Arte y cultura Opinión

Por: Yarime Lobo Baute

Tejedora de Versos

Artista/ Arquitecta/ Escritora

“A lo oscuro metí la mano  / Y a lo oscuro metí los pies  / A lo oscuro hice mi lio  / Y a lo oscuro lo desaté”.  

Ángel Viloria.

Querido César González, tu  _Baile de las Musicianas_ retumba como un acordeón que despierta la noche caribeña, y en su eco resplandece la obra de Kajuma, un relámpago que iluminó y sacudió esta tierra de guayacanes y manglares. Tu prosa, cargada de aromas a cardamomo y tierra mojada, me invita a danzar en respuesta, no para rivalizar, sino para dialogar, como una guacharaca que contesta al río en su canto, tejiendo un puente entre tu voz y la mía, entre el pincel de Kajuma y el pulso de nuestra comarca.

Hablas de Kajuma como un capitán ebrio desafiando la tormenta, y yo lo recuerdo como un juglar del Cesar, con los pies hundidos en el barro y el alma derramada en sus lienzos. Sus verdes, que tú llamas invocaciones a lo natural, eran para mí el jade de las ciénagas, el destello de un guayacán en flor bajo el sol inclemente. No era solo color, era un grito, un aullido que escapaba de la tela para recordarnos que el arte no se doblegaba ante el mercado ni las modas. 

Como escribí alguna vez, Kajuma fue un “hombre de paradojas”, un pintor que navegó entre el gozo y la tragedia, entre la parranda y la soledad, para regalarnos un universo donde lo cotidiano se volvía eterno. ¿No es eso, César, lo que nos salva? Que el artista verdadero, como dices, no muere, sino que se cuela en nuestras vidas como un verso de Escalona, como el olor del café en un amanecer de noviembre.

Tu evocación de _La flautista_ me lleva a un patio vallenato, no solo a una marquetería, sino a esas noches donde las mujeres, ninfas de antifaz, tocaban melodías que solo el alma oía. 

Kajuma, en su audacia, pintaba el sonido, como apuntas, pero también el silencio, ese hueco entre notas donde vivían los fantasmas de nuestra historia. Sus amazonas de colores feroces, de “cuerpos eléctricos” y “piernas macizas de eucaliptos”, eran nuestras mujeres caribeñas, robustas como el palo de mango, sensuales como el vaivén de una hamaca. En ellas, como en sus *Músicas* o *Mujeres en la hamaca*, había una celebración de la vida, pero también un desafío a la finitud, una danza entre la carne y el espíritu. 

Recordé, al leerte, cómo Kajuma “se fue tras la música, tras el paisaje humano de su tierra”, pintando no solo rostros, sino el alma de un pueblo que cantaba, sufría y resistía.

Cuando mencionas Eros y Thanatos, tocas el corazón de lo que somos. Kajuma, como todo poeta, bailó en esa cuerda floja entre el deseo y la muerte, entre la fiesta y el vacío. Pero déjame añadir: en sus telas había un carnaval eterno, una parranda donde la muerte no era el final, sino una invitada más, con su cayena en el pelo y su risa brava. Sus *Yuqueros* y *Quijotes*, que tú destacas, eran espejos rotos donde nos veíamos, nosotros, los que cargamos la tradición y la rebeldía de soñar. 

En *Los Quijotes*, como señalé alguna vez, Kajuma “se enfrentó a los molinos de viento de su propia existencia”, pintando no solo al caballero andante, sino al artista que luchaba contra las sombras de su tiempo. ¿No es eso el arte? Un reflejo que muestra mil verdades, ninguna absoluta.

Dices que el artista descubre el mundo, y estoy de acuerdo, pero Kajuma también lo inventaba. No solo pintaba el Caribe, lo recreaba, lo hacía más grande, más nuestro. 

Sus pinceladas, como los cuentos de mi abuela, mezclaban lo real con lo imposible, hasta que no sabías dónde empezaba uno y terminaba el otro. En su obra, como en *La negra del tambor*, había un “diálogo con lo eterno”, una manera de universalizar el calor de Valledupar, el sudor de sus gentes, el ritmo de sus tambores. 

Ese fue su poder, César, y tu texto lo abraza con la misma pasión con que él pintaba. No sé si el artista escapó de la tiranía, como preguntas, pero cada trazo de Kajuma era un acto de resistencia, una chispa que aún enciende algo en nosotros, los que observamos, los que sentimos.

Gracias, César, por recordarnos que el arte no es solo para mirar, sino para vivirlo. Aunque Kajuma ya no esté, sus musicianas siguen tocando, sus colores siguen gritando, y nosotros, hijos de esta tierra de contrastes, seguimos bailando en su eco, como quien baila un vallenato bajo un cielo estrellado, sabiendo que el arte, como la vida, es una parranda que no termina.

Arte y cultura Opinión

By: Yarime Lobo Baute 

Elvia Milena,  Desde el lienzo vibrante de mi alma, donde se entrelazan el trazo de la arquitecta, el color de la artista y la palabra de la escritora, un trípode que sostiene mi visión y el eco cesarense que nos vio crecer, te escribo esta carta. Busco dialogar contigo en un ágora virtual, de mujer a mujer, unidas por los valores de humildad, servicio y conexión con lo esencial que nos formaron en el colegio de nuestra juventud, inspirado en San Francisco, cuya consigna de servir y dar como único sendero que marcó nuestro camino. 

Como gobernadora del Cesar, nacida en San Diego, donde Leandro Díaz cantó que “lo que nace del alma es arte, respeto y amor,” tus pasos resuenan desde San Alberto hasta El Copey, de punta a punta. Quiero reflexionar contigo sobre el arte de construir un legado que trascienda las coyunturas, llevando tu sello personal: un liderazgo que una al Cesar, nuestra Sagrada Familia extendida, en un propósito universal de justicia, comunidad y cuidado por nuestra tierra.

Como arquitecta, veo el mundo como un espacio para imaginar futuros, pero solo los cimientos que abrazan a todos perduran. Como artista, entiendo que los colores que resuenan tejen historias compartidas, conectando el alma de un pueblo con la humanidad. Como escritora, sé que las palabras que perduran cruzan fronteras, dando voz a los sueños colectivos. Desde esta mirada, observo tu gestión como un lienzo en construcción, donde el Plan de Desarrollo 2024-2027, “Gobernando el Cesar Imparable”, traza líneas ambiciosas en cultura, turismo y cuidado ambiental. Pero te invito a que tu liderazgo sea un canto del alma, como el de nuestra tierra, dejando huellas que no solo transformen el Cesar, sino que inspiren al mundo, con el espíritu de San Francisco: dar sin esperar, servir para unir dejando estelas más claras que las aguas del Río Tocaimo.

En -cultura y turismo-,  tu apuesta por el Centro Cultural y de Convenciones de la Música Vallenata y la promoción del Cesar en la Feria de Anato con “El Cesar Enamora” son trazos que celebran nuestra identidad. En San Diego, cuna de juglares, la música vallenata es el latir de nuestra gente. Pero imagina un Cesar donde la cultura sea un abrazo inclusivo, donde cada comunidad, desde La Puerta de Oro del Caribe Colombiano (San Alberto)  hasta La Villa del César (El Copey), tenga voz en los escenarios. 

Que tu visión, como hija de San Diego de las Flores, no solo preserve, sino que construya un mosaico cultural donde jóvenes, indígenas y mujeres reimaginen nuestro legado, disolviendo divisiones y conectando lo local con lo universal, como un reflejo del amor y respeto que cantó Leandro Díaz con esa Fe y certeza de saber y sentir que Dios no nos deja.

En el -ámbito ambiental-, tu liderazgo en la COP16 y proyectos como la conservación de la cuenca del río Cesar o la reforestación reflejan un compromiso con la tierra que nos sostiene, un eco del cuidado por la creación que nos enseñó como legado la vida y obra de San Francisco de Asís. 

Pero el desafío es mayor: que estas políticas inviten a todos los cesarenses, nuestra Sagrada Familia extendida, a ser guardianes de ríos y bosques. Alianzas público-privadas, guiadas por transparencia, pueden multiplicar el impacto, tejiendo un legado de sostenibilidad que se arraigue en el corazón colectivo, perdurando más allá de las coyunturas.

Tus obras, como la avenida Simón Bolívar, conectan los anhelos de nuestra gente de punta a punta. “Canitas de Amor” abraza a quienes nos dieron raíz. Al fortalecer las Juntas de Acción Comunal, tejes redes de confianza que son el cimiento de un pueblo grande. 

Estas acciones son valiosas, pero el verdadero reto es que reflejen un gobierno abierto, de cara a todos, donde cada cesarense se sienta parte de esta familia extendida. Un liderazgo que priorice la inclusión y la construcción colectiva, que disuelva las divisiones y fomente gestiones público-privadas transparentes, será el que deje huellas profundas, como las que nos fue impartida en nuestra Alma Mater: servir sin esperar, dar con el corazón.

Nos formaron para entender que el servicio es un acto de entrega, un dar sin esperar recibo, reconciliación, paz y concordia, como lo predicara Fray Luis Amigó y Ferrer.  Esos valores —simplicidad, compromiso, amor por lo colectivo— nos mostraron que la grandeza está en lo que une. Por eso, te invito a que tus huellas como gobernadora vayan más allá de las fuerzas que te posicionaron. Que no se midan en votos o titulares, sino en la chispa que encienden en cada persona, en cada rincón del Cesar. 

Que cada carretera sea un puente hacia la equidad, que cada abrazo a un adulto mayor sea un recordatorio de nuestra humanidad, que cada comunidad fortalecida sea un paso hacia un Cesar que se encuentra a sí mismo, como una familia unida por las artes, el respeto y el amor.

Tu labor, Elvia, es un lienzo en construcción, y el Cesar, un cuadro que espera los trazos de tu visión. Pero no cualquier visión: una que pinte con la audacia de quien sabe que lo local puede resonar en lo universal, que lo que hacemos en esta tierra de juglares puede inspirar al mundo. Que tus decisiones reflejen esa sensibilidad que nos une: la entrega que conecta, la simplicidad que transforma, el amor que perdura, como el legado de lo que somos todos ante aquel que nos creo: La Sagrada Familia.

Te invito a mirar más allá del horizonte inmediato, a liderar con un gobierno abierto que escuche a todos los cesarenses, nuestra Sagrada Familia extendida, fomentando la inclusión y la colaboración público-privada para construir un futuro colectivo. 

Que tu legado, como hija de San Diego, no sea solo el de una gobernadora, sino el de una mujer que llevó al Cesar a ser un reflejo de lo mejor de la humanidad. Que tus huellas sean como las notas de un vallenato: eternas, profundas, capaces de viajar más allá del tiempo y el espacio. Porque el verdadero arte de gobernar, Elvia, no es mandar; es inspirar, es tejer un mundo donde cada paso dado sea un eco de justicia, comunidad y cuidado por nuestra tierra.

Sigue tejiendo, sigue pintando, sigue construyendo. Pero hazlo con la certeza de que las obras que importan no son las que se ven en un instante, sino las que permanecen en el alma. Que el Cesar, nuestra familia extendida, sea tu lienzo, y que en él dejes huellas que no se borren, que no dependan de coyunturas, que hablen de una mujer que supo ser, antes que tener, y que marcó su tiempo con un liderazgo inclusivo, transparente y colectivo, guiada por un mandato de corte universal: servir y dar como consigna de recibo.

Arte y cultura

El folclor vallenato se tiñó de luto con la muerte del compositor Wiston Muegues, reconocido por sus canciones picarescas y costumbristas, que han llenado de gloria este género musical. 

Muegues falleció al parecer por un infarto mientras se encontraba en su residencia en el municipio de Manaure Cesar. 

Este ilustre compositor fue dos veces ganador del concurso de canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata, en 1999 con el tema “Los barrios del Valle” y luego en 2001 con La Estratificación. En total, obtuvo 113 trofeos obtenidos en 112 festivales, consolidándose como uno de los compositores más laureados del país.

En 2022, Muegues había tejido complicaciones de salud problemas de salud por lo que tuvo que ser internado en una unidad de cuidados intensivos por una crisis hipertensiva. Luego de su recuperación, continuó escribiendo canciones fiel a su estilo, componiendo desde el corazón y con la sabiduría del hombre que sabe escuchar a su gente.

Arte y cultura

Con motivo de la conmemoración de los 500 años de fundación de Santa Marta, la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, –SAYCO-realizará una edición especial de su programa pedagógico y cultural “SAYCO Compone Cultura”, este viernes 18 de julio en el Coliseo Mayor – Villa Olímpica de la ciudad. La jornada iniciará a las 7:30 a.m. y tendrá como evento central una gran celebración musical a partir de las 10:00 a.m.

Este encuentro, orientado a fortalecer el conocimiento y respeto sobre los derechos de autor, la identidad cultural y la creación artística como motor de desarrollo y memoria, espera reunir a más de 1.200 niños provenientes de instituciones educativas públicas y privadas. La Secretaría de Educación del Distrito de Santa Marta, a través de su Dirección de Calidad Educativa, ha convocado a los planteles escolares a ser parte activa de esta significativa jornada que honra tanto la creatividad de nuestros compositores como la historia viva de la ciudad.

El evento contará con la presencia de destacados maestros de la música y líderes de la gestión autoral, entre ellos: Rita Fernández, compositora y miembro del Consejo Directivo de SAYCO, Rafael Manjarrez, reconocido cantautor y Presidente de SAYCO y César Ahumada Avendaño, Gerente General de SAYCO. Esta versión será, además, un homenaje a Santa Marta, ciudad pionera en la historia del país y cuna de grandes músicos y compositores.

La nota vibrante de la jornada la pondrán reconocidos artistas de la región y talentos emergentes con una muestra diversa de géneros, encabezada por los exponentes del vallenato Andrea Sofía Villegas, Alejandro Palacio, Pillao Rodríguez, Sneyder Jesús Estrada y el acordeonero Javier Matta Jr. También estarán presentes Mane Ariza y Romix quienes representarán la evolución musical de la ciudad.

“SAYCO Compone Cultura” es una experiencia pedagógica y recreativa diseñada como un parque temático itinerante en el que los niños y jóvenes recorren 15 estaciones lúdicas, cada una con dinámicas interactivas, retos y actividades que combinan el juego con el aprendizaje. A lo largo del recorrido, los participantes descubren de forma divertida la importancia de los derechos de autorel papel fundamental de la música en la identidad cultural del país, el legado de los compositores más destacados de Colombia, y el trabajo que realiza SAYCO para proteger, promover y fortalecer el talento musical nacional. Esta iniciativa busca sembrar conciencia desde edades tempranas sobre el valor del arte y el respeto a la creación, mientras se vive una jornada inolvidable de cultura, música y aprendizaje colectivo.

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

 Al precisar en primera instancia sobre esta nueva versión de Superman, es que algunas anteriores dejaron “la vara bien alta”, esta versión del siglo XXI no desmerita en nada a la saga, antes por el contrario deja la sensación de que estamos ante un buen filme y un director que se esmera por satisfacer todos esos mitos del hombre de acero. Y si hay algo que le da brillo a su quehacer es Lex Luthor (Nicholas Hoult), el personaje excelentemente caracterizado por su perversión en esta entrega.

bien, pudiéramos empezar señalando cierto distanciamiento al argüir que estamos ante unos héroes esplendorosos (prototipos y clichés), cuentos sencillos, escenas de acción establecidas por equipos de postproducción con ayuda de IA generativas, valores estadounidenses ataviados de universales, y un sentido de la justicia paternalista que ampara un intervencionismo específico. Superman se aparta aquí del tono mesiánico: deja de ser un dios angustiado y sombrío, como en otros tiempos, para hacerse mortal, aunque, sea un alienígena —en vínculo directo con los cómics que le proveyeron fama.

Con una gran Lois Lane (Rachel Brosnahan). Este nuevo Superman (con el encanto de David Corenswet), es un hombre bonachón y a la larga del campo (por lo de sus padres), nada desolado, pero algo irónico y una época que no revertirá. Y con un tenue fondo de parodia de sí mismo, afectuoso y cercano como aquel Superman de Christopher Reeve, y con Richard Donner como director y música de John Willians, ya saben. Este nuevo Superman igualmente se nos hará cordial y expresivo.

En lo estrictamente cinematográfico. Aquí tenemos una disposición típica de su director James Gunn: para los interiores luces bajas, profundidad de campo, distancia entre el sujeto y el fondo —y debe serlo por la suntuosidad de ese habitus—. Cualquiera de aquellas zonas, sobre todo con poca luz o de ángulos ocultos sería una agraciada iniciativa para que apareciesen todos los “malos”. Pero, para los planos exteriores: toda la luz y con un componente quizá de comedia negra, que llega del combate brutal entre la maquinación digital y la violencia real.

Todo lo que advertimos y observamos es ¿el curso del argumento? El universo digital ya no es una invención tecnológica por la que pueden ingresar visitantes de un espacio a otro; es un paradigma que ha transfigurado al mundo real. Lo que percibimos aquí es un todo un universo desvelado en plena aurora, con un aire de líneas futuristas en decoración, interiorismo, diseño gráfico arquitectura. El filme “Superman” (2025) nos cae simpático, y de la misma manera complaciente cuando observamos a ese perrito de capa roja como Krypto.  

Arte y cultura

Con el firme propósito de fomentar el arte, la cultura y el desarrollo integral de los jóvenes, Drummond Ltd., en alianza con el programa Huellas del Maestro y Comfacesar , firmaron un convenio que benefició a 30 estudiantes entre los 12 y 17 años en la comunidad de La Loma, quienes aprendieron a interpretar el acordeón de una manera innovadora.

El proyecto, pionero en su metodología, permitió que los estudiantes iniciaran su formación musical desde las salas de informática de Comfacesar , utilizando teclados de computador como base para simular el acordeón. 

Sorprendentemente, tras este entrenamiento digital, los jóvenes lograron hacer una transición efectiva al acordeón real en tan solo 20 minutos, demostrando un avance significativo en su proceso de aprendizaje musical.

Como cierre de este exitoso proceso, se llevó a cabo el Festival Drummond y Huellas del Maestro, un concurso donde se eligió al estudiante más destacado en interpretación vallenata y se premió con un acordeón Honner . El evento contó con la presencia de grandes referentes del folclor, como Augusto Guerra, – cajero rey Vallenato , Juan Durán – hijo del legendario Nafel Durán – y el Rey de Reyes del vallenato, Almes Granado, quienes no solo evaluaron a los participantes, sino que compartieron sus experiencias con los jóvenes y sus familias.

Durante el festival, se destacó a aquel estudiante que mejor aplicó técnica, pausas musicales y expresión interpretativa. Para muchos de los participantes, este fue su primer acercamiento al mundo del arte, y expresaron cómo la experiencia no solo les permitió aprender a tocar un instrumento, sino que también fortaleció su autoestima, mejoró sus habilidades cognitivas y redujo niveles de estrés y angustia.

“Aprendí desde cero, nunca había tocado un instrumento, y ahora puedo tocar vallenato gracias a un teclado y a mis profesores. Me siento más seguro de mí mismo y me doy cuenta de que puedo lograr lo que me proponga”, expresó uno de los estudiantes beneficiarios.

Con iniciativas como esta, Drummond, Huellas del Maestro y Comfacesar  reafirman su compromiso con la transformación social a través de la cultura, brindando a las nuevas generaciones herramientas para soñar, aprender y construir un mejor futuro.

Arte y cultura

Israel Romero, Rafael Orozco y El Binomio de Oro, serán homenajeados en el 59 Festival Vallenato 2026 que anualmente se realiza en Valledupar a finales del mes de abril.

Así lo confirmó ‘El Pollo Irra’  quien fue notificado de esta gran noticia hoy en la sede de la Fundación del Festival de la Leyenda en Valledupar con presencia de toda su directiva.

“Esto es un honor grande y estoy feliz porque es un reconocimiento al trabajo que hemos hecho con El Binomio de Oro en Colombia y el mundo”, dijo Israel Romero.

El Binomio de Oro ha sido una institución musical con grandes éxitos en la música vallenata como ‘La creciente’, ‘La Parranda es pa’ amanecé’, ‘Qué será de mí’, ‘De tanto verte’, ‘Olvídala’, ‘Me sobran las palabras’, ‘Realizame mis sueños’, y ‘Cómo te olvido’.

Por esta agrupación, conocida como ‘La Universidad del Vallenato’ han pasado cantantes como Gaby García, Jean Carlos Centeno, Jorge Celedón, Junior Santiago, Orlando Acosta, Dubán Bayona, entre otros.

Actualmente El Binomio de Oro con Israel Romero tiene como voz líder a su hijo Israel David y sigue llevando el vallenato a los mejores escenarios de Colombia y el mundo.

Arte y cultura

¡Tu talento merece ser escuchado!”

La Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO), el Observatorio del Caribe Colombiano (OCARIBE) y, con el respaldo del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural de la UNESCO, anuncian el lanzamiento oficial de la convocatoria nacional “Impulso Musical Co”, una apuesta estratégica para el fortalecimiento de las oportunidades profesionales de los músicos emergentes en Colombia, con un énfasis especial en talentos provenientes de zonas rurales, comunidades étnicas y sectores tradicionalmente excluidos.

El evento de lanzamiento se llevará a cabo este jueves 10 de julio de 2025, de 10:00 a. m. a 12:00 m., en la Sede Cultural de SAYCO, Carrera 19 # 40-72 y contará con transmisión en vivo a través de los canales digitales YouTube y Facebook de SAYCO y el sitio web oficial: www.impulsomusical.co

Contará con la presencia de César Ahumada, Gerente de SAYCO junto con directores de área, representantes del Observatorio del Caribe Colombiano – OCARIBE, delegados de la UNESCO, periodistas, compositores y la asistencia de músicos emergentes y actores del sector cultural con inscripción previa.

“Impulso Musical Co”

Esta convocatoria hace parte del proyecto Fortalecimiento de las oportunidades profesionales para músicos emergentes en Colombia”, seleccionado por la UNESCO en su XIV Convocatoria del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural.

La iniciativa beneficiará a 120 músicos emergentes —compositores, intérpretes, cantautores y agrupaciones musicales— quienes accederán de forma gratuita a un paquete integral de formación virtual, producción promocional y herramientas de visibilidad digital, diseñado para fortalecer su trayectoria artística y proyección profesional.

Este proyecto surge como respuesta a desafíos estructurales que enfrentan los músicos emergentes en el país, entre ellos la visibilidad y comercialización insuficientes de intérpretesespecialmente mujeres, jóvenes y artistas de territorios históricamente excluidosAsimismo, se identifican carencias en la adopción de buenas prácticas en la prestación de servicios artísticos, lo cual afecta la percepción de calidad y limita el acceso de estos artistas a mercados tanto nacionales como internacionales.

El proceso de formación incluye creación y producción musical; negocio, derecho y sostenibilidad, marca personal y emprendimiento, experiencia del cliente y buenas prácticas, proyecto integrador y portafolio, ofreciéndoles a los participantes, una visión holística para conectar la excelencia creativa con la calidad en la prestación de servicios culturales.

Además, los seleccionados recibirán beneficios concretos para el impulso de su carrera musical como producción de un video promocional profesional, sesión fotográfica de alta calidad, activación de su perfil artístico en la App DeONE, registro de obras inéditas en SAYCO, visibilización ante públicos y agentes del sector musical.

“Impulso Musical Co” contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, 5 y 8, al promover una educación de calidad, equidad de género y crecimiento económico inclusivo en el ecosistema musical colombiano.

¡Los esperamos en el lanzamiento!

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

Gareth Edwards, al que debemos aciertos como “Monsters” o fenómenos como “Rogue one: una historia de star wars”, es un director radiante y con disposición para las metáforas. Y él mismo da una clara respuesta a la paradoja que hoy nos ocupa, y que podríamos describir como absurdo. El gran asombro es que la criatura estrella de su película ni siquiera es un dinosaurio, es, en sentido estricto, otra cosa de esos cruces de ADN entre bichos raros.

El personaje central es Zora (Scarlett Johansson), una experta en operaciones comprometidas y su equipo de mercenarios en el que sobresale Mahershala Ali; casi a la altura del mismo protagonismo está Jonathan Bailey (un seductor personaje experto paleontólogo), y una familia: padre y chiquilla incluida, que le pone ese acento de ‘chiquillos en peligro’ de la que, creería ha forzado la selva jurásica.

Ahora, en cuanto alguien escrito por el afamado David Koepp y hay que ser sincero, está abrigado por más de un deus ex machina. Es decir, “una expresión latina que literalmente significa “el dios de la máquina”, entendiendo de con la acepción “denota de dónde es, viene o sale alguien o algo” (Andújar, 2023). Su uso original proviene del teatro antiguo, y se esgrime usualmente para referir cualquier resolución obligada en una trama. Esta técnica resta credibilidad a la cuento, ya que la resolución parece ser una forma de evadir la compromiso de solucionar el conflicto de un modo más más natural.

La película coproducida por la empresa de Spielberg, pareciese un homenaje a él su padre creativo (recordemos el primer tercio del filme en alta mar y que se mueve como una remembranza a “Tiburón”), sino también a aquellas películas de dinosaurios que popularizó la Hammer a finales de los sesenta “Cuando los dinosaurios dominaron la tierra”, basada en una novela de J.G. Ballard (cuya autobiografía produjo “El imperio del sol”, “Empire of the sun”, 1987).

Un escenario distópico pues en este filme de Edwards, una película hecha desde el goce aturdidor del cine ‘mainstream’ que todavía cree que es viable hacer cine-entretenimiento sin mayores ínfulas. Respeto del equilibrio ecológico de la naturaleza, predomina la grandeza de ese nuevo cine de seducciones que no se abochorna de su majestuosidad. Filme a partir de los espacios y el hábitat de sus criaturas humanas y prehistóricas, lo que calma un entretenido incidente por tierra, mar y aire (que no parece dibujado por una IA). También, es válido observar el sentido de la composición vertical —se alinean “todos los elementos con base en una línea vertical imaginaria. Es la dirección de la gravedad y se usa mucho en retratos que tienen una sola figura central”— y que se planifica pensando en el fuera de campo. Algo no muy del cine actual.

Arte y cultura Opinión

Por: Yarime Lobo Baute

En este amanecer lluvioso, donde el altiplano se tiñe de gris y la lluvia cae como un vallenato interminable, mi corazón se desborda como el río Guatapurí. Hoy, mientras releo las palabras de una amiga querida, Karime Astrid Radi Sagbini, su texto -Mi Pombo de Colores- se convierte en un mural que pinta mi alma con los colores de nuestra tierra. Esta columna no es sólo para ella, sino para todos aquellos que, con su luz, tejen lazos que trascienden fronteras y nos recuerdan la fuerza de la conexión humana.

Karime, con su pluma de comunicadora social y periodista, y su liderazgo en la Fundación ID Tolu en Miami, es un torbellino de virtudes que ilumina el mundo. Su cariño por mi arte —obras como el mosaico de los pisos sobre el puente Hurtado (“Destápate, con Música y Leyendas”), la obra sobre la fachada del Puente (“Este pedazo de Acordeón donde llevo el Alma mía”) el mural homenaje a nuestro Maestro Germán Piedrahita en la Casa de la Cultura (“Valledupar, la tierra de Germán, el hombre”), o la Galería del Amor Amor en el callejón de la Purrututú en la que ella participó como miembro activo de la Red Colsafa activamente— me conmueve profundamente. Ella no solo ve lienzos, ve el alma vallenata que late en cada trazo, la memoria de mi Macondo que llevo en la sangre. Su apodo para mí, “la Pombo de la pintura y el arte”, me saca una sonrisa y me sonroja, pero a su vez me impulsa a seguir creando, sabiendo que mis pinceladas encuentran un hogar en su corazón y en el de todo aquel que se atreve a ver y sentir con el Alma.

Nuestro encuentro, al final de la creación del mural “ADN de los Años Maravillosos” en el colegio La Sagrada Familia de Valledupar, fue un cruce de almas. Ese día, entre pinceles y risas, donamos un centenar de egresadas, Exalumnas y exdocentes que en otrora fuimos Almas niñas hoy en rostros de mujeres que se dieron cita durante cuarenta días en el coliseo del Alma Mater para encarnar la infancia y los sueños de nuestra tierra a través de un inmenso mural mixto de Acrilicos y mosaicos. Desde entonces, nuestras charlas virtuales han sido como acordes que no se apagan, uniendo el Valle de Upar con Miami a través de la distancia. Saber que una colección de mis obras forman parte de su hogar, como pedacitos de mi Caribe que guarda con amor, es un regalo que tatuó mi espíritu.

Pero esta historia va más allá de nuestra amistad. Karime es un reflejo de lo que todos podemos ser: narradores de sueños, guardianes de memorias, puentes entre culturas. Su trabajo en la Fundación ID Tolu lleva el orgullo vallenato a tierras lejanas, como un canto de Diomedes que trasciende fronteras. Su sensibilidad y pasión transforman vidas, y su apoyo a mi trilogía de sentires y decires (arte, arquitectura, literatura) me recuerda que crear es un acto de amor universal. Cuando ella habla de mis obras, lo hace con una poesía que abraza, un eco de la autenticidad que todos llevamos dentro, dando vida con sus actos al dicho coloquial de mi amada y sentida abuela patillalera (Carmen Lora Molina) quien solía insistirme siempre: “Obras son Amores y no buenas razones”

En un mundo que a veces nos apura, nos juzga o nos encajona y etiqueta, Karime y yo encontramos refugio en el arte y la palabra.  La Obra “La YariRisa La Oronda”, con su risa libre y su forma recia, es un grito de florecimiento que resuena en cada alma que se atreve a ser. Ella, con sus proyectos y su voz, es un faro que guía ese mismo florecimiento en otros. Juntas, tejemos un lienzo universal donde la identidad, la amistad y la resistencia se entrelazan, forjando una Sagrada Familia extendida que nace en la cristalinas aguas del Guatapurí recorriendo los rincones más lejanos del planeta.

Así, invito a todos a ver sus vidas como lienzos, tomar sus dones y talentos como pinceles que empuñen con entusiasmo y pincelada a pincelada creen su obra sublime que deje huella de su paso por este mundo, a escribir sus historias, a ser girasoles que buscan el sol de su verdad. Que las lluvias de la vida no nos detengan, sino que nos nutran, como lo hacen con mi Valle. 

Gracias, Karime, por ser esa compañera de sendero, y gracias a cada lector que, con su luz, sigue tejiendo el alma de nuestra humanidad. Sigamos creando, con el alma abierta, porque el arte —como la amistad— es un propósito que nunca pierde el aliento.