Arte y cultura

Con una programación especial la iglesia cristiana CEJES hizo el lanzamiento oficial de Fiesta Celestial, que se llevará s cabo del 2 al 4 de mayo en el coliseo cubierto Julio Monsalvo Castilla de Valledupar. 

El acto contó con la participación especial de Héctor Zuleta, uno de los hijos de “ Poncho” Zuleta, quien desde hace algún tiempo entregó su vida a Dios y hoy lo alaba y lo adora a través de la música.

“No es fácil, no es sencillo pararse en la brecha , mantenerse y caminar  pero un día me entregué a Dios para ser su verdadero hijo, alguien que sigue la doctrina de Jesucristo y camina con el , eso es lo fundamental y eso te lleva a que si tienes un don lo pongas a su servicio”. 

“Dios me hizo un llamado, independientemente de que tenga el apellido de la dinastía Zuleta tratamos de tener ahora una nueva dinastía, una dinastía celestial que va en un nivel diferente porque es espiritual, es un privilegio que el cielo nos otorga poder estar aquí en el lanzamiento de Fiesta Celestial”, dijo Héctor Zuleta, invitado especial de este acto. 

Durante Fiesta Celestial se realizarán los concursos de agrupación infantil, profesional y canción inédita aficionada y profesional. 

La fiesta más bonita, cómo se conoce desde sus inicios esta celebración tendrá varios espacios para el disfrute de las familias quienes de manera gratuita tendrán acceso a los concursos, los juegos infantiles, zona de restaurantes, feria de emprendedores y espectáculos musicales con invitados especiales. 

“Lo más importante de Fiesta Celestial es que cada vez que nos unimos es familia es para adorar al Señor porque es Dios quien nos ha venido conduciendo y nos alegra ver cómo hemos crecido, esta es una fiesta de música vallenata y cuando nació no habían agrupaciones cristianas que tocaran vallenato, solo estaba el grupo Los hijos del rey, se logró contactarlo y esa presentación fue de gran bendición para todos los que participaron”, dijo la pastora Damarys Oñate, organizadora de Fiesta Celestial.

La invitación es para todos los que deseen asistir y hacer parte de Fiesta Celestial, un evento cultural que nació en 1995 en el corazón del pastor Ángel Florez y bajo la dirección de Dios ha logrado posicionarse como uno de los más importantes del país. 

Arte y cultura Opinión

Por: Irama Rodríguez 

Invitada a la Feria Internacional del Libro y de Escritores de La Habana, Cuba, representando a  Colombia llegó Yaneth Teresa Álvarez Montiel, una bella cordobesa, nacida en Chinú el 31 de Enero de 1972… una mujer de pura cepa que lleva la esencia de ser costeña en cada poro de su piel. Yaneth llegó a Cuba a mostrar nuestro Caribe, emocionando a los asistentes con cada una de sus poemas y escritos.

Participó con la ponencia “Mujer Zenú y poesía social”, y en varios recitales. Igualmente en el Festival Internacional de Poetas del Mundo donde se hizo un homenaje a la paz en Gaza y allí también estuvo haciendo su aporte cultural.

Este evento reunió a 40 países del mundo y es el evento literario más importante de Cuba

Yaneth es una mujer que llama la atención a su andar y que deja en claro que es colombiana al cien por ciento y lo demuestra en su vestir y en sus poemas, algunas veces cargados de protesta… es dueña de una espectacular sonrisa y de un don de gente que cautiva a todos a su alrededor. Le encanta el baile, cantar, declamar y por encima de todo, defender a los que nadie defiende y hacer visible a los invisibles… 

Yaneth  es una de esas artistas de la palabra con magia en el alma porque ella deja su huella en todo lo que hace.

En Cuba Yaneth Álvarez Montiel paseó el nombre de Colombia con orgullo ondeando entre sus letras la maravillosa palabra de la poesía, el arte y la escritura.

“La tinta y el papel se abrazan

para danzar en el baile de las letras

mi cerebro y mi voz se unen

en esta danza de palabras,

intentando sacar melodías

que solo suenan afligidas.

¿El mundo es triste

o, soy quien cargo tristezas?,

no sé si son mis ojos los que ven así,

pero todos los caminos lucen iguales.

Apartes del poema CON LA VOZ QUEBRADA de Yaneth Álvarez

Arte y cultura

La Dirección de Cultura, Juventud y Género de La Guajira, bajo la dirección de José Emilio Sierra, recibió en días pasados al equipo de producción de la película estadounidense ‘El Trono de Dios’, que eligió algunos municipios del Departamento para el desarrollo de su film.

El equipo de producción, en interacción con el Consejo de Cinematografía departamental, compartió conceptos y conocimientos, dejando una referencia cultural y abriendo las puertas para que La Guajira sea un destino recurrente en futuras producciones cinematográficas.

Durante su estancia en La Guajira, el equipo de ‘El Trono de Dios’ no solo filmó en tres municipios: Uribia, Riohacha y Hatonuevo, sino que también experimentó y apreció la riqueza cultural wayuú.

Este proyecto cinematográfico no solo lleva la belleza de La Guajira a la pantalla grande, sino que también impulsa la economía local. La contratación de servicios locales, desde transporte hasta hoteles y proveedores de alimentos, ha contribuido significativamente al desarrollo de la comunidad.

Stiven Pérez, productor de la película, afirmó: “Si tuviéramos que elegir La Guajira nuevamente para alguna producción, no lo dudaríamos, es preciosa”.

Este logro trasciende lo cinematográfico, siendo también un impulso económico y cultural para el Departamento, consolidándolo como un destino atractivo para la industria cinematográfica internacional.

La producción contó con realizadores del territorio en cargos de producción de campo, producción de locaciones, dirección de casting, coordinación de transporte, logística  y actuación (principal, secundaria, figurantes y extras). También brindó el espacio para que jóvenes que se certificaron en el Sandbox Audiovisuales pudieran trabajar.

La producción dio el espacio laboral para personas residentes en el Cabo de la Vela. The Quest For The Throne Of God, (El Trono de Dios), tuvo el acompañamiento del Consejo de Cine y la Secretaría de Cultura.

Arte y cultura Opinión


Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

El cineasta Reinaldo Marcus Green, que venía de hacer otra biopic como “Rey Richard: Una familia ganadora” es además, uno de los cuatro guionistas de una película que apela a los recursos de siempre en este tipo de cine: carteles, material de archivo, y uno más reiterado; las letras de las canciones para “referir” y apoyar la historia, en una narración tan minuciosa como previsible.

De todas formas, hay que reconocer que el espectador podrá reconocer y escuchar todas aquellas canciones que fueron su éxito y marcaron un referente. En este sentido dos cosas: el film camina entre la preparación del álbum “Exodus”, que sirve como eje central para el avance argumental, y flashbacks que aproximan al espectador a esa ausencia paterna que sufrió Marley, y a sus comienzos en la música.

Y segundo: el filme es un ejercicio en el que la ficción ilumina los entresijos de una realidad o un juego de espejos que favorece el diálogo entre unos personajes aferrados a la música. Además, líder de Los Rastafari —personas más allá de solo una forma de vestir o lucir, por sus características rastas—. A veces, se les considera erradamente como una religión. En sí estos se consideran a sí mismos parte de una corriente político-religioso con un tinte de entereza anticolonial y antiracial.

En medio de la crisis política que sufrió Jamaica a finales de los años setenta, la historia Marley resulta un tanto esquiva, si bien, la música la salva de un desastre total. Siento que a la película le faltó alma (la fotografía del gran Robert Elswit). Detalles como la relación del músico con la modelo Cindy Breakspeare, su legión de proles ilegítimas, y los asuntos religiosos, están bien difuminados o claramente omitidos para no lesionar su aliento de profeta y mártir.

De todas formas, el inventor, el profeta del reggae fue Toots Hibbert, y fue el mejor embajador internacional de la música jamaicana en un momento, justo antes de que Bob Marley hiciera del reggae un himno, en el que ska, rocksteady y soul estaban ahí.

Entonces, Hibbert fue el primero en darle al género antillano “Do the reggay”, canción grabada en 1968 que bautizó lo que acabaría siendo uno de los fenómenos culturales del siglo XX. «La música estaba ahí pero nadie sabía cómo llamarla. Y en jerga jamaicana, si no nos veíamos bien, si nos veíamos andrajosos, lo llamábamos ‘streggae’. De ahí es de donde lo tomé», recordaba Hibbert en una entrevista con la BBC.

La película que se concentra en el período 1976-1978, intercala (insisto) unos flashbacks sobre la infancia y adolescencia. Además, se reconocen las cercanías al cliché de cada escena, desde los altercados en las oficinas de las casas discográficas hasta los apesadumbrados estallidos domésticos. Para concluir: ¿qué puede haber momentos de gran cine en una película irregular? Pues sí. Para lograrlo, un tal momento no basta con que, cuidadosamente —en algún plano o escena— todo encaje por el encuadre, la iluminación, los aspavientos de los actores. También, es necesario que esos momentos queden enaltecidos por su entorno (dramático) o por la narración en que se integra.

Arte y cultura

El maestro Marcial Alegría Garcés falleció la noche del pasado miércoles 14 de febrero, vivió y trabajó toda su vida en San Sebastián, un corregimiento de Lorica, y con sus obras, hechas de trazos simples, directos y coloridos, logró reconocimiento nacional e internacional, pues algunas de sus piezas fueron exhibidas en galerías de varios países, todo un logro para un artista autodidacta que, como lo explica el Museo Nacional, “se interesó por la representación de la diversidad de paisajes asociados a cuerpos de agua de esta subregión del Caribe colombiano: el ecosistema de manglar, las islas del litoral cordobés, el río Sinú y los jagueyes, entre otros”. Así como por “la faena de pesca, la danza del porro sabanero, le herencia zenú y el comercio en el río”.

 El maestro Marcial Alegría fue un pintor primitivista que durante 70 años de vida artística plasmó la vida cotidiana, las costumbres y los personajes de la zona rural del  Bajo Sinú, en su natal Córdoba. 

Con su partida, Colombia pierde uno de los más grandes exponentes del primitivismo, esa corriente artística que privilegia el arte intuitivo y espontáneo, que intenta evocar el arte que hacían en las sociedades primitivas y también a un artista que supo representar el alma de su tierra y de su gente.

Marcial Alegría Garcés falleció a los 88 años en el corregimiento de San Sebastián, su tierra natal, después de presentar varias dolencias.

El Ministerio de Cultura, las Artes y los Saberes se pronunció y lamentó el fallecimiento de este importante artista costeño. 

Por su parte, el municipio de Lorica, Córdoba, decretará tres días de duelo como un merecido homenaje al maestro del primitivismo que plasmó el folclor cordobés en sus cuadros.

Arte y cultura

Eduardo Santos Ortega Vergara

Es grato encontrarnos con buenas noticias, noticias que nos llenan de regocijo el alma, que hablan bien de una gesta como iniciativa grupal para exaltar a una Colombia que necesita de estas buenas noticias.

Sobre todo, si esas noticias las generan las mujeres; mujeres valientes, trabajadoras, disciplinadas y dispuestas a entregarse de una manera diferente a lo que la gente está acostumbrada a ver en ellas.

Mujeres Enkelé

Enkelé es eso, luz de estrella, iluminación, sabiduría; y en cada una de estas palabras encontramos definidas a un puñado de mujeres, que le hacen un homenaje a la esencia africana; mujeres de condición especial, de entrega y fuerza, que no se olvidan de su característica, de su atributo de mujer y de esa vanidad especial que las hace únicas, ellas saben de su extraordinario sentir y pulso Enkelé. 

Siete mujeres hacen parte de este fabuloso proyecto conformando una tropa excepcional.

El grupo lo dirige Carolina Delgado que también toca las maracas; Mildreth Pasos Pabón, tamborera; Angélica Ruiz, tamborera; Yuranis Miranda, percusionista; y las cantadoras: Damar Guerrero, Camila Pedrozo y Yira Miranda.  

Carolina Delgado es la voz que se levanta para explicar todo lo que han tenido que ‘soportar’ las mujeres, ellas, al momento de decidir incursionar en las supuestas andanzas de los hombres.

“Pareciera que tocar los instrumentos es una labor exclusiva de los hombres y las mujeres solo cantaban, pero en este caso con sus tamboras, gaitas y el millo; Enkelé identifica estos instrumentos y envía un mensaje importante de poderío femenino para combatir el machismo”

En sus presentaciones siempre buscan hablar de la importancia de tener unos espacios libres de violencia y que además por ser mujeres también pueden interpretar esos instrumentos y derribar esos muros de sectarismo al cual se han visto sometidas en estos escenarios.

La enganchá

Además de cantadora, y encantadora, Yira Isabel Miranda Montero redacta de manera fabulosa; “¿Qué es lo primero que piensan cuando escuchan este nombre tan ocurrente, ‘La enganchá’? 

Pues las mujeres de Enkelé se arriesgaron a cantar la historia de una mujer que quiere ser feliz y que sabe lo que quiere. Eso es La enganchá, una canción escrita por una de sus cantadoras Damar Guerrero Suárez y su mamá Dina Luz Suárez, con una ilustración donde Daniela Barreto plasma la seguridad y el carácter de estas mujeres como carátula. 

Pero lo mejor de esto es el equipo de lujo que conformaron con el gran Iván Benavides, un referente para la música, gestión cultural y producción creativa en el país.

Acompañando este proceso de producción también estuvo Yeison Gómez con una hoja de vida muy reconocida en la música colombiana.

Un equipo joven que contó con el apoyo en la captura de audio de Simone Ocampo, becado de la EMMAT y finalmente el ganador de Grammy Harvey Marín en la masterización”

Con más experiencia en los procesos de producción musical, llega este 2024 con energía y sabor, recargadas de alegría con un sencillo que promete de manera especial; “La enganchá es su segundo single, en aire de bullerengue se escucha esta chalupa robusta que cuenta una historia de la vida rural pero que fácilmente les permite hablar de la libertad de la mujer e incluso sus derechos.

Juana, el personaje de esta canción, es una representación de las mujeres que quisieran ser, mujeres completamente libres de disfrutar su sexualidad, de decidir sobre sus cuerpos, de no tener que dar explicaciones por cada una de las cosas que hacen o no hacen.

Es un llamado también a conversar sobre las labores de cuidado que siempre han estado asignadas a las mujeres; ser atrevidas a la hora de hablar sobre el deseo y la forma en la que también aman las mujeres, es todo su reto.

La enganchá también suena a carnavales, a esa picardía, alegría y goce de estas fiestas que tanto nos caracterizan como colombianos por estas épocas”.

New Orleans Festival, Jazz y Heritage

El 2024, viene cargado de muchas emociones para Enkelé, buenas noticias marcan el inicio de este nuevo año, y todo gracias a ese gran esfuerzo, trabajo en equipo, constancia y la disciplina que han demostrado desde sus inicios, es bueno resaltar esta loable gestión que habla muy bien de su trabajo y la gran representación que en el exterior hacen de Colombia.

“Hace poco confirmaron su participación en el New Orleans Jazz and Heritage, festival que se celebró por primera vez en 1970 y desde entonces se ha convertido en uno de los festivales de música más importantes del mundo, a lo largo de los años, el festival ha presentado nombres de relevancia en la música que destacan por su importancia y calidad, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Stevie Wonder, Aretha Franklin, Lady Gaga, Amy Winehouse, entre otros artistas reconocidos a nivel mundial.

Este año el país homenajeado será Colombia y éstas grandes mujeres de Enkelé se presentarán los días 2 y 3 de mayo y compartirán escenario con grandes como The Rolling Stones, The Foo Faigters y más”. Óigase y léase bien The Rolling Stone, de primer nivel.

Nos resta brindar un aplauso, de pie, a estas mujeres valientes, por su gran trabajo, por su dedicación y desde luego por todo lo que le brindan al país. Gracias Enkelé.

Sólo Eso.

Arte y cultura

El artista vallenato, Rafa Pérez recibió el Congo de Oro al Mérito, en reconocimiento por su trayectoria musical, luego de su brillante actuación como invitado especial en el Festival de Orquestas que se realizó en la plaza de la Aduana en Barranquilla.

El preciado galardón del Congo de Oro, lo entregó la gerente del Carnaval SA, Sandra Gómez Molina, en medio de los aplausos que Rafa Pérez recibió del pueblo barranquillero por su maravilloso concierto lleno de colorido, efectos especiales y unos danzarines que le dieron un toque de elegancia a su show musical marcando la diferencia.

“Rafa Pérez canta vallenato”, exclamó el artista al iniciar su concierto interpretando canciones como: “Mi Novia Mujer”, “La Tumba Catre”, “La Rebuscona” y “Dele que Dele” el tema de los carnavales 2024.

El presentador del Festival de Orquestas de Telecaribe, Arlington Cordero afirmó: “para mi es un honor anunciar delante de todo este público, más de 15.000 personas, que la canción oficial del carnaval de Barranquilla 2024 es ‘Dele que dele’ de la autoría de Omar Geles”.

Seguidamente la gerente del Carnaval le entregó el Congo de Oro y Rafa Pérez, dijo “wuaoo, Sandra muchas gracias; gracias a Carnaval; gracias a mi gente linda de Barranquilla porque esto es para ustedes y por ustedes; me siento orgulloso de representar mi música vallenata. Gracias mi gente linda, los llevo en mi corazón”.

Rafa Pérez fue el artista vallenato protagonista del carnaval de Barranquilla y con sus canciones dio apertura a la lectura del bando de la reina central Melissa Cure y en muchos municipios del Atlántico estuvo presente y encabezó la tradicional Batalla de Flores en Curramba la Bella.

Arte y cultura

En un evento lleno de sorpresas y emotividad, fue presentado el libro Mary una novela biográfica que la periodista Yanitza Fontalvo publicó sobre la escritora y periodista Mary Daza Orozco. 

En la biblioteca Departamental con la presencia de autoridades civiles y religiosas se llevó a cabo el evento donde además se realizó un sentido homenaje a Mary Daza Orozco reconocida como una de las escritoras más latinoamericanas más importantes;  a quien le fue entregada notas de estilo por parte de la Gobernación del Cesar, Alcaldía de Valledupar y el Círculo de Periodistas de Valledupar.

El prólogo del libro estuvo a cargo del arquitecto Jaime José Orozco y la presentación del libro fue realizada por el ex congresista Alvaro Araujo Castro que hizo una magistral disertación haciendo un recorrido por los más importantes momentos de Mary Daza descritos en el libro.

“Mary es un valor muy grande que tenemos en nuestra región, ha escrito 18 libros sobre una realidad que nos ha cercado desde siempre, la violencia, con una extraordinaria capacidad retorica y poesía. Sus libros han sido estimados en la universidad de Boston y varios países”, manifestó la autora Yanitza Fontalvo.

Mary Daza que estuvo todo el tiempo acompañada de sus hijos,  agradeció profundamente estos reconocimientos y calificó este libro como un homenaje que será eterno.

El evento fue organizado por el Círculo de Periodistas de Valledupar con el apoyo de la Cámara de Comercio y la Gobernación del Cesar

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

La adaptación de la novela de Alasdair Gray se convierte, en manos del director griego Yorgos Lanthimos en una deslumbrante fábula fantástica sobre una mujer —con una Emma Stone enorme [como Bella Baxter, una joven revivida] y con todas las probabilidades de ganarse el “Oscar” a mejor actriz —. Además, y coincido con otros críticos de cine, que es una película que podría imaginarse el reverso del mito de Frakenstein.

En una Inglaterra victoriana, y por tanto tan farsante como barroca, un galeno desequilibrado —al que da vida Willem Dafoe— resuelve revivir a una mujer preñada después de un infausto suicidio. La idea no es otra que ubicar el cerebro todavía vivo de la criatura, en la cabeza de la difunta. Pero más allá de expresar asuntos de la trama, en lo estrictamente cinematográfico, la película da verdaderas lecciones de puesta en escena, timing, colores, y música.

No es hablar de un monstruo [o criatura] como una mujer totalmente libre y con el organismo de una hembra desarrollada y la mente todavía no dominada de un bebé. De pronto [y lo afirmo] es un asunto particularmente sexual. Y lo es, no por lo sensorial en su sentido más refinado y empalagoso, sino por insubordinado (el personaje Bella lo es). ¿Qué quiere esto decir? Así Levine (2002) lo afirma: “El modo en que la desnudez erótica se desenvuelve —se presenta y es—, esboza los fenómenos originales del impudor y de la profanación (p.267). Hacía largo rato ya, que ese cine comedido y reservado a todo el mundo, no osaba tanto y de manera tan frontal y radiante.

En “El yo y la totalidad” (2002) de Levine cuando plantea que “[…] más allá de ese modelo de pensamiento enfocado hacia la identidad y unidad, que privilegia la semejanza y anula la alteridad primordial de lo radicalmente otro, el filósofo se decanta por un paradigma alternativo que consiste en “pensar lo infinito, lo trascendente”, que repercute en toda identidad, pero de manera simultánea es su condición de posibilidad, ya que cada aproximación a la comprensión [como un acto mental], [está] en cada búsqueda […] (Fernández, 2205, p.426). Y es que el paradigma se halla de forma evidente en el personaje de Bella. Y a partir de esta reflexión de Levine se resumen un filme de altos quilates.

La cimentación audiovisual, en lo visual y en sus tiempos, prevalece por lo tanto en asuntos estéticos y fuertemente argumentales [no cometeré spolier]. A la pregunta: ¿cuál es el tiempo perfecto para que un plano —su distancia— o qué colores condensan un explícito placer u otro? Pues “participar” el espectador (como prótesis simbólica) del asistente a la sala de cine en el espectáculo audiovisual que “Pobres criaturas” propone para conseguir agrietar puertas realmente atrayentes a argumentos de imagen, puesta en escena y de montaje. Personajes que ambicionan hallar su propio lugar y gradualmente conquistar la búsqueda de la libertad.

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

En “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, leemos: “Que no hay seguro camino a la fuerza del destino”. Y es que la vida es así. Y tomo esta reflexión al comienzo del artículo, pues la historia que observamos no es ajena a ello. Bayona parte de la imposibilidad como reto y como provocación incluso a lo que sucedió los 72 días que antepusieron al 22 de diciembre de 1972, antes de observar lo imposible que nunca haya sucedido y sucedió.

Escribiendo sobre si cualquier diligencia humana ha de medirse con el metro de la veracidad sobre el individuo. Y si los elementos de la producción cinematográfica como la pulcra fotografía de un azul helado del cineasta Pedro Luque, y el gusto que conmueve por los pormenores en la minuciosa reconstrucción del frío a cargo de una dirección de arte maravillosa y que la música de Michael Giacchino, no pasa inadvertida; nos indican que estamos ante una película correcta.

Pero por otro lado, cuando J. Marías afirma: “El cine ha hecho posible una nueva forma de análisis de la vida humana”, el relato de “La sociedad de la nieve” se resiste (que no obstáculo) en su voluntad a la vez, de inclinarse a las vicisitudes, y salvaguarda el asombro por un suceso excepcional tanto por fuera como por dentro. Además, el optimismo es el resultado de un buen análisis pese a todo y contra todo.

La película que es narrada al comienzo por Numa Turcatti (al que interpreta el actor uruguayo Enzo Vogrincic), que no sobrevivió, nos introduce en la calamidad, y algo muy importante que describe con buen tino el crítico de cine Martínez (2023): “La responsabilidad del arte o la dignidad del cine o, algo más abstruso [impenetrable], la necesidad de reconfigurar el imaginario colectivo desde la lectura cabal de un hecho que nos coloca del otro lado”.

De manera que el cineasta español Bayona logra un interesante trabajo sobre la condición humana (a parte de una trama archiconocida), sin dejar de lado la espectacularidad del suceso en los Andes. No es obligatorio cometer spoilers para magnificar el trabajo del cineasta español, pero si una reflexión sobre la vida (y hasta el cine). La célebre idea de M. Proust: “No amamos tanto el cine por lo que es como por lo que llegará a ser”, es una verdad, ya que llegará a ser eso que siempre he planteado: como un espejo donde “mirarnos”.

Ya el cineasta Kurosawa —“Rashomon” (1950) — muestra cómo la subjetividad humana puede transformar la realidad, y es que a través de los sobrevivientes en los Andes y el lenguaje narrativo; no es que Bayona reinvente el impresionismo desde el punto de vista cinematográfico, pero nos recuerda (y no es invento de él) que el cine nos brinda e invita a la circunstancia de deliberar a través de un procedimiento más existencial y fenomenológico, reflexivo, menos genérico, y que, en contexto, nos emplaza ante el hombre delimitado y sus interpelaciones definitivas.

El cine como afirma Tarkovski, cautiva en todo instante por la conducta verídica de los héroes que interpreta. Y eso también es la película a través de los sobrevivientes. El espectador es casi forzado —y de forma algo brusca, por la forma cómo se sucedieron los hechos— a colarse en la epidermis de cada uno de los interlocutores hasta mucho más allá de la emoción, y eso es el éxito, y nominación al “Oscar” 2024 de esta producción. Así mismo Bayona muestra madurez en su oficio (puesta en escena, timing, etc.). Enhorabuena pues al cine español y a Bayona, una película no solo espectacular sino interesante en sus ideas y conclusiones.