Arte y cultura

La noche de este viernes 3 de noviembre los jurados del Encuentro Vallenato Femenino EVAFE, escogieron como reina acordeonera infantil a Laura Sofía Benitez de Soacha Cundinamarca y en la categoría  compositora reina a la sandiegana Ovetta Jiménez quien destacó con su canción titulada “Rebelde”.

En medio de aplausos y alegría hicieron su presentación las concursantes las cuales derrocharon  talento y experiencia; las más pequeñas sorprendieron con la interpretación del acordeón a los asistentes al evento en el centro Comercial Mayales, mientras que las tres compositoras finalistas que concursaron le imprimieron todo el sentimiento a la canción presentada al jurado calificador.

Laura Sofía Benítez Cabezas, la reina infantil Evafe 2023, tiene 13 años y cursa octavo grado de bachillerato, esta ´cachaca´ ama el vallenato tradicional y comenzó a tocar el instrumento a los 6 años.

“Yo vengo al concurso desde el primer Evafe hace 8 años, he luchado por este título y estoy feliz de haberlo logrado esta noche”. manifestó la niña acordeonera.

En su caso Ovetta Jiménez, la compositora ganadora, es una funcionaria de la Fiscalía General de la Nación, quien se atrevió a hacer una propuesta innovadora mezclando cumbia con el acordeón lo que hizo que su interpretación de la canción Rebelde fuera elegida por el jurado y ovacionada por el público que disfrutó de la primera jornada del festival de las mujeres.

El EVAFE inició con un conversatorio sobre el rol de la mujer acordeonista en la música Iberoamericana y del Caribe, con un panel de destacados expertos como Julio Oñate Martínez, el vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Efraín ‘El Mono’ Quintero, la líder del gremio turístico Cristina Zapata, el editor del Pilón, Oscar Martínez, además de invitados internacionales como Julián Peña, promotor musical de República Dominicana.

Este sábado en el centro Comercial Guatapurí continuará el desarrollo de los concursos, cerrando la jornada con grandes presentaciones musicales y el domingo a partir de las 6 de la tarde, tendrá lugar el evento de coronación de la reina profesional EVAFE, con las seleccionadas que irán a tarima en la Plaza Alfonso López de Valledupar, además habrá muestra musical de las ganadoras en las diferentes categorías, para culminar con el gran show de Ana del Castillo, José Alfonso ‘Chiche’ Maestre, grupos norteños, entre otros números musicales. Esa noche la zona general de la Plaza tiene acceso gratuito, mientras que los que quieran disfrutar del evento con más comodidad están a la venta palcos y zona VIP, para su compra está habilitada la pagina www.ticketeando.com

Arte y cultura Opinión

Por : Gonzalo Restrepo Sánchez

Un monumental Martin Scorsese que a través de un thriller en penumbra sobre la Norteamérica del comienzo de la “Fiebre del oro negro”, nos relata una historia basada en hechos reales cargada de una plegaria sombría, honda y atenuada sobre aquellos seres buenos (el pueblo Osage), y los malos: los bandidos Ernest Burkhart (un Leonardo DiCaprio excelente) y William Hale (Robert de Niro, en la décima colaboración desde que en 1973 se conocieran en “Malas calles”). Al mismo tiempo, el filme muestra el nacimiento del FBI. En la historia, un agente del FBI (un Jesse Plemons para tener en cuenta en los “Oscar”)

Aunque no está de más enfatizar que si el núcleo dramático del filme es ese matrimonio entre Mollie y Ernest, es natural que la puesta en escena se contamine, en el mejor de los sentidos, del latido de lo introspectivo, del valor de la palabra y la mirada, que terminan por asentarse la épica del Western.

En “Los asesinos de la luna”, algo (o mucho) hay de “Shane” (1953), un clásico del Western, en el que se impone el ímpetu de la historia. Una sólida trama que dispone con singular habilidad lo cruel y lo conmovedor. De todas formas, y a mi juicio, Scorsese inicia pues con las premisas del Western, y a partir de la primera hora de proyección, el filme nos seduce, revela y entrevé lo que está por venir. Aquí los resortes del thriller florecen.

Y es que esta trama a través de ese cierta contraposición del antihéroe por concebir una tipificación de individuos moralmente indignos. Por instantes, nos hace olvidar a las víctimas —un aspecto interesante del guion—. Un gesto fílmico que Scorsese maneja muy bien, y que de pronto, asimismo, nos traslada [y reitero] al western, ese género que ayudó a erigir el retrato legendario que los Estados Unidos ostenta de sí mismo, y además, con el designio de descubrir el exterminio que, un grupo minoritario de personas blancas ejecutaron para quedarse con el tesoro de los oriundos de Osage, en tierras de Oklahoma —y que eran puro petróleo—. Todo eso, en pleno periodo dorado de urbanismo y desarrollo.

¡Qué nada! esta detallada y honda historia que nos refiere el maestro —a lo largo de más de tres horas de metraje—, manifiesta una comprensión por la voz de un pueblo comprobadamente silenciado y masacrado. “Killers of the Flower Moon” brinda al espectador por lo tanto, un ejercicio de memoria al olvido misterioso de lo que nos narra la cinta, y no es una aspiración un tanto política. Martin Scorsese aborda su necesidad de contar la historia, a través de una producción gigantesca como un imperativo ético.

No me gustaría terminar mi análisis de este filme, sin hacer una insinuación a Mizoguchi y sus personajes femeninos. Seres completamente depurados y vivos para referirme a Molly —la magnífica Lily Gladstone el corazón de la película de Scorsese—. Santos (1993) afirma que todo el cine de Kenji Mizoguchi despliega “un conflicto clásico entre el giri (las obligaciones contraidas con la familia, la sociedad y el Estado) y el ninjo (o sentimientos personales)” (p. 65). Y Molly es una experiencia de ello.

La cinta (muy norteamericana) mueve sobre todo con su ritmo —medido con la música de Robbie Robertson—, esa brújula con la que el director demanda a los habitantes de las salas de cine a que respire un guion perfecto. Estamos por consiguiente, ante un filme muy personal del maestro Scorsese, logrando darnos una información final a lo acaecido y observado —que no revelaremos para evitar el spoiler.

Como datos cinéfilos bien interesantes, Scorsese congrega a sus dos actores fetiche: DiCaprio y De Niro —ambos con colosales interpretaciones—, al igual que Lily Gladstone. De ellos, observamos cómo se cumplen sus propósitos actorales. También es preciso citar dos créditos importantes: la fotografía de Rodrigo Prieto, y Thelma Schoonmaker en el montaje. Dos elementos para que el filme son un prodigio de síntesis visual y ritmo.

Referencias: SANTOS, Antonio (1993): Kenji Mizoguchi. Madrid. Cátedra.

Arte y cultura


El Encuentro Vallenato Femenino, Evafe, el Festival de la Mujeres, realizó la selección de las concursantes que participarán en diferentes categorías como son: cantantes, acordeoneras profesionales, acordeoneras caribeñas, infantiles y aprendices, además del concurso de compositoras.
Unas 160 mujeres se inscribieron al Evafe considerado como el festival de género más importante de Colombia, que en su octava versión tiene preparado un gran evento que pondrá a Valledupar y al departamento en el radar de propios y visitantes, de todos los seguidores del aporte y el talento de la mujer en el folclor.
En el concurso de cantantes fueron escogidas 14 participantes oriundas de ciudades como Bogotá, Riohacha, Barranquilla, de poblaciones como San Vicente de Chucurí, en Santander; San Estanislao, en Bolívar; departamentos como Córdoba y Norte de Santander, lo mismo que de Maracaibo- Venezuela.
En la categoría de acordeoneras profesionales se seleccionaron 5 semifinalistas que el 4 de noviembre harán dos jornadas de presentaciones y tres de ellas serán las finalistas para coronarse la reina Evafe 2023, en la plaza Alfonso López. Ellas son: Sarid Antolinez, del municipio de El Socorro, Santander; Alma Luz Araújo, de Purísima, Córdoba; Liseth Gamarra, de La Gloria, Cesar; Anny Gulfo, oriunda de Bayunca, en el departamento de Bolívar y Yessika Lorena Zúñiga, de La Guajira.
Sandra Arregocés, presidenta del Evafe, informó que para el concurso de acordeoneras caribeñas se escogieron 3 participantes que disputarán la final el sábado 4 de noviembre en el centro comercial Guatapurí, ellas son: Nikol Peñaranda, Sara Rhenals y Nataly Patiño.
La directiva del Festival de las mujeres, EVAFE manifestó también que en las acordeoneras infantiles se presentó un empate y se seleccionaron 4 menores acordeoneras, quienes buscarán su título como reina infantil Evafe el viernes 3 de noviembre en el centro Comercial Mayales 2; en cuanto al concurso de compositoras se realizará con 3 participantes que enviaron en el tiempo solicitado sus postulaciones con sus biografías, y un video interpretando la canción con la cual se presentarían en el Evafe. La final de este concurso será el 3 de noviembre en Mayales 2. Las escogidas fueron Ovetta Jiménez, de San Diego, Cesar; Neydis Flórez, de Sincelejo y Sandra Camargo, de Sabanalarga, Atlántico.
La modalidad de acordeoneras aprendices no es de concurso por lo que todas las inscritas podrán participar interpretando una canción libre, en total 13 mujeres se presentaron en esta categoría y la Fundación Decuplum será quien escoja a la aprendiz destacada.
 
LANZAMIENTO LLENO EN BOGOTÁ


Este fin de semana, con la presencia de cientos de asistentes se realizó el tradicional lanzamiento del EVAFE en la ciudad de Bogotá, en la discoteca Matildelina, a este sitio llegaron personas de la capital del país y de diferentes partes de Colombia amantes del vallenato femenino, también asistieron miembros de la farándula, periodistas, músicos y directivos de diferentes entidades de la industria musical.
“Fue una noche mágica en la cual nos acompañaron todos los amigos del Evafe a disfrutar de un gran momento en compañía de las gemelas Funez, Sara Rhenals actual reina infantil con su cantante Selena Rhenals, Las Musas del Vallenato, Nueva Generación, cuya acordeonera es Maciel Gómez, actual reina Evafe y la noche fue cerrada con broche de oro con Liliana Geney, la reina de la sabana “puntualizó Sandra Arregoces.

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

Se estrenó en Colombia “El exorcista: creyente”, pero antes de analizarla es preciso hacer un pequeño preámbulo. La película “El exorcista” (1973) basada en la novela de William Peter Blatty, contó con William Friedkin en la dirección. Un cineasta que se definió por no andarse por las ramas a la hora de brindar vibraciones fuertes y que, respecto a esta película fue competente de rodar escenas de pavor tan extremas y hasta blasfemas —la violación con el crucifijo aún no ha podido ser superada—, que ni siquiera hoy día se logran observar en cualquier otro título sobre este género.

“El exorcista” es una obra maestra del género que atrapa por lo actual que sigue siendo, por su original guion —ganador del “Oscar”— y por las actuaciones sublimes de todos sus histriones. Entiéndase Ellen Burstyn como la resignada madre de Regan, la niña poseída o Max von Sydow, el actor que encarnó al padre Merrin. Es más, la película es y sigue siendo todo un fenómeno sociológico —por todo lo que provocó en su momento en temas como las posiciones diabólicas.

Ahora, David Gordon Green extiende pues sus tentáculos a una secuela de “El exorcista” (1973) —un clásico del género de terror— y que merece ser homenajeado por los 50 años que cumple en este 2023, y por ser una de las películas más memorables del reciente fallecido William Friedkin. Y digo merece, ya que esta versión nada que ver con la película ya mencionada por ser un filme que no cumple las expectativas y atributo para tal homenaje.

Además, diría que un mal guion frente a las técnicas del género de terror. Ni rescatando siquiera, a las dos protagonistas del filme de 1973: Linda Blair y Ellen Burstyn (hija y madre en la cinta) y que aparecen al final del filme de Gordon Green. Con sinceridad, “El exorcista” (1973) no se merece esta secuela, donde reitero: nada que ver.

Al volver un poco la mirada a este nuevo título, dos niñas son el principal eje de la trama. Ángela (Lidya Jewett) y su amiga Katherine (Olivia O’Neill) quienes se internan en un bosque colindante al colegio donde estudian para tratar de conversar con el espíritu de la madre de la primera (perdón por el spolier). Y si bien, Gordon Green atina al jugar a través del sonido y el montaje con las expectativas del público en la primera mitad del filme, en la segunda mitad dichas posibilidades desaparecen fraccionadamente. De todas formas, en este llano punto de partida de una nueva narración de posesión demoníaca, al menos, hay una idea que resulta curiosa: la doble posesión que turbará de forma equiparada, a las dos niñas.

No sé hasta qué punto se pueda contrarrestar ambas películas citadas en este artículo, si tenemos en cuenta que una es un ícono de cine de terror, y que la reciente logra apenas los más mínimos momentos de espanto. No hay forma de comparación, pues los sentimientos que llegan al espectador son los que marcan la pauta y ellos tienen la última palabra.

Para “El exorcista: creyente” —y siendo un poco benévolo—, me permite escribir que nos hallamos ante una película imperfecta con algunas buenas ideas y no siempre bien finalizadas. Se compensa que, en un argumento en el que se intenta aproximar a la creada por William Peter Blatty al público actual, lo que sucede es que se rechace el sobresalto por el sensacionalismo obligado, y que poco inquieta al espectador.

David Gordon Green no es un principiante en este terreno. Conoce acerca del cine de terror, sabe intachablemente lo que es “El exorcista” y sabe rodar. Pero en este su reciente filme lo ha ensoberbecido todo: el material de origen, y la coyuntura de representar la película de William Friedkin.

Arte y cultura Opinión

Por Eduardo Santos Ortega Vergara. 

“Nace la poesía en mi tierra, tal como el Guatapurí, y se siente el frenesí, que baja desde la sierra

y mi corazón destierra,  todo lamento y tristeza, teniendo igual  la certeza, que en Chinú tierra de amor,  la poesía es como flor, bello trono de realeza”.

“De amor se llena la calle, y en los patios se confunde, versos que de amor inunde, con pletórico detalle.

A Chinú  traigo del Valle, de la provincia un presente, que en todo Zenú  se siente, versos del amor amor, un cañaguate y su flor, y de  cariño un presente”.

Este es el presente que de Valledupar  traje a estas hermosas tierras, llena de magia caribe, donde se confunden los versos del cantor enamorado con la poesía mística  del campesino labrador de hacha y machete.

Es igual ver y deleitarnos con un juglar de la poesía que  ha librado mil batallas de corazón abierto, donde ha perdido y ganado a verso puro el amor o el desamor; como ver también, el más pequeñin de la camada que le canta al frondoso árbol, o a la ternura de su mágico y favorito oasis de miel.

Hay que ver la calidad de ese semillero, niños entre 4 y 11 años que dicen presente al evento y a pesar  de estar muriendo de miedo, salen a demostrar con coraje de qué  están  hechos.

Experiencia significativa

Hablar con quienes hacen parte de este bello logro, es reconocer que la poesía  es pasión,  Milena Carrasquilla nos dice:

“Volver a ser niña, reir como rien los niños, sentarnos en el piso o en cualquier andén, desordenarnos, correr al encuentro de un abrazo, volver a ver la vida por el cristal por donde la miran ellos, aprender de su mundo, fue la mejor experiencia que se me ha permitido vivir en estos últimos tiempos.

Al amanecer de este nuevo día solo tengo para decir gracias al Semillero Rosita Santos Rodríguez y al Semillero Intercolegial de declamación, gracias a la  Corporación Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas de Chinú, por confiar en mí y en mis compañeras Paola Andrea Sanes González y Dayana Lara Carrasquilla; la responsabilidad de formar a estos niños, niñas y jóvenes en el bello arte de la declamación. 

El balance al día de hoy no puede ser más gratificante: niños felices disfrutando de una tarima, un micrófono, un público.

Siendo ellos mismos, dejándonos ver a todos los presentes sus emociones, venciendo sus miedos y siendo inmensos.

Fue inevitable contener las lágrimas, momentos que uno solo quiere que se eternicen. 

Gracias a los padres de estos niños, sin ustedes estos procesos serían imposibles de llegar hasta donde hemos llegado. 

Ayer hubo 30 niños, niñas y jóvenes ganadores del primer puesto, no hubo segundos lugares, ni terceros, ni cuartos, ni quintos; ayer ganamos todos. Ganó un pueblo viendo a sus infantes ser grandes y majestuosos. 

Ganó un país viendo como sus niños y niñas cultivan paz y hacen patria desde este pequeño territorio donde año tras año nos visitan de todas partes para ver algo que ellos, nuestros visitantes manifiestan, dicen que esto que se vive en Chinú, el arte de la poesía y la declamación es único el mundo.

Mi corazón hoy solo siente gratitud por todo lo vivido y compartido con estos dos semilleros de declamación. 

Gracias y mil gracias por permitirme ser parte de esto”

El inicio

Ayer 12 de octubre comenzó  el XXXI Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas de Chinú y estoy feliz, me disculpo por hablar en primera persona,  pero este es un homenaje que deseo gozarme con todas las ganas.

Si mañana muero, lo haré  feliz en medio de la poesía  y las ganas de más  de estos eventos.

Muchos amigos me acompañan con su aporte  significativo,  sus palabras,  y a través  de la distancia, me dicen presente; los abrazo en la distancia.

Chinú,  la casa grande de la poesía, Gracias.

Sólo eso.

Arte y cultura Opinión

Homenaje

Por: Roque Filomena

Este 12 de octubre se conmemora un aniversario más del fallecimiento del ilustre e inolvidable inmigrante libanés Camilo George Chatme, que a sus 32 años arriba a Fundación Magdalena, atraído por la hospitalidad y el empuje que se vislumbraba en este pueblo de gran emporio comercial y que para la época se erguía como la célebre Esquina del Progreso del Magdalena grande.

Es así como Don Camilo deja atrás el sonar en sus oídos de un típico Mazhar de su natal Jdeideh en el Líbano, para enamorarse de las sonantes notas musicales de un acordeón ejecutado por los juglares que en aquel entonces solían llegar a Fundación para mostrar su destreza en la digitación de este maravilloso instrumento de origen alemán que con su rítmica melodía acompañaban sus cantos de sonadas composiciones donde contaban sus anécdotas,  sus costumbres y sus historias de vida, a la vez que exaltaban el amor y la belleza natural de los paisajes de su entorno y de los que divisaban en sus andanzas donde dejaban notas melodiosas y sus románticas aventuras.

“El turco”, como cariñosamente se le  llamaba al libanés Camilo George por su pasaporte expedido en Turquía, instala entonces en Fundación en el año de 1.944, el almacén ” Casa George” una miscelánea donde vendía toda clase de artículos para el hogar, electrodomésticos y una sección muy especial de venta de discos e instrumentos musicales a los cuales agregó el  instrumento estrella que empezaba a destacarse en esta parte de la región Caribe por sus notables ejecutores, como es el acordeón que le dio vida y realce a lo que más tarde se le denominara música vallenata.

Como buen visionario y el haberse compenetrado con el sentir y la  idiosincrasia del pueblo que lo acogió, tuvo la extraordinaria idea de crear, en el año de 1.950, una sana competencia musical entre los más destacados intérpretes de la música de acordeón, convirtiéndose así en pionero de este tipo de eventos y que hoy se realizan en casi todos los pueblos y ciudades de la costa, siendo el más sobresaliente por su valiosa organización y su importancia a nivel nacional y de gran proyección internacional,  el que se celebra todos los años en la ciudad de Valledupar con el nombre de Festival de la Leyenda Vallenata.

Al tiempo en que se fortalecía comercialmente, Don Camilo George, quién había vivido inicialmente en Salamina Magdalena y compartir su vida sentimental en matrimonio con la dama Cora ” Diosa ” González y habiendo allá nacido sus hijos Kemel y Elías, se establece de manera definitiva en la próspera población de Fundación donde se incorpora socialmente por su amplitud y generosidad, siendo maestro en grado 33 de la Logia masónica y miembro fundador del Club Fundación y del Club Rotario, a la vez en que iba creciendo la familia con el nacimiento de Edgar y  mi querida  compañera liceísta, Miriam.

Su amor por la familia, su carisma y su inagotable espíritu cívico,  se constituyeron en los pilares para colmar de entusiasmo a la ciudadanía fundanense que atendía con alborozo los llamados del inquieto “turco” George para organizar los concursos de acordeón que hacían eco en toda la comarca y que hoy se han irrigado por todas las partes de Colombia donde la música de acordeón, ahora música vallenata, ha llegado en alto grado de popularidad y donde en cada rincón donde se organice un festival acordeonero es como un intangible homenaje que se le hace a Camilo George, el precursor de dichos festivales en el mundo, porque ya sabemos que hasta en Estados Unidos, se vienen realizando año tras año este tipo de festivales.

Por ello, nos atrevemos desde este  artículo, invitar, no solo a la comunidad musical de Fundación y del Magdalena,  sino a sus dirigentes municipales y departamentales para retomar la realización de los festivales de acordeón que merecidamente deben llevarse a cabo en el pueblo donde se originaron, como lo es Fundación, que por eterna gratitud y como homenaje tangible e imperecedero debe llevar el nombre de su ilustre precursor, “Festival Camilo George Chatme”.

Arte y cultura

La organización Guatapurí Producciones  anunció que, desde las 7:00 am de este 6 de octubre hasta las 6:00 pm del 10 de noviembre del presente año, estará habilitada en su sitio web https://www.festivalvallenatoenbandas.com/ la pestaña de inscripciones para todas aquellas bandas en el territorio nacional o en el exterior que deseen competir en el Festival Vallenato en Bandas “Cecilia Monsalvo Riveira”. 

Asimismo, en esa página web pondrán encontrar el reglamento del concurso con los requisitos para participar del mismo, entre ellos: 

1. Las Bandas clasificadas competirán, interpretando los cuatro aires de la música Vallenata, merengue, paseo, puya y son.

2. El concurso será entre las 25 mejores bandas del país y se presentarán en dos escenarios diferentes, divididos en dos grupos, un grupo con trece bandas y un grupo con doce bandas, estas participarán por sorteo a una de las dos locaciones asignadas.

3. Afinación, ensamble e interpretación, puesta en escena, presentación personal, aceptación del público y fidelidad a la interpretación comparada con la obra original.

4. La banda será máximo de 20 personas, incluido el cantante que en este certamen es obligatorio, y el director de la banda.

El evento se llevará a cabo del 14 al 16 de diciembre en tres puntos de la ciudad: Plaza Alfonso López, parque de La Provincia y parque Los Algarrobillos y busca reunir a vallenatos y visitantes, quienes tendrán la oportunidad de disfrutar no solo de los concursos sino también de presentaciones musicales con bandas y artistas invitados. 

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

Estamos viviendo una época de la IA, donde no hay artículo diario de prensa o revista especializada que no reflexione sobre ello. Y metidos en el análisis de “The creator”, la historia se sitúa en el año 2070, donde la humanidad ha cometido la equivocación de dejar que la inteligencia artificial despoje el control de sus sistemas de defensa, y la infortunada consecuencia ha sido una explosión nuclear ha demolido la mitad de Los Ángeles.

Este hecho fracciona al mundo en dos grandes bloques: uno obstinado en eliminar las IA por considerarlas una amenaza para la humanidad, y esa suerte de “resistencia” que está trabajando clandestinamente en un arma que ponga fin a la guerra. “The creator” o “Resistencia” en nuestro medio, podemos decir sin vacilación alguna, que es una obra maestra en su género.

Sin entrar en disquisiciones de qué es una obra maestra, este filme del cineasta Gareth Edwards —con los actores John David Washington, Gemma Chan, Allison Janney, Ken Watanabe— revisita con firmeza y talento las claves de los clásicos de la ciencia ficción “Star Wars”, “Blade Runner”. Y más recientes “Terminator”, “Elysium” o “Distrito 9”.

Y es que “The Creator” toca a un género en riesgo de decadencia, ya que es una epopeya de ciencia ficción de Hollywood que no está asentada en algún videojuego, cómic o un filme que se haya visto. Ahora, esto no alude que la cinta sea totalmente única. Como tal, es un género esencialmente especulativo, y cuya certidumbre está supeditada a los conocimientos científicos sobre los cuales se apoyan sus evidencias. En este contexto, contrasta con la literatura fantástica, que se basa en hechos y pruebas solo supuestos, en cambio la ciencia ficción trata de argumentos científicos o relacionados con la ciencia.

Para entrar en materia, algunas de las particularidades de la ciencia ficción son sus asuntos sobre las utopías, distopías, viajes al espacio, conquista espacial, evolución de los robots, secuelas de una hecatombe, apocalipsis nuclear, realidad virtual o civilizaciones alienígenas. Al mismo tiempo, “The Creator” tiene a su favor la potencialmente demostrada destreza del cineasta Edwards para apuntar un cine de evasión y entretenimiento.

Respecto a película en sí, varias cosas. Primero citaré el crédito en la música de Hans Zinner (cargada de virtuosismo), que se adentra en las narrativas que ofrece el filme, por su funcionalidad a la hora de iniciar una historia, de hacerla florecer y, más abundante aún: acentuar las gramáticas cinematográficas relacionadas con el ritmo y los sucesos en su estructura de montaje.

Con una puesta en escena práctica en la que prima la agilidad, la fluidez narrativa y en la que se pone el foco a partir de la mitad del filme. Las vidas de cada uno de los protagonistas se cruzan, sin que el filme los pliegue unos sobre otros como quien requiere expresar un juicio sobre el determinismo de apariencia. En el caso de la niña Madeline Yuna Voyles que interpreta un papel mucho más difícil que el de sus dos colegas conscientes de ella —intensifica el personaje con una gran capacidad, convirtiéndose en la gran sorpresa de la cinta.

Además, en lo referido al guion, en su conjunto salva bien y desde lo visual su identidad como un espectáculo de acción y ciencia ficción de calidad. La cinta está bien dirigida y, si bien, reitero su argumento no es nada nuevo, consigue conservar el interés a lo largo de su metraje, convirtiéndose en una atractiva sorpresa de la temporada y seguro algunas nominaciones al Óscar. En el tercer acto de la película, si bien, considerase que no hay nada inconcluso, a la postre, todo permite pensar en una segunda parte, pues quedan muchos interrogantes por resolver.

Arte y cultura Opinión

Por: Hermes Francisco Daza

La junta organizadora del Festival Vallenato de la Canción Mariana tiene todo programado para presentar el mejor evento a la comunidad de Los Pondores, corregimiento del municipio de San Juan del Cesar, sur de La Guajira, a turistas y visitantes que durante los dias 6, 7 y 8 de octubre de 2023, llegan a la tierra de gentes trabajadora, hospitalaria y progresista.

Son varias las actividades y concursos que ya se encuentran definidos y aprobados por la organización iniciando el viernes 6 de octubre a las 8:00 a.m. Feria de Emprendimiento, 9:00 am misa de Acción de Gracias en la Iglesia San Francisco de Asís, 11:00 a.m. entrega de credenciales a concursantes y medios de comunicación acreditados, 2:00 p.m. desfile inaugural y cabalgata en las principales calles del corregimiento de Los Pondores, 6:00 p.m. los actos protocolarios, entrega de distinciones a los homenajeados y destacados personajes del pueblo y la región.

Continuando con la programacion del dia sábado 7 de octubre, a las 9:00 a.m. se estará realizando el conversatorio académico – musical, a la vida y obra de los homenajeados Isaac “Tijito” Carrillo Vega y Adalberto Ariño Gámez,  con la presencia de grandes panelistas de la región del pais vallenato Abel Medina, Julio Oñate Martinez y Luis Eduardo Acosta; lugar: “Donde Maria Leon”, seguido un almuerzo típico pondorero a periodistas y directores de los diferentes medios que apoyan a este grandioso festival e invitados especiales; a las 2:00 de la tarde se llevará a cabo la primera ronda eliminatoria concurso de la canción inédita, tema libre, piqueria, y este año se premiará la mejor canción dedicada a la Virgen Maria.

El dia domingo 8 de octubre es la final y cierre del Festival Vallenato de la Canción Mariana,  la actividad programada desde las 11:00 am es la segunda ronda eliminatoria de piqueria, a las 2:00 pm segunda ronda eliminatoria  de la canción inédita, a las  7:00 pm final de los concursos piqueria y canción inédita.

Homenajeados de lujo

El Festival Vallenato de la Canción Mariana este año rinde homenaje a dos grandes y destacados de la música vallenata, Isaac “Tijito” Carrillo Vega y Adalberto Ariño Gámez.

“Para nosotros, para el Festival Vallenato de la Canción Mariana, es de mucho placer destacar y homenajear a estas dos personalidades quienes están escribiendo su historia en la música vallenata; nos sentimos muy satisfechos con este homenaje que le tenemos a Isaac “Tijito” Carrillo Vega y Adalberto Ariño Gámez, el corregimiento de Los Pondores los recibe con mucho cariño, ellos estarán engalanando la tarima, ubicada en la plaza principal, dijo el presidente del Festival Vallenato de la Canción Mariana, Jorge Iván Ariño Calderón.

 Isaac “Tijito” Carrillo Vega, nació en San Juan del Cesar, sur de La Guajira, el 13 de Junio de  1937 a las 12 del dia, en la tradicional calle del Embudo, conocida hoy como la avenida Manuel Antonio Dávila, más exactamente frente donde hoy está la sede del club de Leones “Monarca” de esta localidad.

Hijo de Victor Guillermo Pinto y Ana Basilia Vega de Carrillo; el mayor de siete hermanos. Siendo el primer nieto de la vieja Nicacia Vega (Mamavieja) y el primer sobrino de Senovia Vega; era muy consentido por todos y por ser tan pequeñito, en medio de tanto consentimiento comienzan a llamarle “Tijito” de alli este apodo le quedó de por vida.

Su niñez la vivió en su tierra natal como todos los muchachos de su época, ayudando a sus padres en los quehaceres domésticos (coger agua en el rio Cesar y traerla en burro, cortar leña, vendiendo arepas y dulces). Poco fueron sus estudios pudiendo decir que practicamente es autodidacta.

A los trece años ya hacía versos sueltos e improvisaba sin mucha rima, pero con entusiasmo prometedor. Por eso desde muy joven inició sus composiciones, cuando en su época se sacaban los famosos disfraces, de carnaval; mezclando sus labores diarias con lo que componia, todo el tiempo se le escuchaba tararear alguna melodía.

En  su juventud fue ayudante de albañilería de su padre, después coime de su billar, luego ayudante de un carro tipo chiva o mixto en donde aprendió a conducir el mismo vehículo que tenía  la ruta a La Vega, Corral de Piedras, El Totumo, Los Cardones, Platanal, Guayabal y  Limoncito.

Adalberto Ariño Gámez, uno de los buenos artistas de nuestro folclor vallenato. En 1974, fue uno de los cantantes que participó en un concurso de canto en el marco de la célebre Semana Cultural del Colegio Nacional Loperena, de la ciudad de Valledupar, el cual ganó Rafael Orozco Maestre, Diomedes Díaz fue eliminado.

Entre las canciones que recordamos de Adalberto sobresalen ‘Placeres tengo’ de Hernando Marín, ‘El resto’ de Jaime Isaac Polo, ‘La retirada’ de Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa, ‘La mala vaina’ de Héctor Zuleta Diaz.

Adalberto es hermano de la cantautora Yolanda Ariño Gámez, es primo de Indira De La Cruz Ariño; así mismo, es el padre del periodista ‘Beto’ Ariño.

Indira De la Cruz, miembro de la Junta Directiva del Festival

Espectáculo musical

Viernes 6 de octubre

El Vecindario: Rafael Daza González, Indira de la Cruz Ariño, William Jimenez, Adriana Daza y el Cantauator Robert Oñate.

Sabado 7 de Octubre

Harol Beltrán, Simón Figueroa, Farid Leonardo y el cantautor Aurelio “Yeyo” Núñez Bermúdez.

Domingo 8 de octubre

Jhon Daza, Mono Zabaleta y el cantautor Franklin Moya Ariza.

Arte y cultura Crónicas

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

Murió la educadora y compositora  a quien sus nietos llamaban ‘Chenchita’, dejando una enseñanza de reconciliación, esa que divulgó hace 28 años desde la tarima ‘Francisco El Hombre’ de la plaza Alfonso López de Valledupar. 

La noche del domingo 30 de abril de 1995 la educadora y compositora nacida en Santa Marta, Hortensia Segunda Lanao de Rozo, cuando contaba con 67 años, se convirtió en la primera mujer en ganar el concurso de la Canción Vallenata Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata, competencia que ostentaban los hombres desde 1969, iniciando con el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello.

 Precisamente, sobre la tarima ‘Francisco el Hombre’ de la Plaza Alfonso López, y como lo hacía en sus años de docente, ella dictó en cuatro minutos y 30 segundos la clase que tituló con una pregunta: ¿’Qué hago Señor’? En ese canto puso en primera fila su inmensa tristeza por el asesinato del dirigente político Milciades Cantillo Costa.

 Aquella historia de la canción comenzó, cuenta su hija y fiel compañera Rocío Rozo Lanao, cuando acongojada se hizo el interrogante sobre qué hacer ante la violencia que se adueñaba de Valledupar y la región. Para darle salida a su inquietud en una hoja de cuaderno escribió los versos, a los cuales les fue dando forma hasta que en poco tiempo estuvo lista con su propia melodía.

 La inspiración a esa mujer llena de talento y virtudes, la sorprendió una tarde a comienzos de aquel mes de abril. Desde ese momento fueron saliendo muchas frases llenas de dolor, de sentimiento y de paz que ella supo unir con fe, corazón y lágrimas para que rimaran y al cantarla llevara el mensaje adecuado. Más que todo, la suya era una oración.

 “Al componer la canción, a mí mamá la animaron para que la inscribiera en el Festival de la Leyenda Vallenata. No lo pensó mucho porque era el escenario preciso para dar cuenta de aquel hecho triste. La inscribió y con mucha fe esperó el momento de su selección e interpretación. Cada vez que se cantaba llamaba la atención hasta llegar a la final”, manifestó su hija Rocío.

Tristeza y reflexión

Esa noche vallenata cuando se sabría quien ganaría entre los cinco finalistas del concurso, ella fue vestida de rojo para no estar de luto, como si lo estaban los versos de su canción. Tuvo la serenidad necesaria y volvió a estar llena de fe hasta cuando el jurado le otorgó el primer puesto. Era la primera Reina de la canción en toda la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Ese año se inscribieron un total de 234 canciones.

Después del triunfo, sus primeras palabras fueron para darle gracias a Dios porque su mensaje musical lleno de tristeza y reflexión había logrado el objetivo. Agradeció a los intérpretes, especialmente a Erick Escobar y Nayit ‘Nayo’ Quintero, cantante y acordeonero, respectivamente, quienes supieron darle la medida justa.

La canción da cuenta de aquellos días que se vivían cuando el sol sonreía y la luna brillaba, pero de repente apareció el luto borrando los momentos de felicidad. Todo era incertidumbre, tristeza y miedo. Entonces, la compositora rodeada de la desesperanza miró al cielo buscando la salida de ese camino incierto. “Es mi pueblo, pueblo de mis ensueños, ese que tanto quiero y hoy veo sufrir. Ya no soporto tantas desdichas, las injusticias que hacen llorar”.

El cantante y corista Erick Escobar recordó aquellos instantes. “Hortensia, mujer cariñosa y educadora, llena de grandes virtudes, me confió su canción que narraba un hecho real, donde hacía un llamado a regresar a la paz que se había perdido. El mensaje pretendía desterrar la violencia de este territorio y en ese sentido el jurado copió el mensaje dándola como ganadora”.

 La mencionada canción ¿’Qué hago Señor’? Erick Escobar y Nayit ‘Nayo’ Quintero, y su agrupación ‘La decisión Vallenata’, tres años después la llevaron a la pasta sonora con total aceptación.

 ‘Chenchita’

 Hortensia, quien era madre de siete hijos (Rosalba, Ramona, Rosa, Carlos, Ruby, Rocío y Ricardo Rozo Lanao), a quien sus nietos le decían ‘Chenchita’, al cabo de algunos años decidió tomar los caminos de Dios. Atrás, quedaron esas canciones de realidades y tristezas pasando a convertirse en alabanzas. En el círculo divino puso su corazón. “Desde que conoció el amor de Dios, todos sus versos los direccionó en ese sentido”, anotó Rocío.

 De esa manera, comenzó a componer cantos cristianos como el titulado: ‘Perdón’, donde expresa. “Oh Señor, te amo tanto mi Jesús, el que nos mira con amor, ese eres tú. Yo te pido Padre mío con anhelo, que derrames bendiciones desde el cielo, y nos llenes de tu amor con plenitud. Perdónanos Señor, por permitir que haya errores tan grandes en la tierra. Ayúdanos, mi buen Jesús a discernir tu voluntad y caminar sobre tu senda”.

La historia festivalera reseña que hace 28 años ganó con honores Hortensia, la querida dama noble y buena. De ella quedaron sus enseñanzas como directora de la Concentración Escolar Santo Domingo de Valledupar, la pasión por la música y la poesía.

Al cumplir sus propósitos en el campo de la música y la educación, llegó el momento de la quietud obligada en su hogar, ubicado en la urbanización Oriente de Callejas en Valledupar, hasta que Dios decidió llamarla a su santo reino.

En ese sentido su hija Rocío Rozo Lanao, señaló. “Mi madre siempre buscó desde sus cantos la paz, la alegría y la salvación. En  sus últimos días nuestra ‘Chenchita’, no caminaba, estaba con la mirada casi fija y las palabras en su mente, como queriendo devolver el tiempo, dándole Dios la paz que sobrepasa todo entendimiento”.

Los pasos del destino la tuvieron llena de silencios, con sus años cargados de olvido y solamente a través de su mirada auscultaba a su alrededor, donde era esa reina que en versos dictó desde una tarima la mejor clase musical. Esa clase se cantó ante miles de personas, y lo mejor es que todavía no ha perdido vigencia. “Miro al cielo buscando la salida de este camino incierto para vivir. Es mi pueblo, pueblo de mis ensueños, ese que tanto quiero y hoy veo sufrir”

El destino marcó la partida a sus 95 años de Hortensia Lanao de Rozo, esa dama que dejó su historia cantada donde la tristeza se adueñó de todo ante el último adiós, palabra amarga, pero verdadera, porque por el mundo se cruza como ave de paso. A ella, nos unieron los lazos eternos de la música vallenata, y ahora sin pedir permiso los acordeones lloran cuando una voz a lo lejos pregunta: ¿Qué hago Señor?…