Opinión

No comentemos de los cuerpos ajenos

Por: Elba Bonet

Hablar de este tema me toca profundamente y más cuando vemos casos como el de Yulitza Toloza. Hoy, su madre solo rogaba para que apareciera viva, en algún hospital pero viva, la situación fue diferente. Duele pensar hasta dónde puede llegar una persona intentando encajar en unos estándares de belleza que la sociedad y las redes sociales nos imponen todos los días.
Yo vivo eso constantemente. Vivo las miradas incómodas, los comentarios disfrazados de “opiniones”, el sentir que muchas personas creen tener derecho a juzgarte solo por tener una contextura gruesa. Y no solo por el cuerpo, también por cómo decides vestirte, por atreverte a usar lo que te gusta y no lo que otros creen que “debería” usar una mujer con tu talla.
Por eso hoy no quiero hablar únicamente de Yulitza, quiero hablar por todas las mujeres que alguna vez nos hemos sentido incómodas en nuestra propia piel por culpa de los comentarios de los demás; por todas las que nos hemos sentido señaladas, rechazadas o insuficientes por no entrar en la famosa “talla correcta”.

Siempre voy a defender que una mujer merece sentirse bonita, segura y valiosa sin importar su talla, su color de piel, su estatura o cualquier característica física, porque el valor de una persona jamás debería medirse por cómo luce su cuerpo.

Lo de Yulitza también nos obliga a hacernos una pregunta como sociedad: ¿qué estamos construyendo? ¿Qué mensaje le estamos dejando a nuestros hijos y a las nuevas generaciones? Las redes sociales nos han vendido una idea falsa de perfección. Nos muestran vidas irreales, cuerpos irreales y estándares imposibles que muchas veces terminan afectando la salud mental y emocional de las personas.

Hoy quiero hacer un llamado a la prudencia y a la empatía, dejemos de opinar sobre los cuerpos ajenos, dejemos de hacer comentarios que no sabemos cuánto pueden herir, porque detrás de cada persona hay una historia que desconocemos, heridas que no vemos y luchas internas que nadie imagina.

Nadie decide en qué cuerpo nace. Muchas personas viven con enfermedades, condiciones hormonales o situaciones que afectan su apariencia física, y aun así, tienen que cargar también con el peso de las críticas y los señalamientos.

Necesitamos aprender a cuidarnos entre todos, a construir una sociedad más humana, donde podamos acompañarnos en lugar de destruirnos con palabras. Una comunidad donde entendamos que todos somos distintos, y aun así, todos merecemos respeto, amor y dignidad.

Porque al final, ningún cuerpo debería convertirse en tema de conversación como el de Yulitza Toloza.

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