Crónicas

Una historia con trazos fijados en la sinceridad de una mujer que lo conoció en toda su dimensión y es el fiel testimonio al lado de sus hijos.

 Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

 “Uno se muere cuando lo olvidan”. Esta frase dicha frecuentemente por el pintor Jaime Molina Maestre, no se ha cumplido porque su nombre y su obra siguen metidos en un canto y en el corazón de su familia. Además, al mirar el logosímbolo del Festival de la Leyenda Vallenata está presente su eterna creatividad.

En esta exaltación del artista que tuvo la virtud de pintar el entorno de la tierra de los acordeones y toda su esencia, aparece su esposa Alma Rosa Torres Araújo, quien por primera vez después de 45 años de su partida se confiesa y cuenta detalles inéditos al lado del famoso pintor, su gran amor.

 Comenzó diciendo. “Lo conocí en el centro de Valledupar. Caminaba con mi hermana mayor Amelia y Jaime iba saliendo del Café La Bolsa, de propiedad de Francisco ‘Colís’ Botero, donde exponía sus caricaturas. Entonces, le dijo a mi hermana que yo le gustaba. Era muy niña cuando él se fijó en mí”.

 Con los recuerdos a flor de piel siguió contando, “Cuando llegamos a la casa le dije a mi mamá (Adelina), que en el centro un señor le había dicho a mi hermana que yo le gustaba; Así pasó”.

En medio de esas añoranzas, no pasado mucho tiempo, vino el episodio donde se aplica el dicho que la insistencia vence lo que la dicha no alcanza, y ella aceptó ser el amor de Jaime Molina. Sin una palabra más, ni una menos, dijo: “Lo acepté al conocerlo bien. Yo tenía 16 años y Jaime 44. Me llevaba 28 años. De esa unión nacieron Jaime y Victoria Antonia, las dos estrellas que iluminan mi vida”.

 La proeza del sentimiento la hizo pintarlo de pies a cabeza. “Jaime fue un hombre con una integridad a toda prueba. Supo ser buen amigo, inteligente, tímido, pero cuando tomaba licor era muy elocuente. Le gustaba la poesía siendo un declamador excelso”.

 A su vez destacó su dedicación a la caricatura como un hobby. También  trabajaba la publicidad y la propaganda para los políticos, hacía afiches, pasacalles, calcomanías, marcaba los diplomas para los colegios y restauraba imágenes, entre otras actividades que le alcanzaba para sacar adelante a su familia.

 El hijo de Camilo Molina y Victoria Maestre, el hermano de Álvaro y Elina, quien había nacido en Patillal, corregimiento de Valledupar, el domingo 7 de marzo de 1926, logró su propósito en el campo del amor, pero la vida se le agotó a los ocho años de estar unido a Alma Rosa.

 Siguiendo sus pasos

 Ella quería seguir hablando, pero le concedió la palabra a su hijo Jaime, quien ha seguido los pasos de su padre. “Mi papá era un pintor con muchas habilidades. El paisaje urbano  y la publicidad abundan en su obra, pero lo más fuerte era la caricatura política. Tenía una visión crítica de la época y además lograba parecidos impresionantes con los personajes retratados”.

 Jaime, hijo, desde que tuvo uso de razón se inclinó por el dibujo tanto que estudió publicidad y diseño. “Siendo muy niño dibujaba y mi mamá me apoyaba con los materiales. Ya de adolescente fue sencillo tomar ese camino donde he podido sobresalir”.

 Enseguida hizo un análisis certero. “Es un hecho curioso, la gente de ahora no conoció a mi papá, pero lo sienten cercano por la canción del maestro Rafael Escalona. Todos se identifican con ella, sienten como propia la vivencia de la amistad descrita en esa elegía”.

 A Jaime Molina Torres, cuyo llamativo nombre de su correo electrónico es: “recuerdoquejaimemolina”, se le mostró una caricatura que él hizo en el año 1997 y donde pintó a Consuelo Araujonoguera, a Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, los creadores del Festival de la Leyenda Vallenata; con la emoción a todo galope expresó:“Debo confesar que no recordaba esa pieza hasta cuando me la mostraron. Me sorprendió gratamente el  nivel y el trazo mostrado en esa época. La caricatura es un homenaje a lo que hacía mi papá”.

 El adiós de Jaime Molina

 Alma Rosa Torres Araújo continuó llena de semblanzas sembradas en su corazón y contó las últimas horas del pintor. “El 8 de agosto de 1978 él estaba bien, pero de repente se le presentó un fuerte ardor en el estómago. Lo atendió el doctor Marcelo Calderón, quien lo remitió para la Clínica Valledupar. Allá, siete días después murió siendo las seis de la mañana”.

El hombre que quedó enmarcado en un canto vallenato con nombre propio, dejó sus inconfundibles trazos y una querida familia por quien luchó para darles un mejor vivir, como se lo había prometido a su joven amor. La tristeza no solamente quedó sola, sino con la marca del olvido porque aquellos amigos de parrandas se evaporaron lentamente hasta no quedar ninguna señal.

Alma Rosa lo recalcó y con el corazón en la mano recordó esos instantes difíciles, “En aquellos días todo cambió y la lejanía de sus amigos fue notoria, pero gracias a Dios apareció Franco Felizzola, ahijado de Jaime, quien me puso a trabajar en su librería Distribuidora Bibliográfica. Después llegó un alma de Dios, Hernando Molina Céspedes, primo hermano de Jaime, quien apoyó los estudios de medicina  de mi hija Victoria, en la Universidad Libre de Barranquilla”.

Las lágrimas aparecieron y enseguida con las remembranzas dando vueltas en su memoria, dijo: “No fue fácil porque mis hijos muchas veces no tenían ni para comer, pero conté también con mi mamá Adelina, que en la gloria esté, quien me cuidaba a mis hijos para yo salir a trabajar. Dios es grande y no abandona a sus hijos”.

A Alma Rosa Torres, la mamá de los herederos del talento del pintor Molina, le tocó inventarse mil formas de subsistir y de pintar el futuro, sin haber tocado nunca uno de esos pinceles, pero convencida que sobre el lienzo de la vida estaban los colores del amor hacia los suyos.

Bella elegía vallenata

Ha pasado casi medio siglo y sigue latente aquella historia cuando el pintor Jaime Molina Maestre, puso una condición al decirle al maestro Rafael Escalona Martínez, sobre el primero que muriera al otro le correspondía sacar un canto o hacer un retrato.

El compromiso le correspondió al maestro Escalona, quien hizo la canción ‘Elegía a Jaime Molina’, pocos días después de su sepelio, siendo grabada en el año 1981 por Poncho Cotes Jr. Después lo hicieron Gabriel Romero, Ivo Díaz, Carlos Vives, Penchy Castro y Alex Ubago, entre otros.

El tiempo no ha podido borrar los trazos del pintor patillalero que aparecen suspendidos en el caballete del ayer, donde está el retrato de Alma Rosa, aquella mujer que adornó el más grande espacio de su corazón…

Crónicas Destinos

Por: Hermes Francisco Daza

 El Totumo, corregimiento del municipio de San Juan del Cesar, sitio turístico en el sur de La Guajira, lleno de gente amable, cultura, belleza y su hermoso balneario, celebra su edición número 38 del Reinado Juvenil del Turismo los días 18, 19 y 20 de agosto con la participación de candidatas de la mayoría de los municipios y corregimientos del departamento de La Guajira.

Balneario El Totumo

Este año la reina anfitriona es la digna representante de la mujer Totumera, Gleis Correa Guerra, de 19 años, estudiante del primer semestre de Trabajo Social en la Universidad de La Guajira; quien, con su alegría, elegancia y ternura , promete que la fiesta será inolvidable para que propios y visitantes gocen hasta el último momento con la programación que durante los tres días han diseñado los organizadores del reinado del 2023.

Una de las principales características de este evento es la hospitalidad y la amabilidad de su gente, ya que El Totumo recibe a decenas de visitantes en la celebración de sus tradicionales fiestas culturales y el Reinado Juvenil del Turismo, que anualmente se celebra en este mes de agosto. 

Fachada de entrada al pozo

Los organizadores y los Directivos del certamen tienen asegurados las premiaciones para la reina ganadora, la virreina y la princesa y de igual forma para el concurso de danzas folclórica.

Todos los actos se concentrarán en el Centro Recreativo Comunal, desde hoy viernes 18 de agosto; iniciando con el rompimiento de nombre, eventos deportivos (cuadrangular de fútbol con los clubes de los corregimientos de Villa del Rio, Hatico de los Indios, Guayacanal y el anfitrión El Totumo; jornada recreativa organizada por la administración municipal, recibimiento de las candidatas de Maicao, Melany Patricia Altamar Ariza, de Fonseca Jhendrys Naileth Amador Araujo, de Carretalito corregimiento del municipio de Barrancas Ana María Bassa Riveira y la inauguración de las Fiestas Culturales y Reinado Juvenil del Turismo versión 38, que estará a cargo del alcalde del municipio de San Juan del Cesar Álvaro José Diaz Guerra, la coronación de la reina anfitriona y el coctel de bienvenida por parte del comité organizador del evento.

Pintura tradicional en el kiosko

Mañana sábado 19 de agosto, se realizarán eventos deportivos, ciclismo, desfile de Barcazas,  en el Balneario Turístico El Pozo, presentación de comparsas culturales, maratón, presentación de las candidatas en vestido de baño y fantasía, baile popular en el centro recreativo comunal (Grupo Vallenato de John Daza y Jossie Camelo).

Para la final el domingo 20 de agosto, la programación arranca con serenata de cumbiamberas, desfile de las candidatas en el Balneario Turístico El Totumo, almuerzo típico con las candidatas y el jurado calificador, la final del cuadrangular de fútbol, desfile de carrozas, presentación de danzas culturales, presentación de las candidatas en vestido de baño, fantasía y de gala, elección y coronación de la nueva soberana del Reinado Juvenil del Turismo 2023-2024.

El kiosko de el balneario

Toda esta programación la disfrutarán  los miles de visitantes que llegarán al corregimiento durante los tres días en medio de la alegría y hospitalidad de los habitantes de El Totumo ubicado entre las estribaciones de la Sierra Nevada y el río Cesar.

La Junta Directiva del 38 Reinado Juvenil del turismo presidida por su director ejecutivo Luis Rafael Fragozo Córdoba, Mónica Rodriguez Oñate vicepresidenta, Anyis Paola Rodriguez secretaria general y Elver Córdoba Rodriguez, asesor. 

Han sido 38 años de duro y arduo trabajo que han llenado de satisfacción no solo a los organizadores por el éxito alcanzado en cada edición, sino en cada participante que durante todos estos años ha visitado el lugar contagiándose de la alegría y espontaneidad de su gente y ha tenido la oportunidad de disfrutar de la programación deportiva, cultural y musical que se ofrece en este tradicional evento. 

Los concursos de belleza y las jornadas deportivas hacen de estas fiestas la más atrayentes y renombradas en esta época, “El Totumo y su turismo por la integración y cultura de nuestros pueblos” …Te espera.

Crónicas Opinión

“El Cuento de Pedro”

Por: Pedro Norberto castro Araujo 

Es fácil perder la vida en un abrir y cerrar de ojos. Muy a pesar de que  cuando transitamos en ella nos encontramos con espinosos senderos de pendencieros baches en un camino largo en el que eres maestro y alumno: unas veces te toca enseñar y siempre nos toca aprender, en ese trasegar es importante tener amigos que a la vez sean espejo y sombra: el espejo nunca miente y la sombra nunca se aleja. Un sabio sostenía que la vida está llena de incertidumbres por ello antes de obrar debemos calcular con exactitud cuál será el mejor paso y así evitar tropiezos y caer.

Fungí como Cónsul General de Colombia en Roma durante varios años, mi circunscripción abarcaba las regiones de Lazio, Umbría, Toscana, Sicilia, Cerdeña y Calabria en Italia además la de  darle abrigo a los connacionales residenciados en los países de Grecia y Malta. En mis labores con la comunidad hicimos alusión al Carnaval de Barranquilla, en una mágica tarde de disfraces y fantasías se  realizó el magno evento llevando carrozas y comparsas por los foros imperiales ubicados entre el Coliseo Romano y el monumento del Victorio Emanuel. Esa tarde me rencontré con una joven vallenata que hace muchos años no veía, ella con raíces en la ciudad de Rómulo y Remo,  hecho que motivó mi espíritu para abrazar el sentimiento de la amistad y reencontrarme con paisanos y compatriotas residentes en la encantadora ciudad. 

Marco Liguori, eminente médico internista  con especialidades en diabetes y farmacología  trabajó por muchos años al servicio de la ciencia aportando sus conocimientos a la humanidad desde sus frentes de batalla y trincheras ubicadas en los hospitales más importantes de Italia. Atado sentimentalmente con Leo Aaròn, una berraca cañaguatera, quien le entregó su amor y encanto, fue por años su compañera de vida y estuvo a su lado sus últimos años. El no conocía a Colombia pero en los encuentros con él lo hicimos soñar en busca de encontrar y conocer las raíces de su esposa, complaciente, hizo volar su imaginación hacia las cosas lindas que tiene nuestro país. Tanto que para cristalizar su amor, me pidió que como representante de los colombianos en esa república le entregara en el altar a su compañera de vida y a quien previamente de rodillas había pedido en matrimonio. Complacido, el día acordado recibió de mis manos en el altar  a su dulce y abnegada esposa, digna representante de la  integridad y honorabilidad de la mujer vallenata quien nunca le falló  cumpliendo a  cabalidad el juramento brindado ante Dios de estar ligada a él hasta el fin de sus días.

Marco era afectuoso, cálido y complaciente, dulce con Pepe, mi hijo, quien apenas balbuceaba. Al encontrar su pensión voló y voló en busca de algo que allá no hay: La calidez de un hogar, ello lo motivó a radicarse en Valledupar, eran muchas las ideas y esperanzas, tantas que la vida no le permitió realizar, quería diagnosticar y ayudar al necesitado vallenato, gestionó para montar su consulta gratuita, pero los trámites gubernamentales opacaron su buen aliento, construyó en memoria de su madre una mansión de frente a la sierra Nevada “Villa Libia” , donde al levantarse recibía la brisa fresca del Guatapuri y la calidez del sol de oriente, decorada con atardeceres luminosos y  adornada con un mágico horizonte de múltiples trazos, en un cielo estrellado con multiplicidad de colores que atraen la luna llena que ilumina las noches, convirtiéndose en silencioso testigo y cómplice del cristalino amor , sellado hasta la muerte, de un italiano con una vallenata raizal. 

Con Marco habíamos hecho un compromiso, le enseñaba la lengua  castellana y él a Claudia y a mi, nos enseñaba el italiano, en su escaso acento aprendió vocablos, frases y palabras en español, que atadas en su memoria fue soltándolas hasta comprender el acento vallenato que nos identifica. 

La vida en Valledupar fue muy corta para él, la muerte tocó sus puertas a temprana estadía, su vida en el Valle del Cacique Upar estuvo nutrida de afecto y mucho amor.

Mis amigos, el español Manuel Jiménez al igual que el italiano Marco Liguori quisieron echar raíces en la capital del vallenato, la vida les dio una mala pasada y partieron a la eternidad al igual que Jorge Arias Pinedo, un amigo paisa emprendedor, quien luchó por un sueño, se radicó en la  ciudad de Florencia, forjó una importante  lechería  en la región de la Toscana, emprendimiento que no culminó porque la vida se le fue en un abrir y cerrar de ojos. Larga vida para Maurizio Pinelli y Alberto Magonio, dos italianos que llevan a Valledupar en lo más profundo de su corazón, casados con dos vallenatas inigualables, Roxi  Camerillo Suárez y  Nancy Quintero Suarez.

Crónicas Destinos

Por: Eduardo Pertuz.

“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos……”, para esto, Gabo se inspiró en el hermoso balneario de La Mina y lo describe en el inicio de su libro Cien Años de Soledad; así empezó el recorrido por el hermoso Valle de Upar.

Con dos guías de lujo, el colega Joaco Maestre y la periodista Lida Mendoza, recorrimos los pueblos que rodean a la ciudad de Valledupar; La Junta, Patillal, San Juan, Villanueva, El Molino y Urumita. Cada uno de ellos con una historia diferente, personajes distintos, anécdotas únicas con las que se han escrito libros y se han filmado fascinantes películas. Aun con marcadas diferencias, a todos los une la pasión por el folclor vallenato, pude constatar la naturaleza de su gente, en cualquier pueblo visitado, desde el niño hasta el más viejo tienen dones de poetas, compositores y cantores innatos, les brota la facilidad para plasmar la cotidianidad en la música; personalmente me inclino por los vallenatos clásicos, de los que son inmortales, de los que tienen siempre una historia de amor, de desamor, de las que narran tragedias costumbres y anécdotas que al ritmo del acordeón hace que nos palpite el corazón.  ¿Qué Costeño no ha dicho al inicio de un clásico?: “súbele el volumen a esa canción carajo”, y ¡destápala!.

No solo conocí a famosos compositores, como Marciano Martínez en su fiesta privada en La Junta, sino también su gastronomía, pude apreciar la “malanga”, un tubérculo muy parecido al ñame, con textura fibrosa y más suave, no se cultiva en nuestros Montes de María; prepare un mote de queso con malanga y fue el más rico que he probado. 

Estando en Urumita, llamaron mi atención tres niños, debajo de un palo de mango tocando acordeón guiados por su profesor, hermosa escena, serán los futuros guardianes del legado vallenato; nuestro guía local, el conocido Alcides Lago, nos obsequió malanga y nos contó historias del pueblo y de la casa de los famosos de Urumita.

Estuvimos precisamente en aquella a donde se originó la famosa canción La Gota Fría, cuando Emiliano Zuleta se enfrenta en piquería con su amigo Lorenzo Morales, en los años 30, en un duelo de acordeoneros.

Luego, Alcides nos presenta a un artesano experto en elaborar achoteras en totumo, un ingrediente de nuestra cocina ancestral para darle color, sabor y nutrientes a nuestras comidas, el “Achiote”, que como especia casi se extingue, vale la pena intentar rescatar esa costumbre.

El Valle de Upar, amerita visitarse miles de veces más, son inagotables las historias por escuchar y las anécdotas por disfrutar, eso sí… vayan preparados que les van a presentar a cualquier hora al viejo Old Parr y a su gran amigo Buchanan’s.

Crónicas Destinos

Por: Eduardo Pertuz.

Camino a Valledupar, capital del departamento del Cesar y habiendo pasado por el municipio de El Difícil, en el departamento del Magdalena, nos desviamos buscando el resguardo indígena Issa Oristunna, de la comunidad Ette Ennaka, que significa: “la gente verdadera”. Desde la carretera principal se avanza en trocha hasta al resguardo, a una hora de distancia, pasando por el municipio de Sabanas de San Ángel.

Motivados por el gran trabajo del antropólogo Juan Camilo Niño, quien convivió con ellos varios años documentando su lengua, como una forma de evitar la extinción de su idioma Ette Taara; emprendimos la aventura culturalmente enriquecedora.

Los Ette Ennaka, también conocidos como Chimilas, prefieren ser reconocidos como los Ette. De las 65 lenguas indígenas que se hablan en Colombia, 12 están por desaparecer y la Ette Taara es una de esas, de los 1.600 promedio de Ette Ennaka, solo la hablan 320. Los Chimilas, tienen 6000 años de existencia, llegaron casi a la extinción en la época de la conquista española, han resistido los cambios geopolíticos, abusos de latifundistas, a duras penas sobreviven en pequeños resguardos donde antes era su vasto territorio, comprendidos desde las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, la isla de Mompox y la Ciénaga de Zapatosa, la ribera oriental del río Magdalena, el río Ariguaní hasta el río Cesar. Uno de los Chimilas más reconocidos fue el Cacique Upar.

Al llegar a Issa Oristunna, preguntamos por el profesor de lengua Ette Taara, Narciso Puello, quien amablemente nos guio por su comunidad, promedio son 300 habitantes, están organizados y cada familia tiene una misión, viven de manera básica, sin lujos, cultivan su propia comida y elaboran hermosas mochilas de algodón tejidas, donde cada trenzado significa un pensamiento, al final cada una representa momentos de reflexión de su vida. Visitarlos es una enseñanza y un ejemplo de grandeza y humildad, a pesar de las condiciones austeras, se las arreglan para sobrevivir. En su cosmovisión, interpretan los sueños; al analizarlos, observamos que es una forma de transmitir sus saberes y su cultura.

Según la UNESCO, cuando se termine el siglo XXI, más del 90% de lenguas maternas dejarán de hablarse, serán reemplazadas por el inglés, el español y el chino.

El pueblo de Issa Oristunna, está conformado por los últimos sobrevivientes de los Ette Ennaka. Gracias por permitirnos visitarlos y conocerlos, mi admiración por su fuerza interior, que la deidad los acompañe; mi misión es mostrarles al waacha (hombre blanco), aquí están y estarán por siempre los “Ette Ennaka”.

Arte y cultura Crónicas

El 1 de diciembre de 1998 es elegido “El mejor acordeonero del mundo”

 Por Hermes Francisco Daza

Israel Romero Ospino, ofició por un periodo de 16 años como presidente ejecutivo del Festival Cuna de Acordeones de su pueblo natal Villanueva, La Guajira.

La vida musical de Israel Romero ha sido exitosa debido a su empeño y dedicación a la música. Este hijo de Escolástico Romero y Ana Antonia Ospino, ‘La Nuñe’, quinto entre nueve hermanos, empezó a los 12 años cuando sus dedos sacaron las primeras notas de un acordeón y desde su paso peregrino por las aulas del colegio Santo Tomás, todos lo recuerdan como un muchacho jovial, tímido, de espíritu sociable y de una enorme capacidad solidaria.

Muy temprano se despertó en él una desmesurada admiración por los sagrados motivos religiosos, hasta el punto que de por sí, su presencia en la iglesia se adivinaba consuetudinaria.

De esta manera viéndolo tan devoto y entregado a la acústica sagrada, el padre Armando Napoleón Becerra, lo hizo acólito. En varias ocasiones cuando al carismático sacerdote le iban diciendo que veían a Israel tocando el acordeón donde la vieja ‘Pola’ o donde Silvia Saurith, al día siguiente dibujando una amplia sonrisa entre los sonrosados labios, cuadrado militarmente en mitad del atrio de la iglesia esperaba a ‘La Nuñe’ diciéndole que cuidara al muchacho que “se va a perdé y no va aprendé ná”.

En realidad, ya para el nobel acordeonero, el estudio constituía un viacrucis, ya que éste estaba intrínsecamente ligado a su artística debilidad, el acordeón. Ese entorno psicológico y ese devorante dualismo entre el arte y el estudio, hacía de sus vivencias no una aventura, menos una faena toreril en su tránsito existencial, todo lo contrario: integraba su ideario de vida, de ilusiones de proyección hacia soñadas y positivas metas progresistas, y ese eterno confluir de emociones, esa dramaturgia laberíntica; por fin había encontrado en el acordeón, la piedra filosofal de su razón de vida, la razón de desinflar ese cúmulo de sensaciones, de amores inconfesados y de frenéticos y alocados recuerdos de la mimosa lumbre campesina.

 Lo marcaron las parrandas

Con el trasegar por el entorno de su tierra querida las parrandas se hicieron interminables con la perennidad que tienen las cosas buenas en el tiempo y en el espacio para la memoria colectiva de los pueblos; de esas gentes eternizadas en sus costumbres, que aman, viven y sueñan mientras devoran un pedazo de luna pobre.

Cuando a Norberto, su hermano lo invitaban a una parranda, Israel lo seguía, convirtiéndose en su ángel tutelar; y cuando se daban los consabidos descansos y los avinagrados contertulios caían en un calamitoso estado de somnolencia, Israel tímidamente tomaba el acordeón, y apretujándoselo entre el pecho, comenzaba a sacarle la melodía, la fuerza de la herencia llamaba a sus instintos musicales, aflorando como una planta al recibir los nutrientes de la madre tierra.

Al ser Norberto Romero invitado a realizar las pruebas en Medellín con el fin de grabar un disco, le comentó a Juan Carlos ‘Cao’ Mendoza, que pensaba llevarse a Israel con el propósito de que grabara un sencillo para la casa Codiscos. Al final se lo llevó y cuando los directivos de la empresa discográfica le hicieron las pruebas y sus ojos lograron captar ese singular y armonioso digitar, ese malabarismo sollozar de notas, quedaron petrificados y maravillados. Entonces le dijeron que trajera un cantante para grabar un disco de larga duración de esa época, año 1975.

De esta manera graba acompañado en la voz de Daniel Celedón Orsini, y de esos floridos tiempos son las canciones: ‘Amanecemos parrandeando’ y Versos del alma’, verdaderos sucesos discográficos.

Después de haber superado esa etapa artística y juvenil cuando el mundo despierta en su evolución absoluta en plena era de las sofisticadas computadoras, los grandes descubrimientos, la galopante carrera armamentista que deshumaniza al humilde pensador y el siniestro y apocalíptico hongo nuclear, nos condena a vivir soportando sobre nuestras cabezas la eterna espada de Damocles, Estados Unidos, teniendo como aliado a las computadoras, distingue a Israel Romero Ospino como el mejor acordeonero del mundo.

Israel, el famoso ‘Pollo Irra’, siempre ha conservado su timidez, una timidez artística, fruto de su inmaculada religiosidad. Se considera un perfeccionista innato, su estilo es original, creativo, recursivo, elegante, con esa sofisticada picardía y ese aureolado fuego afrocaribeño, en esa perfectísima euritmia de encantos y uniformes sonidos delirantes jacarandosos.

Dentro de su timidez conserva una enorme solidaridad hacia sus colegas; siente admiración por ese otro monstruo del acordeón, Alfredo Gutiérrez Vital, por su perseverancia dentro del medio artístico vallenato.

Israel, en cada interpretación brinda la conquista de un amor, las ilusiones y las necesidades del cándido enamorado, que recuerda en cada nota al amigo de sus primeros juegos infantiles; esas cosmogonías de un nuevo ser, de un hombre inolvidable y trascendental para una música constituida en razón de ser vivencias y opinión de sus reverentes e incondicionales adoradores.

Este importante acordeonero terminó sus estudios de bachillerato en el colegio Santo Tomás, viajó a la ciudad de Barranquilla a concluir sus estudios universitarios donde contrajo matrimonio con Esperanza Lafaurie y de cuya unión nacieron tres hijos: Israel David,  y las mellas July y Sindy.

 Años dorados

El Binomio de Oro sigue innovando y “dando buenos ejemplos” en el vallenato, uno de los grupos musicales más grandes de Colombia y de América Latina.

El 16 de junio de 1976 nace el: Binomio de Oro; el primero de octubre de 1981 es su primer concierto en el Madison Square Garden; el 1 de diciembre de 1998 Israel Romero Ospino es elegido “El mejor acordeonero del mundo”; el 11 de junio de 1992 muere su cantante estrella Rafael Orozco Maestre en la ciudad de Barranquilla; en septiembre de 1993 se lanza el nuevo “Binomio de Oro de América”; en el mes de octubre de 1996 su grupo “Binomio de Oro” recibe doble disco de platino, y hasta ahora sigue con sus tendencias musicales y proyectándose ante el mundo, algo que está dentro de sus características. Esa es tal vez una de las razones más fuertes para el triunfo de Israel Romero Ospino, en su larga vida musical.

Crónicas Opinión

Por: Patricia Berdejo

Formidable encuentro hacia el año de 1999, con el movimiento Scouts. Una tarde cualquiera, con mi hijo preadolescente,  en el Parque José Martí (en Barranquilla), tuvimos la dicha de conocer al Grupo Camelot al que nos integramos de inmediato. Vincularme como colaboradora y voluntaria a esta comunidad  desconocida y guiada por miembros de una misma familia es de lo más extraordinario que me ha ocurrido quizá. Entregados a esta encomiable  labor, sin exigencias de dinero ni de costosos equipos ni aparejos para campamentos, nos topamos con unos guías  proactivos y con gran capacidad de liderazgo.

El escultismo, nacido en Inglaterra a principios del siglo XX, como estrategia para combatir la delincuencia y crear mecanismos para defenderse de los atropellos de las guerras, se basa en un código de valores que se fusiona con destrezas y maniobras exploradoras para sobrevivir en cualquier circunstancia o eventualidad, con pocos elementos y afrontando la naturaleza con arrojo, mediante conocimientos y habilidades. Con la voluntad como estandarte, gran espírirtu de colaboración, coraje, decisión y con sencillo uniforme y un bordón o bastón en la mano para despejar caminos,  afrontar peligros y espantar animales, estos combatientes han de estar “siempre listos,” mental y corporalmente, para hacerle frente a cualquier calamidad o afrenta; preparados a toda hora para cumplir el deber y fomentar la paz y la armonía ante cualquier condición.

El mundo del escultismo, creado en 1907, abarca una historia extensa, un sinnúmero de aventuras, batallas, leyendas, victorias, derrotas, exploraciones y excursiones a campo abierto que han permitido a los jóvenes, en formación, forjar un sentido de cooperación, sensibilidad por la naturaleza, independencia, toma inmediata de decisiones, mediante la realización de actividades a la intemperie,  desenvolviéndose desde la austeridad y la escasez, sobreviviendo con lo mínimo e implementando la creatividad y el sentido natural ante escenarios hostiles o situaciones adversas.

 Con la Flor de lis, como insignia de su promesa, con su peculiar saludo con la mano izquierda (por el hemisferio que ocupa el corazón) y agrupados acorde al rango de edad en: manada de lobatos, tropa scout, comunidad de caminantes y clan rover, dan cuenta estos valientes, de un organigrama bien estructurado al cual ascienden por méritos, cumplimiento de logros y metas conquistadas. 

Sus peculiares nudos y amarres, creados inicialmente para sostener la pañoleta que distingue su vestuario, se convirtieron en un gran aporte por su útil practicidad. Su presencia en terrenos y sitios al aire libre, les exige acudir ligeros de equipaje pero pródigos en entrenamientos,  constituyéndose en un reto que, en medio de un paraje austero, les proporciona invaluables experiencias y desafíos que les permite concebir el mundo más allá de las comodidades que ofrece el confort de la vida citadina. La disciplina, como base fundamental en sus ejercicios de adiestramiento, la capacidad para descifrar señales y claves, el desarrollo de la comunicación y el lenguaje no verbal, sus nociones en primeros auxilios y atención de emergencias y desastres, forman parte de sus competencias integrales. Pertenecer a un grupo de Scouts que cumpla debidamente con  los planteamientos que hace Robert Baden Powell, en su libro “Roverismo hacia el éxito” y todo su invaluable legado de enseñanzas, se convierte hoy en un adecuado y saludable espacio de esparcimiento para niños y adolescentes en estos tiempos de intolerancia y deterioro de los valores. Los boys scouts o chicos exploradores son  seres comprometidos  con su entorno social, centinelas del medio ambiente y dueños de una inconmesurable vocación de servicios comunitarios, respetuosos, altruistas, generosos y prestos a enfrentar cualquier episodio con estoicismo y entereza.

Crónicas Opinión

“El Cuento de Pedro”

Por: Pedro Norberto Castro Araujo 

Hace pocos días enlutó a la familia la triste partida de María Margoth Mestre Castro, casada con el doctor Luis Napoleón Cabello Pimienta quien junto con mi tío  Rafael Castro Trespalacios fueron los primeros odontólogos de la ciudad  en ejercer su profesión, desplazando a los empíricos teguas y contribuyendo con la higiene bucal en Valledupar. Desde su viudez fue la afable guardiana de la plaza y de la iglesia  Nuestra Señora de la Concepción; su partida hacia la eternidad a sus 102 años  me puso a reflexionar sobre la semblanza de la vida y permitirme concluir que por siglos  la ciudad de los Santos Reyes de Valledupar ha parido y recibido  en adopción a un centenar de mujeres sobresalientes que se han destacado marcado un hito en la historia de los vallenatos debido a que han realizado importantes aportes a la sociedad, es así como, en ellas, encaja  el tan pronunciado refrán “Detras de un gran hombre hay una gran mujer”. 

En mi análisis unas no nacieron  en la capital del Cesar pero que por su arraigo son consideradas matronas vallenatas  tales como:

María Concepcion Loperena de Fernandez de Castro, apodada  “ La Loperena” fue una patriota que a pesar de su viudez apoyó a los ejércitos de Simón Bolívar en la independencia de Valledupar, hija del sargento mayor español Pelayo Loperena quien representó los intereses del rey su majestad Fernando VII  en esta comarca, su madre de origen venezolano y pariente del Libertador fue María Josefa Ustariz. La heroína vallenata estuvo casada con el teniente gobernador José Manuel Fernández de Castro, con quien tuvo siete hijos, nacido en Santa Marta y quien llegó a Valledupar encargado de las funciones de gobernador. De su nieto Pedro Norberto Castro Araujo desciende toda la familia Castro de Valledupar.

Adela María Maestre Castro esposa del doctor Ciro Pupo Martínez, exgobernador del Magdalena, médico eminente quien prestó sus servicios desinteresados en curar la tuberculosis y el paludismo en el valle del río Cesar. La vida no le dio genéticamente hijos pero tuvo la fortuna de sacar adelante a sus sobrinos huérfanos quienes a temprana edad perdieron a su madre. Hernán, Rodolfo y Armando Maestre Pavajeau este último fungió como alcalde de Valledupar, gobernador del Cesar y senador de la República. 

Paulina Mejía De Castro Monsalvo, exgobernadora del Cesar, esposa del connotado político colombiano Pedro  Castro Monsalvo, digno representante de los vallenatos en el congreso de Colombia varias veces senador, dos veces gobernador del Magdalena, ministro de Agricultura y de telégrafos. Doña Paulina murió a los 100 años de edad consultada permanentemente por los miembros del partido Liberal.

Rosita Dávila de Cuello, esposa del líder conservador don Manuel Germán Cuello Gutiérrez, exgobernador del Cesar y exsenador de la República, fundadora de las Damas Rosadas en esta capital. En su honor se creó el Instituto de capacitación de adultos Rosita Dávila de Cuello. Madre del excongresista Alfredo Cuello Dávila y abuela del líder conservador Alfredo “Ape” Cuello Baute.

Carlota Maya de  Castro, esposa del vallenato y primer Procurador General de la Nación Pedro Norberto Castro Trespalacios, abogado, historiador y político quien le entregó muchos méritos  a nuestra región. Padre del exsenador Carlos Alberto Castro Maya y del prestigioso abogado Eduardo Castro.

Carmen Maya Brugés de Castro quien en la actualidad tiene 104 años, hermana del médico Leonardo Maya Brugés, papá del empresario de la construcción José Antonio Maya Martínez. Doña Carmen estuvo casada con mi tío Juan Castro Monsalvo, fundador del centro social Club Valledupar y quien muy joven perdió la vida en un accidente de tránsito en el corregimiento de Guaymaral, en su honor el gobierno construyó la iglesia de esa localidad en el mismo sitio donde partió a la eternidad.

Nelly Castro Baute de Pupo, intachable mujer, líder social y  política, abanderada en el grupo de las Damas Rosadas en la prevención de la tuberculosis, esposa del exalcalde y exgobernador del Cesar Edgardo Pupo Pupo. Madre de Ciro Pupo Castro exalcalde de la ciudad.

María Inés Castro Pumarejo de Ariza, primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora del departamento del Cesar. Líder emprendedora y altruista, exnotaria de Bogotá, en su retiro abanderó un gran emprendimiento, el de cultivar mangos de exportación para dar a conocer el fruto más dulce de los vallenatos en los mercados internacionales.

Adelaida Arias de Castro, de 92 años, primera bacterióloga en Valledupar, perteneciente al grupo de las Damas Grises, en apoyo con la Liga de Lucha Contra el Cáncer, casada con el médico Guillermo Enrique Castro Castro, quien prestó los servicios desinteresados a la sociedad sin cobrar un solo centavo, primera víctima de la violencia en el Cesar, secuestrado por un grupo armado en 1973.

Emelina Quintero de Villazón, madrina de mi madre María Mercedes Araujo de Castro, murió a los 102 años  casada con don Miguel Villazòn Baquero, emprendedor hombre de negocios quien junto a su hermano Dámaso y un grupo de  jòvenes vallenatos con valentía conquistó el mercado internacional comercializando  productos pecuarios hacia Venezuela. Madre del exsenador Miguel Villazón Quintero.

María Uhia Morón de Meza, diputada del Cesar, pionera en promover la cultura  arhuaca ,kogui y arzaria, impulsando, comercializando y distribuyendo por muchos años artesanías y mochilas  enviándolas a diferentes lugares del mundo, perteneciente a la Liga de Lucha Contra el Cáncer y a las Damas Rosadas, murió a los 88 años de edad, casada con don Huberto Meza Monsalvo, padre del exalcalde de Valledupar Miguel Meza Varela.

Rosa Villazòn de Maya, murió a sus 104 años, emprendió permanentemente labores en pro del más necesitado, casada con don Tirso Maya Brugés, padres del hombre más promisorio e importante de la costa Caribe, el exmagistrado Edgardo Maya Villazón, exprocurador General de la Nación y Contralor General de la República.

María Elena Castro de Quintero, connotada pianista, mujer digna de admirar, emprendedora en la formación de empresas, todavía a sus 99 años lleva su música en el alma, casada con el líder político Clemente Quintero Araujo. Padres de la exalcaldesa de Valledupar María Clara Quintero Castro y del director del diario el Pilón Juan Carlos Quintero Castro.

Cielo Gnecco de Monsalvo, altruista y soñadora por lo social, mujer de cielos abiertos, casada con el empresario Luis Alberto Monsalvo, padres del gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo Gnecco.

Josefina Castro de Castro, a sus 100 años todavía emprendía labores de recolección de café en su finca las Margaritas en Manaure, desde muy joven enviudó, el quedar sola no fue obstáculo para  sacar adelante una admirable y próspera familia. Madre del exsenador, exalcalde y exgobernador del Cesar José Guillermo Castro Castro, bisabuela del actual alcalde de Valledupar Mello Castro González.

Consuelo Araújo Noguera, vilmente asesinada a sus 62 años, exministra de Estado, madre del exgobernador del Cesar Hernando Molina Araujo y del connotado abogado y hombre de prensa Andrés Molina Araujo, fundadora del Festival  de la Leyenda Vallenata junto a Alfonso López Michelsen y el maestro Rafael Escalona. Casada en primeras nupcias con el teniente Hernando Molina Céspedes y por segunda vez con Edgardo Maya Villazón. Cronista y escritora, durante largos años publicó su columna “La Carta Vallenata”en el periódico el Espectador, autora de los libros Escalona, el hombre y el mito, Lexicón del Valle de Upar  y Vallenatología: Orígenes y fundamentos de la música vallenata. su hijo Rodolfo  Molina es actualmente  el Presidente de la Fundación Festival Vallenato.

No en vano por primera vez en la historia de Colombia  cinco mujeres se disputan regentar los destinos del departamento del Cesar en el próximo cuatrienio.

Crónicas Destinos

“Y no sé porque La Guajira

se mete hasta el mar así

como si pelear quisiera

como engreída, como altanera

como para que el mundo supiera 

que hay una princesa aquí”: Rafael Manjarréz Mendoza.

Por: Hermes Francisco Daza

Corría el año de 1986 cuando el compositor Rafael Manjarrez Mendoza le dijo al mundo que había una península mágica que se internaba en el mar Caribe como si quisiera pelear, pero cuyo propósito original era gritarle al universo que en ese extremo de Colombia existía una princesa guajira que reclamaba un sitial en el escenario turístico mundial.

Con el pasar del tiempo, ‘Rafa’ admitió que ‘Benditos versos’ es la canción que más le gusta, y aunque está inspirada en una morena guajira de risa tierna, piernas perfectas, porte de reina y carácter altivo; también sirvió para que en muchos puntos de la geografía mundial se interesaran por conocer ese pedazo de tierra lleno de magia y encanto.

Destinos mágicos

Hablar de La Guajira es trasladarse a la punta de Colombia y de Sudamérica, un paisaje desértico en un alto porcentaje cuya belleza es sinónimo de exuberancia singular, ya sea en su parte costera o en su región montañosa. La población guajira, donde prevalece el pueblo indígena Wayúu, conserva unas costumbres ancestrales que enriquecen el entorno de la península.

Su capital, Riohacha, una ciudad con una población de 340 mil habitantes, una especie de Babel suramericana donde se sienten el mar y el desierto, la sal marina, el inclemente sol, el mundo árabe y la cultura vallenata. Sobresalen como atractivos turísticos la Casa de la Cultura, la Avenida La Marina y la Catedral Nuestra Señora de Los Remedios, templo religioso donde se dan cita personalidades del ámbito nacional el 2 de febrero.

El recorrido turístico por la península guajira le permite al turista, viajero permanente o aventurero del mundo iniciar su travesía por el complejo carbonífero de El Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande de Latinoamérica, y extasiarse con las esculturas del centro urbano del municipio de Albania.

Maicao, sitio obligado para comerciantes de diversos puntos de la geografía colombiana, ofrece a sus exclusivos visitantes la Reserva Natural Montes de Oca, la zona comercial que la hizo merecedora del título de ‘Vitrina Comercial de Colombia’ y la mezquita Omar Ibn Al-Jattab, considerada una de las más hermosas de América Latina. En Manaure se confunde la belleza mineral de las Salinas, las Playas de Mayapo y el asentamiento de Musichi (sitio especial para apreciar los flamingos rosados).

El municipio de Uribia es uno de los destinos turísticos con mayores atracciones en el norte de La Guajira: El Cabo de La Vela, el Parque Natural La Macuira, las Dunas de Taroa, Puerto Bolívar, Punta Gallina, Nazaret, Puerto Estrella, el Cerro de La Teta y el Parque Eólico, ratifican la riqueza natural de esta zona de La Guajira.

En Barrancas, municipio que ha sufrido una amplia transformación urbanística y social en los años recientes, se pueden visitar las Cuevas de los Santos o el Parque Recreacional Agua Luna. Muy cerca de allí, lo espera Dibulla con el Centro Recreacional Ma-Ziruma, el balneario Las Gaviotas, las playas del río Palomino y el río Ancho.

El recorrido turístico lo llevará a Distracción, donde los balnearios El Silencio y Pozo Ancho lo invitarán a quedarse más tiempo del planeado. Seguramente, en El Molino, municipio famoso por ser cuna de cantantes como Alberto “Beto Zabaleta”, Marcos Díaz Alarza y Luís ‘El Pade’ Vence, quedará tiempo para disfrutar Su Manantial y el balneario La Ollita, pero también habrá un espacio para la concentración espiritual en la ermita de San Lucas.

En Fonseca, la tierra bravía donde se celebra el Festival del Retorno, el visitante puede deleitarse con la Cascada del Perijá; mientras que en Hatonuevo podrá combinar el placer de bañarse en el balneario El Pozo, o entrar en armonía espiritual con los indígenas del Resguardo Loma Matos.

El recorrido turístico llevará al visitante a la parte sur del departamento, donde la tierra de compositores San Juan del Cesar ofrece como atractivos geográficos al corregimiento de La Sierrita, balneario El Totumo, el Manantial de Cañaverales, los saltos de La Junta, La Peña, Corral de Piedras y represa del rio Ranchería; mientras que en Villanueva se podrá disfrutar de la magia de su festival Cuna de Acordeones mezclada con la belleza natural del Cerro Pintao, el río Villanueva y el Castillo Escondido.

Urumita, conocida con el apelativo de ‘La tierra de las mujeres bonitas’, encierra como atracción la fuerza inspiradora del río Marquesote, los paisajes del Cerro Vence y el encanto de Villa Mary. Finalmente, el turista llegará a La Jagua del Pilar, pueblo de compositores y cantantes que encierra la magia de La Vela del Marquesote con la fuerza del río del mismo nombre y las famosas Sabanas de El Plan, escenario que sirvió como cuna de muchas composiciones del folclor vallenato.

 Turismo, motor de desarrollo

Tal y como lo escribiera el periodista Pepe Palacio Coronado en julio de 1983: “Pero lo que no puede negarse es que la región más importante en el norte de Colombia, al disponer de 400 kilómetros de playas que integran paisajes opulentos y exóticos, gentes, mares inmensos, playas arenosas y blancas, bahías y cabañas, todo dentro de un conjunto que se realiza con la cultura indígena, aún intacta, mediante sus comunidades y rancherías regadas a todo lo largo de la geografía peninsular”.

De alguna manera, el comunicador nacido en el municipio de Dibulla, presagiaba la proyección turística que su tierra alcanzaría con el paso de los años, piedra angular de desarrollo a la que le ha faltado mayor inversión por parte del sector oficial, y que seguramente, será el factor que le permitirá a la península salir del marasmo económico y social que hoy atraviesa.

Crónicas Opinión

-‘La Cacica’ tuvo la visión de poner a andar través de las letras al folclor que se interpreta con acordeón, caja y guacharaca, para que hoy sea la mejor carta de presentación de Colombia ante el mundo-

 Por Juan Rincón Vanegas @juanrinconv

 ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera, no solo abanderó el nacimiento en 1968 del Festival de la Leyenda Vallenata, al lado del Expresidente Alfonso López Michelsen y del Maestro Rafael Escalona, sino que dejó para la historia su gran tesis laureada sobre los orígenes y fundamentos de la música vallenata al escribir su libro ‘Vallenatología’. (Ediciones Tercer Mundo 1973). Después salieron dos ediciones más del libro en los años 2002 (Trilogía Vallenata) y 2017.

 Sobre lo anterior muy bien lo sintetizó el sacerdote Enrique Iceda. “Consuelo fue una mujer ungida por Dios. Su vida y su obra serán un ejemplo de generación en generación. Ella tuvo grandes alegrías, triunfos maravillosos y también sufrimientos que le arrancaron la vida. Consuelo fue una mujer virtuosa que se entregó a la causa de la música vallenata escribiendo un maravilloso libro, y supo darle la altura necesaria a este bello folclor que hoy recorre el mundo”.

 Respecto del libro, cuya investigación duró más de 10 años, Consuelo Araujonoguera al publicarlo, indicó. “Se acepta como verdad común que los primeros acordeones ingresaron al país por vía de Riohacha, en manos de marinos europeos, más posiblemente alemanes o italianos que españoles. Se basa esta apreciación en el comprobado origen del instrumento inventado por Cyrill Demian (1772-1847) en el año de 1829 – esto es 337 años después del descubrimiento de América”.

 Seguidamente hizo una anotación sobre el porqué no se quedó el acordeón en la capital de La Guajira. “Cuando los acordeones llegaron a la Alta Guajira, presumiblemente a mediados del siglo pasado (1850 o 1854), ya los guajiros contaban con sus propios medios de expresión musical, y por lo tanto es probable que rechazaran un instrumento foráneo como el acordeón, el cual siguió su paso hacía otras regiones como las que ahora se llaman media y baja Guajira, y más concretamente hacía la provincia de Valledupar donde se asentó y se quedó definitivamente”.

 Consuelo Araujonoguera, también citó en su libro a los primeros acordeoneros que tuvo esta amplia zona del país y en su orden aparecen: José León Carrillo, Cristóbal Lúquez, Abraham Maestre, Agustín Montero, Francisco Moscote (Francisco El Hombre), Eusebio Zequeira, Ramón Zuleta, Fortunato ‘Fruto’ Peñaranda, Francisco ‘Chico’ Sarmiento, Luis Pitre, Francisco ‘Chico’ Bolaño, Juancito López, Fortunato Fernández, Fulgencio Martínez, Juan Muñoz, Eusebio ‘El Negro’ Ayala, Francisco ‘Pacho’ Rada y Carlos Araque. “A partir de aquí comienza la generación de los costumbristas que tuvo sus precursores en Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales”.

 En la última página de su libro publicado hace 50 años, y donde narra en detalle el nacimiento de la música vallenata expresó. “Del vallenato bien puede decirse que, como la Santísima Trinidad (Tres personas distintas y un solo Dios verdadero), es también uno solo verdadero, donde quiera que nazca y se mantenga. Y, cuando digo nazca, empleo la palabra más apropiada, tal vez la única exacta, para aplicar a los cantos vallenatos, porque ahora con el auge y renombre que ha adquirido nuestra música, están proliferando – con la abundancia de la verdolaga en tiempos de invierno – los “fabricantes” de vallenatos que los preparan, los trazan, los cortan y los manufacturan hasta por encargo. Estos no son vallenatos”.

 Remató su concepto diciendo. ”El vallenato nace, brota, surge, viene corriendo incontenible a través de la inspiración, llega a los labios del afortunado que la posee…Y salta. Después sin que nadie se haya preocupado de encerrarlo entre unas letras y un papel, sin que su mismo autor piense que debe perpetuarlo, penetra y se queda para siempre convertido por derecho propio en parte esencial de nuestra mejor riqueza anímica”.

 ´La Cacica’ fue muy celosa con la música vallenata a la que defendió a capa y espada en distintos escenarios, incluso cuando fue Ministra de Cultura, (18 de junio de 2000 – 2 de marzo de 2001), dejando su impronta en esta memorable frase: “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces, de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien, el sentido musical”.

 Así mismo quedó el registro de las palabras del expresidente de Colombia Andrés Pastrana Arango, quien la había nombrado como su Ministra de Cultura.

“Nadie como ella amó el vallenato; nadie como ella lo estudió con tanta dedicación, ni lo difundió con tanta pasión por el mundo entero. Por eso su legado, es un legado histórico que estamos en la obligación de rescatar como la más bella herencia de una mujer para su pueblo. Su libro ‘Vallenatología’ es, sin ninguna exageración, la verdadera Biblia del Vallenato. En sus páginas sentimos como si se escaparan las notas infinitas del acordeón, como si nos llegara el aroma de mango de Valledupar, como si nos envolvieran el calor de la sabana o los sonidos ocultos de la Sierra Nevada”.

 El tiempo sigue avanzando y el nombre de Consuelo Araujonoguera quedó enmarcado en Valledupar, por su valiosa gesta folclórica y por haber dejado el primer libro sobre música vallenata. En esa obra se explica en detalle sobre las gestas de los juglares y sus hazañas victoriosas con un acordeón, una caja, una guacharaca, versos y cantos de las realidades cotidianas que giraban a su alrededor. Benditas letras de ‘La Cacica’, quien nació el 1° de agosto de 1940, hace exactamente 83 años.