País

A partir del próximo sábado 12 de julio, en el municipio de Tello, Huila, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas pondrá en marcha La Ruta Buscadora, una unidad móvil que durante el segundo semestre del 2025 recorrerá, en dos fases, 14 departamentos y 119 municipios del suroccidente y norte del país, con el fin de llegar a territorios donde la entidad no tiene presencia permanente, para contribuir a la búsqueda de las más de 126.000 personas desaparecidas que ha dejado el conflicto armado en Colombia y aliviar el dolor de sus familias, que durante años han esperado respuestas.

Gabriel Burbano Achicanoy, Director de Participación, Contacto con las Víctimas y Enfoques Diferenciales UBPD

La primera fase de La Ruta Buscadora se llevará a cabo entre el 12 de julio y el 23 de septiembre, y recorrerá 69 municipios de los departamentos de Huila, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío y Tolima. El recorrido comenzará en el Huila, donde se estima un universo de aproximadamente 1.574 personas desaparecidas, y continuará por Putumayo, con cerca de 3.913 casos; Nariño, con 4.084; Cauca, con más de 2.600; Valle del Cauca, con 8.252; Risaralda, con alrededor de 1.300; Caldas, con 2.415; Quindío, con 607; y Tolima, donde se reportan cerca de 2.672 personas desaparecidas, según datos de la UBPD.

Una segunda fase, que se desarrollará posteriormente, visitará 50 municipios adicionales en seis departamentos del norte del país.

Generales

AGROSAVIA estuvo presente en el XXIV Congreso Latinoamericano de La Ciencia del Suelo, que tuvo lugar en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con la participación de la investigadora Ph.D. Senior Martha Marina Bolaños Benavides, jefe del departamento de Producción Intensiva Sostenible en el Centro de Investigación Tibaitatá (Mosquera – Cundinamarca) y presidenta de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo (SCSC), invitada como conferencista magistral; el investigador Ph.D. Juan Guillermo Cubillos Hinojosa del Centro de Investigación Motilonia (Codazzi – Cesar), Secretario Ejecutivo de la SCCS con una charla magistral y el investigador Máster Diego Leonardo Cortés Delgadillo del Centro de Investigación Obonuco (Pasto – Nariño), quien presentó dos ponencias. 

La investigadora Bolaños Benavides presentó la conferencia magistral -La biodiversidad del suelo: desafíos y perspectivas-, donde mostró la composición y funciones de la biota edáfica, los desafíos o limitantes que tiene la biodiversidad del suelo y las perspectivas sobre el uso y manejo eficiente de la biodiversidad del suelo, integradas en prácticas de manejo sostenible del recurso suelo. Se destacaron resultados de trabajos de investigación de AGROSAVIA en diferentes suelos del país y en sistemas productivos como aguacate, cacao, guayaba, plátano y pastos.

Por otro lado, el investigador Cubillos expuso la charla magistral -Estrategias sostenibles para la producción de frijol tolerante a sequía en el Caribe Seco Colombiano-, donde enseñó los resultados de una revisión de las estrategias de producción sostenibles disponibles para frijol en zonas secas en Colombia enfocadas a biofertilizantes a base de bacterias del grupo de rizobios y otras bacterias promotoras de crecimiento vegetal y bioestimulantes como las sustancias húmicas, este trabajo de investigación hace parte de los resultados del proyecto de frijol de sequía financiado por KoLFACI. Entre tanto, el investigador Cortés Delgadillo presentó dos trabajos orales, el primero sobre  -Diagnóstico espacial de la fertilidad de suelos cacaoteros del Catatumbo, Colombia-, que mostró el estado actual de los nutrientes en el suelo cultivados con cacao en la región del Catatumbo, una región marcada por diversos conflictos socioambientales, en donde el cacao se posiciona como un cultivo para la transición y el postconflicto; esta presentación mostró los resultados parciales del proyecto -Mejora de la sostenibilidad ambiental mediante implementación de tecnologías en el marco de la estrategia nacional para el cultivo del cacao-, financiado por el Fondo Ambiental de Portugal. El segundo trabajo presentado por Cortés Delgadillo fue -Caracterización funcional de suelos para la reconversión productiva en La Cruz, Nariño, Colombia-, que mostró resultados del proyecto -Diseño de un plan de  reconversión productiva en la zona de amortiguamiento del Complejo de Páramos Doña Juana, departamento de Nariño, en el marco de políticas públicas nacionales-, desarrollado por AGROSAVIA en el marco del programa DRET II y  financiado por la Unión Europea (UE), la Agencia  Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta presentación mostró el estado actual y las diversas actividades de manejo de suelos implementadas por ganaderos y productores de agricultura familiar de Achira y Frutales, del municipio de Nariño, así como las limitantes y prácticas recomendadas para el uso de los suelos en estos sistemas productivos.

Sin categoría

Ante el honorable Concejo de Valledupar el director de Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, Elmer Jiménez Silva, socializó el avance de la organización de las justas del deporte paralímpico, que se realizarán en la ciudad del 5 al 16 de julio del próximo año y el que participarán cerca de 1.200 Para atletas de 12 países.

En sesión ordinaria del cuerpo colegiado que integran 19 cabildantes, Jiménez contó detalles sobre la competición multideportiva que abre el ciclo a los Paralímpicos de Los Ángeles 2028, asegurando que Valledupar se prepara para vivir un evento que, además de evidenciar el talento de los Para atletas, también mostrará a la capital de Cesar como una ciudad inclusiva ante ‘los ojos del continente’. 

“Los juegos deben ser el cambio cultural catalizador de una ciudad socialmente inclusiva y accesible y que esto, no sólo se limite a los escenarios e infraestructura deportiva de Valledupar, sino en todas las dimensiones. Es un proyecto social que amerita del concurso y participación de todos, de la suma de voluntades en la institucionalidad deportiva y del aporte de los diferentes niveles de gobierno: nacional, departamental y municipales”, destacó el director de las justas.  

La sesión fue el espacio propicio para destacar la infraestructura deportiva de la capital del Cesar, representada en los escenarios donde se desarrollará el evento, además del importante legado social, cultural y deportivo que dejarán las justas. 

Finalmente, en su intervención Jiménez reiteró la invitación al acto del lanzamiento de los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 que tendrá lugar el viernes 11 de julio desde las 6 pm en la Plaza Alfonso López y que contará con la presencia de las máximas autoridades del Comité Paralímpico de las Américas, de la ministra del Deporte, del Comité Paralímpico Colombiano, la gobernadora de Cesar y de los alcaldes de Valledupar, ciudad sede, de Agustín Codazzi, así como congresistas del departamento y otras autoridades civiles y administrativas del departamento.

Arte y cultura

Israel Romero, Rafael Orozco y El Binomio de Oro, serán homenajeados en el 59 Festival Vallenato 2026 que anualmente se realiza en Valledupar a finales del mes de abril.

Así lo confirmó ‘El Pollo Irra’  quien fue notificado de esta gran noticia hoy en la sede de la Fundación del Festival de la Leyenda en Valledupar con presencia de toda su directiva.

“Esto es un honor grande y estoy feliz porque es un reconocimiento al trabajo que hemos hecho con El Binomio de Oro en Colombia y el mundo”, dijo Israel Romero.

El Binomio de Oro ha sido una institución musical con grandes éxitos en la música vallenata como ‘La creciente’, ‘La Parranda es pa’ amanecé’, ‘Qué será de mí’, ‘De tanto verte’, ‘Olvídala’, ‘Me sobran las palabras’, ‘Realizame mis sueños’, y ‘Cómo te olvido’.

Por esta agrupación, conocida como ‘La Universidad del Vallenato’ han pasado cantantes como Gaby García, Jean Carlos Centeno, Jorge Celedón, Junior Santiago, Orlando Acosta, Dubán Bayona, entre otros.

Actualmente El Binomio de Oro con Israel Romero tiene como voz líder a su hijo Israel David y sigue llevando el vallenato a los mejores escenarios de Colombia y el mundo.

Opinión

Por: Yarime Lobo Baute

Me mezo en la hamaca grande de mi alma, entre dos estaciones que son mi refugio y mi lienzo: Choachí, donde las montañas de Cundinamarca susurran secretos de niebla, y Valledupar, donde el Valle de Upar canta con la voz del río Guatapurí. Mis talleres, como cuevas de loba, guardan los latidos de mis ancestros: los de mi padre, nacido en González y tocado por las brisas de Santa Marta y el amor que lo ancló en el Valle de Upar; los de mi madre, arraigados en Valledupar, en la tierra sagrada de Patillal y Pueblo Bello, donde la memoria de sus ancestros enclavados en la Sierra Nevada respira en cada piedra. En estas estaciones, mi arte vibra como la Estación de los Lobeznos que late en mi corazón. Mis trazos y trazas se hacen obras, unas veces diseños, otras veces pinturas que se hacen trocitos de colores que forran los palmos de los muros y pisos como pentagramas que son un canto a la tierra. Desde ellas miro a Colombia, esta tierra que amo, pero que se desgarra en palabras que hieren. Hoy, mi voz no pinta: escribe.  

En el mercado de voces que es nuestra nación, dos nombres resuenan como tambores: Gustavo Petro y Álvaro Uribe. Son colores opuestos en el lienzo de nuestra historia. Petro, con su paleta de justicia social, pinta los sueños de los olvidados, los que buscan un lugar en el sol. Uribe, con su trazo firme, dibujó un país donde la seguridad fue el cimiento para quienes temían el caos. Pero en las redes, en X, donde las palabras vuelan como vientos huracanados, he visto cómo las críticas se tornan dagas. Se dice que Petro “compra elecciones” o que su “paz total” es un lienzo roto por la violencia. Se acusa a Uribe de ser el titiritero de un país en llamas. Estas palabras no son pinceladas de luz: son sombras que nos dividen. La destrucción de la valía y el ser de estos líderes, con sus virtudes y errores, para lo único que servirá es para ahondar más una división que siembra miedo y zozobra. ¿Cómo puede un país progresar cuando se cultiva el miedo, generador de todas las emociones exacerbadas—odio, ira, venganza—y no se ve el amor como cultivo?

Mis trazos y trazas, que se hacen trocitos de colores en muros y pisos, son un canto a la tierra. En Macondo, música y leyenda, los colores del Valle de Upar—el acordeón, la caja, la guacharaca, la serranía, el sol tropical—se funden con líneas geométricas que susurran los códigos de nuestros ancestros. No es una huida de la realidad, sino un abrazo a ella. Así debe ser nuestra mirada hacia Petro y Uribe. Critiquemos sus trazos, sí: las reformas de Petro que tropiezan en un país herido, la seguridad de Uribe que dejó cicatrices. Pero no neguemos su intento de pintar un futuro. Cada uno, a su manera, ha querido ser un juglar de esta tierra.

En mis talleres, entre Choachí y Valledupar, he aprendido que el respeto no es rendirse: es reconocer que el otro es parte del mismo paisaje. Criticar no es destruir; es señalar el camino hacia la poesía. Pero cuando la crítica se vuelve insulto, el cuadro se quiebra. Petro no es solo “odio de clases”, ni Uribe, una “máquina asesina”. Son hombres que han intentado responder al latido de una Colombia que sangra y sueña, desde los desiertos de Punta Gallinas hasta el Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas.

El desarrollo no nace en el lienzo roto de la discordia. No crece cuando borramos al otro, en lugar de sumar colores a su obra. Petro sueña con una Colombia donde los pobres tengan voz; Uribe, con una donde el orden permita florecer. ¿No son ambos deseos parte del mismo cuadro? El progreso es una sinfonía vallenata: necesita el acordeón de la justicia, la caja de la seguridad, la guacharaca del respeto. Pero mientras gritemos en lugar de escuchar, nuestro lienzo seguirá siendo un borrador, teñido por el miedo que nos paraliza.

Sé que el viento no elige bandos: acaricia a todos por igual. Critiquemos con la grandeza de quien pinta con amor, no con veneno. Respetemos, no porque estemos de acuerdo, sino porque en el respeto hallamos la fuerza para sanar. Colombia no necesita más palabras que la hieran, sino manos que la tejan, desde La Punta de la Guajira hasta la Punta del Amazonas. Como solía enfatizar mi abuela patillalera: Obras son amores y no buenas razones. Que nuestras voces sean pinceladas de esperanza, que el respeto sea el cimiento de un país que pinte su progreso con los colores de todos.

Yarime Lobo Baute, meciendo el alma en la hamaca grande, entre La Ventana de la Luna y La Maternal, Centenaria y Bravía, con los ojos en el infinito y el corazón en ese árbol llamado Macondo que emula el árbol de la vida misma.

Arte y cultura

¡Tu talento merece ser escuchado!”

La Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO), el Observatorio del Caribe Colombiano (OCARIBE) y, con el respaldo del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural de la UNESCO, anuncian el lanzamiento oficial de la convocatoria nacional “Impulso Musical Co”, una apuesta estratégica para el fortalecimiento de las oportunidades profesionales de los músicos emergentes en Colombia, con un énfasis especial en talentos provenientes de zonas rurales, comunidades étnicas y sectores tradicionalmente excluidos.

El evento de lanzamiento se llevará a cabo este jueves 10 de julio de 2025, de 10:00 a. m. a 12:00 m., en la Sede Cultural de SAYCO, Carrera 19 # 40-72 y contará con transmisión en vivo a través de los canales digitales YouTube y Facebook de SAYCO y el sitio web oficial: www.impulsomusical.co

Contará con la presencia de César Ahumada, Gerente de SAYCO junto con directores de área, representantes del Observatorio del Caribe Colombiano – OCARIBE, delegados de la UNESCO, periodistas, compositores y la asistencia de músicos emergentes y actores del sector cultural con inscripción previa.

“Impulso Musical Co”

Esta convocatoria hace parte del proyecto Fortalecimiento de las oportunidades profesionales para músicos emergentes en Colombia”, seleccionado por la UNESCO en su XIV Convocatoria del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural.

La iniciativa beneficiará a 120 músicos emergentes —compositores, intérpretes, cantautores y agrupaciones musicales— quienes accederán de forma gratuita a un paquete integral de formación virtual, producción promocional y herramientas de visibilidad digital, diseñado para fortalecer su trayectoria artística y proyección profesional.

Este proyecto surge como respuesta a desafíos estructurales que enfrentan los músicos emergentes en el país, entre ellos la visibilidad y comercialización insuficientes de intérpretesespecialmente mujeres, jóvenes y artistas de territorios históricamente excluidosAsimismo, se identifican carencias en la adopción de buenas prácticas en la prestación de servicios artísticos, lo cual afecta la percepción de calidad y limita el acceso de estos artistas a mercados tanto nacionales como internacionales.

El proceso de formación incluye creación y producción musical; negocio, derecho y sostenibilidad, marca personal y emprendimiento, experiencia del cliente y buenas prácticas, proyecto integrador y portafolio, ofreciéndoles a los participantes, una visión holística para conectar la excelencia creativa con la calidad en la prestación de servicios culturales.

Además, los seleccionados recibirán beneficios concretos para el impulso de su carrera musical como producción de un video promocional profesional, sesión fotográfica de alta calidad, activación de su perfil artístico en la App DeONE, registro de obras inéditas en SAYCO, visibilización ante públicos y agentes del sector musical.

“Impulso Musical Co” contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, 5 y 8, al promover una educación de calidad, equidad de género y crecimiento económico inclusivo en el ecosistema musical colombiano.

¡Los esperamos en el lanzamiento!

Opinión

Por:Enrique Antonio De Luque Palencia

“No somos iguales”. Esta es una verdad indiscutible. Cada ser humano posee características y atributos particulares que así lo determinan, como resultado de su experiencia personal, formación académica, influencia cultural, referencias sociales y los círculos de amistades que lo rodean. Desde esa perspectiva, parecería imposible articularnos en una razón común, pues nuestras marcadas diferencias, sumadas al escalonamiento económico, nos ubican en posiciones desiguales dentro de la pirámide social.

Entre más dinero se acumula en las arcas de una persona, más alto se posiciona dentro de esa jerarquía existencial. De igual manera, la ubicación dentro del poder estatal también marca una distinción evidente. Desde ese lugar privilegiado, algunos actúan imponiendo diferencias, olvidando que todos compartimos la misma naturaleza humana.

Al reflexionar sobre este panorama de desigualdades, viene a mi memoria Consuelo, una mujer valiente y tenaz que solía insistir en que no podíamos ser iguales.  -No puede ser, afirmaba con convicción. -Hasta en el cielo hay jerarquías: querubines, ángeles, santos, celadores y aseadores. Y si no me cree, pregúntele a San Pedro, que es quien decide quién entra y quién no al paraíso. Con su agudeza, Consuelo nos hacía ver cómo incluso en las creencias más sagradas se reproducen estas diferencias.

Planteado de esta forma, la sociedad ha terminado por aceptar y normalizar estas distinciones, al punto de desconocer una verdad esencial: sí somos iguales en dignidad. El simple hecho de nacer bajo el mismo misterio de la vida y la muerte nos coloca en una condición común. Esta igualdad fundamental nos invita a brindarnos un trato basado en normas de convivencia, comportamiento ético y respeto mutuo. En estos principios no debería haber diferencia alguna para nadie.

Sin embargo, entre el discurso y la realidad hay un abismo. Si no me cree, basta con observar la vida cotidiana: visite un hospital, una escuela, una universidad o un restaurante. Observe con atención y saque sus propias conclusiones. Nos dicen que somos iguales, pero en la práctica, todo gira en torno al dinero y al poder. Se nos enseña que debemos escalar posiciones a cualquier costo, en lo público o en lo privado, y que el valor de una persona se mide por su riqueza o estatus. Es un juego cruel donde, tristemente, el fin justifica los medios.

Ahora bien, cuando alguien logra escalar posiciones, muchas veces surge la tentación de hacer sentir su 

Superioridad maltratando, ignorando o explotando al otro. Es como si la verdadera meta no fuera llegar, sino pisotear para remarcar aún más la diferencia.

Ante este escenario, es urgente hacer un alto en el camino y comprender, de una vez por todas, que sí somos iguales en los aspectos esenciales de la vida. La enfermedad, la muerte, el hambre y la necesidad de afecto no discriminan. Todos, sin excepción, compartimos la fragilidad de la existencia.

Desde esta tribuna, mi invitación es a entender que la única manera de salir de este mundo cada vez más insensible —donde la vida se arrebata de forma violenta o se despoja a los más necesitados para levantar palacios de lujo— es aferrarnos a la ética como tabla de salvación. Que quien trabaje tenga más, perfecto. Que quien se forme y se prepare académicamente nos dirija, excelente. Necesitamos líderes honestos, leales, responsables y respetuosos, al igual que necesitamos trabajadores no calificados, talento humano indispensable para sostener el tejido social.

Bajo esta premisa, somos iguales. Debemos ocupar espacios que nos permitan articularnos desde el respeto a la vida y la dignidad humana, eliminando las barreras que perpetúan la desigualdad para recibir un trato sin distinción alguna. Porque, más allá de nuestros títulos o posesiones, todos somos seres pensantes, racionales, sensibles y emocionalmente afectivos.

Este escrito va dedicado, con afecto y admiración, a la memoria de Doña Consuelo, con quien solía disfrutar interminables discusiones sobre este tema. Ella insistía en que no podíamos ser iguales, pues —según sus sabias palabras— si así fuera, el mundo no funcionaría y hasta el Señor se resentiría.

Opinión

Por:Enrique Antonio De Luque Palencia

“No somos iguales”. Esta es una verdad indiscutible. Cada ser humano posee características y atributos particulares que así lo determinan, como resultado de su experiencia personal, formación académica, influencia cultural, referencias sociales y los círculos de amistades que lo rodean. Desde esa perspectiva, parecería imposible articularnos en una razón común, pues nuestras marcadas diferencias, sumadas al escalonamiento económico, nos ubican en posiciones desiguales dentro de la pirámide social.

Entre más dinero se acumula en las arcas de una persona, más alto se posiciona dentro de esa jerarquía existencial. De igual manera, la ubicación dentro del poder estatal también marca una distinción evidente. Desde ese lugar privilegiado, algunos actúan imponiendo diferencias, olvidando que todos compartimos la misma naturaleza humana.

Al reflexionar sobre este panorama de desigualdades, viene a mi memoria Consuelo, una mujer valiente y tenaz que solía insistir en que no podíamos ser iguales.  -No puede ser, afirmaba con convicción. -Hasta en el cielo hay jerarquías: querubines, ángeles, santos, celadores y aseadores. Y si no me cree, pregúntele a San Pedro, que es quien decide quién entra y quién no al paraíso. Con su agudeza, Consuelo nos hacía ver cómo incluso en las creencias más sagradas se reproducen estas diferencias.

Planteado de esta forma, la sociedad ha terminado por aceptar y normalizar estas distinciones, al punto de desconocer una verdad esencial: sí somos iguales en dignidad. El simple hecho de nacer bajo el mismo misterio de la vida y la muerte nos coloca en una condición común. Esta igualdad fundamental nos invita a brindarnos un trato basado en normas de convivencia, comportamiento ético y respeto mutuo. En estos principios no debería haber diferencia alguna para nadie.

Sin embargo, entre el discurso y la realidad hay un abismo. Si no me cree, basta con observar la vida cotidiana: visite un hospital, una escuela, una universidad o un restaurante. Observe con atención y saque sus propias conclusiones. Nos dicen que somos iguales, pero en la práctica, todo gira en torno al dinero y al poder. Se nos enseña que debemos escalar posiciones a cualquier costo, en lo público o en lo privado, y que el valor de una persona se mide por su riqueza o estatus. Es un juego cruel donde, tristemente, el fin justifica los medios.

Ahora bien, cuando alguien logra escalar posiciones, muchas veces surge la tentación de hacer sentir su 

Superioridad maltratando, ignorando o explotando al otro. Es como si la verdadera meta no fuera llegar, sino pisotear para remarcar aún más la diferencia.

Ante este escenario, es urgente hacer un alto en el camino y comprender, de una vez por todas, que sí somos iguales en los aspectos esenciales de la vida. La enfermedad, la muerte, el hambre y la necesidad de afecto no discriminan. Todos, sin excepción, compartimos la fragilidad de la existencia.

Desde esta tribuna, mi invitación es a entender que la única manera de salir de este mundo cada vez más insensible —donde la vida se arrebata de forma violenta o se despoja a los más necesitados para levantar palacios de lujo— es aferrarnos a la ética como tabla de salvación. Que quien trabaje tenga más, perfecto. Que quien se forme y se prepare académicamente nos dirija, excelente. Necesitamos líderes honestos, leales, responsables y respetuosos, al igual que necesitamos trabajadores no calificados, talento humano indispensable para sostener el tejido social.

Este escrito va dedicado, con afecto y admiración, a la memoria de Doña Consuelo, con quien solía disfrutar interminables discusiones sobre este tema. Ella insistía en que no podíamos ser iguales, pues —según sus sabias palabras— si así fuera, el mundo no funcionaría y hasta el Señor se resentiría.

Bajo esta premisa, somos iguales. Debemos ocupar espacios que nos permitan articularnos desde el respeto a la vida y la dignidad humana, eliminando las barreras que perpetúan la desigualdad para recibir un trato sin distinción alguna. Porque, más allá de nuestros títulos o posesiones, todos somos seres pensantes, racionales, sensibles y emocionalmente afectivos.

Arte y cultura Opinión

Por: Gonzalo Restrepo Sánchez

Gareth Edwards, al que debemos aciertos como “Monsters” o fenómenos como “Rogue one: una historia de star wars”, es un director radiante y con disposición para las metáforas. Y él mismo da una clara respuesta a la paradoja que hoy nos ocupa, y que podríamos describir como absurdo. El gran asombro es que la criatura estrella de su película ni siquiera es un dinosaurio, es, en sentido estricto, otra cosa de esos cruces de ADN entre bichos raros.

El personaje central es Zora (Scarlett Johansson), una experta en operaciones comprometidas y su equipo de mercenarios en el que sobresale Mahershala Ali; casi a la altura del mismo protagonismo está Jonathan Bailey (un seductor personaje experto paleontólogo), y una familia: padre y chiquilla incluida, que le pone ese acento de ‘chiquillos en peligro’ de la que, creería ha forzado la selva jurásica.

Ahora, en cuanto alguien escrito por el afamado David Koepp y hay que ser sincero, está abrigado por más de un deus ex machina. Es decir, “una expresión latina que literalmente significa “el dios de la máquina”, entendiendo de con la acepción “denota de dónde es, viene o sale alguien o algo” (Andújar, 2023). Su uso original proviene del teatro antiguo, y se esgrime usualmente para referir cualquier resolución obligada en una trama. Esta técnica resta credibilidad a la cuento, ya que la resolución parece ser una forma de evadir la compromiso de solucionar el conflicto de un modo más más natural.

La película coproducida por la empresa de Spielberg, pareciese un homenaje a él su padre creativo (recordemos el primer tercio del filme en alta mar y que se mueve como una remembranza a “Tiburón”), sino también a aquellas películas de dinosaurios que popularizó la Hammer a finales de los sesenta “Cuando los dinosaurios dominaron la tierra”, basada en una novela de J.G. Ballard (cuya autobiografía produjo “El imperio del sol”, “Empire of the sun”, 1987).

Un escenario distópico pues en este filme de Edwards, una película hecha desde el goce aturdidor del cine ‘mainstream’ que todavía cree que es viable hacer cine-entretenimiento sin mayores ínfulas. Respeto del equilibrio ecológico de la naturaleza, predomina la grandeza de ese nuevo cine de seducciones que no se abochorna de su majestuosidad. Filme a partir de los espacios y el hábitat de sus criaturas humanas y prehistóricas, lo que calma un entretenido incidente por tierra, mar y aire (que no parece dibujado por una IA). También, es válido observar el sentido de la composición vertical —se alinean “todos los elementos con base en una línea vertical imaginaria. Es la dirección de la gravedad y se usa mucho en retratos que tienen una sola figura central”— y que se planifica pensando en el fuera de campo. Algo no muy del cine actual.

Generales

Con el propósito de reducir la mortalidad materna y neonatal en el departamento, la gobernadora Elvia Milena Sanjuan Dávila lideró la firma del pacto ‘Unidos por la vida: Maternidad sin riesgos en el Cesar’, un compromiso que reúne a todos los actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud para fortalecer la atención integral de las madres gestantes del territorio y garantizar embarazos seguros.

La jornada, que tuvo lugar en el Archivo Departamental, integró a representantes y directivos de EPS e IPS del orden nacional y regional, secretarías locales de salud, gerentes y representantes de los 28 hospitales del departamento, directivos de instituciones prestadoras y personal asistencial de la red pública y privada del territorio, quienes asumieron de manera decidida el cumplimiento del pacto, que contempla 14 líneas estratégicas y operativas para proteger la vida de las gestantes y recién nacidos del Cesar.

“La vida de una madre y su hijo no puede seguir siendo una estadística. Una muerte es dolorosa para el Cesar, así que este es un trabajo entre todos, necesitamos que, al interior de la ruta, cada prestador haga lo que le corresponde en términos completamente claros.  Es por ello que llamamos a toda la instancia prestadora a que, de manera categórica y contundente, nos ayuden a salvar vidas de nuestras maternas”, aseguró la gobernadora, Elvia Milena Sanjuán Dávila.

El pacto establece una hoja de ruta con enfoque territorial, de género e intercultural, que prioriza líneas como la educación sexual y reproductiva, la detección temprana del riesgo obstétrico, el fortalecimiento de las redes institucionales, la eliminación de barreras administrativas y la consolidación del Plan de Intervención Territorial.

“Estamos agradecidos con la gobernadora por liderar este pacto por la maternidad del Cesar. Es importante resaltar que todas las mujeres que llevan esa vida en su vientre, hacen parte fundamental de toda la sociedad cesarense y por eso nosotros tenemos el compromiso de velar y cumplir porque cada madre e hijo tengan un feliz egreso”, indicó Yesenia Hernández, gerente del hospital Jorge Isaac Rincón, del municipio de La Jagua de Ibirico.

Por su parte, Maleth Paola Tapias, gerente del hospital Álvaro Ramírez González, de San Martín, enfatizó que: “Teniendo en cuenta toda la morbimortalidad del departamento, con la firma de este pacto nos vemos más comprometidos por seguir luchando por esas vidas. La invitación es para que todas las madres asistan a los controles prenatales y nosotros como institución les daremos todas las herramientas necesarias”.

También, el miembro de la comunidad indígena Wiwa, José María Mendoza, jefe de Talento Humano de la Empresa Promotora de Salud Indígena Dusakawi, asumió responsabilidades clave en entornos interculturales. “Estamos comprometidos con la vida y la integralidad de nuestras madres y niños, para que este pacto sea el más adecuado. Nosotros vamos a implementar todas las estrategias allí plasmadas, para disminuir los índices de muertes maternas desde el seno de nuestras comunidades”, aseguró.

De la misma manera, Efrén Argote, director médico de Nueva EPS, precisó que: “Es un compromiso importante desde las EPS que deben garantizar la integralidad de los servicios para la ruta materno perinatal en todo el departamento”.

Este es el pacto 

El pacto se alinea a las necesidades territoriales, a fin de alcanzar los resultados de salud y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente con la meta 3.1 que busca reducir la razón mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos para el año 2030. 

Con esta iniciativa, el Cesar avanza con determinación hacia un modelo de atención digno, oportuno y seguro para todas las madres y recién nacidos del territorio. 

Estas son las líneas estratégicas del Pacto: ‘Unidos por la vida: Maternidad sin riesgos en el Cesar’:

1.Garantizar la autonomía sexual y reproductiva de las personas en capacidad de gestar. 

2.Fortalecer las redes sociales y comunitarias alrededor de la salud reproductiva y la salud materno-perinatal con perspectiva intercultural y de género.

3.Mejorar el acceso a las intervenciones individuales y colectivas definidas en la Ruta Integral de Atención en Salud Materno Perinatal. 

4.Cualificar las redes institucionales para la gestión de la atención de las gestantes con emergencias obstétricas y los recién nacidos con complicaciones. 

5.Estrategias de información y comunicación para promover el cuidado y la salud materna y neonatal con enfoque etnocultural.

6.Fortalecer la gobernanza y hacer el seguimiento a la implementación del plan de aceleración para la reducción de la mortalidad materna.

7.Fortalecer la cualificación de las redes institucionales para la gestión de la atención segura en el marco de emergencias obstétricas.

8.Fortalecer la conformación y operatividad de equipos territoriales para el seguimiento a la cohorte de gestantes a nivel local, con especial énfasis en zona rural y rural disperso.

9.Garantizar la contratación de la totalidad de las intervenciones definidas en las rutas integrales de atención sin fraccionamiento. 

10.Realizar seguimiento diario de gestantes en servicios de internación, urgencias y/o referencias con métrica de sistema de alertas tempranas para la gestión oportuna del riesgo.

11. Garantizar la regulación de 100% de casos de Morbilidad Materna Extrema – MME en el marco de la red funcional.

12.Fortalecer la estrategia egreso seguro de la gestante; mediante la estructuración de sistemas de contratación con la red prestadora de servicios de salud; a fin de garantizar la provisión de medicamentos, atenciones y tecnologías acordes a la necesidad.

13.Eliminar barreras administrativas, garantizando el acceso oportuno en programas preventivos y/o complementarios de la red prestadora de servicios de salud.

14.Consolidar y monitorear el cumplimiento del plan territorial para garantizar la operatividad de estrategias que redunden en el cumplimiento de metas y objetivos acorde a las competencias y responsabilidades de cada entidad.