Piero, la voz de “Mi viejo”, se apagó a los 81 años, pero su canción quedó para siempre
Piero murió este miércoles 7 de octubre en Buenos Aires, a los 81 años. La noticia cerró la historia de una de las voces más reconocibles de la canción popular latinoamericana, pero difícilmente pueda cerrar el capítulo de una música que acompañó a varias generaciones y que, especialmente en Colombia, hace parte de la memoria afectiva de millones de personas.
Piero Antonio Franco De Benedictis, nacido en Italia y criado en Argentina, falleció después de permanecer internado durante varios días. Su familia confirmó la noticia y destacó el legado musical y el mensaje de paz que acompañaron sus más de seis décadas de trayectoria.
Pero para muchos colombianos su nombre está inevitablemente asociado a una canción: “Mi viejo”.
Desde finales de los años sesenta, aquella interpretación comenzó a ocupar un lugar especial en las familias latinoamericanas. La canción, escrita por Piero junto al periodista y escritor José Tcherkaski, no hablaba solamente de un padre. Hablaba del paso del tiempo, de la vejez, de los recuerdos y de ese momento en que los hijos empiezan a mirar a sus padres con otros ojos.
Con los años, “Mi viejo” dejó de pertenecer únicamente a una generación. Pasó de los discos de vinilo a los casetes, de las emisoras de radio a los discos compactos y, finalmente, a las plataformas digitales. Décadas después de su lanzamiento, continúa siendo una de esas canciones capaces de detener una conversación cuando comienza a sonar.
En Colombia, la relación de Piero con el país fue mucho más profunda que la de un artista extranjero que visitaba escenarios. Llegó por primera vez en 1971 y con el paso de los años construyó una relación estrecha con el país, al punto de obtener la nacionalidad colombiana. En una entrevista concedida a EL TIEMPO años atrás, recordaba su vínculo con Colombia y su compromiso con distintas realidades sociales de América Latina.
“Colombia se acomodó en el podio de mi corazón y se quedó ahí”, dijo Piero en su última entrevista con EL HERALDO, realizada en 2025, cuando regresó al país para celebrar sus 60 años de trayectoria.
Y esa relación no fue solamente musical. Piero desarrolló proyectos relacionados con la educación, la agricultura orgánica y el trabajo comunitario, especialmente con niños y jóvenes de sectores vulnerables. Su repertorio también estuvo marcado por la canción social y por una permanente defensa de la paz y la convivencia.
“Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Llegando, llegaste”, “Pedro Nadie”, “Tengo la piel cansada de la tarde” y “Soy pan, soy paz, soy más” fueron algunas de las canciones que ampliaron el universo de un artista que nunca quiso quedarse únicamente en la balada romántica.
Sin embargo, ninguna canción alcanzó la dimensión emocional de “Mi viejo”.
Hay canciones que pertenecen a una época. Otras terminan perteneciendo a la vida de las personas. “Mi viejo” es de estas últimas.
Para quienes crecieron escuchando radio en las décadas de los setenta, ochenta y noventa, Piero estuvo presente en reuniones familiares, serenatas, programas musicales y celebraciones del Día del Padre. Para muchos padres y abuelos, la canción terminó convirtiéndose en una especie de retrato musical de su propia historia.
Y para quienes alguna vez la escucharon pensando en un padre que ya no está, sus palabras adquirieron otro significado.
Ese es quizás el mayor legado de Piero: haber conseguido que una canción escrita hace más de medio siglo siguiera hablando de nosotros.
En tiempos en los que las canciones pueden convertirse en tendencia durante unos días y desaparecer rápidamente, la obra de Piero consiguió algo diferente. Permaneció. En 2025, el propio artista explicaba que las canciones que encuentran un lugar en la naturaleza humana pueden superar cualquier moda o formato.
Piero también fue una voz de la canción social. Vivió el exilio durante la dictadura argentina y regresó a su país en 1981. Su música estuvo atravesada por la defensa de la paz, la solidaridad y la reflexión sobre las desigualdades sociales.
Hoy, mientras América Latina despide al artista, queda una imagen que resulta difícil de separar de su legado: la de un hijo recordando a su padre.
Piero se fue, pero “Mi viejo” seguirá sonando en las casas, en las emisoras, en las reuniones familiares y, sobre todo, en la memoria de quienes alguna vez escucharon esa canción y pensaron en el hombre que les enseñó a caminar.
Porque algunas voces mueren. Las canciones, cuando logran convertirse en memoria, no.

