Arte y cultura

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

“Blue Beetle” es una adaptación de un cómic de DC que se estrenó en 2006 (dos personificaciones anteriores del personaje de Blue Beetle surgieron en 1939 y 1964), y tal como lo imaginaron su director Ángel Manuel Soto y el guionista Gareth Dunnet-Alcocer, el engreimiento esencial de “Blue Beetle” como película se corresponde con lo extravagantemente procedente que es: La mocedad de ojos acuosos de Jaime Reyes, y la modo en que se “contagia” con un escarabajo. 

Sin querer imitar a otros superhéroes, este es un filme mexicano que en términos generales se deja ver, es gracioso por momentos y cumple con ciertos clichés del género. Y lo que la hace no verla precisamente como un producto de la industria cinematográfica de Hollywood, son sus diálogos y el uso del spanglish y la divergencia cultural; que hacen que los momentos cómicos de “Blue Beetle” confieran a esta producción mexicana, la película de superhéroes más entretenida del año hasta la fecha. Además, la música (como el bolero) y la evocación de un personaje como Chispirito enclavado en el corazón de todo mexicano.

La historia apenas podría ser más sencilla —sin tantas subtramas—. Jaime Reyes (Xolo Maridueña), un joven universitario regresa a Palmera City, su ciudad natal —futurista— con su familia (inmigrantes latinos), solo para revelar que no tiene perspectivas —y una familia arruinada y a punto de perder su hogar—. Vale destacar en este filme a la actriz mexicana, la pragmática mamá Rocío (Elpidia Carrillo), que confiere al filme esa parte de desparpajo que otorga una vez a este filme, su impronta de mexicano.  Pero también el resto de actores nos hace pensar que estamos frente a una familia mexicana (los Reyes).

Respecto a la villana del filme, la actriz norteamericana Susan Sarandon, quizá sea su punto más indolente, pues no deja de ser esa “mala” que hemos observado decenas de veces antes, y con el hándicap de que su personaje y sus secuaces no destacan en absolutamente nada que no sea imitar al contrario característico del género.

Si bien, podríamos pensar que este tipo de cine está cada día agotándose al máximo, títulos que podemos identificar señalan que sí. Entiéndase “The Flash” y “Ant-Man and the Wasp: Quantumania”. El mega éxito de “Guardianes de la Galaxia Vol. 3” y “Spider-Man: Across the Spider-Verse”. De todas formas, hay itinerarios en pantalla de que la audiencia de películas de superhéroes —aunque sigue siendo extensa—, podría estar entrando en la zona de confort.

Ahora, todo este tipo de cine, tiene ya otro atractivo muy interesante, y es cuando se convierte en engranaje de un multiverso. Pero por otro lado, es dificultoso escapar del sobresalto de que las películas de superhéroes se han vuelto casi que terminalmente saturadas de esa presunción: el destino del cosmos parece depender de casi todos ellos.

A modo de conclusión. “Blue Beetle” parece estar aferrada en algún lugar entre lo que se conoce como el DCEU (una franquicia para filmes más oscuros y valientes del Universo amplio del DC) y el DCU (es decir, franquicia mediática estadounidense y un universo compartido basado en personajes de las publicaciones de DC Comics). No obstante, al igual que la comunidad que representa, la película se destaca por sí sola, presumiendo con vanidad y en voz alta sus raíces mexicoamericanas, y dejando espacio para una legitimidad que enaltece una historia de origen un tanto familiar al crear su propia identidad tan mexicoamericana.

Arte y cultura

Con una alegre caravana, que recorrió la tradicional calle del Embudo,  con música y aplausos, los sanjuaneros dieron la bienvenida a su paisana, la Señorita Guajira 2023, María Carolina  Padilla Durán, quien llegó procedente de Riohacha, luego de recibir la banda y la corona que la acreditan como la representante del Departamento en el Reinado Nacional de la Belleza que se realiza anualmente en Cartagena. 

La Señorita Guajira fue presentada formalmente ante sus paisanos en un acto especial realizado en el Club de Leones, donde demostró sus cualidades y aptitudes que la hicieron merecedora de esa distinción. 

Con porte y elegancia, María Carolina Padilla, de 1.80 mts, medidas 90-64-94,  dueña de un especial carisma, segura y empoderada, salió a desfilar en traje de coctel, vestido de baño y de gala,  arrancando los aplausos de los sanjuaneros que se mostraron felices con la representación de la joven en el Reinado de Cartagena. 

María Carolina Padilla Durán nació en San Juan del Cesar, tiene 22 años y es abogada. Asegura que está feliz con la responsabilidad que asumió de representar al Departamento en el Reinado Nacional de la Belleza, “Me he venido preparando de la mano de la preparadora de reinas Diana Caballero, cuento además con un grupo de personas con las que estoy recibiendo clases  de pasarela, fogueo periodístico y un entrenador personalizado, quienes me acompañan para lograr mi objetivo que es  traer la tercera corona para La Guajira”, dijo la candidata. 

La Señorita Guajira tiene todo listo para participar en Cartagena y cuenta con el apoyo del gobierno municipal en cabeza del alcalde Álvaro Diaz, quien destacó las cualidades de la mujer sanjuanera y anunció el respaldo a la representante guajira. 

El vestuario que lucirá la candidata de La Guajira durante el concurso estará a cargo del diseñador Julio González “Es un diseñador joven, novedoso, me encantan sus propuestas y estamos trabajando cosas espectaculares para resaltar en Cartagena”, manifestó María Carolina, quien nos adelantó que el traje típico será una sorpresa y a través de él rendirá homenaje a las etnias de La Guajira. 

La señorita Guajira llegará a Cartagena en medio de grandes expectativas; sus paisanos ven en ella a la nueva Señorita Colombia; su belleza, su porte y elegancia, su carisma, su disciplina, compromiso y su desenvolvimiento en pasarela son puntos a su favor y los sanjuaneros están seguros que con ella, La Guajira conquistará su tercera corona.

Arte y cultura Opinión

Por: Juan Fernando Gaona Muñoz

Suena la gaita y la flauta de millo, se encienden las velas, las calles se inundan de bailarines cadenciosos al golpe del tambor. Sí señores, es su majestad la Cumbia, que llega con su alegría a recordarnos que como colombianos somos producto de una trietnia, de negros, indígenas y blancos. Así se da inicio a uno de los festivales folclóricos más ancestrales y   representativos de nuestro país: el Festival Nacional de la Cumbia en El Banco, un pequeño municipio anclado en la ribera del río grande de la Magdalena.

Esa ribera grande que cada año se viste de gala para presentar en su imponente tarima fluvial “doce bogas con la piel color majagua y por las noches a los remos le arrancaban un melódico crujir de hermosa Cumbia”, haciendo alegoría a la canción del afamado compositor, gestor y creador del Festival de la cumbia, el ‘Maestro’ José Barros. Cada año, como ya es tradicional, esta bella población del Caribe recibe a lugareños y nacionales para que disfruten de días y noches cargadas de Cumbia, aires de río, cumbiambas y canciones inéditas.

La magia y encanto que rodean a este festival va más allá de su riqueza cultural y folclórica. Esto se debe a su autenticidad y conexión con todas las personas, así como la naturalidad en que se dan las cosas. Puedes ir caminando y en cualquier esquina te encuentras con un grupo de tamboras tocando de la nada y su gente bailando. El pueblo se viste para ello, entienden la trascendencia y así lo viven. Es decir, es un festival de la gente para la gente, una característica que no es muy común en las festividades más conocidas del país.

Y claro que las dificultades han surgido, no todo es color de rosas, ha faltado patrocinios y apoyo de las entidades que deberían abanderar este hermoso género musical. Sin embargo, el orgullo de ser declarado “Patrimonio cultural e inmaterial de la Nación” es una bocanada de aire para salvaguardar la identidad nacional de la Cumbia y otras representaciones folclóricas del río Magdalena.  

La multiculturalidad y valor de nuestras raíces nos invita a seguir exaltando este ritmo de generación en generación para que nunca muera la Cumbia ni el legado del ‘Maestro’ Barros. 

Arte y cultura

Los poetas César González y Wilfrido Rodríguez son los ganadores del V y VI Concurso Departamental de Poesía organizado por el gobierno departamental a través de la Biblioteca Rafael Carrillo Luquez. 

Cumpliendo con la premiaciòn, el gobierno departamental realizó un acto especial para presentar las obras ganadoras que fueron publicadas, “El portal de los árboles” de César González y “ La casa” de Wilfrido Rodriguez. 

“Estos espacios son muy importantes ya que se logra ampliar  el recurso bibliográfico que las bibliotecas deben tener, son  las voces  de nuestros escritores y qué mejor forma que presentarlo y promover la lectura  que a través de ellos. César González y Wilfrido Rodriguez entran a hacer parte del acervo bibliográfico y el recurso patrimonial de la biblioteca Rafael Carrillo Luquez”, dijo Darío Leguízamo, promotor de lectura de la Biblioteca Rafael Carrillo Luquez. 

Wilfrido Rodríguez calificó el concurso como un espacio que permite visibilizar a los escritores de la región, “Mi obra ‘La  casa’ nace de un ejercicio de tres años escribiendo y se fue desvelando poco a poco, fueron naciendo los poemas y los textos y busqué la manera de hilvanarlos y que fuera un solo poema extenso. Me di cuenta que estaba hablando de mi propia infancia”, sostuvo el escritor.  

Para César González escritor del poemario ‘El portal de los árboles’,  los concursos realizados por el gobierno departamental a través de la Biblioteca Rafael Carrillo Luquez, son de gran interés para los jóvenes que vienen escribiendo y están en un proceso de escritura creativa que quieren mostrarse y dignificar procesos artísticos. “A través de la poesía, de los libros, de la pintura y  demás manifestaciones artísticas, las sociedades se transforman”, concluyó González.

 

“Mi poemario  ‘El portal de los árboles’ lo dedico a un ser especial, a mi compañera, que me llevó a ese acercamiento con la naturaleza, a un compromiso menos egoísta. Tuve esos acercamientos que me permitieron lograr una estética pero fue pensado en un lugar, el portal de los árboles que está ubicado entre la biblioteca y la Escuela de Bellas Artes, que me parece un lugar muy especial y a la gente le gusta mucho, llega a tomarse fotos allí, ese fue un lugar de inspiración”, aseguró el poeta. 

El concurso de este año se encuentra en la etapa de revisión por parte de los jurados encargados que pidieron un plazo ante la gran cantidad de escritores participantes. 

El promotor de lectura de la Biblioteca, Darío Leguízamo se mostró satisfecho con la dinámica que han tomado los concursos de Cuento corto y Poesía  no solo para adultos  sino también para jóvenes y niños, toda vez que año tras año se ha notado el aumento de participantes, lo que confirma que en el departamento del Cesar se ha despertado un gran interés por la lectura. 

Arte y cultura Opinión

Por. Eduardo Santos Ortega Vergara  

El talento no se improvisa, fluye desde el sentir más recóndito  que manifiesta el corazón,  se acompaña del amor que regala la tierra, esa tierra natal fecunda que se besa constantemente con las aguas impetuosas del río Magdalena en un idílico y eterno romance.

Entre remolinos de nostalgia, el boga que alegre canta y deja escuchar su pregón en el alma de un pueblo que día a día construye su propia historia de folclor y vida.

Ángella Ramos  se nutre de ese amor, del cantar de ‘El pescador’, con ‘Los sabores del porro’, ella ‘Prende la vela’  y su luz resplandece, como ‘La candela viva’.

Y así  lo dice Ángella: ‘Yo me llamo cumbia’; y con su finura en el canto, con su afinación  y esplendor en los escenarios, esa puesta en escena llena de magia, dice presente.

Dueña de un talento innato, esta prodigiosa mujer fue escogida entre un número  significativo de  artistas colombianas para ser la nueva voz de *’Los Tambores de Totó’*, ese grupo que acompañó  a esa leyenda femenina del canto y la música folclórica del caribe colombiano  y del mundo.

Es un orgullo inmenso, henchido está  el corazón, pues esta gamarrera de cepa, con el corazón anclado en Aguachica representa de manera especial los cantares de una tambora que nunca dejará de sonar, por allá,  en el sur del Cesar.

Marco Vinicio, director musical, le dijo sí  al talento de Ángella Ramos  para que  junto a María José  Suárez, de Mompox Bolivar, sigan llenando de alegría y retumbando las tamboras de amor, paz y alegria por cada rincón del mundo.

Ellas llevan ese gran compromiso, que  no muera este ritmo y ‘Los tambores de Totó’ siga floreciendo con esas voces de particular belleza.

Se esparcen en la rivera los colores, olores y sabor del canto de Ángella para rendirle un tributo a la más  grande…

Gracias Totó, por tanto, por lo que has brindado, por sembrar en huerto fértil la semilla del folclor.

Gracias Ángella,  por responder de manera epecial a este gran compromiso,  sabemos que no serás inferior a esa gran  responsabilidad.

Dios bendiga tu talento y que en cada nota y expresión  musical vaya creciendo la gratitud hacia una mujer inmensamente grande como Totó.

Que la atarraya lanzada a las aguas del río, de tu pueblo Gamarra, salga repleta de amor y bocachicos y nutra al mundo de sabor y canto.

Dios bendiga tu talento, y que el mundo entero entienda el porqué  fuiste la ungida para este maravilloso  reto, por tus calidades, el amor y profesionalismo que le imprimes a lo que haces. Gracias.

Arte y cultura

Artistas, pintores, poetas, escritores, familiares y amigos participaron en un acto cultural para conmemorar el primer mes del fallecimiento del destacado pintor Carlos Julio Márquez, Kjuma, evento organizado por la Alianza Francesa de Valledupar, donde se  destacó su trayectoria artística y sus cualidades como ser humano. 

Durante el acto, se hizo un minuto de algarabia con pitos y aplausos, recordando la alegría y espontaneidad de este artista que vivió la vida como un carnaval. 

El coordinador de la Alianza Francesa, Eric Bernard, entregó reconocimiento público a través de nota de estilo a su familia, seguidamente se proyectó un documental en el que se exaltó la memoria del artista y se reconoció como uno de los más importantes artistas de esta región. 

“Partió Carlos Julio Márquez, el amigo, el irreverente, el contestatario, el temerario, se fue hacia la nada de donde  un día vino a alegrarnos la vida a compartirnos su genialidad, su delirio de vivir, sus extravagancias, pero nos quedó Kjuma y su obra, ese que no morirá jamás ese que estará aquí por siempre, ese que pervivirá a todos los tiempos y será reconocido como el más grande del arte vallenato de  esta época”, dijo al recordarlo, la senadora Imelda Daza. 

Al finalizar se brindó una copa de vino como un homenaje a su vida bohemia, la que compartió con amigos y artistas hasta el final de sus días. 

Arte y cultura

“Somos nuestra memoria,

somos ese quimérico museo

de formas inconstantes,

ese montón de espejos rotos”.

 Jorge Luis Borges

 Por: Giancarlo Calderón

Pararse frente al espejo puede ser tanto un gesto rutinario y automático y superficial, hasta una experiencia existencial: a veces aterradora, a veces deslumbrante, en todo caso reveladora. Puede ser, también, un ejercicio creativo y espiritual. Se dice que el que observa sin juzgar -a sí mismo, a los otros- se acerca al terreno de la sabiduría. Ver, sólo eso. Descubrir, entonces, que todos somos espejos de todos; que de alguna manera todos somos los mismos. Distintos cada uno, pero los mismos. Ver al otro, con detenimiento y curiosidad, es verse a sí mismo: es estar frente al espejo. Pintar al otro es pintarse a sí mismo.

Al mirar este trabajo – este abanico de espejos diversos -, al apreciar cada uno de estos dibujos, muchos recortados y convertidos en retratos singulares, se reivindica otra idea paradójica: no existe en el mundo nada más serio que un niño jugando. “Se necesitan muchos años para volverse joven”, dijo en una de sus audaces frases Pablo Picasso. Aludía, por supuesto, a la posibilidad real de ser libre. En el arte se es libre cuando se mira y se crea sin reparos ni prejuicios. Libre: como los niños jugando.

Pues este es un trabajo serio. Hecho con una enorme dignidad y un gran respeto por el oficio creativo: dibujar, borrar, armar, desarmar, recortar, pegar. Y  hecho, además, con un esmero y un ¿cariño? Sí: es un trabajo repleto de cariño; de aprecio por lo minucioso, por la construcción laboriosa y paciente.

Con base en el trabajo manual, retomando técnicas del collage, el artista busca armonía en lo imperfecto, en lo deforme, creando una especie de caos ordenado: un nuevo orden. En una suerte de rompecabezas inexacto, con dibujos fragmentados en dos o más partes, y a veces acompañados con papeles de colores o retazos de viejos libros escolares, o servilletas del café frecuentado, fue formando, en distintos días de distintos meses, estas pequeñas obras invertidas, quebradas, asimétricas, y a la vez justas y equilibradas.

Un artista, además de un eterno niño, suele ser un cazador: observa, merodea, está atento, con tranquilidad, hasta que aparezca entre la hojarasca un brillo. Éste, a veces, aparecía en los cafés, en la conversación callada con desconocidos; o en el taller, o en cualquier noche de tertulia. También en la charla afectiva con los recuerdos y las remembranzas: modestos homenajes a sus padres, a sus amigos, a algunos colegas. Todos son ahora los espejos rotos que componen este valioso trabajo artístico.  

Para cerrar: ¿Para qué sirve todo esto? ¿Para qué sirve el arte? ¿Para qué sirve, por ejemplo, este libro? La respuesta, en términos prácticos, puede ser demoledora: para nada.

Ante el probable limbo que deja esa respuesta, citemos otra vez al autor del epígrafe de este texto. Cuentan que alguna vez le hicieron una pregunta, tal vez con la intención velada de desaprobación: “¿Para qué sirve la poesía?” Y él Respondió, con su humor serísimo, con más preguntas: “¿Para qué sirve un amanecer? ¿Para qué sirven las caricias? ¿Para qué sirve el olor del café? ¿Para qué sirve?”

¿Para qué sirven estos espejos rotos de este trabajo esmerado? Pues para nada, y también para todo.

 *Este texto es la presentación del libro ‘Frente al espejo’, de José Luis Molina. Lanzamiento: viernes 11 de agosto (2023). Hora: 6 p.m. Lugar: Auditorio principal de la Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez. Valledupar, Cesar.

Arte y cultura Crónicas

El 1 de diciembre de 1998 es elegido “El mejor acordeonero del mundo”

 Por Hermes Francisco Daza

Israel Romero Ospino, ofició por un periodo de 16 años como presidente ejecutivo del Festival Cuna de Acordeones de su pueblo natal Villanueva, La Guajira.

La vida musical de Israel Romero ha sido exitosa debido a su empeño y dedicación a la música. Este hijo de Escolástico Romero y Ana Antonia Ospino, ‘La Nuñe’, quinto entre nueve hermanos, empezó a los 12 años cuando sus dedos sacaron las primeras notas de un acordeón y desde su paso peregrino por las aulas del colegio Santo Tomás, todos lo recuerdan como un muchacho jovial, tímido, de espíritu sociable y de una enorme capacidad solidaria.

Muy temprano se despertó en él una desmesurada admiración por los sagrados motivos religiosos, hasta el punto que de por sí, su presencia en la iglesia se adivinaba consuetudinaria.

De esta manera viéndolo tan devoto y entregado a la acústica sagrada, el padre Armando Napoleón Becerra, lo hizo acólito. En varias ocasiones cuando al carismático sacerdote le iban diciendo que veían a Israel tocando el acordeón donde la vieja ‘Pola’ o donde Silvia Saurith, al día siguiente dibujando una amplia sonrisa entre los sonrosados labios, cuadrado militarmente en mitad del atrio de la iglesia esperaba a ‘La Nuñe’ diciéndole que cuidara al muchacho que “se va a perdé y no va aprendé ná”.

En realidad, ya para el nobel acordeonero, el estudio constituía un viacrucis, ya que éste estaba intrínsecamente ligado a su artística debilidad, el acordeón. Ese entorno psicológico y ese devorante dualismo entre el arte y el estudio, hacía de sus vivencias no una aventura, menos una faena toreril en su tránsito existencial, todo lo contrario: integraba su ideario de vida, de ilusiones de proyección hacia soñadas y positivas metas progresistas, y ese eterno confluir de emociones, esa dramaturgia laberíntica; por fin había encontrado en el acordeón, la piedra filosofal de su razón de vida, la razón de desinflar ese cúmulo de sensaciones, de amores inconfesados y de frenéticos y alocados recuerdos de la mimosa lumbre campesina.

 Lo marcaron las parrandas

Con el trasegar por el entorno de su tierra querida las parrandas se hicieron interminables con la perennidad que tienen las cosas buenas en el tiempo y en el espacio para la memoria colectiva de los pueblos; de esas gentes eternizadas en sus costumbres, que aman, viven y sueñan mientras devoran un pedazo de luna pobre.

Cuando a Norberto, su hermano lo invitaban a una parranda, Israel lo seguía, convirtiéndose en su ángel tutelar; y cuando se daban los consabidos descansos y los avinagrados contertulios caían en un calamitoso estado de somnolencia, Israel tímidamente tomaba el acordeón, y apretujándoselo entre el pecho, comenzaba a sacarle la melodía, la fuerza de la herencia llamaba a sus instintos musicales, aflorando como una planta al recibir los nutrientes de la madre tierra.

Al ser Norberto Romero invitado a realizar las pruebas en Medellín con el fin de grabar un disco, le comentó a Juan Carlos ‘Cao’ Mendoza, que pensaba llevarse a Israel con el propósito de que grabara un sencillo para la casa Codiscos. Al final se lo llevó y cuando los directivos de la empresa discográfica le hicieron las pruebas y sus ojos lograron captar ese singular y armonioso digitar, ese malabarismo sollozar de notas, quedaron petrificados y maravillados. Entonces le dijeron que trajera un cantante para grabar un disco de larga duración de esa época, año 1975.

De esta manera graba acompañado en la voz de Daniel Celedón Orsini, y de esos floridos tiempos son las canciones: ‘Amanecemos parrandeando’ y Versos del alma’, verdaderos sucesos discográficos.

Después de haber superado esa etapa artística y juvenil cuando el mundo despierta en su evolución absoluta en plena era de las sofisticadas computadoras, los grandes descubrimientos, la galopante carrera armamentista que deshumaniza al humilde pensador y el siniestro y apocalíptico hongo nuclear, nos condena a vivir soportando sobre nuestras cabezas la eterna espada de Damocles, Estados Unidos, teniendo como aliado a las computadoras, distingue a Israel Romero Ospino como el mejor acordeonero del mundo.

Israel, el famoso ‘Pollo Irra’, siempre ha conservado su timidez, una timidez artística, fruto de su inmaculada religiosidad. Se considera un perfeccionista innato, su estilo es original, creativo, recursivo, elegante, con esa sofisticada picardía y ese aureolado fuego afrocaribeño, en esa perfectísima euritmia de encantos y uniformes sonidos delirantes jacarandosos.

Dentro de su timidez conserva una enorme solidaridad hacia sus colegas; siente admiración por ese otro monstruo del acordeón, Alfredo Gutiérrez Vital, por su perseverancia dentro del medio artístico vallenato.

Israel, en cada interpretación brinda la conquista de un amor, las ilusiones y las necesidades del cándido enamorado, que recuerda en cada nota al amigo de sus primeros juegos infantiles; esas cosmogonías de un nuevo ser, de un hombre inolvidable y trascendental para una música constituida en razón de ser vivencias y opinión de sus reverentes e incondicionales adoradores.

Este importante acordeonero terminó sus estudios de bachillerato en el colegio Santo Tomás, viajó a la ciudad de Barranquilla a concluir sus estudios universitarios donde contrajo matrimonio con Esperanza Lafaurie y de cuya unión nacieron tres hijos: Israel David,  y las mellas July y Sindy.

 Años dorados

El Binomio de Oro sigue innovando y “dando buenos ejemplos” en el vallenato, uno de los grupos musicales más grandes de Colombia y de América Latina.

El 16 de junio de 1976 nace el: Binomio de Oro; el primero de octubre de 1981 es su primer concierto en el Madison Square Garden; el 1 de diciembre de 1998 Israel Romero Ospino es elegido “El mejor acordeonero del mundo”; el 11 de junio de 1992 muere su cantante estrella Rafael Orozco Maestre en la ciudad de Barranquilla; en septiembre de 1993 se lanza el nuevo “Binomio de Oro de América”; en el mes de octubre de 1996 su grupo “Binomio de Oro” recibe doble disco de platino, y hasta ahora sigue con sus tendencias musicales y proyectándose ante el mundo, algo que está dentro de sus características. Esa es tal vez una de las razones más fuertes para el triunfo de Israel Romero Ospino, en su larga vida musical.

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

Con un “Oscar” casi que adelantado diría sin exageración alguna, el actor Cillian Murphy (que fue el psicótico Espantapájaros en el primer Batman de Christopher Nolan) protagoniza “Oppenheimer”, del mismo director. Cinta que relata la historia del físico estadounidense Julius Robert Oppenheimer, famoso por ser el creador de la bomba atómica. La cinta está basada en el libro —ganador del Premio Pulitzer— “Prometeo americano: El triunfo y la tragedia de J. Robert Oppenheimer” de Kai Bird y Martin J. Sherwin. Lo primero que se me ocurre decir, y queriendo acercarme a las declaraciones del cineasta Paul Schrader (“Taxi driver”, 1976, “La última tentación de Cristo, 1988) es la mejor y más importante película de este siglo.

Y lo digo sin exageración alguna. El cineasta Nolan ha procurado en su narrativa un tono equilibrado a la manera y forma en que se ha desarrollado la radiografía de un personaje sorprendente —fue portada en la revista “Time”—. Un personaje que en el actor Murphy su mirada, su expresión y sus aspavientos nos entrega toda una psicología de un científico. Y por otro lado, el asunto de la física cuántica. En el albor del siglo XX, ya estaba dispuesto que la luz del sol y las estrellas tenían su principio en algún tipo de energía atómica. En 1899, el geólogo estadounidense Thomas Chrowder Chamberlin concluía que los átomos eran “depósitos de enormes energías”. En las cuatro primeras décadas del siglo XX las bombas atómicas solo se localizaban en las páginas de algunas revistas y algunas novelas del género, como “La liberación mundial” (1914), de H.G. Wells, o “La Tierra permanece” (1949), de George A. Stewart. Desde entonces, la ciencia-ficción ha permanecido muy identificada con la amenaza de un holocausto nuclear.

Una de las primeras cosas que salta a la vista en esta cinta, es cómo el director Christopher Nolan produce una narrativa tan personal, no solo en su desahogo visual, sino asimismo en su propuesta dramática arropada por una música acorde a su ritmo sobre una historia del pasado, pero cargada de la zozobra e incertidumbres de nuestros días sobre estos temas de guerras nucleares. Con una cámara firme, el cineasta Nolan nos arrastra al otro lado de “la estación” (metafóricamente hablando) desde y donde podemos vislumbrar al ser humano través de un plano o contraplano, sin que sea un simple encuadre.

Tres horas de duración que no se sienten ni fastidian por dos razones. El asunto moral que se plantea en diversos planos de la vida misma: el profesional y personal en Julius Robert Oppenheimer —judío de nacimiento y de afinidad hacia el comunismo—, y sobre todo que una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial e iniciada la Guerra Fría, la rivalidad de los Estados Unidos con la Unión Soviética tuvo como repercusión la caza de brujas contra los supuestos comunistas —el denominado macartismo—. La otra razón: la relacionada con la bomba atómica, las dudas y las derivaciones morales y éticas que proyecta toda esta exploración en la física cuántica.

Cuando Oppenheimer pasó a liderar al conjunto de científicos, en el Proyecto Manhattan ubicado en el desierto de Nuevo México, que desembocó en el lanzamiento de la bomba atómica; nos imbuimos más en el asunto del personaje de marras al lado del resto de personalidades científicas. Para un conocedor [o no] de este asunto: Strauss (memorable Robert Downey Jr.). Además, del general Groves (Matt Damon), y los científicos que lo acompañaron, hasta el mismísimo Albert Einstein (Tom Conti) son personajes que permiten observar y confrontar los motivos en la mente de Oppenheimer —con un gran acierto y relevancia en el guion.

Al insistir en la función narrativa de la que escribía al comienzo de este artículo, se mueve con extraordinario rigor —a pesar de la gran cantidad de información que se ofrece—, en los ámbitos de la física cuántica, por supuesto la política, la protección nacional, y con mucha claridad cinematográfica (Nolan utiliza el blanco y negro y el color en sus saltos del presente al pasado). Asimismo unos diálogos que impulsan a seguir viendo esta obra maestra. En este sentido de la gramática cinematográfica y ante la ausencia de una linealidad narrativa, el montaje a modo de intriga —acumulativa—, plantea un tono de thriller, para que el habitante a la sala de cine no aparte la mirada de la pantalla.

La película deja muchas ideas rondando en la mente sobre la guerra y el mismo ser humano frente a ella. En este sumario de resubjetivación, la globalización económica —y cultural— debe conceder sobre todo a las nuevas generaciones con varias fuentes y narrativas epistemológicas. La idea es que esta diversidad de narrativas y sentidos epistemológicos, deben marcar en los jóvenes el inicio de un proceso de transformación moral mediante el cual se busca rehacer la imparcialidad. Y eso nos deja como corolario “Oppenheimer”, de Christopher Nolan. Porque quizás el cine sea —por encima de todo lo demás—, una originaria idea de recordar o representar las ofuscaciones de épocas pretéritas que jamás resurgirán más allá de pedazos episódicos o de los aparentes ensueños traídos por lo que siempre recordaré como el celuloide.

Arte y cultura

Desde el 1 de agosto y hasta el próximo 15 de octubre, estarán abiertas las inscripciones para todas las mujeres que deseen participar en las diferentes categorías del Encuentro Vallenato Femenino – EVAFE (El Festival de las Mujeres).

 “Este año el concurso de las acordeoneras incorporará los sonidos del bajo y la guitarra lo que llevará a un siguiente nivel el proceso de visibilización para las mujeres que la Fundación Decuplum ha venido haciendo desde hace 8 años” informó Sandra Arregocés, presidenta del evento.

 Las inscripciones se realizan a través de un link que se puede encontrar en las redes sociales de la fundación Decuplum y de EVAFE donde también encontrarán los requisitos de participación; todas las preguntas que tengan las aspirantes las podrán hacer a través del whatsapp 3013381169.

 Las interesadas en participar podrán inscribirse en las categorías Acordeoneras profesionales, Acordeoneras infantiles, Acordeoneras caribeñas, Acordeoneras aprendices  y Cantantes.

El Encuentro Vallenato Femenino – EVAFE, se realizará del 3 al 5 de noviembre y es un proyecto apoyado por el Ministerio de Cultura a través del Programa Nacional de Concertación Cultural, la Cámara de Comercio de Valledupar, la Gobernación del Cesar entre otras entidades privadas.