santo Tomás. En su destacada carrera, ha ocupado cargos importantes en entidades como la Defensoría del Pueblo, la Contraloría Municipal y la Cámara de Comercio de Valledupar. Además, ha sido asesor de la Asamblea Departamental del Cesar y gerente de la firma de abogados Murillo Grupo Jurídico.

“Estamos comprometidos con la restitución de tierras y la reparación integral a las víctimas del conflicto armado. Es una alta responsabilidad y un reto que asumo con toda la voluntad de servicio, para trabajar por la justicia y la paz en nuestra región”, afirmó Murillo tras jurar en Bogotá ante el director general de la URT, Giovani Yule, y la secretaria general, Jaqueline Campos Rincón.

El nuevo director territorial de la URT Cesar-La Guajira destacó el compromiso de la entidad en su misión de restituir tierras y territorios a las víctimas del conflicto armado. Murillo remplaza en el cargo a Piedad Ramírez Ariza, quien fue designada por el presidente Gustavo Petro como cónsul de Colombia en Puerto La Cruz, Venezuela. “Será una dirección territorial de puertas abiertas permanentes con las víctimas y la ciudadanía. La idea es imprimirle mayor dinamismo a la gestión y presencia en los territorios en el cumplimiento de nuestra importante misión”, puntualizó.

La URT confía en la capacidad de Sergio Murillo para liderar a la entidad en los departamentos de Cesar y La Guajira, con el fin de seguir trabajando por la restitución de tierras y la reparación a las víctimas del conflicto armado. Su nombramiento es un paso importante para seguir avanzando en la implementación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Ambiente

Corpocesar estará presente en Bioexpo 2025 “Nariño, cinco mundos por descubrir”, un encuentro que reunirá a miles de visitantes entre el 2 y 5 de diciembre en la ciudad de Pasto.

Serán 18 negocios verdes de Corpicesar que participarán en esta feria gracias al trabajo articulado entre Corpocesar, el Ministerio de Ambiente, la Fundación Alma Natura, el Instituto Humboldt y Cenit.

Bioexpo 2025 será una vitrina nacional para visibilizar, fortalecer y abrir nuevas oportunidades comerciales, técnicas y ambientales para los Negocios Verdes del departamento del Cesar, consolidando su proyección en mercados sostenibles.

El evento recibirá entre 20 mil y 25 mil asistentes, quienes accederán a 440 stands: 385 iniciativas de Colombia, 15 internacionales provenientes de Ecuador y 40 institucionales.

Bioexpo 2025 se integra con la visión de los cinco mundos de Nariño, estrategia que enlaza biodiversidad, cultura, conocimiento, economía y territorio. Con una muestra amplia, una agenda académica sólida y manifestaciones culturales que exaltan la identidad regional.

Esta vitrina constituye una oportunidad para fortalecer los negocios verdes, impulsar la innovación y consolidar un modelo de desarrollo basado en la protección de la vida y de los territorios. 

Cuento Sin categoría

“El Cuento de Pedro”

 Por:Pedro Norberto Castro Araujo 

Gozó de precoz  inteligencia, desde pequeño fue inquieto para los negocios, demostrando su destreza, en el dominio de su intelecto, sabedor de que para salir adelante había que ganar dinero, por ello a los 13 años y hasta los 16, Asterio Castilla se consiguió una chamba: la de vender loterías, sin embargo su progenitor Marcelo Calderón, consideró que el joven adolescente no debía madurar biche y queriéndolo enrutar en la vida, le consiguió un cupo en el cuartel  donde se forman los hombres de valor, el Ejército fue su escuela, fue reclutado en Valledupar y  puesto a disposición del Batallón La Popa, con sede en  aquel entonces en la ciudad de Barranquilla, El soldado Castilla al año de estar prestando el servicio a la patria, por su buen comportamiento fue trasladado al Batallón “Juanambú” en Florencia, Caquetá y de  allí al puesto de control ubicado en la Pedrera en límites de Colombia con el Perú.

En 1952 al terminar el servicio militar, regresa a Valledupar y ante la escasez, decide  retornar a sus antiguas labores,  aún con la disciplina castrense, el exsoldado Castilla mantenía el corte militar y embolaba a diario sus zapatos a manos de un lustrabotas que frecuentaba  “El rey de los bares”. Para llamar la atención y levantar mujeres se convirtió en un Calaján, usaba sombrero adornado con plumas de pavo real, zapatos en dos tonos, pantalón en tubos y chaleco de lentejuelas adornado con botones en la parte trasera,  al buen estilo, Cabirol.

 Un buen día Emetiel Bermúdez, lo buscaba por todo el Valle, solía  comprarle un billete todas las semanas, al encontrarlo le anunció que el único billete de lotería que tenía en su bolsillo, era uno ajado que había asegurado y conservado para él, por cuanto se le había caído al bañarse en el cabaret “La Ceiba” sitio preferido por los hombres del Valledupar que se fue.

 El negro Bermúdez le insistió que le vendiera el billete, que no le importaba que estuviese mojado; Asterio se dejó convencer y a los cinco minutos de haber entregado el billete de lotería se enteró en una de las esquinas de “Cinco Esquinas” que el 7621 era el número ganador. A Bermúdez la suerte lo premió a través de la lotería del Libertador, dejó a un lado su oficio de maestro de obra para convertirse en un hombre próspero y adinerado.

A muchos hizo rico, vendiéndoles el premio mayor, mientras tanto, Asterio, a sus 90 todavía camina el Valle, ofertando su producto, conoce su clientela, igual que Clemente Carabali Serrano “La Octava Maravilla” todavía mantiene intacto en su memoria los números  y los nombres de los afortunados ganadores quienes con un billete de lotería apostaron a cambiar su suerte, sonriendo para ellos la fortuna y cambiando de status social, pasando de pobres a ricos; en aquel entonces, fueron favorecidos con la fama y la riqueza, Enrique Vargas  Fonseca, dependiente del señor Luis Sierra, fue premiado con el premio mayor de 30 mil pesos.

En 1953 Juancho Fuentes fue ganador con el número 1409, Asterio le llevó la buena nueva, lo encontró enfermo de gripa, en la casa donde vivía, pagaba una mensualidad donde Dorances Padrón, en una pieza ubicada en el traspatio de la vivienda situada al lado del parque de Las Madres, donde hoy se ubica el emblemático edificio Santo Domingo. Castilla cuenta que con la buena noticia sintió de su amigo mejoría instantánea, partieron de inmediato a Santa Marta a cobrar el premio. Con buen billete en los bolsillos  fueron a Barranquilla a festejar al barrio Chino en el famoso cabaret “La Quinta máxima” el nuevo rico ordenó cerrar el bar y decidió bailar con màs de 30 mujeres quienes le hacían ronda,  acalorada la fiesta  llegó la Policía pidiendo papeles, Asterio, todavía menor de edad sacó un billete de 10  pesos que le pasó su patrocinador por debajo de la mesa y le dijo al policía: el único papel que tengo es este.

 La bola del barrio Chino  se esparció en Valledupar sumado a las bonanzas de nuestra región, se convirtieron en el detonante para que florecieron en la ciudad muchos negocios similares, como el lujoso Cabaret “El Bosque” ubicado cerca a la DPA, “Los manguitos” en la salida a Fundación, “La Tranquilidad”, “El Pullman”, “Copacabana”, “Pequine”, “Palatino”, “Danubio” “El Águila”, “Casa Blanca” y “Bar Nevada” del reconocido hombre de negocios don Oscarito Pupo, atendido por su distinguido administrador “El Teniente Torres” otros haciendo honor a sus amables y cariñosas anfitrionas como: “La vieja Luz”, “Donde Amira”, Juana Perez, Olga Bolaños,Rebeca, Teresa, La Chivolo, y Toña la Negra.

Darío Pavajeau siendo alcalde de Valledupar, prohibió que hubiesen mujeres de vida alegre cobrando $1 peso para saciar con cariño las inclemencias de sus clientes, la multa costaba $20 pesos.