Corpocesar participó en la sesión ordinaria convocada por el Concejo Municipal de San Alberto, con el fin de abordar la problemática que afecta al río Espíritu Santo y avanzar en la articulación interinstitucional con CORPONOR frente a los vertimientos que se registran desde el municipio de La Esperanza.
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Durante el encuentro, la corporación reiteró el compromiso institucional de adelantar las acciones necesarias para brindar una solución oportuna a esta situación.
Asimismo, Corpocesar ofreció orientación técnica sobre el manejo ambiental y las medidas que deben adoptarse para la protección y recuperación del cuerpo de agua.
Desde la Oficina Jurídica se presentó un informe sobre las medidas preventivas implementadas y los procesos sancionatorios ambientales asociados a las afectaciones del río, reafirmando la responsabilidad en el control, vigilancia y preservación de los recursos naturales del territorio.
Con estas acciones, se fortalece el trabajo articulado con las entidades territoriales y ambientales, promoviendo la gestión adecuada de los ecosistemas hídricos y la defensa de los bienes naturales del departamento.
Con el objetivo de generar un espacio de aprendizaje y cooperación entre dirigentes, entrenadores, gestores deportivos y la comunidad universitaria, la organización de Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 en conjunto con la Fundación Universitaria del Área Andina, realizaron el evento académico ‘Tendencias del Entrenamiento paralímpico: Entrenar sin límites, Ciencia, Inclusión y Cultura Paralímpica.
La actividad organizada en el marco de los Juegos Parasuramericanos, busca promover la inclusión, la resiliencia y la excelencia humana, a través del deporte paralímpico y adaptado.
“Este evento es una oportunidad valiosa para que los estudiantes y profesionales del deporte se actualicen en las últimas tendencias del entrenamiento paralímpico y se comprometan con la inclusión, la equidad en el deporte, más en el marco de nuestras justas multideportivas, que se constituyen en un proyecto social de ciudad, región y país”, indicó Elmer Jiménez Silva, director de Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026.
El programa del evento tuvo conferencias como: ‘El papel de las Instituciones de educación en la promoción de la Década del Deporte’ a cargo de Marco Antonio Cruz, ‘El análisis situacional en el contexto de la organización de eventos deportivos’ por David Gómez, subdirector técnico de los Juegos Parasuramericanos, y la ponencia ‘Más allá del cronómetro: cómo forma un delegado técnico internacional’ presentada por Giovany Cardona, Delegado Técnico Internacional de World Para Athletics para Valledupar 2026. Además se abordó la conferencia ‘Función misional de las instituciones de educación superior en el deporte’, a cargo de Jhonny Arroyo, director de programa de Entrenamiento Deportivo de la Universidad del Área Andina.
Los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, con este evento, siguen fortaleciendo el deporte inclusivo y promoviendo la participación de personas con discapacidad en el deporte, contribuyendo así a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
De acuerdo al reporte de la Productora Renovación miles de asistentes se dieron cita en el Parque de la Leyenda Vallenata para participar en el Concierto de la Familia 2025, un evento desarrollado en un ambiente de fe, alegría y adoración. Desde horas tempranas se evidenció una afluencia masiva del público, que acudió para vivir una jornada dedicada a exaltar el nombre de Dios.
El evento inició con las presentaciones locales de Somos Luz y Song Promesa. Posteriormente, el ministerio musical de Gilberto Daza, nominado al Latin Grammy, ofreció un repertorio que destacó por su calidad artística y su mensaje edificante.
Luego de una breve lluvia que refrescó la noche, la pastora Yesenia Then, invitada especial desde República Dominicana, compartió el mensaje titulado Enviados por Dios. Su participación dejó una enseñanza significativa y un tiempo de ministración que impactó profundamente a los asistentes.
El Grupo Barak continuó la experiencia de adoración con sus interpretaciones más representativas. Para el cierre, Héctor Zuleta presentó un repertorio vallenato que resaltó las raíces musicales de la región.
La jornada se desarrolló con total normalidad, en un ambiente de unidad, respeto y espiritualidad. La Productora Renovación anunció que, de acuerdo con la voluntad de Dios, en 2026 se proyecta realizar la tercera versión del Concierto de la Familia.
La organización expresó su agradecimiento a la Alcaldía, la Gobernación, los organismos de socorro, la Fuerza Pública, ASOMEVA, la Asociación de Ministros Evangélicos de Valledupar, las delegaciones visitantes y al equipo de servidores y logística por su apoyo y compromiso en el desarrollo exitoso del evento.
El vallenato ha contado con la fortuna de tener dentro de sus glorias a mentes brillantes como la del maestro Calixto Antonio Ochoa Campo, un espléndido ejecutor del acordeón, un creador en todo tiempo de distintas vertientes dentro del mismo género musical y a la misma vez un filósofo con letras brillantes, que llevan a la reflexión mientras se canta e incluso se baila.
Para más grandeza del folclor, nació el 14 de agosto de 1934, en Valencia de Jesús, un corregimiento de Valledupar que hoy es reconocido por dos cosas: su profunda fe católica y la devoción en la celebración de la Semana Santa, y porque cada calle cuenta la historia de Calixto.
Es normal que a cualquier hora del día, bajo el templado clima de Valencia, los niños interrumpan el juego de la pelota para tararear algunas de las canciones del hombre que retrató de la forma más hermosa ‘Los Sabanales’ de la región, creó para sus obras a personajes como ‘Remanga’, le dejó, hasta los tiempos presentes, un mensaje a ‘Diana’ y pone a pensar a la humanidad con la canción ‘El Mundo’.
“Por eso el mundo para ser mundo tiene que haber de todo un poquito / se necesita el acomodado, se necesita el pobre y el rico”, dice en uno de sus apartes ‘El Mundo’, canción que fuera grabada por Diomedes Díaz al lado de Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, otras dos figuras del vallenato con las que Calixto tuvo gran historia: el cantante por ser quien más canciones le grabó y el acordeonero por sus contiendas en el Festival Vallenato.
Las estadísticas demuestran que las canciones compuestas y grabadas de Calixto Ochoa superan las mil y Dulsaides Bermúdez, viuda del maestro, sostiene la posibilidad de que melodías y letras inéditas se encuentren en los centenares de cassettes que el juglar dejó grabados en su casa.
“Comadre Chepa, deme razón de Remanga, que por ahí me dijeron, que ya había regresao. Yo vine a ve, si es mentira o si es vetdá, porque está regao un chisme, que vino malograo”, dice apartes en su letra ‘Remanga’, obra que denota la cualidad de Calixto para narrar historias de fantasías entre sus personajes, como ocurre en ‘Calabacito alumbrador’, en ‘El Amigo Chan’, ‘El muerto borracho’ o en ‘Fiesta Animalandia’, si se quiere tener algunos ejemplos.
Sus letras también cruzaron la frontera del folclor nacional y fueron grabadas en otros géneros musicales, el caso de la canción ‘El Africano’, que fue grabada por el merenguero Wilfrido Vargas, lo mismo la canción ‘Los Sabanales’, que hasta versión en ritmo urbano tuvo de manera reciente, en las voces de Carlos Vives y Ryan Castro.
Su arrojo, conjugado con carisma y etiquetado de defensa de lo común en su pueblo le valió, incluso, para darle ‘guerra’ a un representante de la iglesia Católica: ‘El Padre Pachito’ fue una canción en la que Calixto cuestionó el comportamiento del sacerdote Francisco Mendizabal a quien le reclama por sacar del templo de Valencia de Jesús los Altares para supuestamente venderlos. Luego habría una canción de desagravio en la que Ochoa refiere que todo se trató de un mal entendido.
La riqueza de las anécdotas que giran sobre Calixto Ochoa está consignada en el documental ‘Calixto Ochoa, El Filósofo del Acordeón’, un producto audiovisual generado por la Oficina de Comunicaciones del Gobierno del Cesar y que será presentado este próximo jueves 20 de noviembre, a partir de las 5:00 p.m., en el Parque de la Vida. El evento contará con la presencia de amigos, familiares y colegas del género vallenato, además de la interpretación en vivo de sus canciones, por su hijo Rolando Ochoa.
Como una forma de reparación integral a las víctimas del conflicto armado en la región y reconociendo la importancia de construir, desde la institucionalidad, un camino hacia la verdad, la justicia y las garantías de no repetición, el Gobierno del Cesar, a través de la Oficina Asesora de Paz, acompañó el Acto de Perdón y Reconocimiento de Responsabilidad por 23 Ejecuciones Extrajudiciales. El acto fue liderado por el Ministerio de Defensa y el Ejército Nacional, en Valledupar.
“Estamos acompañando solidariamente a las familias víctimas, reconociendo que estos actos representan una de las violaciones más dolorosas y devastadoras que las instituciones del Estado hayan cometido contra su propia ciudadanía. Por eso desde la Oficina Asesora de Paz ofrecemos un abrazo institucional a cada madre, cada padre, cada hijo, cada hermano y a cada familia que perdió a un ser querido, cuya vida les fue arrebatada injustamente”, dijo la jefe de la Oficina Asesora de Paz del Cesar, Juana Pacheco Soto.
Durante el acto, realizado en el auditorio de la Universidad Popular del Cesar, sede Sabanas, el Ministerio de Defensa y el Ejército Nacional reconocieron públicamente responsabilidad por la ejecución extrajudicial de 23 personas, entre los que se encontraban indígenas de las etnias Wiwa, Kankuamos y Wayuu, así como menores de edad.
Las víctimas fueron presentadas ilegítimamente como bajas en combate por parte de integrantes adscritos a los batallones de Artillería N°2 La Popa y Grupo de Caballería Mecanizado N°2 Juan José Rondón, entre 2004 y 2006.
Entre las víctimas se cuentan Noemí Pacheco Zabata, niña indígena Wiwa de 13 años; Deivis de Jesús Pacheco Hernández, de 17 años; el wiwa Carlos Alberto Vega Camacho; Los indígenas wayúu Javier Pushaina Pushaina, Luis Ángel Fince Ipuana y Gasparito Cambar Ramírez, todos de16 años; Néstor Oñate Arias, indígena Kankuamo, ejecutado tras ser sacado de la finca donde vivía; y Víctor Hugo Maestre, reconocido líder comunal, entre otros.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien presidio el acto, dijo: “estos hechos que hoy recordamos con profundo dolor jamás debieron ocurrir y por ningún motivo podrán repetirse. Pido perdón a las madres, padres, hijos e hijas, hermanos y hermanas a las comunidades indígenas a las que pertenecían las 23 personas que hoy no están aquí y fueron victimas de acciones criminales y reprochables, cometidas por unos exintegrantes del Ejército Nacional. Actos que ameritan un rechazo institucional y la aplicación de la justicia”.
Las investigaciones judiciales demostraron que en ninguno de los casos existió confrontación alguna, que las víctimas estaban desarmadas y que los cuerpos fueron manipulados, uniformados y armados para fabricar resultados operacionales.
“En algunos casos las muertes fueron perpetradas por grupos de autodefensas, quienes entregaron los cuerpos a integrantes del Ejército para simular un parte de victoria. En otros las víctimas fueron engañadas con promesas laborales, trasladándolas desde Montería y Barranquilla hasta las jurisdicciones de las unidades militares responsables de ejecuciones de lesa humanidad”, detalló el ministro Pedro Sánchez.
Las decisiones judiciales también señalaron que estas ejecuciones se dieron en un contexto sistemático de violencia contra los pueblos indígenas de la Sierra Nevada y contra jóvenes de sectores populares del Caribe.
El hijo de Manuel Romero, una de las víctimas, durante el acto dijo que fue un hecho ocurrido hace 23 años: “Fue muy duro para nosotros, mi papá era proveedor del hogar. Nosotros los perdonamos a ustedes, porque no quiero vivir con este resentimiento de que a mi papá lo mató el Ejército”.
Otra de las víctimas, Alba Rosa Ropero Abril, hermana de Alfredo Antonio Ropero, durante su intervención dijo: “Venimos a este acto de La Jagua de Ibirico para dejar claro que mi hermano era un ser noble, sincero que irradiaba amor y tranquilidad. Fue un soñador que creyó en la bondad de las personas y que partió a muy temprana edad por la maldad de quienes debían cuidarlo”.
Lauro Maestre Rodríguez, hermano de Víctor Hugo Maestre, asesinado supuestamente en un combate el 4 de octubre de 2004, aseguró que “se han visto aclarados los hechos que rodearon la muerte de Víctor y lo importante es que se aclare ante el pueblo colombiano”.
Carmen Alicia Ruidíaz Vanegas es la madre de Jaider del Carmen Valderrama y expresó: “Gracias al ministro de Defensa y en especial a las víctimas. Jaider no era un delincuente, no era ningún paraco. Era una persona que se dedicaba a las labores de publicidad y peluquería. Lastimosamente el 21 de marzo del 2003 fue sacado de la casa con engaños para un supuesto trabajo. Al día siguiente fue reportado como muerto en combate por miembros del Batallón de Artillería N°2 La Popa”.
Las sentencias que se han emitido por la JEP han calificado estos hechos como graves violaciones de derechos humanos, homicidios en persona protegida y en varios fallos como crímenes de lesa humanidad.
Desde la Oficina Asesora de Paz del Cesar, Juana Pacheco, reitera que “el Gobierno del Cesar ha asumido un compromiso decidido frente a la reparación de las víctimas destacándose el acompañamiento a estos actos”.
La tradición, el folclor y la identidad de la música vallenata volvieron a encender los corazones en Juan de Acosta con la edición número 26 del Festival Vallenato Cóndor Legendario, que este año tributó un homenaje especial al cantautor y presidente de SAYCO, Rafa Manjarrez.
Este festival, profundamente ligado al espíritu y a la historia del vallenato, nació en 1988 por iniciativa del maestro Ángel Alfonso Molina, compositor oriundo de Juan de Acosta y autor de la obra maestra ‘El Cóndor Legendario’, canción que le da nombre a este importante evento cultural. Su icónica creación, inmortalizada por Los Hermanos Zuleta en 1977, nació —según contó el propio Molina— “a orillas del mar Caribe en un atardecer,después de tres días de parranda, al ver volar una gaviota brotó la inspiración. Es un canto a la bohemia pura, a los sentimientos del hombre, a la lucha entre las penas y el disfrute de la vida”.
El maestro Molina, quien dedicó su vida al arte y la cultura de su pueblo, falleció el 9 de agosto de 2021 a los 71 años, tras una compleja cirugía. Su legado continúa vivo en este festival que honra, desde sus orígenes, la esencia del vallenato auténtico.
Un homenaje a un referente del folclor
“El festival exaltó a un hombre que ha engrandecido el vallenato con su obra, con su liderazgo y con su compromiso inquebrantable por los derechos de los autores”, destacó Manuel Alba, presidente de la Fundación Cultural La Tierra del Cóndor.
Es un reconocimiento a más de cuatro décadas de trayectoria, la autoría de obras emblemáticas del cancionero colombiano y el papel decisivo de Rafa Manjarrez en la defensa y dignificación de los compositores desde SAYCO.
“Es una distinción que recibo con humildad y profunda gratitud. Juan de Acosta es una tierra que llevo en el alma y donde siempre he encontrado cariño, musicalidad y respeto”, expresó Manjarrez.
Fueron tres días en los que Juan de Acosta se llenó de acordeones, cajas y guacharacas. Los concursantes participaron en las categorías:
Canción inédita, Canción costumbrista, Voces infantiles, Piquería y Acordeoneros profesionales.
Bajo el lema ‘Juan de Acosta, tierra con corazón vallenato’, el festival celebró la herencia cultural del Atlántico y sigue consolidándose como un espacio que une a las nuevas generaciones con las raíces del vallenato auténtico.
El evento contó con el respaldo de la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Juan de Acosta, instituciones comprometidas con la preservación del folclor y la promoción de nuevos talentos.
Contemplar la naturaleza desde su grandilocuencia, renunciando a la simpleza con que usualmente la perciben los transeúntes de este universo infinito y frívolo se convierte en invaluable subterfugio para sobrellevar la soledad, las carencias afectivas y los desvaríos propios de los años.
La ventura de crecer sin dogmas, ritos, tradiciones ni celebraciones de fechas especiales trae consigo y sin dudas un mundo de libertades que nos emancipan de los paradigmas que de alguna manera se transforman en atávicas consignas.
El verdor de las hojas como salvia de vida, el trino de las aves como palabra revelada, plantar una semilla o el intento de devolver así sea algo ínfimo a madre natura generosa y pródiga. Estimar a lo sumo una planta en floración, la sonrisa espontánea de un niño, la compañía de un libro, la conversación fugaz con cualquier parroquiano, evadir discusiones con el insensato u observar la luna sin protagonismos de poeta, se vuelven nimiedades de inconmensurable valor en este cosmos saturado de trastos, cachivaches y enseres no siempre útiles ni indispensables en la cotidianidad.
La interacción con animales domésticos jamás presente en mi memoria infantil, no lo ví nunca en casa ni mucho menos aves en cautiverio. El tiempo me señala que mi actitud “anticanina y antifelina” (entiéndase coloquialmente) flaquea con el amor que me prodiga Matilde la lora de mi amiga Marta y las pretensiones de su gato Cosmos, el cariño que me demuestra Juno, no precisamente la diosa romana del matrimonio y la fertilidad sino la perra labrador de mi amigo Iván, quien se desborda en juegos y caricias cuando me encuentra y artífice por demás que no siga siendo susceptible a la repulsión y al pavor que me confería el celaje o el roce con estos especímenes.
A tiempo descubro que lo asequible supera la complejidad de lo que no puedo abrazar y el ligero equipaje que requiero para sostenerme en este sistema vano y fútil.
Sabiduría y gratuidad me dispensan todos estos protagonistas del día a día mientras la mente ilustrada y el corazón virtuoso se tornan en valioso acicate para transitar libre y franca por este planeta plagado de mentiras, odios y excentricidades.
La Navidad es una época mágica, de luces, colores y un sentimiento indescriptible que envuelve el corazón de quienes año tras año, esperan la temporada para disfrutarla junto a la familia en medio de un ambiente de fiesta y generosidad. Este año, los estudiantes del colegio La Sierra ya están listos para ofrecer un desfile que recorrerá algunas calles de la ciudad, promoviendo ese espíritu navideño.
Estudiantes de La Sierra International School lucirán vestuarios alegóricos en un recorrido que irá desde la DPA hasta el Parque del Novalito, tendrá como tema central “Once upon a time” – Érase una vez–, un viaje a los cuentos clásicos que nos recuerdan que siempre es posible soñar y crear nuevas historias.
Un gran equipo logístico, coreógrafos, padres de familia acompañarán a los estudiantes que participarán en 14 creativas carrozas que se han dispuesto para este multitudinario recorrido.
Año tras año el Christmas Parade de La Sierra International School se convierte en un espacio de integración familiar, donde niños, jóvenes y adultos disfrutan de un imponente desfile que rescata tradiciones, leyendas y la belleza cultural de la Navidad en esta ciudad.
“El Christmas Parade es más que un desfile: es unión, creatividad y esperanza”, asegura Laura Horbal, directora de La Sierra International School. Cada edición mejora, corrige detalles y amplía su alcance, con el apoyo de autoridades y el compromiso de toda la comunidad educativa.
El Christmas Parade es un espectáculo que tradicionalmente mueve y finaliza la economía en Valledupar por la afluencia masiva de la gente que sigue este recorrido. Diseñadores, restaurantes, cafeterías, artesanos y otros sectores, generan ingresos lo que sigue posicionando a Valledupar ciudad de eventos.
La marimba marcó una época donde se visualizó mucho circulante, donde el dinero era traído a granel en tulas enviadas sin escalas, desde el país del norte hasta nuestro territorio, lanzadas en pistas clandestinas en fajos de a 100, donde ya no había tiempo ni gente para contarla, sino para pesarla en bultos de tres rayas en básculas de mil libras para calcular su cuantía.
Ese desbordante flujo de dólares originó la migración de nuevos ricos hacia Barranquilla y Santa Marta, fue una época dorada donde las nuevas familias adineradas quisieron escalar social y políticamente, donde construían su propio club al ser excluidos de los tradicionales, donde sugirió la idea de convocar una mesa redonda con el fin de reunirse y tomar decisiones y en donde el patrón ordenó buscar al mejor ebanista para que la construyera; la opulencia se demostraba con haciendas, mansiones, camionetas, fiestas, Old Parr, Browing 9 mm y carabinas M-1, donde se festejaban los corones contratando a las mejores orquestas y estallando el cielo con el eco producido con las detonaciones de sus fusiles.
Cuando niño llegaron a mis oídos renombrados personajes como Ubida Pitre, el Gavilán mayor, Primo Ñao, Lucho Barranquilla, Capi Blas, Jatin Pinto, Fredy Calderón,Memin Cotes, Lucho Ángel,Alexander Paz y Rafita Barros.
Cuentos o fábulas, lo cierto es que fue una época que marcó una leyenda que narró episodios que hoy perduran por cuanto permanecen intactos en la memoria de muchos protagonistas quienes cuentan anécdotas para bien o para mal de una década que sembró en el imaginario colectivo vivencias que se cuentan de voz en voz en parrandas y reuniones de patios y esquinas.
Entre los miles de jóvenes campesinos que se engancharon en el negocio de la marihuana figuraba Lisímaco Antonio Peralta Pinedo, nacido en el corregimiento de Las Flores, municipio de Riohacha.
Un hombre que empujado por la pobreza ejerció diversos oficios desde jornalero hasta conductor de camiones y taxis.
A mediados de los años setenta Lisímaco, al enterarse de las ganancias que producía la marihuana, decidió meterse al negocio, primero como transportador desde las fincas hacia los puertos y pistas de aterrizaje clandestinas y luego como comprador de cosechas que él mismo embarcaba. De esa forma amasó una gran fortuna e invirtió en propiedades en toda la Costa Atlántica.
En alguna ocasión sentados sobre pacas de yerba mala, Lisímaco Peralta le narró a Hernando Marín la historia de su vida, la pobreza que golpeó a su familia, las dificultades y penurias que lo acompañaron por muchos años, hasta que por fin, gracias a la marihuana, había logrado cambiar su situación económica.
Ademas le contó de sus sueños de infancia y de sus triunfos y derrotas amorosas. El artista, conmovido por el relato, le tarareó los primeros versos de aquella canción, que se convertiría en todo un clásico de la música vallenata.
Ya no tengo ni penas ni
sufrimientos/
ya se fueron como el viento
huracanado/
y las penas que me ardían dentro
del pecho/
de penas y sufrimientos se alejaron.
Cuenta Anibal Galindo haber sido testigo de la muerte de Lisimaco Peralta quien por circunstancias de la vida, murió asesinado en el corregimiento de Las Flores en una caseta amenizada por Colacho Mendoza y el Cacique Diomedes Díaz, mientras este lo complacía cantándole en su honor la canción “lluvia de Verano” ; 60 tiros de ráfaga de ametralladora, impregnados en su cuerpo, segando en segundos su vida, el renombrado personaje quedó tendido en el piso, bajo el asombro de un público curioso que inicialmente corrió y luego regresó a murmullar su deceso.
Colombia participó en la 43.a sesión de la Conferencia General de la Unesco, que se desarrolló en Samarcanda (Uzbekistán), junto con otros Estados miembros de esta organización internacional para de determinar la visión y la política general de la organización en los próximos años.
La delegación de nuestro país estuvo integrada por la viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Saia Vergara Jaime; la embajadora, delegada permanente de Colombia ante la UNESCO; Laura Guillén y el segundo secretario de Relaciones Exteriores, Carlos Andrés Regalado.
La participación de Colombia en este evento bienal arrojó destacados resultados como la elección de nuestro país en calidad de miembro del Comité Intergubernamental de la Unesco para Promover el retorno de bienes culturales a sus países de origen o su restitución en caso de apropiación ilícita (CIPRCP). Esta distinción se une a las elecciones de nuestro país, este año, como parte del comité subsidiario de la reunión de los Estados parte de la Convención de 1970 de la UNESCO, cuyo objetivo es prohibir e impedir la importación, exportación y trasferencia de propiedad ilícita de bienes culturales, y de la Convención de 2005, sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales.
Estas elecciones representan un reconocimiento mundial al trabajo de Colombia en las conveciones de 1970 sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación ñ, la exportación y la transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales así como en el comité intergubernamental de la UNESCO para la promoción de retorno de los bienes culturales a sus países de origen o su restitución en caso de apropiación ilícita. . Al respecto, durante la Comisión de Cultura la viceministra, Saia Vergara Jaime, mencionó “Hemos creado la comisión intersectorial de reparaciones históricas, así como la comisión intersectorial para la prevención del tráfico ilícito y repatriación de bienes culturales, a través de estos mecanismos que ponemos a disposición de la Unesco, esperamos ayudar a reparar y evitar procesos de expolio”.
Asimismo, la participación en la Comisión de Cultura en el marco de la conferencia representó un espacio propicio para reforzar los vínculos de nuestro país con la UNESCO y contribuir a los intercambios internacionales en torno a los desafíos actuales y las apuestas de nuestro país en educación artística y cultural con el programa Artes para la Paz y a través de su Plan Nacional de Cultura 2024-2038, “Cultura para el cuidado de la diversidad de la vida, el territorio y la paz”, reconocido como un referente internacional gracias a su enfoque biocultural y su proyección a 15 años.
En este sentido, la embajadora Laura Guillén subrayó que: “Compartimos con el mundo los avances que hemos consolidado a nivel nacional para mitigar el cambio climático y promover la educación inclusiva, la producción científica, la salvaguardia y protección del patrimonio cultural y natural, la equidad de género, la libertad de expresión, la inteligencia artificial y también la reducción de las desigualdades sociales”.
Precisamente, en esta edición se aprobó la iniciativa “Decenio Internacional de la Cultura para el Desarrollo Sostenible” priorizando el período 2027- 2036. De acuerdo con lo expresado por la viceministra Vergara, la resolución de reconocimiento destaca el papel clave de la cultura como fundamento de la identidad, la innovación, la memoria, pilar del desarrollo sostenible y respuesta a los desafíos actuales. “Colombia reafirma su compromiso con la justicia climática y cultural, el diálogo intercultural y la cooperación iberoamericana, así como con la movilización de recursos y alianzas multisectoriales para garantizar la viabilidad de este decenio”, indicó la viceministra.
La funcionaria también destacó que, desde la experiencia colombiana, la implementación de las convenciones de la UNESCO relativas a la cultura de 1970, 1972, 2003 y 2005, se traduce en políticas integrales que conectan patrimonio material e inmaterial y vinculan a comunidades, territorios y saberes locales. En este sentido, “hemos promovido la participación de pueblos indígenas y campesinos en la gestión de sitios arqueológicos y museos comunitarios, fortaleciendo la apropiación social del patrimonio y dinamizando las economías locales”, concluyó.