Generales

Con la presencia del alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco y el agente Agente Especial de Emdupar, José Luis Palomino, se dio apertura al inicio de obras para instalar  ocho mil metros de tubería PVC para Valledupar.

El evento se desarrolló en el barrio Francisco Javier por donde iniciarán las obras cuyo presidente de la Junta, Adriano Lima manifestó su satisfacción luego de una espera de 18 años para ver su sueño hecho realidad.

El alcalde de Valledupar ratificó, “este fue un compromiso de campaña que hoy  cumplimos y ahora vamos a hacer la legalizaciones del barrio con la entrega de escrituras con el apoyo de Fonvisocial”.

Por su parte el Agente especial de Emdupar, reiteró que su propósito es hacer inversiones para mejorar el servicio en la ciudad y ampliar la cobertura, para ello se apalancará con los gobiernos, nacional, municipal y departamental para lograr recursos que beneficien a Valledupar.

Este proyecto será ejecutado por la firma vallenata, ‘Consorcio Redes EBM’ que tiene como representante al ingeniero Jorge Araújo Arzuaga, con una inversión de más de 2.830 millones de pesos. 

También se beneficiarán los barrios la Nevada, Siete de Agosto, el barrio el Carmen, el sector del Pedazo de Acordeón y avenida Sierra Nevada, Rosario Norte, Francisco el Hombre, Barrio La Guajira, San Fernando, Villa Dariana, Villa Olímpica, Bello Horizonte, Sector entre Las Trinitarias y Puente de Hurtado, entre otros.

En el acto, también se entregaron los  chalecos y Kids a los niños del barrio Vista Hermosa, integrantes de los Clubes Defensores de Agua Ríos de Vida y Fe, del Programa de Uso Eficiente y Ahorro del Agua Pueaa.

Con la ovación de los asistentes, habitantes del barrio Francisco Javier, quedaron agradecidos por esta importante obra.

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El Gobierno del Cesar continúa impulsando la tecnología en el departamento, para que los estudiantes estén a la vanguardia de las herramientas y grandes oportunidades que trae consigo la era de la Inteligencia Artificial. 

Con éxito se llevó a cabo el lanzamiento de Super AI SuperTrack Competition, el primer campeonato de Robótica en el Cesar, que se realizará del 18 al 20 de junio en Valledupar. Serán tres días en los que estudiantes de distintas instituciones educativas demostrarán sus talentos en tecnología y robótica, diseñando, armando y programando su propio robot desde cero. 

Previo a la realización de este gran encuentro tecnológico, la Gobernación del Cesar, en alianza con la Fundación Manos Robóticas, capacitó a 200 estudiantes cesarenses en distintos municipios y zonas rurales. Los talleres incluyeron el uso de la plataforma RoboSim, una herramienta virtual que permitió a los estudiantes simular y programar robots como entrenamiento para la competencia. 

“Ellos han sido entrenados durante más de 3 meses en el diseño, armado y programación de su propio robot. Pero no solo han fortalecido esas capacidades, sino también las habilidades blandas que hoy son altamente demandadas en la era de la inteligencia artificial. Son chicos de quienes damos fe: tienen liderazgo, habilidades para trabajar en equipo y resolver problemas, no solo a nivel tecnológico, sino también problemas de comunidad”, señaló Miguel Ángel Aroca, asesor de la Oficina TIC de la Gobernación del Cesar.

Como resultado de esta formación, 15 estudiantes destacados fueron seleccionados para representar a sus instituciones educativas, con todos los gastos pagos, en el Colegio Gimnasio del Norte, sede del campeonato. 

Allí, los participantes deberán superar desafíos de navegación y programación en pistas especialmente diseñadas para evaluar la autonomía y eficiencia de sus robots.

La formación en tecnología es el tercer pilar de una estrategia integral del Gobierno del Cesar que busca impulsar la tecnología. El primer y segundo, corresponden a la infraestructura y dotación tecnológica con la que cuentan hoy nuestras instituciones educativas a lo largo y ancho del departamento.

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Pasaron 24 años para que esta propiedad regresara a sus dueños: la familia Trespalacios Cerro, antes marcada por la violencia. Pero hoy se cuenta otra historia, en la que retornan con dignidad y vocación agraria.

En 1976, Rosa Avelina Cerro y su esposo Hernán Rafael Trespalacios decidieron establecerse en zona rural del municipio de Bosconia, al noroccidente del Cesar. Allí compraron un predio al que nombraron ‘La Primavera’, una parcela de 96 hectáreas donde se dedicaron a labores campesinas, al ordeño y a la cría de animales caprinos, gallinas, cerdos, además de la siembra de rubros de pancoger.

La tranquilidad de la familia, y de todos los habitantes de la vereda La Fortuna, se vio truncada por el conflicto armado interno. En la zona, el paramilitarismo perpetró asesinatos de campesinos y líderes sociales, así como amenazas extorsivas que llegaban a cada predio, con una carga casi impositiva, determinada mensualmente por la cantidad de hectáreas y de animales pertenecientes a los moradores de la zona.

La guerra agudizó la situación: las amenazas de muerte se hacían realidad y los ‘cobra-vacunas’ al servicio de la Auc daban ultimátum a las familias en busca de rendir la voluntad campesina, que no resistió más y, por temor a la condena mortal, se desplazó forzadamente a lugares más seguros.

Dicha historia resume el suplicio de los Trespalacios Cerro, a quienes constantemente impusieron plazos de tiempo para abandonar la propiedad a su nombre. Desde Valledupar, donde se refugiaron obligados por las circunstancias, se vieron forzados a vender el predio, negocio jurídico hoy declarado nulo por la justicia, por tratarse de un último recurso de la familia.

Después de la tormenta llega el verano. La lluvia da paso al sol y, luego del invierno se entró a ‘La Primavera’. Con el apoyo de la Dirección Territorial Cesar-La Guajira de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), la familia logró impulsar un proceso judicial que, felizmente, terminó con la sentencia a su favor. Se les restituyó el predio a partir de la decisión de la Sala Civil Especializada en Restitución de Tierras del Tribunal Superior de Cartagena.

Tras 24 años, con respaldo de la URT, Rosa Avelina y Hernán Rafael recibieron formalmente su tierra, que se acompaña con la orden de un proyecto productivo que debe ser financiado por la entidad, al igual que otra medida en la que se demanda la construcción de un hogar digno por parte del Ministerio de Vivienda.

El Estado les entregó ‘La Primavera’ en una diligencia realizada en el mismo territorio en el que la paz era inexistente tres décadas atrás. Allí han decidido volver, confiados en que esta vez la historia será distinta.

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Durante tres días, en Aguachica se vivió la primera versión de ExpoComfacesar, evento que contribuyó al sano esparcimiento, al reencuentro de la familia, y, sobre todo, a la activación de la economía en la segunda ciudad del departamento.

La Agencia de Gestión de Empleo y la IPS Comfacesar, fueron los primeros servicios ofertados por la Caja durante el desarrollo de “La vitrina de todos”. En lo que respecta a la IPS, al término de la jornada se concluyó que durante tres días fueron atendidas más de 793 personas entre niños, adultos y adultos mayores. Se adelantaron 3.172 intervenciones en siete especialidades y 745 fórmulas lácteas fueron entregadas a beneficiarios del programa Creciendo Juntos.

En la feria de emprendimiento participaron 94 expositores, cuyas ventas superaron los 13 millones de pesos, contribuyendo a la economía local. Durante los tres días, ExpoComfacesar atendió cerca de 2.117 personas que visitaron los diferentes stands, participaron de las actividades culturales, y conocieron los servicios ofrecidos por la Agencia de Empleo y la IPS Comfacesar.

“Nos fue muy bien, creo que vale la pena volver en próximas ediciones. Estoy muy agradecida con Comfacesar por generar estos espacios” manifestó Yuleydis Barbosa, una de las expositoras que participó con un emprendimiento familiar.

Más de 200 personas corrieron en la ruta de entrenamiento de la Media Maratón de la Independencia y cerca de 50 en la actividad de senderismo, que pese a la lluvia se desarrolló como estaba prevista.

Rosa Elvira Ustariz, Subdirectora Operativa y Comercial de Comfacesar, expresó durante el evento, que la Caja tiene proyectado repetir e institucionalizar ExpoComfacesar, teniendo en cuenta la acogida por parte de emprendedores y de la comunidad en general.

Por su parte, el Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Aguachica, Anuar Yáver, extendió sus felicitaciones a Comfacesar por lo que calificó como un excelente ejercicio. “Esta feria es muy completa, necesitamos que se sigan generando eventos similares en la región y que se articulen los distintos actores que lo hacen posible”, puntualizó el líder gremial.

El balance para Comfacesar fue satisfactorio, teniendo en cuenta la masiva participación de los afiliados y comunidad en general. Sin duda, el apoyo de la administración municipal y departamental fue decisivo para el éxito de las distintas actividades realizadas.

Generales

La Unidad de Búsqueda y la JEP reportan hallazgos forenses en la hacienda Bethania de El Copey, Cesar, que podrían estar relacionados con personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado. La intervención forense se realizó tras la adopción de una medida cautelar solicitada ante la magistratura por parte de la UBPD, luego de que el propietario negara inicialmente el acceso al predio.

El hallazgo es resultado de tres intervenciones forenses realizadas en septiembre de 2024, marzo y mayo de 2025 por equipos técnicos especializados. Esta acción articulada entre la Unidad de Búsqueda y la JEP se llevó a cabo en el marco de las medidas cautelares decretadas por la Sala de Reconocimiento de Verdad en el Caso 09, que investiga crímenes cometidos contra pueblos y territorios étnicos en el conflicto armado.

La hacienda Bethania fue identificada como un lugar de interés para la búsqueda, a partir de la investigación humanitaria y extrajudicial desarrollada por el Grupo Interno de Trabajo del Magdalena de la Unidad de Búsqueda. En este sitio se formularon hipótesis sobre la posible localización de personas desaparecidas, que hoy se confirman con los hallazgos forenses anunciados a la opinión pública.

Generales

Por: Adamis Guerra 

Conocí a Neftaly Agustín Castellar Mangones por allá en el año 1992. Yo trabajaba en Foto  Estudio Valledupar y él, justo al frente, en Foto Japón. Era imposible no notarlo: con su kimono impecable y esa correa que parecía más una insignia de veteranía que un accesorio japonés. Desde el primer clic supimos que compartíamos algo más que la pasión por la fotografía; compartíamos oficio, destino y enfoque.

En 1997, cuando llegué al Diario El Pilón, la vida nos volvió a cruzar. No habían pasado muchos meses cuando lo vi llegar preguntando si necesitaban un fotógrafo. Y sí que lo necesitábamos. Desde entonces, lo profesional se volvió personal: una hermandad sellada con luz, negativos y largas jornadas bajo el sol buscando historias que merecían ser contadas.

Arrancamos con un equipo que todavía resuena en mi memoria: Ana María Ferrer, Yanitza Fontalvo, José Urbano Céspedes, Pablo Camargo, Jimmy Núñez y el viejo Patrocinio (QEPD), todos bajo la batuta del fundador Dikson Quiroz. Pero Neftally era distinto. Su cámara no solo capturaba rostros, capturaba esencias.Fue tanta la confianza y la afinidad que tuve el honor de pedirle que fuera padrino de mi hija mayor, Camila Guerra. Desde entonces, además de colega y hermano, lo llamé compadre. Y vaya compadre: refunfuñón de tiempo completo, pero con un corazón amplio como su archivo de negativos.

A todo el mundo le contaba que había prestado el servicio militar, y por eso, medio gremio terminó llamándolo el soldado Castellar. También lo conocían como Mister Yuya, Mangones, Caste… era un solo hombre, pero con muchos enfoques.Su talento era de otro rollo. Ganó varias veces el Premio Sirena Vallenata. Sabía exactamente cuándo disparar el obturador, pero también cuándo callar y dejar que la imagen hablara. Era un fotógrafo de instinto, de calle, de corazón.Como padre, fue tan dedicado como lo fue con su lente. Junto a Lina a quien impulsó a convertirse en una periodista ejemplar, crió a Alber (hoy mayor de la Policía y atleta de excelencia), a Ana (contadora pública) y al pequeño Neftally, que todavía guarda el eco de su voz.Hoy, el Círculo de Periodistas de Valledupar y el Colegio Nacional de Periodistas, te despiden  como uno de  nuestros orgullos . Oriundo de Necoclí, Antioquia, aunque de antioqueño solo le quedaban los bigotes, Neftally fue vallenato por elección, por amor y por luz. Tu  cámara, compadre , hoy enfocas desde el cielo. Y nosotros, aquí abajo, seguimos revelando los recuerdos de una amistad entrañable y una vida dedicada a inmortalizar la verdad.

¡Gloria al soldado del lente!

El que nunca bajó la guardia frente a la verdad.

El que disparaba con luz.

El que enfocaba el alma.

Generales

Con profundo dolor el periodismo vallenato registra el sensible fallecimiento del reportero gráfico Neftalí Castellar Mangones,uno de los pioneros en este oficio en la capital del Cesar. 

Neftalí, padre de la abogada y periodista Lina Castellar,  venía presentando complicaciones de salud y se encontraba recluido en una clínica de la ciudad, donde falleció este 13 de junio. 

Antioqueño nacido en el municipio de Necoclí. De joven se trasladó hasta la ciudad de Valledupar, donde prestó el servicio militar, posteriormente laboró como mensajero en el Juzgado Tercero Penal del Circuito.

Sus inicios en la fotografía fueron en el laboratorio de Foto Japón, donde durante nueve años retrató rostros y reveló momentos de la comunidad vallenata. Luego, con su experiencia logró ingresar al Periódico El Pilón, ahí despertó su espíritu periodístico y a través de la reportaría gráfica, documentó importantes momentos de la historia del Cesar por más de siete años.

De El Pilón pasó a la empresa de comunicaciones Vanguardia Liberal, donde durante cinco años prestó su servicio; pasando posteriormente a la Gobernación del Cesar en la Secretaría de Salud.

En sus más de 25 años de historia laboral, ha dejado huella en el periódico El Heraldo, Electricaribe y en decenas de familias a quienes fotografió en sus eventos más especiales.

Entre sus logros, se suman tres premios Sirena Vallenata en la categoría de Fotografía (Años 2008, 2010 y 2012), y tres más que ganó en equipo.

Durante la celebración del Día del Periodista este año, el  Colegio Nacional de Periodistas seccional Cesar entregó reconocimiento a Neftalí Castellar destacando su trayectoria. 

El gremio de periodistas  le hará reconocimiento póstumo a su memoria y  despedirá este domingo en medio del dolor,  a un extraordinario compañero de trabajo, buen amigo, noble y servicial que dejó huella y un importante legado como profesional. 

Cuento

“El Cuento de Pedro”

 Por: Pedro Norberto Castro Araujo

Sucedió en  las monarquías europeas más importantes de la humanidad; durante siglos fueron representadas por  personajes que mantuvieron su arraigo y poderío en años; fue el caso de Pedro de Rusia, Luis XIV, Carlos I de España, Pedro I de Portugal y su hijo Pedro II de Brasil; entre muchos.

En el vallenato tenemos el privilegio de tener muchos jerarcas, reyes que han disputado una corona a lo largo de muchos años. En mi opinión el principal jerarca del vallenato de hoy es Silvestre Dangond quien sin ser rey, a pasos agigantados abrió espacios y se ha consolidado como el principal jerarca de la música.

Silvestre, “El grande” ha demostrado que sin avasallar y sin atropellar a sus rivales se pueden obtener logros importantes, en su humildad se ha ubicado como el número uno y sin modestia, ha tomado las banderas del barco para timonear y dirigir a nuestro folclor a diferentes puertos; llevando el vallenato hacia la cúspide más alta y manteniéndola en la cima; con una connotación especial que es la de enseñarle a sus contradictores  a ser grandes.

Lo recuerdo cuando empezó: obeso y entusiasta, en alguna oportunidad al lado de Carlos Bloom, los encontré bajando de una pequeña motocicleta; allí tal vez le pronostiqué su futuro al decirle: Silvestre vas a ser grande, cuida tu figura.

Recuerdo que promocionaba su primer larga duración acompañado de uno de los acordeoneros de la dinastía López, Román, se dirigían a San Juan del Cesar a cumplir con una invitación que allí le hiciera un reconocido periodista local. La entrevista se difundió masivamente a través del espectro espacial llegando al oído de muchos radioescuchas de la provincia de San Juan Bautista.

Al salir de la emisora Álvaro Alvarez “el triple A” desde una ventana oculta de la emisora los señaló en tono burlesco: “ve si ese acordeonero debe es recogerse, le va mejor vendiendo almojábanas en La Paz y el gordito que no canta ná, que se vaya a hartá de fritos en las mesas de fritanga de Urumita”.

Cuento

Por: Enrique Antonio De Luque Palencia

Nacieron, al igual que yo, en un pueblo abrazado por un hilo de tierra que no le permitió ser isla. Una punta entre departamentos, una esquina del mapa habitada por seres anfibios: recios, acostumbrados al vaivén del agua y la firmeza de la tierra. Eran conocedores de la naturaleza y sus misterios, de los cambios de la luna y los avisos del sol según su picor. Eran pescadores, agricultores, ganaderos, jornaleros. En fin, en un solo lugar convergían todas las artes, la creatividad y la innovación necesarias para enfrentar los embates de la vida sin límites.

Con una cultura muy arraigada —la del pescador—, eran pacientes, esperaban lo que el río quisiera regalarles y recogían, según las temporadas de la ribera, lo que la naturaleza les permitía. Sin afanes, tranquilos, con prole abundante, le cantaban a la luna, y en noches iluminadas por velas de esperma, se escapaban de las penas y se embriagaban al son del tambor. Eran nobles, ingenuos, sencillos y humildes.

En ese ambiente nacieron Pedro y Juan.

Sus padres, con el paradigma del “que no sean como yo y que no vivan lo que nosotros vivimos”, los matricularon en la escuela. Querían que aprendieran a leer, a sumar, y, sobre todo, que no se quedaran “brutos”. ¿Y por qué no? Si la suerte acompañaba, podrían ir a la universidad. Así, serían “alguien en la vida”, porque —según ellos— el ser humano no es nadie si no estudia.

Después de asistir a clases, les tocaba ayudar en las labores del hogar: buscar agua, cargar leña, arreglar el pescado, acompañar a recoger la yuca. Y, en los escasos espacios libres, jugaban trompo, “el quemado”, “el escondido”, la lleva, el cacho o iban a pescar. Pero no por diversión, sino por obligación. Era un arte más, como tejer la atarraya, la barredera o el trasmallo. Del aula de clase, directo al campo.

Cada tarde, luego de la jornada, se sentaban bajo un frondoso árbol. Una ceiba más antigua que la fundación del pueblo. En ella se escondían los amores prohibidos de los transeúntes que robaban besos a las parroquianas, ya en edad de cambiar los pantalones cortos por los largos.

Un día, Pedro le dijo a Juan mientras miraba al horizonte:

—Hey, observa del otro lado del río, ¿ves esa otra orilla? Mira, hay una tierra fértil. Todo lo que se siembra crece por montones. Nunca se inunda. Es próspera. Además, hay mucho espacio. Nosotros podríamos cruzar el río, arriesgarnos y aprovechar parte de esa abundancia.

Juan apenas atinó a responder:

—Ajá, sí…

—Piensa, Juan. Del otro lado de las montañas deben existir ciudades más grandes, con mucha gente que no tiene lo que a nosotros nos sobra aquí, incluso las subiendas que se pierden y el pescado que no se recoge. ¿Qué tal si tú y yo vamos y aprovechamos todo eso? Cambiaría todo. No tendríamos que estar aquí, sentados todos los días, viendo pasar la vida, el río y sus muertos. ¿No te parece? ¿Qué dices, Juan? ¿Vamos?

—Ve tú —respondió Juan—. Yo no tengo necesidad de buscar lo que no se me ha perdido. Cruzar el río es peligroso, además… tierras que yo no conozco, no señor. Déjame aquí, tranquilo, que aquí lo tengo todo.

Pedro se fue. Cruzó el río. A los cinco años regresó a la misma ceiba. Encontró a Juan más viejo, más tranquilo, más resignado. Todo seguía igual.

—Hey, Juan… sigues igual. Nada ha cambiado.

—Algunas cosas sí, Pedro. El mismo río… pero con menos agua y menos pescado. La misma ceiba… pero sin recuerdos. Y yo, más viejo, esperando de la nada lo que a la nada nunca le pedí.
¿Y tú? ¿Cómo te fue, Pedro?

—Bien, Juan. La ciudad existía. Las oportunidades también. Crucé el río, casi me ahogo, pero lo logré. Encontré la ciudad en las montañas. Me perdí, casi me devuelvo, pero una voz me dijo: “Sigue”. Y seguí. Me adapté. Abrí camino con el estómago vacío. Dormí prestado. Me vestí alquilado. Pero ahora… estoy aquí. Lo logré. Tengo una empresa consolidada, un nombre, un reconocimiento… y muchas añoranzas por mi pueblo.

—¿Y tú eres feliz, Pedro?

—Sí, Juan. Soy feliz.
¿Y tú, Juan?

—También, Pedro. Yo también soy feliz.

Pedro lo miró con ternura y concluyó:

—Hermano… la vida es simple. Uno decide qué quiere, cuándo lo quiere y para qué lo quiere.
Ve por lo tuyo.
Sé feliz.

Arte y cultura

Cali abre las puertas del cielo para recibir el exitoso programa lúdico ‘SAYCO Compone Cultura’ organizado por la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia quienes, en alianza con la Alcaldía de la Capital de la Salsa a través de la subsecretaría de Paz y Cultura, Ciudadana y estarán a partir de las 7:30 am este viernes 6 de junio en el Coliseo del Pueblo para esperar la asistencia de más de 3 mil niños en el parque móvil recreativo y musical.

La agrupación Cali Flow Latino, Hermes Manyoma, Element Black, Zicri Zabdi y Junior Zamora son el grupo de artistas invitados a hacer partícipes de esta jornada lúdica que en esta edición estrenará tres nuevas estaciones: Turisteando, Palo e’, y Dominó Municipal, ofreciéndole a los asistentes herramientas poderosas para el desarrollo cognitivo y emocional por medio de la música, historia artística y entretenimiento.

Taliana Vargas, primera dama de Cali; Johana Caicedo Sinisterra, Secretaria de Paz y Cultura Ciudadana y Edna Katalina Morales Castro, Subsecretaria de Prevención y Cultura Ciudadana estarán acompañando a los presentes durante el recorrido de las 15 estaciones lúdico-pedagógicas que brindan a niños y jóvenes una experiencia educativa y artística mientras fomentan el conocimiento sobre los derechos de autor, el respeto por la creación intelectual y el emprendimiento en la industria musical.

César Ahumada, Gerente de SAYCO expresó que “se trata de una estrategia de relevo generacional, que conecta a las nuevas generaciones con la historia y legado de nuestros autores y compositores, consolidando así una cultura de valoración por el arte y la propiedad intelectual. Con más de 25.000 beneficiarios en todo el país, SAYCO Compone Cultura continúa construyendo una Colombia más consciente y creativa, utilizando la música como conector social”, declaró el Gerente.