Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

Llegó el mes más esperado de todo el año. Es la época de unión familiar, celebraciones, embellecimiento de las ciudades y pueblos, concursos del  barrio mejor decorado  y el “Año Nuevo”.

La Navidad colombiana es ante todo, una época para la reunión familiar y para compartir a lado de amigos, las alegrías simples, que conforman los ratos gratos, los momentos memorables. Para describir la Navidad colombiana se debe tener en cuenta que nuestro país es una reunión de pueblos y culturas. Como un pequeño continente lleno de pequeños países, pero dentro de una sola nación.

Los colombianos tienen cuatro días que son especiales dentro de su tradición navideña. El 24 y 31 de diciembre están incluidos allí, pero también el 8 del mismo mes y para algunas regiones el que se conoce como Día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre.

El 8 de diciembre, el día de las velitas es  el día que se celebra la Anunciación del arcángel  Gabriel a María. Este día se celebra la Inmaculada Concepción; en algunas regiones se enciende el “alumbrado” navideño y las familias colombianas encienden centenares de velas en  las terrazas y los andenes de las calles, generando resplandores en cada barrio, parque o plaza, haciendo más agradables los paseos nocturnos.

Los juegos pirotécnicos explotan en el cielo, produciendo toda una lluvia de colores que engalana la noche, fascinan las personas y asustan a las mascotas.

 El 24 de diciembre, la Navidad

Las casas se adornan al estilo tradicional del mundo, con guirnaldas, el árbol de Navidad y el pesebre (representación de esta temporada) y, junto a estos, se reza la novena de aguinaldos, durante los nueve días anteriores a la Navidad, al ritmo de los villancicos.

 La noche es una fiesta al ritmo de salsa, merengue, cumbia, porro, según el gusto, y se celebra el nacimiento de Jesús. A las 12 de la noche se interrumpen todas las fiestas y se reparten los aguinaldos. La mañana del 25 es la de mayor alegría para los niños que reciben los regalos que les envía “El niño Dios”, quién es el encargado de estos menesteres, en estas tierras.

 El 28 de diciembre, el día de los santos inocentes

El día de los “Santos Inocentes” es la fecha en la que se hacen bromas a los conocidos. Durante este día se pueden caer en inocentadas. Tanto los medios de comunicación, como familiares y amigos acostumbran hacer cierto tipo de trampas o bromas, entre sí, para divertirse, ya que el día de los inocentes da licencia para bromear.

 Se conmemora un recuerdo de la muerte de los centenares de recién nacidos mandados a ejecutar por el Rey Herodes (padre) para evitar la llegada profética del Rey de Reyes.

 El 31 de diciembre, la fiesta de fin de año

Es otra fiesta, en la que las familias y amigos se reúnen para celebrar el fin de año. El aguardiente, el ron, y todos tipo de música se disfrutan durante  este día. En muchas regiones del país, se acostumbra a construir un muñeco de ropa vieja (Año Viejo), relleno de huasca de plátano o cualquier material inflamable como la pólvora. Esto hace de esta práctica, todo un arte.

En algunas regiones se hacen concursos de los muñecos mejor creado, y se hacen desfiles. A medianoche, mientras la familia se confunde en besos y abrazos, y se dan los mejores deseos para el año venidero, el muñeco es incinerado ante todos, acabando con el año viejo, y dando la bienvenida al año nuevo.

También es muy común la creencia en los agüeros de fin de año, cómo ponerse ropa interior amarilla (para la buena suerte), salir con las maletas en las manos a dar la vuelta a la casa (para que se dé muchos viajes en el año), comer las doce uvas (cada una, un significado diferente) y las cabañuelas que predicen el año que viene (de acuerdo a cómo le vaya a uno los primeros doce días de enero).

En esta temporada, la recomendación es a tener cuidado con el uso de la pólvora,  ya que en la mayoría de municipios está prohibida y sólo puede ser manejada por expertos, no conducir bajo los efectos del alcohol ni exceder la velocidad en carreteras, recuerde que siempre hay alguien esperando en casa para pasar una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. Felices Fiestas!. 

Crónicas Opinión

“El Cuento de Pepe”

Por: Pedro Norberto castro Araujo 

Con porros, guarachas, cumbias y pasodobles, el maestro Reyes Torres dejó grabado en letras de molde y laminillas de oro el buen nombre de la música de viento en la historia de nuestro país;  fue su orquesta la de mayor prestigio en los años 50, 60 y 70;  los grandes bailes antes de que el vallenato tuviera auge eran animados por su agrupación.

Reyes Torres  muy joven contrae sagradas nupcias con la señorita Ana Jiménez de cuya union nacieron Camilo, Rangel, Alcides  y Manuel; este último fue escogido por la pareja Torres Jiménez para que el maestro Rafael Escalona lo apadrinara en la pila bautismal. 

Rafael se había casado llevando al altar  de la Iglesia de San Francisco a la señorita Marina Arzuaga, nacida en la población de Robles; su  unión coincide con el boom de la siembra del algodón. Rafael lleno de juventud y entusiasmado por sacar adelante un hogar; decide ingresar en la siembra del cultivo del oro blanco, pese a que lo hace en fértiles tierras el gusano del picudo lo mantenía distraído y ocupado en sus afanes de erradicar el dañino animalito. 

Escalona cultivó en tierras ubicadas en las orillas del río Pereira, finca el Copey de propiedad de su suegro Juan José Arzuaga Oñate; justamente en límites con La Guajira y paso obligado por los villanueveros Raúl Lafaurie , José Bolívar Mattos (Cheiva), Alvarito Orozco y  el Tite Socarrás, quienes gracias al furor de la siembra del algodón colonizaron tierras fértiles en jurisdicción del municipio de Agustín Codazzi.

Reyes Torres sabía de que todos los lunes viajaba hacia Codazzi su amigo el Tite  Socarrás, quien prestaba asistencia técnica como agrónomo en varios campos algodoneros; desde muy temprano llegó a casa de Tite para enviarle un mensaje a Escalona en el que en letras grandes le decía  que lo esperaba el próximo fin de semana para que le bautizara al “pelao”. 

El maestro Torres había organizado por tercera vez el evento en el que Rafael se había comprometido a llegar para bautizar a Manuel, encuentro que nunca se dio por las múltiples ocupaciones de Escalona.

Reyes un poco ofuscado le dio un ultimátum a su amigo Rafael enviándole un nuevo recado con el Tite Socarrás, a lo que  el maestro Escalona le responde:

“… Pero Compadre no siga tan serio, este asunto se puede arreglá, lo bautizamos para Santo Tomás para que sea más villanuevero, debe salí tira piedras por que nació en Villanueva…”

El Tite Socarrás considerò  que Escalona no debía darle tantas vueltas al asunto  y debido a que faltaban más de 6 meses para las fiestas de Santo Tomás, a su regreso a Villanueva al darse cuenta de que el maestro Reyes continuaba indispuesto le propuso:

“… No se preocupe compadre que yo le bautizo al “pelao”, porque Escalona no sale del algodón que ha sembrado…”

Rafael al enterarse por boca de Ospicio Baquero de lo enfadado que continuaba con él y además de la propuesta hecha, le pareció deshonesto y le incomodó el comentario de Tite; aprovecho a Ospicio para escogerlo de emisario y enviarle un doble recado a el Tite y otro para su compadre Reyes.

“… Reyes una noticia me acaban de dar yo sé que debes estar resentido porque me dicen que al ahijado se lo ha robado el Tite Socarrás …”

“…Me le dices al Tite Socarrás que no se robe los ahijados ajenos que si no tiene le voy a regalar 150 de los que yo tengo…”

“…No se preocupe compadre que yo le  bautizo al “pelado” tiene que ser parrandero lo mismo que su papá y será un tipo  gritón como el padre  Celedón y bueno pa’ las trompás como el Tite Socarrás y con las damas  cumplido lo mismo que su padrino…”

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

San Juan del Cesar es un pueblo hecho canción un municipio al sur de La Guajira, su gente es alegre y emprendedora, aunque su clima es cálido, diariamente es refrescado por la corriente cristalina del río Cesar que nace en la Sierra Nevada, lo que permite al pueblo y a sus habitantes dedicarse por completo a la ganadería y a la agricultura; compaginando sus ratos libres con duelos de piquería cuyos versos están llenos de calor, anécdotas y realidades humanas. Ese es el sabor y olor a pueblo que solo puede respirarse en uno de los municipios más bellos de la península.

Aquí el folclor perdura, está en todos los lados, en las paredes, en las calles, en las lunas de diciembre, en las mujeres bonitas, en el río Cesar, en el verdor de su naturaleza.

El primer festival fue en el año 1.977; el ganador en ese entonces en la categoría juvenil fue el médico Hernán Urbina Joiro con la canción El Poeta Andante, desde ese momento el Festival de Compositores de Música Vallenata tomó la importancia que merecía y que cada año gana prestigio, debido a que las canciones ganadoras son grabadas por destacados intérpretes de gran éxito en el país vallenato.

Este certamen ha contribuido al descubrimiento de nuevos valores en la música, en el canto y en la composición. Aquí cualquiera hace un verso e improvisa una canción dedicada a los amigos en las parrandas, a la mujer o a la naturaleza.

En el marco del 45 Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, San Juan del Cesar será visitado por turistas de toda la Costa Caribe y del interior del país, interesados en conocer las últimas composiciones de esta hermosa expresión artística que enriquece a la música vallenata.

Uno de los elementos más importantes en la música vallenata es la letra de sus canciones y es en San Juan del Cesar, donde se juzgan a los mejores compositores; piezas fundamentales para el desarrollo del folclor de la región. “Luna Sanjuanera” paseo de Roberto Alfonso Calderón Cujia considerada con mérito como el himno folclórico de la tierra sanjuanera, es un buen ejemplo que refleja lo que queremos decir:

Yo sé que tú te alejas, como el ave que se va,

dejando mi pobre alma triste, con una ilusión;

pero sé que tu vuelves, tu tendrás que regresar,

no podrás olvidar, no podrás olvidar

aquel tiempo legal.

Y si tú dices que regresarás,

recuerda que yo no te olvidaré;

no ha regresado y presiento que ahí está

y me imagino cuando a mi lado esté”…

 “Llevo en el alma un acordeón que canta sus notas son mi propio suspiro; cuando canto música vallenata, siento que soy vallenato y guajiro” Este es el verso de Hernando Marín, el compositor tan sanjuanero como el río Cesar que abandonó este mundo el 5 de septiembre de 1999.

Uno de los elementos más importantes en la música vallenata es la letra de sus canciones.

La inspiración fecunda de un hijo del folclor vallenato, nacido en el corregimiento de El Tablazo – La Guajira, como es Hernando Marín Lacouture (Q.E.P.D.), se desplegó con su obra “Juramento” paseo que relieva ese estado silvestre de los cantores de esta tierra guajira que han brindado a Colombia un folclor que representa nacional e internacionalmente.

Esta canción quedó grabada en el alma de los sanjuaneros como el frío que baja de la sierra, es como un grito del serenatero en una de esas madrugadas con olor a pueblo; ella dice:

“Como saben que te quiero

como saben que me quieres

te separan de mi lado

y te aconsejan que me dejes

para ver si la distancia

hace que me olvides

pero es imposible

porque nuestro juramento

es inquebrantable

y eso no lo saben”…

Todos esperan que este año 2022 participen muchas canciones de gran altura que llenen de emoción a todos los colombianos.

San Juan del Cesar es la tierra de los cantores, la tierra de las noches más hermosas, con su luna sanjuanera, su luna de diciembre.

Arte y cultura Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

En la residencia de José Guillermo Parodi Daza “Joseito”, existe un kiosco parrandero donde nació el Festival de Compositores de música vallenata del municipio de San Juan del Cesar, Sur de La Guajira, y el famoso “Pichirilo”, fue testigo de grandes parrandas rodantes y amigo de todas las horas.

Cuadro de honorp

Máximo Movil, primer ganador concurso Canción Inédita Profesional 1977

Ganadores de la canción inédita profesional que han ocupado el primer lugar en este evento desde el año 1977, son en su orden: Máximo Rafael Movil Mendoza, con la canción “Penas de mi tierra”, Antonio Serrano Zúñiga, “Los funerales”, Roberto Calderón Cujia, “Gitana“, Rafael Manjarrez Mendoza “Provincianita“, Hernando Marín Lacouture “Juramento“, Juvenal Daza Bermúdez, “Corazón de la provincia“, José Hernández Maestre “Felicidad perdida“, Luís Mendoza Sierra, “Vuelve el poeta”, Rosendo Romero Ospino, “El amor es un cultivo” , Iván Ovalle, “Vivir en tus sombras“, Efrén Calderón Cujia “Gaviota herida“, Hernán Urbina Joiro, “Aquí están tus canciones“, Marciano Martínez Acosta, “El sentir de mi pueblo”, “Aurelio Núñez Bermúdez, “Te quiero como eres tú” Juan Ariel Hinojosa, “Añoranza de mi pueblo” , Alfonso Cotes Jr “Un ángel más en el cielo“, Jacinto Leonardy Vega “Una canción eterna” , Luís Aniceto Egurrola “Sin decir adiós” , Everardo Armenta Alonso, “Con otro amor“, Fernando Meneses ,”Un triste Final“, Deimer Marín Jiménez, “Diálogos”, Juan Ariel Hinojosa “canción de regreso”, Daniel Celedón Orsini “La Amistad“, Adrián Pablo Villamizar” Viejo“, Aurelio Núñez Bermúdez “Si yo Volviera a Vivir“, Marciano Martínez Acosta “Cuando llego“, Enrique “Curry” Carrascal “Mi Vida en Una Canción“, Reinaldo el Chuto Díaz, “Las Dos”, Robinson Montaño, “No hay como mi tierra”, Fabián Corrales, “Quiero una sanjuanera”, Marciano Martínez Acosta “Rey de reyes” con la canción “un mar de olvido”, Alberto “Tico” Mercado “Detrás de la luna”, Rafael “Uchi” Escobar “Dime que me quieres”, Wilmar Bolaño Daza “le tiré piedra a la luna”, Alexander Oñate “Linda y Vacía”, Amilkar Calderón Cujia “Amigos míos”, Dacire Gregorio Moya Ariza “Adolescente”, Robinson Montaño “Ser compositor”, Marciano Martínez Acosta, Rey de reyes por segunda vez con la canción “Las mieles del triunfo”, Alex José Duarte Vergara con la canción “Un solo corazón”, Jesús Alberto Villero Peñaranda con la canción “Notas del alma”, José Manuel “Chema” Moscote Pana con la canción “Hasta el final del mundo” y el año anterior 2021 Efraín Quintero Molina con la canción “Luna morena”.

La otra cara del Festival 

 Un festival de música de acordeón hace parte de nuestro acervo, y ha llegado a meterse con el tiempo en nuestras vidas, casi como una necesidad vital. Nuestro dinamismo, cultura y nuestras raíces son movidos en buena parte por el canto costumbrista o romántico y el sabor que “arruga el sentimiento” de un acordeón. Nuestra tierra San Juan del Cesar, Sur de La Guajira, más que ningún otro pueblo vive de su pasión por la música de acordeón. Por ello, desde hace cuarenta y cuatro años, venimos realizando un festival de honor a una tierra de cantores y músicos que  hizo grande a la Provincia de Padilla, y que hoy, con la actual generación de compositores e intérpretes del acordeón, se perpetúan.

Desde la primera versión, año 1977, como ha constado, hacer un festival no es nada fácil. Es una tarea ardua donde el amor al folclor, la voluntad y los sacrificios, deben romper las barreras y trabas que siempre suceden en este tipo de celebraciones pueblerinas. Pero las versiones muestran el coraje y las ganas del pueblo en no dejar morir el festival y hacerlo grande cada vez más y colocarlo en el sitial que se merece.

Este año la versión 45 del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata será otra. Desde que asumimos la responsabilidad de hacer el festival lo aceptamos con una poderosa condición de hacer tal vez, el mejor festival, porque cada año se debe superar al anterior. Venimos haciendo un trabajo dinámico y a conciencia que debe dar sus frutos como esperamos todos.

No hemos escatimado esfuerzo alguno y ello se demuestra en algunos cambios que le hemos dado a ciertos aspectos de tipo organizacional, que hacen de este festival, un evento más depurado, más acorde con las reales necesidades de este importante evento a nivel regional y nacional.

Con nuestro festival estamos exaltando al compositor, ese hombre taciturno soñador y parrandero que inspirado en el amor o en las costumbres de un pueblo, le regala a su tierra un canto inestimable por su valor imperecedero. Y esta vez lo queremos hacer de la forma más auténtica posible. El jurado, imparcial, decidirá independiente a quien considere la mejor canción. Con ello queremos dejar una imagen que de verdad estimule al compositor de música de acordeón a participar en eventos de esta categoría. Solo así se hará que un festival se vuelva atractivo y competitivo en el más sano sentido de la palabra.

 El festival es y debe ser de todos y para todos. Por ello desde un principio extendimos nuestra invitación a las fuerzas vivas del pueblo sanjuanero, a los imberbes, a los hombres añejos, y a los jóvenes, para que colaboraran y aún lo sigan haciendo, y hacer de esta fiesta el mejor recuerdo para nuestros ilustres visitantes.

Por último, queremos invitar a la nación entera para que nos visiten y se dejen impregnar de esa alegría, espontaneidad y rancia cultura que nos caracteriza al pueblo sanjuanero, ya celebérrimo por tantas ilusiones a su riqueza de pueblo provinciano. “Impedir que un poeta haga su canto es ponerle cerrojo a una ilusión” ¡Bienvenidos!.

Crónicas Opinión

“El Cuento de Pepe”

Por: Pedro Norberto Castro Araujo 

“… Allá en la Guajira arriba donde nace el contrabando el Almirante Padilla llegó a Puerto López y lo dejó arruinao…”

Entre los años de 1940 y 1966 Puerto López fue considerado el primer puerto libre de Colombia, ubicado sobre el Océano Atlántico, al norte de Castilletes, vecino del golfo de Venezuela y a pocas horas náuticas  de Aruba. Por su estratégica posición geográfica fue el lugar ideal escogido por comerciantes para que por allí entrara el contrabando por primera vez a Colombia. Esta situación de privilegio convertía al pequeño poblado en el principal puerto del país.

Los porteños detuvieron su bonanza en 1954, año en el cual el Almirante Padilla llegó a Puerto López y lo dejó arruinado; el  General Rojas Pinilla dio la orden para que el buque arribara a las costas de La Guajira y arrasara con todo lo existente allí. Mercancías procedente de muchos países del mundo entraban  exenta de impuestos y aranceles dejando  grandes dividendos en las cuentas bancarias de los contrabandistas  más no en las arcas del Estado.

Por Puerto López entraba todo tipo de mercancías, licores, comestibles, prendas de vestir, manteles, edredones, instrumentos musicales, oro, armas, whiskys escoceses, quesos holandeses, María Farina y  perfumes franceses, calzados americanos  e italianos. Los contrabandistas regresaban sus embarcaciones cargadas de café excelso, produciendo pérdidas incalculables al Estado; era tanto el grano que salía hacia Aruba que en la época fue catalogada como zona de alta producción mundial  sin contar con el clima necesario para cultivar una sola mata de café.

Puerto López tuvo incidencia binacional por cuanto desde allí se abastecían muchas ciudades de Venezuela y Colombia;  era una ciudad despierta debido a la cantidad de transacciones comerciales que se realizaban de día y de noche, tenía aeropuerto propio y existían muchas casas comerciales generando riqueza y  mucha migración hacia allí de familias guajiras que entraron en el negocio para amasar fortunas.

Uno de ellos fue José Francisco Socarrás Dangond alias “El Tite Socarrás ” nacido en Villanueva en 1928, hijo de  Evarista Socarrás Morales y de alguien quien no le quiso dar su apellido, Agrónomo de profesión y quien por muchos años se dedicó al negocio del algodón y de la ganadería; aprovechó un cuarto de hora en los años de bonanza como contrabandista que le permitieron acumular dinero y adoptar un estilo de vida con lo que pudo inmortalizarse en las canciones de Escalona.

En 1954 el teniente de fragata  Carlos Troncoso  recibió la orden de atracar en Puerto López con 15 Marines de la Armada Nacional y confiscar toda la mercancía de dudosa procedencia entre ellas la del Tite Socarrás . El operativo se surtió sin contratiempo, se inventariaron todos los elementos decomisados y se elaboró un listado de las 50 casas de comercio, depósitos y almacenes que en aquel entonces existían allí. Se rumoraba que los Wayuu atacarían por la noche para impedir el desalojo, situación que mantuvo en alerta a la tropa que se mantuvo en vigilia durante toda la noche. Por la mañana los indígenas enviaron dos palabreros quienes en diálogo amistoso con el comandante de la embarcación “Almirante Padilla” le hicieron saber que Puerto Bolívar gozaba de una connotación especial por ser puerto libre. El oficial Troncoso de inmediato se comunicó con capitanía informándole la novedad. A dicha situación respondieron: Cumpla la orden y ponga toda la mercancía a disposición de aduanas en Cartagena de Indias. 

La noticia del desalojo se regó como pólvora en viento en toda la provincia. Escalona amigo de parrandas del Tite en aras de consolarlo; escribió:

“… Pobre Tite, Pobre Tite, la armada le salió lista, pobre Tite Socarrás el se encuentra muy triste porque lo ha perdido todo, por contrabandear…”

…” El que tiene es el que pierde eso dice Socarrás, ese dicho no es mío porque yo Escalona no he perdido na’ …”

Tite catalogado como peleador y bronquinoso, comprador de peleas al encontrarse con Escalona le dijo: 

“… Barco pirata bandido que Santo Tomás lo vea, prometo hacerle una fiesta cuando un submarino lo voltee en Corea…”

Para muchos el Almirante José Prudencio Padilla había sido el autor de la historia hecha canción por Escalona. El maestro en su melodía se refiere al buque insignia  de la Armada Nacional “ Almirante Padilla” El almirante nació en Badillo y murió en Bogotá un 8 de octubre de 1828, fusilado por un pelotón de soldados por órdenes de Bolívar (Presidente de la Gran Colombia) acusado de participar en la conspiración septembrina del 25 de septiembre de 1828.

Crónicas Opinión

Por: Hermes Francisco Daza

En mi sentir, la vida de José Guillermo Parodi Daza, “Joseito”, es síntesis perfecta de superación humana; ejemplo insuperable y elocuente de lo que pueden alcanzar el talento y la superación de sí mismo. Cuántos han tenido el privilegio familiar de haber nacido nobles, para elegir de  la vida, lo que la vida en realidad no puede darles; José Parodi en cambio,  de la humildad de su cuna y de su raza hizo dos cimas, en cada una de las cuales sentó un pie y fue grande entre los grandes de su pueblo y de su época, porque para merecer las posiciones y dignidades que sus conciudadanos le otorgaron, grandes debieron ser sus virtudes.

En la búsqueda de la identidad autóctona, cada uno de los sanjuaneros sentamos las bases de nuestros ancestros de los cuales nos sentimos orgullosos. Me he tomado la tarea de investigar sobre este, a través de unas interesantes líneas,  llegando a las más sensatas apreciaciones, las cuales, mediante este articulo deseo compartir con todos aquellos que aprecian la cultura, el folclor, las costumbres de mi pueblo y siempre están atentos al Festival de Compositores que se celebra en esta gran Provincia de Padilla.

 Fue creador, fundador y estuvo al frente como presidente ejecutivo de siete festivales (1.977, 1.979, 1.980, 1.982, 1.983, 1.984 y 1.985), constituyen en estos momentos la mejor prenda de garantía de la labor tesonera de Joseito de nuestro magno evento, el Festival de Compositores de Música Vallenata que anualmente se realiza en el mes de diciembre, por todas estas razones es que su hijo el festival, le hizo un reconocimiento especial a su loable tarea.

El pueblo sanjuanero y sus dirigentes tratan de mostrar a propios y visitantes la forma como se resalta la labor de quienes llevando en su sangre el folclor de su querido pueblo, lo convierten en notas musicales que alegran el corazón de los colombianos; fue así cuando un domingo del año 1.976 en una parranda en el kiosco de su residencia, donde compartía con un grupo de amigos y compositores de la época, dio pie para sentar las bases del hoy Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata.

Reseña Histórica 

El festival es fundado y presidido por José Parodi Daza en el año 1.977, se crea por una idea que le diera el  doctor Antonio Serrano Zúñiga en el kiosco parrandero en casa de Joseito, donde  el acordeonero Egidio Cuadrado amenizaba una parranda  y estaban acompañados de compositores de la talla de Hernando Marín Lacouture, Sergio Moya Molina, Máximo Móvil Mendoza y amigos de la época como Alcibíades “el Chijo” López, Carlos Carrillo “Carrillón”, donde expresan la necesidad de realizar un festival en San Juan, porque pueblos como Fonseca tenía el festival del Retorno, Distracción el festival de Los Laureles y el corregimiento de La Junta el festival folclórico y reinado del Fique y Patillal estaba buscando la forma de hacer el festival de Compositores (Hoy Festival Tierra de Compositores), y opinaba el doctor Serrano Zúñiga, que San Juan del Cesar tenía en esos momentos más materia prima y compositores que estaban de moda y por qué no lo hacían aquí. 

Pero no fue allí donde se concretó la cosa sino que la idea se fundamentó más en el lanzamiento del L.D de los Hermanos Meriño con Elías Rosado titulado “Negra querida” en el río del Molino, a comienzos del año 1.976, donde coincidencialmente se encontraban los mismos compositores y volvió el doctor Antonio Serrano Zúñiga a lanzar su opinión y la sustentò con creces, entonces Joseíto Parodi toma la idea y la vuelve realidad y comienza a madurarla a finales del año 1.976 en compañía de un comité de amigos como se denominó la primera junta directiva; entre ellos Hermes Francisco Daza, Álvaro “el tigre” Carrillo, Arique Brito Molina, Nicolás Fragozo  Gámez, Lulú Ariza Romero, Lucy González Ariza y José Luís Gámez Orozco (q.e.p.d.), entre otros.

Fue así como el anhelo de Joseíto y un grupo de amigos se convirtió en realidad y arrancò en diciembre del año 1.977 el primer Festival de Compositores de San Juan del Cesar, sur de La Guajira, certamen que fue ganado en la rama profesional por Máximo Rafael Móvil Mendoza (q.e.p.d.), con la canción “Penas de mi tierra” y en la categoría juvenil el compositor Hernán Urbina Joiro, con la canción “el Poeta Andante”.

San Juan del Cesar, tierra privilegiada tiene el honor de sacar adelante este festival 2022 con esfuerzo y dedicación en honor a todos los compositores y los folcloristas de la región.

Crónicas Opinión

 Por: Hermes Francisco Daza
Se marchó para siempre el cantor de las mujeres, ese mismo corazón que muchas veces fue golpeado por el desamor y la incomprensión de las mujeres,  traicionó a Máximo Rafael Móvil Mendoza, compositor insigne de la música vallenata, el 4 de enero de 2002 a las dos de la tarde. En la clínica Ana María de los Seguros Sociales, aquejado de múltiples dolencias que desencadenaron en un paro cardiaco falleció a los 68 años, el corazón dejó de latirle a Movil Mendoza, uno de los integrantes del famoso ‘Trío de Oro’ que tanta gloria le ha brindado al país vallenato.

 Costumbrista Por Excelencia

 “El Indio de Oro “aunque sólo cursó hasta segundo de primaria, fue dueño de una mente prodigiosa con la que memorizaba las más de 180 canciones que compuso. “Cuando me muera, me llevaré a la tumba muchas canciones inéditas”, se le oyó decir alguna vez. 

Hijo único de Máximo Manuel Móvil y Rosa Ermelinda Mendoza Rodríguez; ambos fallecidos. Durante su vida se desempeñó como agricultor, vendedor de madera y chofer, oficio este que ejerció durante mucho tiempo en San Juan del Cesar. Siempre se caracterizó por tener una mirada tranquila y melancólica, era de conversar pausado y compuso obras en los cuatro aires del folclor vallenato. Sus mayores fuentes de inspiración fueron las mujeres, la naturaleza, la tristeza y la injusticia, siempre decía que “la musa me llega en cualquier momento y lugar, pero memorizo lo que quiero en las madrugadas”.

Al lado de Hernando José Marín Lacouture (Q.E.P.D) y Sergio Moya Molina, integró el famoso ‘Trío de Oro’ del folclor vallenato. Con estos dos colegas recorrió gran parte de la geografía del Caribe colombiano, situación que favoreció su numerosa descendencia: 22 hijos y más de 60 nietos. Fue el hombre que se acostaba a las siete de la noche y se levantaba con el primer canto del gallo, era amigo de sus amigos y le encantaba reunirse a conversar, pero “sobre temas de interés”.

Su vida musical

A los 12 años comenzó a versear en forma natural, como era hijo único se convirtió en atracción de la familia, solo hizo hasta segundo elemental porque sus padres eran muy pobres.

Su primera composición fue grabada por Alfredo Gutiérrez Vital, fue “Mujeres que me dejaron” en el año 1970. A partir de ese año, comenzó su productiva carrera como compositor.

A su señor padre, Máximo Manuel Movil le hizo la hermosísima canción “Presentimiento” que fue grabada en 1972 por Emilio Oviedo y Rafael Orozco Maestre.

A su querida madre Rosa Hermelinda Mendoza Rodríguez le compuso la canción “En realidad me quiso” grabada por los hermanos Meriño en la voz de Elías Rosado.

A su esposa Ferailda González, nacida y fallecida en Villanueva, le compuso la canción “La mujer conforme” grabada por Jorge Oñate González con el acordeón de Emiliano Zuleta Diaz.

“Vengo de la montaña/ de allá de la cordillera/ allá dejé a mi compañera/ junto con mis dos hijitos/yo me traje bien cargado mi burrito/ vendo mi carga y me alisto porque mi mujer me espera/ tengo pensado regresarme bien temprano/ porque allá me está esperando con algunos alimentos/ mi pobre compañera que con tantos sufrimientos, amarguras y tormentos me acompaña en esas tierras”

Su última compañera fue María Esther Gil Fuentes, con quien tuvo tres hijos Máximo Rafael, Yomaira Esther y Yajaira María. Máximo fue un hombre de mirada tranquila, melancólica y de voz pausada, reconoció humildemente que amò a sus canciones como a sus hijos.

Le hubiese gustado ser cantante, pero su voz no fue buena para grabar. Como compositor se sintió realizado, compuso en todos los aires vallenatos Merengue, Puya, Paseo, Son y hasta Porro.

No hay conjunto en el país vallenato y provincia que no haya grabado sus temas y muchos otros se han dado el lujo de cantar sus versos en distintos escenarios nacionales e internacionales.

La canción que lo internacionalizò fue “Aunque sufriendo te olvido”cantada por Alberto “Beto” Zabaleta y  el acordeón de Emilio Ovidio en el año 1972 y cuatro años después fue grabada en México en versión Ranchera.

El cantautor Diomedes Diaz Maestre le grabò unas 20 canciones y las populares “La Vecina” y “No lo Intentes”, entre otras.

Calixto Ochoa Campo le grabó el porro “Ojos Brujos”. Máximo Rafael era socio y pensionado de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia Sayco.

Solo participò en el Festival de Compositores de música vallenata de su amada San Juan del Cesar, sur de La Guajira, evento donde resultó ganador con el merengue “Penas de mi tierra” año 1977, que refleja el éxodo del provinciano a lugares desconocidos buscando un mejor vivir. Movil Mendoza plasma esta realidad de la siguiente manera:

“Me despedí de un joven por allá como a eso de las once de la mañana, cuando ella entre sollozo amamantaba un niño que muy pronto iba a abandonar, lloraba porque iba a tierras extranjeras, sabía que su hijo menor allí dejaba tal vez por la situación que la obligaba de ir a buscar el salario a otras tierras,sabía que tenía que cruzar las fronteras para poder conseguir lo que buscaba” …

 La Fundación Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata de su tierra San Juan del Cesar le rindió un merecido homenaje en el marco de la XIV versión del certamen, dirigido por el compositor Luis Aniceto Egurrola Hinojosa en diciembre del año 2000.

Crónicas Opinión

El Cuento de Pepe

Por: Pedro Norberto Castro Araujo 

En 1966 en Valledupar se hablaba mucho de segregación; los pobladores de muchos municipios magdalenenses y guajiros aceptaron la convocatoria realizada por El senador Castro Monsalvo. Pedro a pesar de estar en desacuerdo había invitado a su hacienda “El Sanjòn” a una tertulia regional, especie de cabildo abierto, en aras de debatir y escuchar ideas de cómo quedarían conformados los departamentos al segregarse una región más del departamento del Magdalena.

La idea de crear un nuevo departamento se originó a partir de la creación del departamento de La Guajira, cuyos antecedentes se remontan al año de 1911 cuando la intendencia de La Guajira es degradada a comisaría y nuevamente es erigida en 1954. Luego con la Ley 19 de noviembre 10 de 1964 se crea el departamento de La Guajira, territorio segregado del departamento del Magdalena tras la gestión del senador José Ignacio Vives Echeverría.

Los esfuerzos por la segregación de los municipios del Cesar se basaban en las diferencias históricas entre los provincianos de Valledupar y los samarios; sin embargo, fue el mismo senador Vives el que no  permitió que inicialmente se creara por ley de la República el departamento del Cesar.

Pedro Castro quería escuchar opiniones; llegó a imaginar que harían parte del dpto del Cesar la región de Plato unida con Chimichagua y Chiriguaná. Había mucha expectativa por independizarse,  su gente no hablaba de otra cosa que no fuese segregación.

A la concurrida reunión del senador Pedro Castro asistió una copiosa comitiva procedente del Magdalena entre ellos llegó una esbelta señorita proveniente de las lejanas orillas del Magdalena en donde queda la población de Plato; de allí se vino esa plateña a robarle el corazón al joven vallenato Rafael Escalona Martínez. Ella integraba la comitiva en representación de la juventud y de la mujer. Era radiante y hermosa, por sus atributos fue merecedora de varios dardos quienes con el cupido de amor en su flecha no lograron acertar en el blanco. solo un admirador tuvo la oportunidad de acercarse y galantearle.

Escalona,  quien ya gozaba de reconocimiento sintió la vibra de los ojos penetrantes de esa morena; decidido y conquistador gozaba de atributos suficientes para conquistar con versos y canciones a una dama tan interesante como la joven proveniente de Plato, para él era un reto, seducirla y conquistarla hasta llevarla a sus brazos, gustosa se dejó seducir, él sediento de amor, bebió de los labios del fruto deseado. Las  mujeres allí presentes murmuraban, disimulando con abanicos manuales hechos en paja de tuchín, cubriendo su boca para disimular su crítica respecto del lanzado maestro. Escalona se dio cuenta más no lo disimuló, reía a carcajadas con sus amigos a quienes les decía al saborear un whisky a las rocas: “…Yo considero que no tienen razón quien considere que Escalona no quiere, lo que pasa es que tengo un corazón que es muy sensible en asuntos de mujeres…”

Pese a la insistencia de Escalona de que la plateña se quedara y aceptara su invitación para ir a conocer a Manaure y subir al Plan  a saludar a la vieja Sara, ella como vela que se apaga fugazmente le dijo que debía retornar  a Plato y regresar con la misma comitiva con la que llegó.

Escalona entristecido le pide a Ovidio Granados que cuelgue su acordeón al pecho y le regala una estrofa del verso que en el momento le compuso a la distinguida señorita. “…Óyeme plateña  este paseo que yo te canto para que te lleves un recuerdo vallenato para que cuando estés lejos para cuando estés en Plato te lleves un recuerdo de la tierra de Pedro Castro…”

…”Oye plateña lo que dice mí son, si me comprendes quiero que me hables claro porque yo soy como el cura confesor que oye las penas y perdona los pecados…”

Rafael, herido por el desconsuelo amoroso y sentido por la partida inesperada del furtivo amor continuó inspirado para completar su paseo vallenato. “…He caminado por toda la guajira; sin pasaporte llegué hasta Venezuela y ni los indios me causaron las heridas que me causaron los ojos de esa plateña…”

…”Lo sé plateña que me recordarás en este canto te digo lo que siento como las nubes que se las lleva el viento así te fuiste para no verte más…”

Crónicas Destinos

Por: Hermes Francisco Daza

El corregimiento de El Totumo pertenece al municipio de San Juan del Cesar, sur del departamento de La Guajira, ubicado a trece kilómetros del casco urbano de la municipalidad, en zona limítrofe con la Sierra Nevada de Santa Marta.

Limita al norte con el corregimiento de Guayacanal, al sur con el corregimiento de La Peña, al oriente con los corregimientos de Villa del Rio y Corral de Piedras, y al occidente con estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Es un hermoso corregimiento bendecido por exóticos paisajes naturales de los cuales sus habitantes se sienten muy orgullosos, una linda población compuesta por pocas familias que con el paso del tiempo han ido aumentando, y que hoy por hoy han sido reconocidas como gente laboriosa, pujante, amable, luchadora trabajadora e incansable, herencia ancestral de su negra e indómita raza que en otrora habitara esta región.

Pozo El Totumo

Historia regional

Cuentan personas muy reconocidas del pueblo, como lo fueron Abraham Rodríguez y Elena Oñate (Q.E.P.D.), que el corregimiento fue fundado un 15 de agosto de 1840 por una familia de apellido Fragozo, conformada por Eufemia Fragozo y Jacinto Mejía, junto a sus hijos Efraín, Candelaria, Isabel Mercedes, José Antonio y Ángel, entre los más reconocidos, porque eran once en total.

Con el paso del tiempo fueron llegando otras personas a la población. Entre los años 1845 y 1866 ya avanzaba la aparición de numerosas familias en El Totumo, caso de las familias Oñate, Manjarrez, Guerra, Córdoba, entre otras. Con toda esa gama de familias se fueron multiplicando los núcleos familiares, y se recuerda que para esa época los hijos llevaban el apellido de la mamá si no existía entre la unión el sacramento matrimonial.

El Totumo es una población alegre y acogedora y sus habitantes demuestran un gran sentido de pertenencia por su tierra natal, cuenta además con pintorescas anécdotas que parten de su historia ancestral.

Desde el año 1840 hasta 1888 se conoce al pueblo con el nombre de ‘La Raíz del Trupío’, el cual se originó por un acontecimiento atmosférico que se enmarcó para la historia: un fuerte vendaval que ocasionó la caída de muchísimos árboles, en un sitio muy representativo para la comunidad tumba un palo de trupío haciendo brotar una de sus profundas raíces, la cual queda por encima del suelo; fue tan impresionante y llamativo el acontecimiento que decidieron de manera unánime llamar la población desde ese momento como La Raíz del Trupío.

 De La Raíz del Trupío a El Totumo

Fue entre los años 1888 y 1889 cuando llega alguien a darle un cambio rotundo a la identidad del pueblo. Un hombre de piel negra dedicado a la actividad de arriar ganado bovino, quien se queda en El Totumo durante un lapso de tiempo pastoreando unos animales pertenecientes a reconocidos ganaderos del municipio de San Juan del Cesar (La Guajira).

Un día cualquiera, con un sol muy resplandeciente y un intenso calor, el arriero de ganado se echa a descansar debajo de un árbol de totumo, de los muchos que había en la plaza del pueblo, tiempo que aprovecha para realizar un análisis, y concluye que el pueblo no debería llamarse ‘La Raíz del Trupío’ sino ‘El Totumo’, porque la presencia de este árbol era muy alta en la población. Posteriormente, pone en consideración de los nativos del pueblo su opinión, logrando convencerlos, y desde ese momento gracias al análisis de ese negro palenquero a quien le decían ‘El Zambo’, la población queda para la historia con el bello nombre de El Totumo.

La idiosincrasia de este pueblo se enriquece con el aporte diario de hombres y mujeres muy trabajadores, factor que sumado a los periodos de lluvia frecuentes, la cultura y las creencias hacen de este rinconcito del sur de La Guajira un remanso de paz y tradición regional.

En el año de 1888, además del hecho histórico de adoptar el nuevo nombre de ‘El Totumo’, un día 15 de agosto llega al pueblo la imagen de la Virgen del Carmen, patrona del caserío, constituyéndose en motivo de alegría para las personas muy católicas de la época, quienes recibían las festividades con música de acordeón, bombos y carrizos.

Corría el año de 1906 cuando fundaron el orfelinato en la vereda La Sierrita, por ese entonces ya existía la imagen de la Virgen del Carmen en la población, y muchos habitantes de otros lugares llegaban a El Totumo a pedir prestada la imagen de la virgen para realizar las festividades en sus comunidades, entre estas, La Sierrita, Caracolí, Atánquez, entre otros.

 Emporio turístico

El tiempo siguió su curso, los cambios se fueron presentando en todos los sectores, y para el año de 1968 se constituye el corregimiento de El Totumo como centro turístico del municipio de San Juan del Cesar y el departamento de La Guajira. Los habitantes se declaran bendecidos por poseer una piscina natural que consideran un regalo del creador, un balneario conocido como ‘El Pozo de El Totumo’, sitio que además de su belleza física, también es muy reconocido por las múltiples anécdotas que existen sobre el mismo.

En el año de 1984 se realizó el Primer Reinado Infantil del Turismo en el corregimiento, evento liderado por Luis Rafael Fragozo Córdoba, reconocido por su entrega en la búsqueda del bienestar común para sus coterráneos. Luis Rafael es un ciudadano que merece el reconocimiento de sus paisanos porque a través de los años ha demostrado un gran amor por su pueblo natal y por su gente.

A raíz de los buenos resultados obtenidos con el certamen, por petición de muchas personalidades, entre ellas Consuelo Araujonoguera, nace la idea de pasar el certamen de infantil a juvenil, ocasión en la que se reunió a nueve municipios y se llevó el honor como primera soberana del turismo juvenil la señorita Rosa Elvira Díaz Mejía, representante del corregimiento de La Junta e hija del cantautor Diomedes Díaz Maestre.

El Totumo es una región pintoresca, con anécdotas curiosas, caracterizada por el esfuerzo de su gente luchadora, orgullosa de sus ancestros y excelentes embajadores de su cultura y riquezas naturales.

Crónicas

Por: Hermes Francisco Daza

Nació en el municipio de San Juan del Cesar, el 12 de mayo de 1948, hija de Agustina Guerra Dávila y Jaime Ariza Barros. Desde muy temprana edad demostró sus dotes de niña inquieta, alegre e inteligente. Sus estudios primarios los realizó en colegios dirigidos por monjas en Villanueva y luego en San Juan del Cesar, donde también inició su bachillerato el cual no pudo culminar, su mayor experiencia la adquirió en la escuela de la vida y superación personal.
Su componente familiar lo integran tres hijos de nombres Maximilian, cariñosamente conocido como “Machín”, ingeniero metalúrgico, Jaime Raúl y Jorge Eduardo, ambos abogados, ellos se convirtieron en el mejor tesoro de su vida.
A María Elena, cariñosamente muchos amigos le decían “Maela”, fue autodidacta, con muchas habilidades extraordinarias para las actividades manuales y artísticas.
En muchos momentos de su vida, intervino en la política, era conservadora de cepa, aprendió mucho de su padrastro Antonio “Toño” Robles, exalcalde de este municipio. Años más tarde fue candidata al concejo municipal en representación de la mujer y su partido, asesorada por el abogado Joaquín Cataño, quien la convirtió en una guerrera conservadora. Amiga personal de Andrés Pastrana y profunda admiradora de Luis Carlos Galán Sarmiento.
Pero la verdad del cuento, las fiestas que la volvían loca eran los carnavales, los disfrutaba del comienzo hasta el final y les daba ñapa. Participaba en la junta municipal del carnaval, presidenta del barrio, candidata vicaria y su especialidad, disfrazarse de algún personaje del pueblo, lo cual era un espectáculo inolvidable, de eso el pueblo es testigo. El amigo Joye Ariza, la bautizó como la “Estercita Forero” de San Juan.

En el campo religioso, su fe siempre en Dios, a quien llamaba “Armenta”, no se pudo saber porque lo llamaba así y su devoción firme por María Auxiliadora, cuando le hablaban de otras vírgenes decía que no eran amigas.
Su carácter frentero, sincero y espontáneo le sirvieron para confrontar sus ideas. Contaba con más amigos que amigas. Palabras de su hijo Machín, “mi mamá fue alcahueta de sus hijos”, en ocasiones los trataba como unos hermanos más o amigos.
Fue tan buen familiar, hasta el punto de decir que ella se “jodía” por los de ella. En algunas ocasiones se tomaba los pleitos ajenos, como el caso que narra el escritor David Sánchez Juliao, en su cuento.
Los hijos le colocaron una reja para darle seguridad a la casa en diciembre de 2016 y ella enseguida comentò: “no hay cosa más incómoda pal bochinchero que una reja”.
Aprendió la labor del tejido, sin ayuda de nadie, elaboraba prendas hermosas, que en muchas ocasiones regalaba a personalidades de la política y de la música vallenata, obsequiándole una bella mochila a Poncho Zuleta, como zuletista que siempre fue y los hijos hicieron que también le regalara una mochila a Jorge Oñate, idea que se hizo realidad y se la entregaron al “Jilguero” en su tierra La Paz.
María Elena y sus manos prodigiosas, tenían la magia de elaborar una camisa, una guayabera y bordarla, pero qué maravilla. Era la encargada de confeccionarle las hermosas mantas guajiras a la ex gobernadora Oneida Pinto, para lucirlas en sus muchos actos políticos, lo mismo le confeccionaba guayaberas y camisas a Kiko Gómez, otro ex gobernador guajiro.

Su gran pasión por la música vallenata la llevó a ser seguidora de Poncho y Emilianito, mejor dicho, zuletista al ciento por ciento, logró sostener una gran amistad con muchos acordeoneros y compositores, muy especialmente con el patillalero Freddy de Jesús Molina Daza. Precisamente fue Freddy Molina, quien en el año de 1969, actuaba para el 23 y 24 de junio, fiestas patronales de San Juan Bautista, le presentó al artista de moda, Alfredo Gutiérrez, que estaba alojado donde el señor Efraín Fernández, esposo de Norys Marulanda, en la casa donde hoy quedan las oficinas del ICA, Freddy la llevò para que conociera a Alfredo, quien era fiel intérprete de las canciones del compositor, pero que sorpresa para Freddy y María Elena, porque cuando Alfredo, vio a esta joven dama sanjuanera, prácticamente quedo hechizado y al hacerle la formal presentación, nace una historia de inspiración que al instante se volvió canción, la Sanjuanera, que fue grabada ese mismo año, para el sello Codiscos de Costeño, en la ciudad de Medellín, fue un éxito musical, al estilo de Matilde Lina de Leandro Díaz, y en 1986, sirvió de soporte para que Alfredo, conquistara la tercera corona como Rey Vallenato, interpretando la Sanjuanera, modalidad de Paseo, que fue muy aplaudida por los asistentes en ese inolvidable festival vallenato, en Valledupar.

La sanjuanera 
I
Está lastimado mi corazón
¡ay! porque no tiene quien lo quiera
Y la culpable es una sanjuanera
que yo me esté muriendo de pasión (Bis)
 II
Ayyyyyy…, si ella me quisiera
y me diera lo que le pido,
viviría complacido
al lado de esa sanjuanera (Bis)
 III
Su nombre yo lo tengo reservado
porque yo no sé si ella me quiere,
Pero lo que sí sé es que las mujeres
quieren al hombre, aunque lo estén negando (Bis)
 IV
Ayyyyyy…, si ella me quisiera
y me diera lo que le pido,
viviría complacido
al lado de esa sanjuanera (Bis)


A partir de la grabación de esa la canción, sale al mercado el disco LP titulado “El Rebelde Del Acordeón”, un 15 de diciembre de 1969, hoy día convertido en un clásico del vallenato y el nombre de María Elena, se volvió canción “La Sanjuanera”.
La vida de María Elena, continuó igual, en nada cambió su modo de ser y personalidad, disfrutaba el éxito de sus hijos en sus labores profesionales y se iba llenando de nietos, nueve en total, pero el ultimo que nació no lo pudo conocer porque ya había fallecido.
Vivió sus últimos años, en la ciudadela Enrique Brito, (Las casitas), gozaba del aprecio de sus vecinos y paisanos, le mamaba gallo a todo el mundo, continuó su vida con el tejido y algo que no pudo dejar, el fumar, lo que le causó mucho daño en su salud.
El 18 de enero del 2017, en horas de la tarde, “la Sanjuanera” es sorprendida por una isquemia cerebral, de inmediato fue llevada a una clínica de la ciudad, el caso era muy delicado, la atención médica fue oportuna y excelente, fue trasladada a Santa Marta, se logra una leve mejoría, para alegría de sus hijos, mamá, hermanos, vecinos y familiares, en resumen, todo el pueblo pendiente de la salud de Maela. Pasan los días y los meses y la enfermedad siguió su curso, la paciente va perdiendo facultades vitales, su residencia se convirtió en un hospital, acompañada siempre de sus hijos, nietos y familiares, no le faltaba nada, todo era a tiempo, pero llegó la hora final, Dios quien todo lo puede, su amigo todo poderoso (Armenta), la llamó el 4 de Junio del 2017, cayendo la noche, se nos fue “la Sanjuanera”, sin despedirse de nadie, sin decir adiós, solo nos tomó la delantera, de lo que si estamos seguros es que dejó muchos recuerdos, su alegría como una huella que perdurará por siempre.

Su amigo y vecino Julio Reyes Palacio Celedón, quien la conocía como la palma de su mano y la soportaba con sus caprichos y temas, con mucho dolor por su fallecimiento, le cumplió la promesa hecha un día de conversación y festejo: el que muriera primero despedía musicalmente al caído, le tocó a ella partir y el creía que no iba a ser capaz de hacerlo, pero ella misma le dio ánimo y fuerza  y con el consentimiento de sus hijos y familiares, le cumplió al pie de su tumba, cuando sellaban su bóveda, sonó en varias ocasiones su canción “La Sanjuanera”.
Seres que parten para siempre al llamado de Dios, como el caso de María Elena, son difíciles de olvidar, porque dejaron huellas perdurables, se recuerdan en la vida diaria, en la política, en carnavales, en fin, nunca se olvidan.  PAZ EN SU TUMBA.